Connect with us

Arteleaks

“Para el mexicano la corrupción es lo racional”: Basave

El mexicano ha creado una mentalidad en que la corrupción es lo racional y usa su inteligencia para violar la ley

Published

on

Enrique Peña Nieto, con Luis Videgaray, Roberto Madrazo y Emilio González, todos con denuncias de corrupción y lavado de dinero Foto: red

Por Juan Manuel Coronel

“Para el mexicano es irracional cumplir la ley, lo racional es violarla o evadirla. Creamos una mentalidad y una forma de pensar que nos lleva a usar nuestra creatividad para evadir la ley. Lo que no nos damos cuenta es que la suma de racionalidades da como resultado una irracionalidad colectiva”, concluye el doctor Agustín Basave, catedrático de la Universidad Iberoamericana y escritor del libro Mexicanidad y Esquizofrenia.

El también articulista, sigue la tradición analítica que inició el Laberinto de la Soledad del premio Nobel, Octavio Paz, así como el sociólogo Roger Bartra y descifra que el cerebro del mexicano está dividido en dos partes respecto al fenómeno de la corrupción o como él lo llama, la dicotomía malévola en nuestro cerebro.

“En una parte almacenamos los códigos de ética, lo que se debe hacer, sabemos distinguir el bien y el mal. Pero al final, en este sector de nuestro cerebro hay una etiqueta que dice “Inoperante”. Y en letras pequeñas dice, apréndetelo, pero no lo apliques en la vida porque te va a ir mal. En la otra parte del cerebro almacenamos dos frases sacramentales: ‘El que no tranza no avanza’ y ‘El gandalla no batalla’, esta sección sí tiene una leyenda de aplícalas”, comenta el politólogo.

Debido a que violar la ley es rentable, resulta más admirable que un mexicano sea honesto a que un europeo o un norteamericano. “Ellos van con la corriente, los mexicanos honestos nadan contra la corriente porque todo apunta que sean corruptos”, señala.

Para el maestro por la Universidad de Oxford no es cuestión meramente cultural, ni es que esté en nuestro ADN, por eso hay que recordar varios elementos que dan cuerpo a la enfermedad.

Primero, se heredó de España un diseño legislativo alejado de la realidad, en donde la Corona normaba cada elemento que ocurría en las colonias. Sin embargo, muchas de esas normas no se podían cumplir. “Algunas de las leyes que llegaban a la Nueva España venía firmado al final un Acátese pero no se cumpla, por la misma incoherencia de la ley”, explica Agustín Basave.

Hay otro problema que generó la norma equivocada de la Conquista. Es el principio de basar las normas de convivencia social en la desconfianza a todos y a todo. “Por qué las leyes en Europa son menos burocráticas que en México, porque allá parten del concepto de confianza, confianza en los ciudadanos y en la sociedad”, describe.

Así, producto de las normas incumplibles la corrupción comienza a construirse como maniobras para flexibilizar las leyes. Por eso, el siguiente elemento de la corrupción es la inercia cultural donde se crean acciones aprendidas para sobrevivir en una sociedad sin normas claras.

Cuando no se cumplen las leyes se vive en la simulación. Agustín Basave explica a detalle que Vivimos el siglo XX en la simulación y en la aceptación de que vivimos violando la ley y la Constitución. En la Carta Magna previa a la reforma de 1992 se estipulaba que las manifestaciones de culto externo eran anticonstitucionales. Entonces habría que haber metido a la cárcel a todos los que iban el 12 de diciembre a festejar a la Virgen de Guadalupe. Después, la educación en México, pública y gratuita debía ser laica y había miles de escuelas que violaba la constitución y los hijos del presidente en turno iban a escuelas anticonstitucionales.

Para el académico oriundo de Nuevo León el primer paso es crear una nueva Constitución que se pueda cumplir a cabalidad, con normas cercanas a la realidad. Que los fardos normativos sean descargados en Leyes Orgánicas Constitucionales, un escalón entre la Constitución y los Códigos. Así se tendría una constitución sencilla, cumplible y donde se puedan exigir los derechos sociales.

Además, se debe dejar de subir a rango constitucional los derechos o para no fomentar que no se cumpla la Constitución porque las grandes inequidades sociales siguen sin importar que esté en la Carta Magna.

Agustín Basave ironiza que en México elevamos a rango constitucional todos los derechos porque no nos cuesta nada, el derecho a la alimentación, a la salud, a la vivienda digna, “nos falta el derecho a la felicidad pero lo agregamos mañana por unanimidad” declara.

En su investigación para escribir Mexicanidad y Esquizofrenia, el especialista concluye no hay ninguna circunstancia geográfica para que seamos un país tercermundista. “Somos los mexicanos los que hemos echado a perder este país, ha sido la corrupción que hemos creado lo que ha terminado con el país”, sentencia el ex presidente de la Fundación Colosio.

El síndrome de falta de pertenencia

La falta de identidad, la pobreza y el ambiente de corrupción que se vive en México están ligados. Ahora lo que sufre la entidad es lo que él catedrático Agustín Basave ve como el síndrome de in-pertenencia, que es el sentir que no se pertenece al lugar donde se radica. “Si una persona no siente que el espacio público es suyo sencillamente lo puede destruir y corromperlo. Nada motivará su compromiso”, reseña.

Del otro lado, está la cuestión arraigada de los piratas, pues cuando el espacio público no es reclamado por nadie, la gente se apropia de él como venga en gana, así se crean grandes disparidades y conflictos sobre las pertenencias.

El fenómeno que impide la creación de una identidad es la desigualdad social, cuando unos pocos tienen mucho y muchos tienen casi nada. Eso incrementa la problemática.

“El resultado final es la corrupción y la incapacidad de la sociedad para luchar contra ella por estar tan desunida”, asegura.

Agustín Basave señala que hay un paralelismo en el estado con lo que ocurrió en la Nueva España. En la Nueva España nadie se sentía en casa. Por un lado estaban los indios que fueron descastados y eran extraños en su propia tierra. Después, los españoles alejados de su tierra, en su mayoría forajidos, y por último, los criollos que no eran reconocidos ni podían tener títulos.

“Esta tierra de nadie, sin identidad entre sus habitantes y con tantas disparidades sociales, provocó que se plantara el germen de la corrupción”, remata.

Fuente: Revista Luces del Siglo

 

Arteleaks

Eduardo Galeano, un hombre siempre consecuente

Reseña sobre el escritor y periodista uruguayo más influyentes de la Izquierda de Latinoamérica

Published

on

Por Alberto Farfán

A cinco años del fallecimiento del gran escritor y periodista uruguayo, quien siempre se mostró interesado por la tragedia a carne viva de América Latina, Eduardo Galeano (1940-2015) fue un hombre a carta cabal que siempre buscó reivindicar los derechos de todos los desposeídos, tanto de Latinoamérica como de otras latitudes, cabe agregar. Su prolífica e incuestionable obra escrita lo han de ubicar como una de las más enormes figuras del pensamiento humanista y de izquierda.

          Y como septiembre fue el mes en que nació, cabría recordarlo hoy a manera de reconocimiento por todo lo realizado con algunos de sus textos de terrible vigencia, aquellos textos de corte literario a los cuales podemos tener acceso en su obra El libro de los abrazos.

  • El sistema nos vacía la memoria, o nos llena la memoria de basura, y así nos enseña a repetir la historia en lugar de hacerla. Las tragedias se repiten como farsas, anunciaba la célebre profecía. Pero entre nosotros, es peor; las tragedias se repiten como tragedias.
  • La Sociedad Antropológica de París los clasificaba como a insectos: el color de la piel de los indios huitotos correspondía a los números 29 y 30 de su escala cromática.

        La Peruvian Amazon Company los cazaba como a fieras: los indios huitotos eran la mano de obra esclava que daba caucho al mercado mundial. Cuando los indios huían de las plantaciones y la empresa los atrapaba, los envolvía en una bandera del Perú empapada de querosén y los quemaba vivos.

        Michael Taussig ha estudiado la cultura del terror que la civilización capitalista aplicaba en la selva amazónica a principios del siglo veinte. La tortura no era un método para arrancar información, sino una ceremonia de confirmación del poder. En un largo y solemne ritual, a los indios rebeldes les cortaban la lengua y después los torturaban para obligarlos a hablar.

  • La acusada, Alma Di Agosto, había confesado. Llevaba presa más de un año; y parecía condenada a pudrirse de por vida en la cárcel.

          Según es costumbre, los policías la habían violado y la habían torturado. Al cabo de un mes de continuas palizas, le habían arrancado varias confesiones. Las confesiones de Alma Di Agosto no se parecían mucho entre sí, como si ella hubiera cometido el mismo asesinato de muy diversas maneras… Pero lo que más sorprendía era el lujo de detalles: en cada confesión, la acusada describía con precisión milimétrica ropas, gestos, escenarios, situaciones, objetos…

          Alma Di Agosto era ciega.

          Sus vecinos, que la conocían y la querían, estaban convencidos de que ella era culpable:

          –¿Por qué? –Preguntó el abogado.

          –Porque lo dicen los diarios.

          –Pero los diarios mienten –dijo el abogado.

          –Es que también lo dice la radio –explicaron los vecinos–. ¡Y la tele!

  • Si la contradicción es el pulmón de la historia, la paradoja ha de ser, se me ocurre, el espejo que la historia usa para tomarnos el pelo.

          Ni el propio hijo de Dios se salvó se salvó de la paradoja. Él eligió para nacer, un desierto subtropical donde jamás ha nevado, pero la nieve se convirtió en un símbolo universal de la navidad desde que Europa decidió europear a Jesús. Y para más inri, el nacimiento de Jesús es, hoy por hoy, el negocio que más dinero da a los mercaderes que Jesús había expulsado del templo.

          De manos de un escultor llamado Aleijadinho, que era el más feo de los brasileños, nacieron las más altas hermosuras del Brasil. Los negros norteamericanos, los más oprimidos, crearon el jazz, que es la más libre de las músicas. En el encierro de la cárcel fue concebido Don Quijote, el más andante de los caballeros. Y para colmo de paradojas, Don Quijote nunca dijo su frase más célebre. Nunca dijo: ladran, Sancho, señal que cabalgamos.

          “Te noto nerviosa”, dice el histérico. “Te odio”, dice la enamorada. “No habrá devaluación” dice, en vísperas de devaluación, el ministro de Economía. “Los militares respetan la Constitución”, dice en vísperas del golpe de Estado el ministro de Defensa.

  • Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de la nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

          Que no son, aunque sean.

          Que no hablan idiomas, sino dialectos.

          Que no profesan religiones, sino supersticiones.

          Que no hacen arte, sino artesanía.

          Que no practican cultura, sino folklore.

          Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

          Que no tienen cara, sino brazos.

          Que no tienen nombre, sino número.

          Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

          Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

          Eduardo Galeano, en efecto, fue un hombre preocupado y crítico de su tiempo, al grado de que tuvo que huir de su país por amenazas de la dictadura militar gobernante. Pero siempre consecuente siguió luchando en todas las trincheras propias del periodismo y la literatura, siempre dando voz a los que no la tienen, siempre poniendo en tela de juicio a los opresores, fueran quienes fueran.

Continue Reading

Arteleaks

Por qué mi hijo se llama Romeo

Las historias de la cárcel de Mario Alvaro Cartagena López, El Guaymas, exintegrante de la Liga 23 de Septiembre

Published

on

Las historias del Guaymas

Mario Álvaro Cartagena López “El Guaymas” fue integrante del movimiento guerrillero urbano Liga Comunista 23 de Septiembre, activo desde el 15 de Marzo de 1973 hasta 1990.

Mario Álvaro Cartagena López

Estando en el Reclusorio Norte, desde 1979 se me agudizó un problema renal que venía padeciendo hacía un año, el cual presentaba síntomas como si tuviera mal de orina, y aparte tenía una incontinencia. Tomaba por supuesto todo lo que me recetaban los médicos. Algunos médicos me decían que mi problema no tenía remedio; así pasé meses con dolores y sin poder estar bien de salud. Cuando entraba al mingitorio y oía al que estaba a mi lado orinando: se escuchaba el sonido normal, y yo sólo me retorcía de dolor y me salían pequeñas gotas en el lapso de tres minutos. A los 30 minutos, otra vez con ganas de orinar, y nada.

En las noches, al dormir de lado en mi celda, sucedía que amanecía todo orinado y completamente mojado de la cobija y el short. A diario le daba la cobija al que lavaba ropa, y era un pequeño alivio. Después de años de estar durmiendo de lado, el calculo flotaba y dejaba pasar la orina sin causar dolor por el uréter de la vejiga. Platiqué con Chuy y nada; al pinche diablo le hablé, y nada. Seguía con ese mal. En eso, una tarde-noche veo que al entrar al Centro de Observación y Clasificación están golpeando unos lúmpenes a un joven, y me acerco y les digo:

-¡Déjenlo cabrones, qué tranza, ahí estuvo ¿no? Órale, pirándole!

-Es que, mi Guaymas, este burguesito tiene la feria y que le entre, solo nos dio una parte…

-¡Ya estuvo! A la próxima vez que te molesten, me dices joven…

Se fueron, y el joven -todo asustado- me dio las gracias. No era la primera vez que yo hacía esto. En los reclusorios es el pan de todos los días, el abuso del que se deje.

A los días, estando en visita familiar, se me acerca un señor como de 50 años, bien vestido, junto a su señora, y me dice:

-Joven, le quiero dar las gracias por lo que hizo por mi hijo, y le quiero agradecer de todo corazón-. A lo cual le contesto:

-No se preocupe, esto es de todos los días-. Y me la revira:

-Yo soy doctor, y me gustaría ayudarlo. Sé que está enfermo-.  Y me pregunta de qué y, claro, le contesto:

-De las vías urinarias.

Me hace una pequeña consulta, y me dice si puede traer a un amigo que es urólogo.

-Claro, doctor, dígame cuándo viene y yo pido permiso para que lo dejen entrar.

Me pregunta si alguna vez me había hecho una radiografía escretora, a lo cual le digo que hacía un año de haberme tomado una radiografía. Me insiste si puedo hacerme de nuevo otra, y le respondo que sí.

-Entonces ténmelas para el viernes que vengo.

Y así fue. Se llegó el viernes y entraron los dos médicos, uno urólogo y el otro hematólogo. Pido permiso para que pasen al servicio médico y me consultan. Recuerdo que ven las radiografías, la vieja que tenía más de un año, y la nueva. Dice el urólogo bien firme:

-Romeo, éste es un cálculo del tamaño de una naranja, tenemos que operar ya.

Era la primera vez que oía de “cálculo” y le pregunto al doctor qué es un calculo, y me explica. Al momento, me pregunta el doctor que quién era el jefe de servicios médicos del departamento del Distrito Federal, el doctor Rojas, y contesta:

-¡Ah, claro! Fue mi alumno, podemos hablar con él.

-Sí, claro, vamos-. Y los llevo con el jefe de seguridad. Desde ahí, hablan con el doctor Rojas y le pide permiso, “porque va a operar a un amigo que tiene preso y necesita sacarlo para operarlo”. Le contestan que “sí, cuando quiera, doctor, tenemos un quirófano en el Hospital de Tepepan, y ahí lo puede operar”.

Bien, Mario, me dice:

-¡Alístate!, y tres días antes del sábado te me pones a dieta blanda para poderte operar.

Recuerdo que empecé a soñar que oía el sonido de la orina otra vez. Ese sábado me trasladan al hospital de los presos Tepepan, y temprano empieza la operación. Entra el anestesiólogo y me hacen la raquea, y a los cinco minutos empiezan; y yo platicando con el doctor que estaba de ayudante. A la media hora empiezan a sacarme el cálculo en gajos, pues el urólogo había destrozado en cachitos el cálculo para no hacer grande la herida en la vejiga.

Al otro día, domingo, me trasladan a mi reclusorio, entrando a servicio médico, y llega mi mujer con un rico caldo de pollo y mi jarra de agua natural, y que empezara a orinar era síntoma que había quedado bien. Llega un doctor de la calle, joven, y me dice:

-Vengo de parte del doctor Romeo, y yo estaré estos días con usted para ver los avances-.  Y yo cortésmente le digo:

-Sí, ya lo sé, gracias-. Y empieza. Me saca la sonda que me habían puesto en el pene para poder orinar. A las tres horas, serían como las dos de la tarde, ya no podía orinar nada. En eso, suena la salida de la visita y se me acerca mi mujer para despedirse, y me da un beso… y siento una gotita de orina. Y le digo:

-Ven mamacita, dame un beso bien cachondo-. Y por supuesto que me lo da y que empieza el chorro de orines a salir con sangre, y todo con dolor y felicidad. Empezaba a volver a orinar como todos, y recuerdo que se me acerca una enfermera y me dice “!tápese ahi!”. Pero era tal mi gozo que le digo: déjeme, cómo si no la conociera, y empiezo a llorar de felicidad al lado de mi mujer.

Desde ahí, volví a oír el sonido de la orina normal, gracias al doctor Romeo González y al urólogo Carlos García Irigoyen, y por supuesto a Alejandro González, hijo del doctor Romeo.

Ahora ya saben por qué mi hijo se llama Romeo, pues porque a los tres meses después de la operación, voy a “la íntima” y queda mi mujer embarazada. Al año, en 1982, el 6 de septiembre, nace mi hijo; y sin pensarlo dos veces -estuvimos de acuerdo- en ponerle Romeo.

Cuando se entera el doctor que le iba a poner su nombre, me dice:

-Qué honor, mi Mario, ¡gracias!

Continue Reading

Arteleaks

Roger Waters presenta nueva canción al mundo por el coronavirus a través de revista argentina

Nueva canción de Roger Waters al mundo en cuarentena

Published

on

NUEVA YORK.- El músico británico Roger Waters envió un mensaje a la revista argentina La Garganta Poderosa, con una de sus nuevas canciones con las que promueve el derecho a vivir en paz. Waters se encuentra en uno de los epicentros de la pandemia, Nueva York, que en estos momentos se debaten las estrategias para sostener la vida de cientos de infectados. Waters muestra el lugar donde está confinado, canta un fragmento de «El derecho a vivir en paz» y llama a quedarse en casa. «Cuantos menos se enfermen para pelear por las cosas importantes, cuando pase esta pandemia, será mejor».

La revista villera recibió la llamada de Waters y escuchó su mensaje con el fragmento de su nueva canción, la cual, dijo el artista, la había grabado hacía unos diez minutos.

“Justo ahora que intentamos activar las redes, justo ahora que necesitamos derribar paredes, llega un WhatsApp desde los Estados Unidos a la Argentina, atravesando todos los oídos de América Latina, para darle visibilidad a la desigualdad, a los comedores sin comida, a los trabajadores sin guarida. Y entonces empezamos a sentir que sí, que todo puede ser, ¡porque no lo podemos creer! A ver, si vos fueras él, si estuvieras en cuarentena, si vivieras en Nueva York, si ganaras fortuna, si afrontaras una pandemia, si habitaras el grupo de riesgo, si trabajaras encerrado y si amanecieras tan despeinado, ¿se te ocurriría llamar a una organización popular para cantarle una canción cargada de sentimiento, en el medio de la desesperación y el aislamiento? Bueno, acá está. Y quizá por eso sea Roger Waters, tan distinto y tan igual a los demás, otra vez poniendo el pecho, ¡por nuestro Derecho de Vivir en Paz!

GRACIAS
eternamente gracias @rogerwaters”

View this post on Instagram

Justo ahora que intentamos activar las redes, justo ahora que necesitamos derribar paredes, llega un whatsapp desde los Estados Unidos a la Argentina, atravesando todos los oídos de América Latina, para darle visibilidad a la desigualdad, a los comedores sin comida, a los trabajadores sin guarida. Y entonces empezamos a sentir que sí, que todo puede ser, ¡porque no lo podemos creer! A ver, si vos fueras él, si estuvieras en cuarentena, si vivieras en Nueva York, si ganaras fortuna, si afrontaras una pandemia, si habitaras el grupo de riesgo, si trabajaras encerrado y si amanecieras tan despeinado, ¿se te ocurriría llamar a una organización popular para cantarle una canción cargada de sentimiento, en el medio de la desesperación y el aislamiento? Bueno, acá está. Y quizá por eso sea Roger Waters, tan distinto y tan igual a los demás, otra vez poniendo el pecho, ¡por nuestro Derecho de Vivir en Paz! GRACIAS, eternamente gracias. @rogerwaters #rogerwaters #pinfloyd #roger #cuarentena #coronavirus #pandemia #quedateencasa

A post shared by La Garganta Poderosa (@lagargantapoderosa) on

Continue Reading

El Falso Caso Wallace

Solidarízate con Los Ángeles Press.

Los Ángeles Press es periodismo independiente y sin fines de lucro. Tú puedes ayudarnos a mantenerlo vivo, para seguir informando con libertad.

Desde Estados Unidos, por Wells Fargo Zelle al correo glizarraga27@hotmail.com

Desde México, por BBVA Bancomer a la cuenta num. 4152 3135 0116 2270

Desde cualquier otro país por Paypal




Desaparecidas de la morgue

Trending

A %d blogueros les gusta esto: