¿A qué vino el Papa Francisco a México?

papaAmador Lozano Rodríguez

Vengo siguiendo al Papa Francisco desde que era obispo de Buenos Aires. Para empezar es jesuita, eso ya implica una definición de su persona. Es un sacerdote progresista, un sacerdote de a pie. En plena dictadura militar fue nombrado superior provincial de los jesuitas en Argentina, por lo que lo llegó a ser criticado en su misión pastoral.

Fue un defensor de los argentinos frente al poder y en contra de la crisis económica. En Buenos Aires se distinguió por varias características de su personalidad, por ejemplo no utilizaba el lujoso vehículo que le correspondía por su dignidad sacerdotal (viajaba en autobuses públicos), ni tampoco vivía en la residencia episcopal que le correspondía.

Pocos saben que primero fue ingeniero químico y que fue ordenado sacerdote cuando ya tenía 33 años. Es un hombre sencillo, austero, enérgico, que le gusta estar cerca de la gente y de sus dolencias y sufrimientos.

Cuando fue nombrado Cardenal, príncipe de la Iglesia Católica, continuó con sus  costumbres sencillas y humildes. Un dato interesante: no compró nueva ropa, sino que pidió que se arreglara la ropa del anterior cardenal. Ahora como Papa es igual.

Me decía un amigo que acabo de conocer en Washington, que trabaja en la Fundación Vaticano, que no vive en el palacio papal, sino en una sencilla habitación. Que un día, recién nombrado Papa, pregunto qué de quien eran los lujosos vehículos que estaban en el estacionamiento frente a su ventana. “De los cardenales del Vaticano”, le contestaron de inmediato.

“Quítenlos ahorita”, contestó el Papa, “no quiero ese tipo de lujos cerca de mí”. Me contó también mi amigo que un cardenal importante que se encarga de darle comida a los pobres, llegó a su oficina y no vio ni escritorio ni silla, y airadamente preguntó por ellos. Le contestaron: “El Papa dijo que su lugar no es en una oficina, sino entre los pobres, viendo sus problemas, reconfortarlos espiritualmente y tratar de ayudar a resolverlos”. Ése es el Papa Francisco.

Su oposición a la riqueza y los lujos a los que estaban acostumbrados los prelados de la Santa Sede ha ocasionado un gran revuelo, al grado que mi amigo de la fundación del Vaticano me dijo con temor “me extraña que no lo hayan matado, ¿qué terrible verdad?”. Entonces, con esa personalidad, ¿a qué viene a México?

Viene por supuesto a apoyar espiritualmente a la grey católica, a dar consuelo a los que sufren, a los trabajadores, a los débiles, a las viudas y huérfanos. Para el Papa, México y Brasil son dos columnas importantes de la fe católica y son además países en los cuales las iglesias evangélicas han crecido mucho, sobre todo en Brasil. De ahí la importancia de esta visita espiritual.

Su mensaje será indudablemente de amor, de esperanza, de paz, pero ¿por qué escogió lugares tan simbólicos de nuestro país? Chiapas, el estado más pobre de México, con el mayor índice de analfabetismo y con mayor población indígena. Juárez, ciudad que se conoce mundialmente por los feminicidios no resueltos. Michoacán, con problemas de narcotráfico, violación de derechos humanos y origen de las autodefensas. Ecatepec, el municipio más grande del país, donde se han verificado varios cientos de homicidios violentos. Claro, la Ciudad de México, casa de la virgen de Guadalupe.

Ahora sabemos que invitó a una misa a los padres y parientes de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, algo que creo no será del agrado de las autoridades federales. Sabemos que habrá reunión colectiva con todos los que han sido víctimas de la violencia. Siendo así, seguramente deberá ser en un estadio de futbol, pues son tantos los agraviados! Yo estoy convencido que no habrá lisonjas para el gobierno, que el Papa es duro y directo y fustigará la corrupción, la ineficiencia y la impunidad.

Así fue en Washington ante el Congreso norteamericano, así ha sido también con los presidentes de Rusia, e Irán, por mencionar dos paradigmáticos. Así como Cristo fustigó a los mercaderes del templo, así el Papa Francisco apunta las lacras endémicas de los gobiernos mexicanos. Recientemente, el Papa señaló, refiriéndose a nuestro país: “Yo voy a México para recibir lo mejor de ustedes y para rezar con ustedes para que los problemas de violencia, de corrupción y de todo lo que ustedes saben que está sucediendo se solucionen”. Así, o más claro.

Un dato que habla de la personalidad de este Papa, no ha permitido que los cardenales mexicanos traten de obtener alguna ganancia política de su presencia en México. El Cardenal Norberto Rivera, Arzobispo de la Ciudad de México, ha sido desplazado de cualquier cosa que tenga que ver con la organización de la recepción papal. Se dice que el Papa está muy molesto con él por haberse prestado a componendas en el caso de la boda religiosa del presidente Peña Nieto, que hoy se sabe fue ilegal.

También por insistencia la del Cardenal de que el Papa reciba en audiencia privada al Jefe de Gobierno de la ciudad de México. El Papa no viene a hacer política. No viene a levantarle la mano a ningún político. Éste es un viaje espiritual, un viaje pastoral, según sus propias palabras, quiere acercarse a los fieles, saber de sus problemas, orar por su solución, acercar a Dios a los mexicanos. El Papa seguro traerá un mensaje de amor, de paz, de esperanza, de fortalecimiento de la fe católica, pero, indudablemente, conociendo su personalidad, también señalará las conductas nocivas de los gobernantes que afectan el desarrollo de nuestro país. ¡Bienvenido Papa Francisco!

5 thoughts on “¿A qué vino el Papa Francisco a México?

  1. Interesante artículo y análisis. Me hubiera gustado no encontrar errores de puntuación y acentuación. Pero me gustaría más aún saber cuáles son las conclusiones después de la despedida del Papa. ¿Sí se cumplieron las expectativas que propone el artículo?

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