Café Zapatista, en el comercio solidario y augestivo en Hamburgo

Por Sergio Ferrer

HAMBURGO.- En Alemania, a finales de los noventa, la búsqueda de apoyo a movimientos sociales en Latinoamérica, generó la creación de una cooperativa, cuya forma de trabajo se basa en el comercio solidario; comprar café directamente a productores que cuentan con sus propias formas de organización y teoría política.

Esto es, una práctica sustentable distinta al “comercio justo” que, a decir de dos de los integrantes de Libertad Kollectiv a quienes entrevistamos, ejecutan las cooperativas “solidarias” que sólo simulan su bondad, ya que suben los precios y les dejan una miseria a los productores.

“Comprar café directamente, nunca a las fincas ni a los supermercados, para nosotros el capitalismo no es justo, creemos que podemos darle vuelta. En México, el café es un súper negocio pero no para los productores. Incluso, cotiza en la Bolsa de Valores, por lo que es objeto de especulación, pero no beneficia eso en nada a los productores, nosotros promovemos y creemos en la autogestión; no jefes, no intermediarios”, dicen en tono firme, agregando que también contribuyen a las estructuras de base, con las que han trabajado por más de 5 años, con cursos de capacitación, por ejemplo.

Visité el local de Libertad Kollectiv ubicado en Stresemannstraße 268, dentro de cuyas modestas y acogedoras instalaciones, se efectúa trabajo constante y combativo entre el aroma a café y carteles de luchas mundiales por la libertad: se puede percibir que no hay lugar para fascistas.

Rinconcito libertario en Hamburgo. Foto: Sergio Ulises Ferrer

Con una herencia anarquista y de otras luchas en Alemania, la cooperativa nació de una utopía: el cambio de sistema. Allá por el 96, activistas alemanes acudieron al llamado del Encuentro Intergaláctico, en contexto del apogeo de la solidaridad internacional convocado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Llamado formalmente “Foro en defensa de la humanidad y contra el neoliberalismo”, el cónclave atrajo a 6 mil activistas de cinco continentes a la selva Lacandona de Chiapas para realizar una ‘lluvia de ideas’ sobre la creciente amenaza de la globalización corporativa del Planeta Tierra (la Organización Mundial de Comercio acababa de ser formada el año anterior).

Eran solo algunos sacos con los que iniciaron su proyecto de café, siete solamente. Después, el proyecto fue cobrando forma y perpetuando su lucha de fondo. Actualmente, tienen contacto con la lucha zapatista del EZLN en Chiapas, con cooperativas de mujeres indígenas en Honduras, con activistas LGBTTI, con refugiados de El Salvador, en Costa Rica, y movimientos de diversas bases sociales. Recientemente han tenido contacto con activistas en Colombia.

Tras recordar que por Libertad Kollectiv han pasado varios integrantes a lo largo de sus años de trabajo, aseguran que la gente debe unirse para superar sus problemas, “hemos visto como un grupo de mujeres se ha independizado, generando su propia historia de resistencia”, ratifican. 

“Hay una conexión entre las luchas de allá y de aquí”

Más allá del sabor, si bien en un tipo de café de Chiapas puede reconocerse un sabor típico de nuez, o bien en Honduras una variedad más floral, el café se compra sin regatear con el firme propósito de mantener el apoyo a la producción campesina organizada.

Es martes 1 de octubre, Día Internacional del Café, observo el dato y lo reservo alegrado por tener una entrevista respecto al tema. Me detengo a mirar cómo una mujer y un hombre preparan los paquetes que irán a algún lugar de Alemania, Europa, o incluso China.

¡Barista, barista, Antifascista!

El Café Libertad Kollectiv es una organización colectiva que no tiene jefe, cada persona integrante de la cooperativa gana lo mismo. Tienen asambleas semanales y cada integrante tiene sus propias luchas, las cuales son diversas, pero en una franca resistencia contra el sistema opresor.

Una de las personas entrevistadas es de origen mexicano, migrante desde mediados de los noventa, sigue de cerca el tema de refugiados y colabora de manera voluntaria con un medio que da cuenta de las noticias de Latinoamérica. Recordó que existió una gran represión cuando la reunión del G20, en 2017, “la ciudad fue terriblemente sitiada, muchas personas fueron detenidas y acusadas de delitos como terrorismo, daño a la paz pública y daño a propiedades privadas, varios, aún siguen presos o enfrentando cargos”, reprochó.

Sobre México reconocen que no hay mucho en los medios, sin embargo, saben cosas como que los uniformes de la Guardia Nacional son de origen alemán; que Siemmens tiene que ver con la búsqueda de instalación de una hidroeléctrica; que se vendieron armas a México que llegaron a lugares donde no debieron de haber llegado; aunque por otra parte reconocen y muestran esperanza en las resistencias de los pueblos.

Preguntándoles sobre Europa, comentaron que hay una escalada de movimientos de derecha, se han perpetrado ataques contra migrantes y en Alemania hay un partido que se nombra alternativa pero que tiene en su ideología un racismo intelectual y un populismo del miedo.

Llueve, camino por calles de Hamburgo pensando en sus palabras y en la esperanza que representa la organización y la autogestión para el futuro de los pueblos, todos.

Sitio de Libertad Kollectiv

Sergio Ulises Ferrer

Premio Nacional de Periodismo 2012, en México, por Los Ángeles Press, con la cobertura al surgimiento de las policías comunitarias en La Montaña Guerrero. Ha trabajado para el Senado de la República como jefe de prensa de la senadora Nestora Salgado.
Sergio Ulises Ferrer

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