Carta de un periodista mexicano, a propósito de Ayotzinapa

Protesta de universitarios de la Autónoma de Nuevo León, con sede en Monterrey. Foto: Olivia Garza García
Protesta de universitarios de la Autónoma de Nuevo León, con sede en Monterrey. Foto: Olivia Garza García

Lagos de Moreno, Jalisco, 26 de octubre de 2014

Por esta vez, lo que te escribo no es como material informativo ni con la mera intención de que lo publiques. Es una reflexión que me hice después de ver el cúmulo de acontecimientos que vive la población en general de la parte Sur y Occidental de México, específicamente los habitantes de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y ahora Jalisco.

La ola de crímenes, desapariciones y de inseguridad en general lleva poco a poco a nuestros ciudadanos a una situación emocional aberrante que quizá sólo podrían vivir seres humanos que viven en zonas de conflicto tales como Siria, Irak o la franja de Gaza.

Por la mañana escuchaba un programa de comentarios y reflexiones previo al noticiero de Radio Universidad de Guadalajara y pasaron un fragmento de lo que dijo la señora Rosa María Villegas Lomas, madre del joven estudiante del Centro Universitario de Lagos de Moreno que perdió la vida en extrañas circunstancias en Guanajuato cuando fue de visita para disfrutar de algunos eventos del Festival Internacional Cervantino.

La señora Villegas, quebrantada por el dolor, pidió a las autoridades universitarias y del estado que exijan que se esclarezcan las causas de la muerte de su hijo, que se limpie su nombre, ya que en varios medios se le señala como persona que estaba en estado inconveniente (alcoholizado) y que al pretender introducirse a una vivienda por el techo (presuntamente) con la intención de robar, tropezó con un tubo y cayó desde la azotea golpeándose la cabeza.

Pero el colmo de lo doloroso fue cuando la señora Villegas, le dio las gracias a cualquiera que haya sido causante de la muerte de su hijo. Les dio las gracias porque por lo menos, no desaparecieron su cuerpo, porque al menos le dieron la oportunidad de velarlo y depositarlo en un lugar adonde podrá llevar flores e ir a llorar junto a él por su impotencia… su imposibilidad de poder de devolverle la vida. Y aunque no lo expresó, tal reflexión nos remitió a las madres de familia de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, las cuales, aún van de un lugar a otro sin la menor esperanza de que puedan dar con sus hijo, ni vivos ni muertos.

Hasta qué grados de humillación desean las autoridades mexicanas que se someta el pueblo, la sociedad, la ciudadanía que además de estar viviendo, observando y sufriendo toda esta ausencia de valores, de respeto a los derechos más elementales del ser humano dan la cara para decir mentiras, para contradecirse de lo expresado o para tratar de ocultar lo que es evidente.

El gobernador del Estado de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, niega que por parte de las autoridades se haya criminalizado al joven estudiante de Mecatrónica. Pero, entonces, ¿cómo es que los medios locales difundieron la noticia de que presuntamente el joven se accidentó al intentar hacer un robo a casa habitación?

Incluso el Procurador del Estado de Jalisco, Luis Carlos Nájera cuando fue cuestionado sobre el asunto, expuso un argumento a favor de la Procuraduría de Justicia del vecino estado, lo que levantó una ola de indignación en la comunidad universitaria.

¿Por qué afirman los altos funcionarios que no se está criminalizando a los estudiantes? Si desde el momento en que fueron detenidos para ser revisados, se les está tratando como criminales. Y es que en México, al contrario de otras naciones, ante la vista de las corporaciones policiacas de todos los niveles, parece ser que todos son culpables de algo, en tanto que no se demuestre lo contrario.

También viven bajo mucha presión las autoridades en una extensa área de la república. Esto se debe a que las corporaciones policiacas no tienen la seguridad de salir bien librados. En la comunidad de Carrizalillo, municipio de Eduardo Neri con cabecera en Zumpango de Río y a pocos kilómetros de la capital de la entidad, Chilpancingo Guerrero, en días pasados llegó un convoy de la Policía Federal y con lujo de violencia golpeó a unos 70 habitantes entre ancianos, hombres maduros, jóvenes y menores de edad, hombres y mujeres por igual, y privando de la libertad a ocho personas –entre ellos dos menores– exigieron con palabras obscenas que dijeran en dónde se encontraban las fosas.

¿Ésa es la forma como trabajan los servicios de inteligencia? ¿Ésos son los procedimientos científicos de investigación? Y a pesar de que los habitantes de esa comunidad interpusieron una queja en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, esta institución ¿qué puede hacer frente al aparato autoritario del Estado? Sus comisionados, lo menos que pueden hacer es aceptar con sumisión los altos sueldos que les tienen autorizados para simular que llevan a cabo su labor, aunque ante ellos ningún asunto prospere en favor de los que presentan las denuncias.

No son pocos los líderes sociales que temen por su seguridad. En los que va de los dos últimos años de gestión de Felipe Calderón y, lo que lleva el gobierno de Peña Nieto, muy poca diferencia se aprecia en la realidad de la situación nacional. Muertes y más muertes, desaparición de dirigentes indígenas, de defensores del medio ambiente, de derechos humanos, encarcelamiento de personas que hartos de ser víctimas de la delincuencia organizaron grupos de autodefensas para hacer el trabajo que sus procuradurías de justicia no hacen y ¿qué les pasó? Todos lo sabemos.

Ahora, o están en la tumba, o como el Dr. Mireles y Nestora Salgado en cárceles de alta seguridad procesados como criminales.

El colmo (otro más) fue el del líder de los desplazados por la construcción de la presa El Picacho en Sinaloa, Octavio Atilano Román Tirado, quien fue asesinado dentro de una cabina de radio en Mazatlán mientras transmitía un programa a su cargo denominado “Aquí es mi tierra” en una radiodifusora de Organización Editorial Mexicana. Frente a su familia y un invitado al programa, un individuo le disparó 10 veces dejándolo gravemente herido. Fue trasladado a un hospital y allí perdió la vida.

Pregunto: ¿Es este México el que ven nuestros políticos? ¿Cuántos acontecimientos de esta naturaleza no se dan a conocer por la simple razón de que no se vaya a “desestabilizar el equilibrio de crecimiento y desarrollo que desea el presidente de la República”? ¿Cómo se pretende que los mexicanos creamos tanta y tan cara publicidad oficial, caras sonrientes, de cuentas optimistas sobre los beneficios que va a traer tal o cual reforma, sobre la gran vida que nos vamos a dar con los miles y miles de empleos que se van a generar; los sueldos tan altos que van a ganarse cuando los beneficios de las reformas estén en apogeo… y tantas mentiras más?

¿No se dijo lo mismo cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio? ¿Cuándo se privatizaron los bancos, cuando se le fio Telmex a Carlos Slim, cuando se fueron privatizando empresas públicas y factorías que estuvieron en manos de los gobiernos revolucionarios? Es más, hasta la aseguradadora del Estado, la Aseguradora Hidalgo se vendió por una bicoca al mejor postor.

Lo que se vive es impotencia, impunidad, inmoralidad política y judicial pues, hasta en los hechos más locales se da que la justicia, es para quien la puede comprar o quien la puede tergiversar.

Pobre del pobre que al cielo no va, se jode aquí y se jode allá…

Bueno estimada compañera. Creo que lo que he escrito es como una descarga de tantas cosas que se vienen a la mente ante todo por lo que estamos viviendo en México. Y quizá, lo que nos falta aún por vivir.

En la medida de mis posibilidades, espero poder mantenerte informada de manera oportuna y poderme apegar lo más posible a nuestra dolida realidad.

Teódulo Pineda Bahena

Periodista mexicano

One thought on “Carta de un periodista mexicano, a propósito de Ayotzinapa

  1. A quien escribió este texto se le olvidó Puebla, Veracruz, Morelos, el Estado de México (¿no han visto las cifras de feminicidios de Ecatepec?? de VÉRTIGO…) y Chihuahua y Tamaulipas también se le olvidó. Y bueno, Sinaloa nunca dejó de estar mal, si además fue el primer estado que comenzó con seriesísimos problemas hace ya más de 30 años . . . Y me faltan más estados . . . algo he podido leer sobre NAyarit últimamente, pero aún no tngo tantos datos, por eso lo omito. Cuántos estados llevamos..?

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