Conversación con un adolescente encarcelado

Menores infractores en México. Foto: latronera.con.mx
Menores infractores en México. Foto: latronera.con.mx

Edwin Sánchez Ausucua*

Adentro y afuera

Cada día los guardias vigilan nuestra entrada de manera minuciosa y revisan nuestras pertenencias. Por seguridad, se quedan en la aduana, el celular, la cartera, las llaves. Cada día cruzo una frontera para ingresar a un espacio de encierro carcelario donde una población de adolescentes se halla privada de la libertad, cumpliendo con la medida de su infracción. En este espacio de encierro, quienes están adentro, es porque se han salido del régimen de ‘‘la ley’’ provocando que el aparato jurídico y policiaco trabaje en su detención, su proceso y su sentencia.

Converso frecuentemente con uno de los adolescentes que se me ha asignado. Desde muy niño disfrutaba de la calle. Escapaba de la opresión de su abuela cada vez que podía. En la pubertad empezó a drogarse y a conocer la intensidad del vandalismo y la camaradería de la banda. Dejó la secundaria desde muy pronto. No terminó ni el primer año, pues “no le veía caso ni sentido estar ahí sentado”. Prefería drogarse con solventes inhalables.

Nuestra conversación paulatinamente se dirige a las actividades que disfrutaba cuando estaba afuera. Andar bien vestido con ropa nueva, lentes oscuros, una buena pulsera. Le pregunto sobre el tipo de ropa y me responde con conocimiento de varias marcas, “Quarry”, “Goga”, “Versace”, “Hollister”, “Grifo”, “Astral”, “Armani”, “Zara”, “Abercrombie”.

Le digo que hay nombres que nunca había escuchado y que conoce de marcas más que yo. Me dice que algunas son sólo de joyas, otras de ropa, otras como Cristian Dior ya tiene de todo. Los zapatos favoritos son los tenis Jordan, ni siquiera de los más costosos, de mil a mil 500 pesos (USD120.00). Expresa su gusto por andar a la moda, “a la línea” y confiesa que no es un buen administrador. Cuando consigue algo de dinero (robando a transeúntes) la prioridad es gastar, buen vestir y buen comer, buenas marcas, lociones costosas, y desde luego… la droga. “Si tienes novia pues compartes con ella lo que tienes”.

Me queda claro que la mercadotecnia es efectiva y penetra entre los valores creados de adolescentes como el que me habla. Desde luego, también algunos de los amigos de la calle son importantes para él, pues con ellos aprendió a robar y a drogarse con inhalables.

Así creció, dejando la escuela muy pronto, hasta que consiguió su primer “tubo”, es decir su primera pistola. Le pregunto sobre las armas y me explica la diferencia entre revólver y escuadra, los calibres, los tamaños, los precios. Quería comprarse un arma automática que con cada gatillo dispara dos balas. “Bien bonita”, dice. Escuchándolo, aprendo. “Hay algunas que están de su putísima madre, tipo metralla, al jalar el gatillo deja salir una ráfaga de 9 plomos. Son potentes atraviesan puertas y mueble de madera. Esas son más caras pero se consiguen fácilmente, hasta las puedes cambiar por una pulsera costosa”.

“Cuando usas un arma y matas a otro ya quedó embroncada y terminas por deshacerte de ella, ¿me entiendes? hay algo que no te late”. Le pregunto si ha disparado un arma. “Una vez en un desmadre que yo iba con unos amigos nos dispararon y pues tuvimos que defendernos. Eran rivales”.

El chico es amable en su trato y colaborador, pero cambia el tema para hablar de su gusto por la droga, y de una amiga que tenía, una “chava fresa”, bien portada, que le gustaba para su novia. Él es sonriente y hasta bien parecido, su manera de ver las cosas es que en el encierro no tiene caso generar problemas y efectivamente no se mete en conflictos.

Llegó a esta institución cuando lo capturaron por entrar a robar un departamento con un amigo y llegó la policía. Hubo varios balazos. Salió ileso, aunque sabe que pudo haber muerto. En él no hay maldad aparente ni resentimiento, no intenta impresionarme, habla con naturalidad, vive la vida intensa que le fue dada elegir.

Ante la pregunta sobre sus planes al salir, no me da falsas esperanzas, “es que ya estoy maleado”, me dice. Ya he vivido todo esto, una intensidad extrema, en el filo de una dinámica tal que le es inconcebible postergar su satisfacción y entrar a terminar la secundaria. No podría vivir como su hermano mayor que se levanta temprano a trabajar todos los días, con una rutina y todo planeado con un horario.

La intensa conmoción del riesgo que tanto lo seduce, hace surgir en él la única justificación para vivir, en un barrio peligroso donde se interrelaciona con otros jóvenes similares a él, siguiendo sus códigos con el propósito de acceder al prestigio que da el dinero y la valentía. “Llega un momento que se vuelve peligroso porque te pueden empezar a buscar por algún agravio. Pero yo no tengo miedo, me sé defender y cuando de plano ya te toca pues te toca”.

En su perspectiva, no hay planeación de la vida para el porvenir, sino para un futuro inmediato: el próximo mes y los siguientes hasta que se cumpla la sentencia y pueda salir.

* El autor es psicoanalista y escritor en México.

 

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

2 thoughts on “Conversación con un adolescente encarcelado

  1. LOS ADOLESCENTES “ECONOMÍA DE BAJOS SALARIOS”. Con delincuencia rampante, Juventud sin esperanza y el ingreso que no alcanza: Así, ¡qué aguante, qué aguante! Faustófeles.
    Políticas públicas de prevención poco eficaces y eficientes a causa del modelo económico neoliberal productor de desigualdades sociales: E l estado mexicano somos todos, si actuamos en forma individual y no integral, con iniciativa de que si se puede actuar con sensibilidad, visión, y sobre todo con ser parte del pueblo. La impregnación de corrupción e impunidad, vista como forma de gobierno. ” Los chavos mexicanos que ganan dinero | Sabrosos pero picosos – Yahoo! Noticias México http://mx.noticias.yahoo.com/blogs/sabrosos-pero-picosos/los-chavos-mexicanos-que-ganan-dinero-de-forma-ins%C3%B3lita-202219785.html vía @YahooMXNoticias”
    La realidad social en que se encuentran adolescentes y jóvenes , tanto en situación de desamparo como en situación de conflicto social, ha venido generando un fuerte impacto y preocupación en la sociedad, por la situación de peligro en la que viven estos jóvenes, dado que la juventud es una transición entre dos etapas la niñez y adulto, es decir es un proceso de transición en el que los niños se van transformando en personas autónomas, por lo se entiende como una etapa de preparación para las personas se incorporen en el proceso productivo . La visión del estado en la represión como medio de control a una juventud segmentada en su entorno social de desintegración familiar, maltratos, abusos sexuales, pérdida de valores ante una familia inestable a una de las causas de su economía, educación y los jóvenes se ven obligados dejar sus estudios por falta de recursos económicos y de políticas públicas dirigidas a la juventud.
    Estas, con nuevas formas de comunicación cibernética globalizada; los menores que cometen actos de ilicitudes y un sinfín de casos verdaderamente macabros como protagonistas .desde homicidios en las aulas donde entran armados a matar a sus compañeros y profesores; en México podemos encontrar diversos casos tipificados de estas conductas delictivas.El fenómeno de la delincuencia es muy complejo, existe muchos factores y están íntimamente relacionados una con otra y conllevan a la delincuencia de menores. En general se agrupa los factores en: biología, psicología, social y familiar, para el caso de estudio de la delincuencia juvenil nos enfocaremos a la familia, porque es uno de los factores más predominantes sin negar que se relacionan con otros factores, su Entorno, clima, situación económica, oportunidades.
    El sistema integral de justicia para los adolescentes (artículo 1 al 9), donde se entiende como menor de edad a los 12 años y menor de 18 años. Y adulto joven de 18 años y menores de 25 años. Su argumento jurídico fue el convenio sobre los derechos de los niños, adoptada en la asamblea de la ONU, 44 /55 20 de noviembre de 1989 y entra en vigor en 1990 el 2 de septiembre.
    La actividad laboral ante una situación segmentada de población con niveles educativos muy bajos, así como la actividad laboral de ingreso de supervivencia, incapaz de tener medios de recreación (ir al cine, comprar ropa, zapatos, etc.) a su precaria economía, la aportación económica al gasto de hogar, la ayuda a sus padres, que se pasaron la vida trabajando sin poder salir del circulo de pobreza.
    la falta de escolaridad y el lugar donde viven establecen reglas de comportamiento, algunos realizan la actividades ilícitas (robo, asalto).con actividades licitas de encubrimiento (trabajar),los trabajos inestables temporales ,donde no hay certidumbre de la actividad de trabajo. El delincuente primario se segmenta en su ámbito de región y de vecindad, donde se establece vínculo de solidaridad delictiva ante sus vecinos .esta actividad simultánea de lo ilícito –licito, permite en su mundo cubrir y vestir su comportamiento.
    La problemática de la juventud en México es terrible. Nuestra juventud de 14 a 18 años son víctimas de un sistema educativo incapaz de darles herramientas .el sistema de auto complace con sus logros mientras la mayor parte de nuestra juventud se ven obligados a asistir a cursos de baja calidad. En el mercado laboral les niega oportunidades. Los jóvenes sin educación, sin trabajo y sin oportunidades son caldo de cultivo para la delincuencia; un presidente entregado al poder financiero y privatizador. México tiene un bono de juventud desperdiciada.
    Los factores multifactoriales enlazados en función del poder ´publico ante situaciones de la educación y trabajo, en base de planeaciones objetivas de valor ético de nuestros gobernantes, sobre acciones de enfrentar la terrible realidad de la pérdida de la calidad de vida. En un gran segmento vulnerable en cuestiones de trabajo y educación, que debería ser eje de desarrollo. La delincuencia de los jóvenes es más frecuentes por situaciones de baja escolaridad y factores multifactoriales: Desigualdad destructiva: Las difíciles condiciones económico-sociales y familiares; la mayoría de los cuales se han ido de su casa en una temprana edad, han sido testigos del consumo del alcohol y drogas de parte de sus padres y varios familiares de ellos han tenido un familiar en prisión. La gran mayoría de los jóvenes han empezado a trabajar antes de los 15 años y tenían un trabajo de albañil, lava autos, franeleros, vendedores ambulantes o empleados de comercios, las actitudes ilícitas más comunes de estos jóvenes son el Robo, lesiones.
    La edad entre 6 a 12 años y de 12 a 15 se supone que están en la secundaria ,pero no es así por situaciones socioeconómicas y de lugar donde viven ,en zonas de marginación, informalidad y violencia ,que no han sido incluidos por el sistema social—políticas públicas sin respuesta social y en su entorno de marginación , a la falta de acciones focalizadas de integración, de prevención inexistente. Los que están en prisión jóvenes de 18 a 35, el 38 % de los internos dejaron de vivir con su madre y el 42%con su padre antes de cumplir los 18 años .11% nunca conocieron o vivieron con su padre. El 28% de los internos se fueron de su casa alguna vez antes de cumplir 15 años. De ellos ,41 % tenía entre 6 a 12 años. El 50% abandonaron su hogar por violencia intrafamiliar y el 21% de los internos nunca fueron a la escuela o no alcanzaron a concluir la primaria. Y el 61 % de los internos comenzaron a trabajar a los 15 años o antes; de estos el 32 %lo hicieron a los 12 años. el factor económico ha propiciado la deserción escolar en las secundarias de jóvenes de 14 a 16 años, que tienen que trabajar para el apoyo de su economía familiar al creciente desempleo, así como los jóvenes son instrumento de la criminalidad.

  2. Gracias por el amplio comentario. Me interesa saber que fuente utilizaste para los datos estadísticos que aportas.

    Lo que señalas es cierto y algo que alarma.

    Aún así lo que más me apasiona de todo esto es que el adolescente en tanto sujeto ha de dar cuenta de su acto que se le imputa. La realidad social no es suficiente para que evada su resppnsabilidad, en esa medida se abre la posibilidad de que no sacrifique su existencia y apueste por vivir con todo y el dolor que implica.

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