Ejercer el periodismo en México: ¿Derecho de todos?

 

Patricia Barba Ávila

A raíz de la implementación de las conferencias mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha venido generando un creciente enfrentamiento entre los reporteros y representantes de medios de comunicación convencionales y los comunicadores que de un tiempo acá hemos venido empleando los medios digitales y las redes sociales para difundir y comentar sucesos de la vida política nacional e internacional.

La raíz de esta confrontación se deriva, por una parte, del hecho de que los que acuden a las “mañaneras” por parte de empresas convencionales, como TV Azteca, Televisa, El Universal, Reforma, entre otras, son en su mayoría, gente que ha estudiado en escuelas de periodismo y sostienen que los que no contamos con esta carrera, no tenemos ningún derecho ni a ejercer una actividad informativa y comunicacional, ni mucho menos, a ser admitidos en las conferencias presidenciales.

Aquí me quiero referir específicamente a un artículo escrito por la señora Sanjuana Martínez, conocida escritora y periodista recientemente nombrada como responsable de la Agencia Notimex. En dicho texto, la Sra. Martínez expresa claramente su oposición a que los llamados “Youtubers” sigan siendo admitidos en las conferencias en Palacio Nacional, y utiliza -de manera- por demás lamentable, adjetivos denigratorios contra estos ciudadanos, calificándolos de “protagónicos” y carentes de las suficientes luces para formular preguntas inteligentes o relevantes. Más aún, los responsabiliza por el ambiente adverso que se ha generado y los insultos que algunos ciudadanos han dirigido a varios periodistas que, dicho sea de paso, han sido los que desde un inicio han venido expresado su molestia por la presencia de los comunicadores alternativos.

Es interesante y también muy absurdo que periodistas como esta escritora, cuyos méritos nadie niega, no sólo se arrogue el derecho de investigar, analizar, difundir y comentar los sucesos de la vida política nacional e internacional, sino decidir quién tiene derecho o no de ingresar a las conferencias presidenciales bajo el argumento de que no se tiene la carrera de periodismo. En este tenor, es necesario primero atenernos a las definiciones del término “periodismo” las cuales, por cierto, han venido siendo adaptadas a la realidad actual, justamente porque la actividad comunicacional está sujeta, necesariamente, a los cambios derivados de las innovaciones tecnológicas que han hecho posible que cada vez más ciudadanos no sólo muestren un mayor interés en cuestiones que antes les eran indiferentes, sino algo mucho mejor y más alentador: que varios de ellos vayan más allá y también deseen utilizar las nuevas tecnologías para investigar, analizar, compartir y comentar temas de política y de activismo social con los demás. Aquí algunas definiciones de “periodismo”:

a) “El periodismo es el relato e interpretación de hechos actuales, a la luz de ciertos principios, con el objeto no sólo de informar sino de orientar, día a día a las personas que viven en la sociedad.” George Hamman, filósofo alemán.

 b) “El periodismo es el ejercicio de la función del periodista, entendiéndose por tal aquella persona que se preocupa por recoger las noticias, investigarlas, darles forma y entregarlas al público que necesita saber lo que ocurre en su entorno o más allá del mismo.” Horacio Hernández Anderson, chileno, en su tesis sobre periodismo.

 c) “El periodismo es una forma de comunicación social a través de la cual se dan a conocer y se analizan los hechos de interés público.” Emilio Filippi, Fundamentos del Periodismo.

“¿Es necesario estudiar periodismo para ejercer, prosperar y hasta brillar como periodista hoy? No.” (Roberto Herrscher, escritor, catedrático y periodista argentino).

Y, efectivamente, así es. Ilustres maestros de la crónica actual, como Martín Caparrós, Juan Villoro y hasta los míticos Gabriel García Márquez y Elena Poniatowska, no sólo no estudiaron periodismo, sino otras carreras; en algunos casos, no terminaron ninguna. 

Muchas de las principales lecciones para ser un buen periodista se pueden -y algunas, como la humildad y la empatía, se deben- aprender en la vida real, en la calle e incluso llevando a cabo activismo social y político, como fue el caso de Ricardo Flores Magón, ilustre héroe precursor de la Revolución Mexicana y fundador del periódico “Regeneración”. Casos más recientes de respetados y reconocidos periodistas incluyen a Julio Hernández López, creador de la columna “Astillero”, que desde hace años se publica en “La Jornada”.

Por supuesto que aquí no se trata de desestimar los méritos de aquéllos que han decidido ingresar a una escuela de periodismo. Nada de eso. Sin embargo, la historia muestra casos que prueban, sin lugar a dudas, que hay aptitudes y talentos que no se adquieren en la academia sino que son innatos. Cito aquí tres casos relevantes: Leonardo Da Vinci, quien no asistió a ninguna universidad o escuela de medicina, música, arquitectura, física, artes plásticas, etc., y ha sido el ser humano más sorprendente en los anales humanos; otro caso extraordinario es el de Wolfang Amadeus Mozart, genio universal de la música quien recibió instrucción académica por parte de su padre. El otro es el de Abraham Lincoln, quien por falta de recursos, también estudió en casa.

En el ámbito de la comunicación ocurre algo similar. Los buenos comunicadores lo son en gran parte, porque poseen una facilidad innata para ello. Es decir, como se ha revelado por expertos en el tema, el manejo del lenguaje depende de la dominancia del hemisferio cerebral izquierdo que es donde reside tanto el Cerebro de Broca* como el de Wernicke*, que son las áreas de nuestra corteza cerebral encargadas del lenguaje.  Por lo tanto, no sólo se requiere de una facultad natural para comunicar con claridad, concisión y lógica cualquier información o acontecimiento relevante, sino de un profundo interés para hacerse de una amplia cultura general y un suficiente conocimiento del idioma, acompañados por la habilidad para indagar y analizar y la inclinación para compartir con los demás los temas importantes para la sociedad. Esto es lo que hacen los autodidactas del periodismo, en quienes además se reconoce el mérito de especializarse por sí mismos, sin recurrir a tutores o profesores. Podría decirse que en el auténtico autodidacta se percibe un verdadero compromiso, no sólo hacia sí mismo sino hacia las audiencias, pues ejerce su actividad sin esperar un sueldo o remuneración monetaria.

Por supuesto que lo anterior no quiere decir que no existan periodistas comprometidos con su profesión, reitero. Tampoco implica que todos los Youtubers y comunicadores alternativos posean las características necesarias para llevar a cabo su labor con ética, precisión y profesionalismo. Y aquí es necesario aclarar que cuando se habla de “profesionalismo”, no significa que el que lo ejerce deba vivir de esta ocupación, sino que lo lleva a cabo por un sentido de compromiso hacia los demás; es decir, una forma de contribuir a los esfuerzos que en otros ámbitos miles de ciudadanos realizan para construir un mejor país.

En conclusión, es indiscutible que la revolución de las audiencias que, entre otros corolarios positivos, produjo una revolución ciudadana expresada en las urnas el pasado 1 de julio de 2018, se ha reflejado en el surgimiento de los comunicadores alternativos y los “Youtubers” quienes utilizando las “benditas redes sociales”, les guste o no a los “profesionales” del periodismo, han echado atrás mitos, distorsiones, infundios y campañas mediáticas mentirosas difundidas por las empresas convencionales y oficiosas, en obediencia de los intereses de aquéllos que durante más de tres décadas se han opuesto a la búsqueda y logro de una auténtica democracia.

* Paul Pierre Broca fue un médico, anatomista y antropólogo francés. Identificó el área del cerebro humano que controla las funciones del lenguaje.

** Carl Wernicke fue un neurólogo y psiquiatra alemán conocido por sus estudios sobre la afasia.

Patricia Barba Ávila

Co-fundadora del Frente de Medios de Comunicación Alternativos Independientes (femcai.org) y co-titular del programa de análisis “Desde la Raíz”. Miembro de Conaicop (Consejo Nacional e Internacional de la Comunicación Popular).

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