El careo de los inculpados en el Caso Wallace

Luis Vargas*

“La principal lección de la historia  es que no ha sido posible hacer compatible la coerción con la verdad”

John LANGBEIN, Yale University

Análisis

La tarde del 5 de marzo de 2014, en el Juzgado Décimo Sexto de Procesos Penales Federales, que preside el Juez  Raúl Angulo Garfias, se llevó a cabo la audiencia pública concerniente al careo entre Brenda Quevedo Cruz y sus co-procesados: Jacobo Tagle Dobín y César Freyre Morales. Todos ellos acusados de la supuesta privación ilegal de la libertad de Hugo Alberto Wallace, en la causa penal 35/ 2006, mejor conocida como el “Caso Wallace”.

En la misma, Brenda Quevedo, quien sostiene su inocencia y quien a seis años de proceso no ha sido juzgada aún, confrontó en primer lugar a Jacobo Tagle y luego, a César Freyre. En el careo, tanto Jacobo como César, la deslindaron de toda responsabilidad y además, los dos afirmaron que Brenda ni siquiera conocía a Hugo Wallace. Asimismo, Brenda puso de relieve la tortura y aleccionamiento de sus compañeros por parte de las autoridades a fin de obligarlos a incriminarla en la supuesta privación ilegal de Hugo Wallace. Por último, señaló otras contradicciones en el expediente relativas a la investigación sobre su participación en los hechos.

El careo

A continuación, sintetizaré los puntos más importantes derivados de las preguntas hechas por Brenda Quevedo a Jacobo Tagle y César Freyre durante el careo, las cuales refuerzan la hipótesis relativa a la inocencia de Brenda y la fabricación de acusaciones en su perjuicio. Debemos partir del supuesto que las declaraciones que incriminan a Brenda en la comisión de los hechos delictivos mencionados en las mismas, fueron obtenidas a base de torturas, malos tratos, amenazas y aleccionamientos como puede comprobarse mediante las pruebas existentes y las declaraciones desprendidas del presente careo.

  • Incriminación hecha por Jacobo Tagle y Cesar Freyre en perjuicio de Brenda Quevedo en el supuesto secuestro de Hugo Wallace.

Al respecto, Jacobo expuso que la razón de implicarla en tal crimen es debido a que fue víctima de tortura física y psicológica, amenazas a su familia y maltratos de los que ha sido objeto en el CEFERESO de Villa Aldama, Veracruz, tal como lo expresó en su declaración preparatoria. En el mismo sentido, Cesar manifestó que Brenda no fue participe y además, afirma haber sido víctima de tortura física y mental. Asimismo, Cesar señala que ni siquiera solicitó llevar a cabo esa declaración incriminatoria. Por último, Cesar nos remite a una denuncia interpuesta ante la Corte Interamericana denunciando los actos de tortura y las violaciones a sus derechos humanos en su perjuicio.

  • Exculpación de Brenda Quevedo por parte de los acusados, en su participación en el secuestro de Hugo Wallace.

Ambos acusados concuerdan que Brenda no tuvo nada que ver en los hechos que se le imputan y además, coinciden que ni siquiera conocía o había visto a Hugo Wallace. Asimismo, Jacobo afirma que Brenda nunca recibió dinero por parte de Cesar, o de cualquiera de las personas que formaban parte de la supuesta banda, más adelante el mismo Cesar confirmaría estas aseveraciones. Lo anterior, resulta contrario a lo que Jacobo había señalado en una de sus anteriores declaraciones obtenidas bajo coerción.

  • Exculpación de Brenda Quevedo por parte de los acusados, en su participación en otros secuestros o algún otro hecho delictivo.   

En cuanto a los hechos delictivos anteriores al secuestro de Hugo Wallace de los que Brenda es acusada, cabe señalar que los mismos tuvieron lugar a mediados del año 2004. En este sentido, Jacobo afirma haber conocido a Brenda a finales del 2004, luego Cesar constató esta versión. Asimismo, Jacobo aseveró que Brenda nunca conoció al señor Trevedant, Rugueiro y Gina, personas mencionadas en las declaraciones que incriminan a Brenda. Al igual que Jacobo, Cesar afirma que Brenda no tuvo ningún tipo de relación o comunicación con Trevedant.  Además, Jacobo y Cesar coinciden que Brenda nunca ha participado en algún hecho ilícito, incluso Jacobo agregó que ella es una persona honrada y trabajadora.

  • Otros aspectos en el expediente relativos a la investigación de la presunta participación de Brenda en el secuestro de Hugo Wallace.

César Freyre señaló que nunca fue a la casa de Enriqueta Cruz, madre de Brenda, o a la casa de Brenda, mucho menos haber vivido ahí. También, menciona que el auto Corsa mencionado en sus declaraciones, en realidad nunca fue utilizado para cometer algún hecho delictivo. Asimismo, niega que Brenda haya ido alguna vez a la casa de su padrino. Por último, niega haber visto a Brenda usando algún tipo de peluca.

Isabel Miranda promoviendo en Twitter la confesión bajo tortura de Jacobo Tagle.
Isabel Miranda promoviendo en Twitter la confesión bajo tortura de Jacobo Tagle.

Las consideraciones finales.

Por último, dado que al final no fue necesario proceder a la fase de los careos procesales, puesto que no los confrontados no incurrieron en contradicción alguna que refutar, el juez procedió a otorgarle la palabra a Isabel Miranda de Wallace y a Brenda Quevedo Cruz para que expresaran sus consideraciones finales.

Isabel Miranda de Wallace señaló al juez “el aleccionamiento que han tenido los inculpados a fin de tratar de evadir su responsabilidad”. Asimismo, negó que Jacobo haya sido torturado, pues según ella en el video en el que se auto-incrimina ante el Ministerio Público “se aprecia la naturalidad con la que confesó todo lo relativo al secuestro y muerte de [su] hijo Hugo Wallace”. Además, Isabel de Wallace asegura que la prueba de la falsedad de tales acusaciones estriba en el hecho de que Jacobo la acusa de haberlo amenazado con meter a su hermano, Salomón Tagle, a la cárcel, sin embargo, remarco, “Jacobo Tagle Dobin se ha perdido en el tiempo ya que se encontraba preso cuando Jacobo fue detenido, por lo cual sería imposible que alguien lo hubiera amenazado con un hecho que ya había ocurrido”.

En cuanto a Brenda Quevedo, Isabel de Wallace alegó que la prueba de que miente es el hecho de que esta “[se haya internado] en otro país con identificaciones falsas a fin de no ser localizada”. En este sentido, menciona que “se tuvo que llevar la extradición durante dos años en la cual hubo causa probable para traerla y responder ante este Juzgado”.

Por su parte, Brenda Quevedo manifestó que ha sido torturada dos veces las cuales ha denunciado ante la PGR e instancias de derechos humanos nacionales e internacionales. Asimismo, solicitó que se investigue la tortura de sus co-procesados Cesar Freyre y Jacobo Tagle, y reiteró, “ya que evidentemente hemos sido de la misma forma amenazados y torturados físicamente para así arrancarnos una declaración, una confesión a base de coerción”.

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Isabel Miranda promoviendo un documento falso de la CNDH que niega la tortura a Brenda Quevedo Cruz.

Conclusiones

Las declaraciones desprendidas del careo se inclinan en la hipótesis del uso de la tortura como medio de incriminación de Brenda Quevedo Cruz, lo cual refuerza lo argumentado en mi artículo “25 razones para dudar del caso Wallace”. En esta misma línea, se deduce que si la mayoría de los acusados fueron torturados y obligados a declarar en perjuicio de Brenda, el resultado final es una nefasta fabricación de pruebas y acusaciones en su contra carentes de credibilidad, cuyo fin es   incriminarlos en el crimen en cuestión.

Asimismo, considero pertinente poner atención en las declaraciones y acusaciones de Jacobo Tagle y César Freyre, puesto que ellos también manifiestan haber sido torturados para auto-incriminarse e implicar a Brenda Quevedo en el secuestro de Hugo Wallace y otros hechos delictivos. Jacobo, al igual que Brenda, sostiene su inocencia, por lo que es prioritario hacer un seguimiento de ambos casos. Contrariamente a Brenda, quien a pesar de haber sido torturada  no aceptó su participación en los hechos, Jacobo y César debido a la brutalidad de los actos de barbarie perpetuados en su contra, aceptaron su implicación en el crimen del cual se les acusa.

Cabe señalar que en el caso de Brenda Quevedo y César Freyre, existe una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por las violaciones a sus derechos fundamentales. Existen pruebas contundentes que demuestran el uso de tortura, malos tratos, humillaciones, amenazas y aleccionamiento, tales como el “Protocolo de Estambul” en el caso de Brenda y Jacobo. Si esta denuncia es admisible, en unos años, las autoridades mexicanas podrían ser juzgadas a la reparación integral de los daños y a la investigación de los responsables de haber llevado a cabo tales actos de brutalidad en perjuicio de Brenda y los demás acusados.

En cuanto a las declaraciones finales de Isabel Miranda de Wallace,  las considero irresponsables y carentes de argumentos sólidos, incluso absurdas. Procedamos a hacer un análisis minucioso.

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Copia del careo entre Jacobo Tagle y Brenda Quevedo en la audiencia del 5 de marzo de 2014.

a) El aleccionamiento que han tenido los inculpados a fin de tratar de evadir su responsabilidad.

En palabras de un ciudadano ejemplar esta acusación puede traducirse como la facultad de emprender nuestro derecho a una defensa adecuada, un derecho fundamental en el sistema acusatorio que nos permite ejercer el principio del contradictorio, cuya finalidad es refutar los dichos de la contraparte en un proceso justo e imparcial. Sin embargo, en la visión retrograda de Isabel Miranda de Wallace, los acusados deben de ser tratados como objetos y no sujetos del proceso. Isabel quiere ser juez y parte en el proceso. En su enfoque punitivista e inquisitorio, los acusados deben de ser tratados como terroristas, no deben tener ni voz ni voto, mucho menos ejercer su derecho a la defensa adecuada. Para Isabel, todo esto es mera formalidad carente de trascendencia en el proceso,  así lo declaró ante las cámaras respecto a la absolución de Florence Cassez, en donde también declaró que “los derechos constitucionales son diferentes a los derechos humanos”. Isabel desconoce que el principio pro persona otorga el rango constitucional a los derechos humanos contenidos en los tratados internacionales en la materia firmados por México. Isabel desconoce que los derechos fundamentales están dotados de contenido axiológico, de ahí la importancia del debido proceso, que por cierto es un derecho humano, fundamental y constitucional.

b) “La naturalidad de la confesión de Jacobo Tagle ante las cámaras”

Es evidente que después de haber sido torturado, amenazado y aleccionado, Jacobo actúe con naturalidad frente a las cámaras y medios de comunicación presentes. Al respecto, surgen las siguientes incógnitas ¿Quién nos puede asegurar que cuando no veíamos a Jacobo alguien lo estaba torturando?  ¿Cómo podemos saber que Jacobo no fue drogado para parecer tranquilo? ¿Por qué Jacobo declaró su crimen en ausencia de un abogado? Para muestra basta un botón, en el “Caso de Cassez”, tanto Florence Cassez como Israel Vallarta acusaron a las autoridades de haber sido coaccionados, aleccionados y forzados contra su voluntad para admitir su participación en los hechos frente a los medios de comunicación que transmitían a nivel nacional. En el caso de Israel existe el “Protocolo de Estambul” como prueba que fue sometido a tortura. Posteriormente, se destaparía el montaje y la falsedad del caso. Unos años después Florence Cassez sería liberada por las violaciones a su derecho a la presunción de inocencia, a la defensa adecuada y a la asistencia consular inmediata. En el caso en cuestión, estamos frente a una violación flagrante a los derechos fundamentales de Jacobo, tales como el derecho a la presunción de inocencia y a la defensa a adecuada, lo que  implica contar con un abogado, no declarar, no auto-incriminarse y a la prohibición de la tortura, así como el respeto de la regla de tratar al acusado como inocente durante todo el proceso. Tal parece que Isabel Miranda y las autoridades olvidaron los derechos Miranda, ¡que ironía!

c) El éxito en el proceso de extradición y el internamiento de Brenda Quevedo con identificaciones falsas en los Estados Unidos.

La razón por la que Brenda Quevedo se refugió en los Estados Unidos, es porque antes de notificársele presentarse ante la autoridad por medio de algún tipo de orden judicial, Isabel Miranda de Wallace ya tenía montados en las partes más importantes de la Ciudad de México, una serie de espectaculares que la acusaban de haber secuestrado a su hijo. Isabel pasó por alto el hecho de que los ciudadanos mexicanos tenemos derechos, puesto que ordenó levantar esos murales en perjuicio del derecho al respeto a la honra y dignidad de Brenda, difamándola de secuestradora y afectando su imagen y reputación -quizás para toda la vida. Isabel de Wallace usó los mismos métodos empleados en la época de la inquisición para influenciar a las autoridades a la captura de Brenda; la diffamatio, la delación por rumores o sospechas. Ante tal situación, Brenda decidió exiliarse en el país vecino.

Tiempo después, Brenda se encontraba trabajando en un restaurant en Louisville, Kentucky, cuando fue detenida por el FBI. Durante el proceso de extradición, el abogado defensor de Brenda, Stanley Horn, alegó la posibilidad de que Brenda Quevedo fuera torturada a su llegada a México, al igual que lo habían sido los demás acusados. El motivo de la amplia duración del proceso es el hecho de que la defensa solicitó el asilo político de Brenda y el juez analizó esta posibilidad. Para su mala suerte, el juez de la causa denegó su petición pero mostró interés en conocer más a fondo el caso, en donde además, relució el hecho de que las autoridades mexicanas encubrieron la existencia de antecedentes penales del hijo de Isabel de Wallace.

En conclusión, se puede apreciar claramente como Isabel de Wallace intenta tergiversar y manipular las declaraciones, los hechos y la información contenida en los expedientes con la finalidad de ¿confundir?, ¿engañar?, ¿enredar?, al juez y a la sociedad. Isabel Miranda de Wallace carece de una formación en Derecho, y aun así, se permite hacer declaraciones que implican un pleno conocimiento de la ley, los derechos fundamentales y la misma Constitución. Si Isabel Miranda de Wallace hubiera leído nuestra Carta Magna se daría cuenta que lo único que intentan hacer los acusados es ejercer su derecho a defenderse. Para Isabel de Wallace, los acusados de delincuencia organizada no tienen derechos, porque su pensamiento es el mismo que el de Montiel “los derechos humanos son para los humanos y no para las ratas”. Isabel Miranda de Wallace se vio cegada por el poder que obtuvo en el mandato calderonista y ahora le cuesta trabajo aceptar que está equivocada y mando encerrar a personas inocentes. Isabel Miranda de las Wallace contempla como el asunto se le está yendo de las manos y como la verdad está saliendo a la luz. Isabel de Wallace arruinó la vida de Brenda Quevedo Cruz y de las familias de todos los acusados. Isabel de Wallace es un peligro para la democracia y el Estado de Derecho. Isabel de Wallace “se ha perdido en el tiempo”, ya que el derecho en México ha evolucionado y personas con su mentalidad no podrán parar esa evolución. Isabel Miranda de Wallace, como le gusta que le llamen porque suena más chic, desde ahora es Isabel Miranda Torres, punto y final.

Para concluir, no debemos perder de vista que la finalidad del proceso es la obtención de la verdad material y la impartición de justicia para todas las partes implicadas en el mismo. Los argumentos que justifican la tortura a personas acusadas de delincuencia organizada en detrimento de sus derechos fundamentales, es un argumento peligroso, puesto que  los derechos humanos son para todos y el día menos esperado podemos vernos envueltos en un asunto de esta naturaleza, tal como le paso a Florence Cassez, Alberto Patishtán y ahora a Brenda Quevedo. Muy acertadamente afirmó el Ministro Zaldívar en su obiter dictum del “Caso Cassez” cuando reprendió a los tribunales recordándoles que “el fin no justifica los medios”.  Cabe señalar que en sistemas como el británico, ni siquiera es tomada en cuenta la confesión del inculpado. Los jueces tienen la obligación de velar por el respeto de los derechos humanos, la justicia, la verdad y la implementación del sistema acusatorio en México. Al final de cuentas, lo único que podemos pedirle al Juez, es lo que humildemente Brenda le solicitó al final de la audiencia “que la ley sea imparcial en este juicio”, amén.

*El autor es especialista en abogado de la Asociación contra la Fábrica de Culpables y por la Defensa de los Derechos Humanos. Posee una maestría en Derecho Internacional de los Derechos Humanos por la Universidad de Montreal.

9 thoughts on “El careo de los inculpados en el Caso Wallace

  1. Mas bien la pregunta sería: quién le dijo que Jacobo fue torturado??? En qué pruebas fundamenta su dicho??? Finalmente, sigue sin quedar claro, si BRENDA QUEVEDO no tenía nada que ocultar, por qué fue detenida con identificaciones falsas????? Eso nunca lo aclaran en este análisis.

  2. Lo que al público nos gustaría ver son pruebas de lo que Ustedes dicen. Su artículo da mil vueltas al tema sin concretar o probar nada diferente. Los SECUESTRADORES no se ven torturados, su hablar es bastante natural y los abominables detalles que dan no dejan lugar a duda del crimen que cometieron (QUE ABSURDO QUE DIGAN QUE ISABEL DIFUNDE CONFESIÓN BAJO TORTURA!!!) Basta un poco de inteligencia que este y los artículos publicados por la “pseudo periodista” Guadalupe Lizárraga son solo una campaña de desprestigio en contra de la activista Isabel Wallace.

  3. ¿porque la revista “Los Angeles Press” después de tantos años, nueve como se puede encontrar en la WEB, es de particular interés y afán de ayudar a una secuestradora que como tal está claro que ella es culpable desde el momento que a esta se le ocurre falsificar sus documentos, porque tendría la necesidad de hacerlo si buscaría acilo político en U.S no? y porque tanto afán en desacreditar a las autoridades mexicanas que presuntamente son calificadas de ineptas, esto ocurre en todo el mundo a diario y en el nivel que ustedes quieran, no es que este defendiendo a la Sra. Wallace, ni mucho menos a las autoridades, Pero quieren hacerse los héroes con este tipo de refritos que falta de ética, y les reitero las palabras de Kari M: Si mal no recuerdo habían dicho que tienen pruebas de que Hugo Wallace está vivo, tan simple como que muestren vivo al susodicho.
    presentenlo vivo y asunto arreglado; para que tanta sarta depalabrerias.

    Saludos.

  4. ¿porque la revista “Los Angeles Press” después de tantos años, nueve como se puede encontrar en la WEB, es de particular interés y afán de ayudar a una secuestradora que como tal está claro que ella es culpable desde el momento que a esta se le ocurre falsificar sus documentos, porque tendría la necesidad de hacerlo si buscaría acilo político en U.S no? y porque tanto afán en desacreditar a las autoridades mexicanas que presuntamente son calificadas de ineptas, esto ocurre en todo el mundo a diario y en el nivel que ustedes quieran, no es que este defendiendo a la Sra. Wallace, ni mucho menos a las autoridades, Pero quieren hacerse los héroes con este tipo de refritos que falta de ética, y les reitero las palabras de Kari M: Si mal no recuerdo habían dicho que tienen pruebas de que Hugo Wallace está vivo, tan simple como que muestren vivo al susodicho.
    presentenlo vivo y asunto arreglado; para que tanta sarta de palabrerías.

    Saludos.

  5. Pero lo que nadie dice es dónde está Hugo Wallace? Si Guadalupe y Anabel aseguran que esta vivo por qué no lo presentan? Lo demás sólo es una campaña de desprestigio y acusaciones con tintes de rencores personales contra la Sra. Wallace

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