El Civismo, el racismo y la incivilidad de la CNTE

Maestros en la marcha hacia Los PInos en exigencia de mejores salarios. Foto; Cuartoscuro
Maestros en la marcha hacia Los PInos en exigencia de mejores salarios. Foto; Cuartoscuro

Ramsés Ancira

Diario de un reportero

Quien haya sido el que eliminó el Civismo del programa escolar de primarias y secundarias es el primer responsable del comportamiento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que es a su vez campeona en la violación del artículo 1 de la Constitución al discriminar a los niños oaxaqueños y guerrerenses, considerándolos inferiores e incapaces de aprender lo mismo que los menores de otros estados del país.

Más allá de Los Rojos, Guerreros unidos, militares y alcaldes coludidos con el narco (de los dos grupos había la noche del 26 de septiembre durante el informe del DIF en Iguala) la última explicación de los niveles de violencia en Guerrero es que es uno de los estados con mayor analfabetismo del país.

Me narra el director de una escuela de Chilpancingo que el gobernador René Juárez Cisneros (1999-2005) a cada manifestación respondía abriendo plazas en el magisterio. Tenía su lógica si se vuelve a considerar al analfabetismo campeón nacional en los estados del Pacífico sur, lo grave es que las plazas se daban a “aviadores” que no enseñaban ni las vocales

Símbolo de la barbarie e incivilidad de la CNTE ha sido el haber desmontado y prendido fuego a un jarrón que forma parte del ornamento del Paseo de la Reforma. No hay en el planeta una muestra de barbarie más explícita que la de dañar un monumento histórico ¿Quiere saber la ironía? Esa pieza forma parte de un homenaje escultórico a los liberales de México, entre ellos Juan Nepomuceno Álvarez, creador del Ejército cívico y a quien se debe que Guerrero sea un estado.

Los cívicos se llamaron así porque sin formación militar lucharon por la Independencia de México. Casi medio siglo más tarde seguían organizados para expulsar a Maximiliano.

En la década de los sesentas los campesinos de Guerrero se organizaron para acabar con los caciques que operaban en la costa chica y ganaron. Entonces recuperaron también para su organización el nombre de “Los Cívicos”.

Por esos años, la Secretaría de Educación Pública dispuso que los niños tuvieran que entrar a la escuela con zapatos; pero muchos padres campesinos no tenían para comprarlos. Acudieron entonces al maestro Genaro Vázquez Rojas para que los defendiera de esa disposición y lo hizo, actuando en representación de “Los cívicos”. El expresidente Lázaro Cárdenas del Río formaba parte de esta organización social. El gobierno de Luis Echeverría consideró que Genaro Vázquez era un subversivo por andar pidiendo educación para los niños sin zapatos, y elevó su estatus al de guerrillero. Cuando Cárdenas murió, el movimiento de los cívicos fue disuelto y perseguido por el ejército de un presidente sospechoso de ser agente de la CIA, el de Luis Echeverría.

Las cámaras del Gobierno del Distrito Federal deben tener captados a los “maestros” que desmontaron el monumento en Paseo de la Reforma. Ahora que ya se van, puede parecer poco práctico capturarlos por daños a los monumentos nacionales, pero no estaría mal exhibirlos en toda su incivilidad, que seguramente hubiera avergonzado mucho a Genaro Vázquez, quien amaba la historia.

Pieza histórica vandalizada en la marcha de maestros. Foto: eluniversal.com
Pieza histórica vandalizada en la marcha de maestros. Foto: eluniversal.com

El PRD no sabe gobernar

El catedrático Rogelio Ortega Martínez está ahí, en la gubernatura interina de Guerrero, por el poder de cabildeo del PRD, pero el partido sólo lo quiere para mantener caliente la silla mientras, espera lograr ganar la elección a través de la persona de Sofío Ramirez o Armando Ríos Piter.

Y en el anhelado futurismo y pragmatismo del PRD, mientras tanto, cultiva la figura de un gobernador débil, inepto, incapaz de contener los desmanes del magisterio, empeñado en mantener sus plazas de aviadores escudándose en el crimen de Ayotzinapa.

Ortega Martínez está aprovechando su tiempo para negociar las condiciones que permitan terminar con el analfabetismo en Guerrero, empezando por el municipio de Iguala, pero eso es una tarea que llevaría más de una década. Es un hecho estadístico que a mayor proporción de analfabetismo mayor porcentaje de votación por el PRI.

Pero en lugar de que el PRD estuviera usando toda su fuerza legislativa en un plan de emergencia para Guerrero que podría incluir la promoción internacional de las maravillosas playas de la Costa Chica; acuerdos con Antropología e Historia para la develación de la pirámide de Pilcaya, que descubriría a una cultura prehispánica virtualmente desconocida; la sustitución del cultivo de amapola por estevia, (que alcanza un valor de 500 pesos por kilo) la creación de un tren costero, o nuevos aeropuertos que atraigan el turismo que se va a Cuba; o la industrialización del tamarindo para abatir el flagelo del cáncer de colon en el mundo; en lugar de todo eso, el partido amarillo está en el futurismo y dejando al garete al gobernador que ya tiene.

¿Para qué quiere el PRD que la economía mejore si Rosario Robles tiene el emblema de sin hambre en todo el estado, si combate el desempleo con plazas magisteriales y con placas de taxis, y el otrora emblemático Acapulco es ahora como la Sierra de Santa Catarina, en Iztapalapa, nada más que con playa?

¿Para qué quiere el PRD gobernar, si no puede lograr siquiera concertar alianzas con maestros que no consideren inferiores e incapaces a los niños de Guerrero y Oaxaca, o al menos que sepan un poco de historia y de civismo?

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