El falso caso Wallace y la estragia de Seguridad pública de AMLO

Patricia Barba Ávila*

¿Cuántas cosas puedes hacer en diez años? ¡Muchas!
Brenda Quevedo Cruz
Víctima de fabricación de culpa, en prisión

Mucho se ha argumentado a favor y en contra de la estrategia de seguridad pública propuesta por el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, de cuya intención para generar cambios sustanciales en la terrorífica situación de inseguridad que padecemos, no se puede dudar.

Es indiscutible que la fórmula 80/20 que regirá dicha estrategia es no sólo novedosa sino que se corresponde con una lamentable realidad en la que más del 50% de la población había venido subsistiendo con salarios precarios y violatorios del marco constitucional, dejando en la marginalidad a jóvenes y adultos que para sobrevivir se han visto obligados a “adoptar las conductas antisociales” a decir del propio presidente. 

Sin embargo, el brutal empobrecimiento al que se ha sometido a la población por parte de la mafia neoliberal que hasta el pasado 30 de noviembre había actuado con total impunidad y corrupción, es sólo una parte del negro paisaje que nuestro país había venido exhibiendo ante la comunidad internacional. El otro aspecto predominante en los sexenios anteriores, con distintos grados y matices, ha sido el intercambio de favores y la connivencia entre miembros de la clase política y los auto-nombrados “representantes de la sociedad civil” entre los cuales destaca, por su execrable nivel de inmoralidad y absoluta carencia de humanidad, Isabel Miranda Torres –anteriormente Isabel Miranda de Wallace- quien haciendo gala de una monstruosidad espeluznante, ideó toda una maraña de inventos, distorsiones, infundios y difamaciones conocidos como El Caso Wallace, dictado al “escritor” (SIC) Martín Moreno quien lo publicó sin el más mínimo apego a la imprescindible ética profesional que obliga a verificar la certeza de lo que se afirma.

El nivel de sufrimiento y destrucción de vidas y futuros de siete víctimas completamente inocentes de un secuestro y asesinato que jamás ocurrieron excepto en la mente enferma de esta mujer, han sido y siguen siendo indescriptibles, injustificables e inadmisibles, sobre todo ahora bajo este nuevo gobierno elegido, justamente, para generar un cambio notable y sustancial en el tema de seguridad para todos los ciudadanos del país.

Me parece que el enfoque con el que las autoridades competentes de la actual administración y, todo parece indicar, también varios de los medios de comunicación tanto oficiales como alternativos, han abordado este caso típico de crímenes de lesa humanidad perpetrados por Miranda Torres contra Brenda Quevedo Cruz, Jacobo Tagle Dobin, César Freyre Morales, Albert y Tony Castillo Cruz, Juana Hilda González Lomelí y Jael Malagon Uscanga, no ha sido del todo realista en cuanto a las implicaciones que el Caso Wallace tiene en términos políticos y en cuanto a la congruencia que debería existir entre la estrategia de seguridad planteada por el Presidente López Obrador y las acciones que necesariamente se debe llevar a cabo sin mayor demora.  Es decir, no sólo es fundamental proteger a los ciudadanos de los integrantes del crimen organizado que se reconoce como tales, sino, indiscutiblemente es urgente garantizar la protección de los ciudadanos de la acción criminal de los auto-denominados “representantes de la sociedad civil” como Isabel Miranda Torres, maestra de la simulación, la mentira y la crueldad.

Nadie puede olvidar que fue durante el sexenio de Vicente Fox cuando surge Miranda Torres, en ese entonces identificada como Isabel Miranda de Wallace por su matrimonio con Enrique del Socorro Wallace. Como lo explica la escritora, activista social y de derechos humanos Guadalupe Lizárraga en su reciente libro El Falso Caso Wallace, los regímenes de Fox, Calderón –principalmente por haber usurpado la presidencia en 2006- y Peña Nieto, por su monumental y nauseabunda corrupción, necesitaban contrarrestar el creciente descrédito de los cuerpos policiacos con la invención de “bandas” de secuestradores y delincuentes como fue el caso de Los Zodiaco con el que, junto con el montaje grotesco –difundido con singular entusiasmo por Televisa-  encabezado por Genaro García Luna el 9 de diciembre de 2005 en el Rancho “Las Chinitas” se pretendió engañar a la población sobre la captura de los miembros de la inexistente banda liderada supuestamente por Israel Vallarta.  Tal como posteriormente se reveló, tanto Florence Cassez como Israel y sus sobrinos y hermano, resultaron ser completamente inocentes, a contrapelo de las furibundas declaraciones de Isabel para oponerse a la liberación de la ciudadana francesa, quien por fortuna, recibió el apoyo de su gobierno.  Pero el daño enorme ya se había hecho y el sufrimiento de Israel Vallarta continúa igual que persiste la imperdonable injusticia contra decenas de víctimas fabricadas derivada de las complicidades criminales entre políticos inmorales y ciudadanos igualmente carentes de principios y legitimidad.

El Caso Wallace, correctamente rebautizado por Guadalupe Lizárraga como El Falso Caso Wallace representa en toda su crudeza y magnitud la execrable connivencia entre las administraciones de Fox, Calderón y Peña Nieto con personajes como Isabel y sus cómplices, quienes deberían haber pisado la cárcel desde hace muchos años si en este país en verdad hubiese existido un auténtico estado de derecho y no “de chueco” como suele decir el Presidente López Obrador.

Ciertamente tanto los familiares de las víctimas como Guadalupe Lizárraga, acompañada por el Padre Alejandro Solalinde, han sido ya atendidos tanto por la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y el Subsecretario Alejandro Encinas, como por el mismo Fiscal General Alejandro Gertz Manero.  Sin embargo, no entendemos los motivos por los cuáles no sólo no se ha tomado medidas para proteger a las víctimas –que llevan ya más de una década en prisión y han sido sometidas a torturas indecibles- de las reacciones furibundas de Miranda Torres, quien inexplicablemente todavía tiene el poder de ejercer presión sobre las autoridades en los distintos penales. Tampoco se puede entender por qué la simuladora organización “Alto al secuestro” con la que Isabel Miranda ha lucrado descaradamente con cargo al erario público, sigue siendo citada en las ruedas de prensa mañaneras como fuente de información sobre asuntos de seguridad nacional.

Aquí la pregunta es obligada: ¿cómo se puede entender la seriedad del gobierno en la aplicación de la estrategia de Seguridad Nacional propuesta si, al mismo tiempo, no se actúa de manera eficaz en el esclarecimiento de este caso cuando ya periodistas tan prestigiados como Anabel Hernández, José Reveles y Guadalupe Lizárraga se han encargado de demostrar con evidencias incontrovertibles, la falsedad y alto nivel delincuencial de Isabel Miranda Torres.  ¿Cómo podemos entender la congruencia en el decir y el actuar del gobierno lopezobradorista cuando las víctimas y sus familiares siguen sufriendo ataques, amenazas y torturas por parte de una auténtica criminal? ¿Dónde está la protección a las víctimas de la abrumadora corrupción e impunidad contra la que Andrés Manuel López Obrador y su administración se han expresado de manera tan contundente?

Indiscutiblemente que el poder de las palabras es grande: siempre y cuando vayan apoyadas por acciones que les den peso y sustancia. Sólo así.

*Co-fundadora del Portal del Frente de Medios Alternativos Independientes femcai.org y co-titular del programa radiofónico “Desde la raíz”; integrante de Hermes Internacional.

 

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

2 thoughts on “El falso caso Wallace y la estragia de Seguridad pública de AMLO

  1. no quiero que sigan pagando personas injustamente y que Isabel siga impune con tantas mentiras.
    Pero hoy, como siempre escuche Al Presidente y no deseo que el vaya a darle proteccion.

  2. Que sea la Fiscalía la que reinicie todo el caso del hijo de la Sra Miranda y llegue hasta las últimas consecuencias, castigando a los realmente culpables. !!!Basta ya de impunidad y de manipulación de la justicia!!!

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