“El gobierno no quiere investigar casos de violaciones de militares”

Por Guadalupe Lizárraga

Valentina Rosendo Cantú fue violada cuando tenía 17 años de edad, por dos militares mexicanos. En la comunidad indígena de Caxiltepec, Guerrero, en 2002, ocho soldados la detuvieron en el camino, con el pretexto de preguntarle por una lista de personas “encapuchadas”. Ella respondió que no conocía esos nombres y que no había visto a nadie así, e intentó seguir caminando. Pero uno de ellos la golpeó en el estómago con la culata de su rifle. “¿Cómo que no sabes? ¿Qué no eres de Barranca Bejuco?”, le gritó. El golpe la sofocó y cayó sobre unas piedras, perdiendo el conocimiento momentáneamente. Otro de los militares la levantó del cabello y le rasguñó el rostro. Uno más se acercó a quitarle la falda, el fondo y le bajó la pantaleta. La empujaron contra el piso, y fueron dos soldados quienes la violaron. El resto del grupo miraba la agresión, riéndose y haciendo comentarios de burla.

Cuando terminaron de agredirla, ella se levantó y así desnuda cruzó el cerco de los militares que la observaban divertidos. Corrió hasta su casa, a unos 200 metros de distancia, sin que ninguno afortunadamente la siguiera. Valentina llegó a su casa y contó a su familia lo que le había pasado en ese momento. De inmediato, la llevaron a la clínica de salud pública de la comunidad. Al dar explicaciones de lo sucedido, el personal médico se negó a atenderla “porque no querían problemas con los militares”; además, dijeron, “no tenían el equipo suficiente”.

Los familiares de Valentina consiguieron recursos para llevarla al hospital general de Tlapa, Guerrero. Allí la revisaron, y le diagnosticaron “traumatismo” en el abdomen. Expidieron una constancia médica, pero no hubo medicamentos, análisis, ninguna receta. Al poco tiempo, a Valentina se le desarrolló el virus de papiloma humano contraído a raíz de la violación sexual, y hasta la fecha no ha sido atendida psicológicamente.

Pese a su denuncia e identificación de los militares que la violaron, se puso en duda su relato y los tribunales militares archivaron su demanda. Desde entonces, pide justicia para ella y para otras mujeres que han pasado por lo mismo.

En agosto de 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió a favor de su caso exigiendo al gobierno mexicano que hiciera justicia. Sin embargo, no hay ninguna acción en este sentido, explica Valentina.He tocado en todas las puertas de México para que se haga justicia, pero todavía no se ha conseguido. El gobierno no quiere investigar y el caso sigue pendiente en la justicia militar. Lo que pedimos es que pase a la justicia civil porque no confiamos en los militares pues ya llevamos nueve años de lucha sin resultados.

Valentina ha acudido a Amnistía Internacional para denunciar la falta de interés del gobierno de Felipe Calderón para atender estos casos de violencia contra las mujeres.  El ejército es protegido por el Ejecutivo, asegura, y “no quiere que se sepa lo que está pasando”. La petición es que los militares sean juzgados por un tribunal civil, porque no confía en los tribunales militares, después de estar denunciando su caso, y el de otras mujeres que les ha sucedido lo mismo, pero que no quieren denunciar por temor de sus vidas y la de sus familias.

One thought on ““El gobierno no quiere investigar casos de violaciones de militares”

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