Elecciones en las redes sociales: final del primer tercio de las campañas en México

Composición: Política y Redes 2.0

Por Rodolfo Soriano

El final del primer tercio

Con el final de abril llegó el final del primer tercio de la campaña presidencial. Es tiempo para realizar alguna evaluación de lo que los candidatos y los partidos han hecho hasta ahora. La peor parte del proceso le ha tocado, hasta ahora, a Josefina Vázquez Mota. No sólo por los problemas de inicio de su campaña en el Estadio Azul de la Ciudad de México. Han sido una cadena de errores que no ha encontrado un contrapeso que permita suponer que las cosas mejorarán de aquí en adelante. Algo que le hubiera permitido dar una idea de hacia dónde quería dirigir su campaña, que le hubiera permitido relanzar efectivamente su campaña, hubiera sido la ruptura con Fernando Larrazábal.

Esto, sin embargo, no se logró. Lejos de ello, a pesar del distanciamiento aparente al hacer de Larrazábal candidato por un distrito de Monterrey, y no candidato por la vía plurinominal, que le hubiera garantizado la entrada a San Lázaro, el Partido Acción Nacional y su candidata rodearon con sus carretas a Larrazábal, lo protegieron e hicieron suyo el descrédito de este personaje.

Para doña Josefina era importante dejar en claro su posición respecto de Larrazabal porque una de las propuestas torales de su campaña es la de eliminar el fuero que protege a los políticos, desde los regidores hasta el presidente, los ministros de la Corte y los legisladores del Congreso. Lejos de ello, doña Josefina convalidó, al invitarlo a sus actos en Monterrey, la presencia de Fernando Larrazábal como candidato a diputado federal e, implícitamente, su cuestionable desempeño como alcalde de Monterrey.

Los problemas no acabaron ahí. Creo que el equipo de Vázquez Mota no ha logrado calibrar cómo operar su presencia en las redes sociales. Esto fue claro, por ejemplo en el episodio de Tres Marías, que fue rápidamente difundido por las redes sociales, pero que el equipo de Vázquez Mota trató de contrarrestar con una estrategia de “old media”, que incluyó vídeos cuidadosamente editados.

Más recientemente, fue notable el que, de la noche del 23 a la mañana del 24 de abril la cuenta de la exsecretaria de Educación Pública acumuló más de 87 mil seguidores en Twitter que, sin embargo, correspondían a cuentas de reciente creación, que sólo publican información relacionada con la candidata del PAN y que sólo siguen y sólo son seguidas por cuentas similares. Lo que en el argot de las redes sociales se conoce como los BOTS.

El resto de la campaña de doña Josefina ha sido una lamentable colección de errores de su equipo de campaña, especialmente de su coordinador, el diputado con licencia Roberto Gil Zuarth, que la candidata ha logrado contrapesar con algunas propuestas, como la de eliminar el fuero a los políticos de los tres poderes y los tres niveles de gobierno. Estos destellos, sin embargo, no auguran un desempeño consistente en el futuro inmediato.

La candidatura de Enrique Peña Nieto apenas ha tenido algún tropiezo que, de cualquier modo, no transciende de la discusión en las redes sociales, donde se le cuestiona severamente por su indisposición a salir del cascarón que le ofrecen algunas entrevistas con periodistas que es claro que no tienen intención de ir a fondo en el cuestionamiento de las propuestas que el exgobernador ha hecho. La única excepción a esta norma ha sido la entrevista que concedió a Ciro Murayama para el canal de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En general, Peña Nieto aparece como un acorazado contra el que se lanzan todo tipo de acusaciones que parecen no hacer mella en él. La más reciente, es una acusación que parece sacada de aquella película de Arturo Ripstein, de 1978, El lugar sin límites, inspirada en la novela homónima de José Donoso, que rompió algunos tabúes de la época por la actuación que Roberto Cobo hizo de un travesti. A Enrique Peña se le acusa ahora de haber sostenido una relación homosexual con un profesor del Estado de México y de haber ordenado o por lo menos consentido que se le golpeara, razón por la que su acusador se ha refugiado en Estados Unidos.

No me queda claro qué efecto podrá tener una acusación de estas características que—como la propia Guadalupe Lizárraga ha señalado—fue desestimada por distintos medios de comunicación de México y Estados Unidos. Queda la posibilidad de que su acusador siga el proceso que ya existe en instancias internacionales y habrá que ver qué efectos podrá tener sobre la campaña o, eventualmente, en un gobierno encabezado por Peña Nieto.

Lo que sí me queda claro es que, hasta ahora, ninguna de las acusaciones lanzadas en su contra ha calado en el ánimo de sus electores potenciales y que, más bien lo que se observa, al analizar las encuestas disponibles, es que quienes se ven más afectados por este tipo de acusaciones contra Peña son el segmento del electorado más marcadamente anti-priísta que se oscila entre el apoyo a Josefina Vázquez Mota y el apoyo a Andrés Manuel López Obrador.

Esta realidad parece haber sido reconocida por la campaña de Vázquez Mota que ahora ya no sólo critica al candidato del PRI-PVEM, sino que también lo hace con López Obrador. Peña no se mueve del argumento del “no voy a dividir a México” y se antoja difícil que pudiera ofrecer alguna respuesta a las críticas que se le presentan. A pesar de esta aparente resistencia del candidato del PRI a cualquier tipo de críticas, sorprende que los priístas también tengan problemas para entender qué hacer con su presencia en las redes sociales.

Hay, por lo que dejan ver los estrategas del PRI, un ánimo de aplastar a sus adversarios. Una posible lectura de esta desesperación del PRI es que desean que además de ganar la presidencia, el PRI pueda también ganar la mayoría en la Cámara de Diputados, para lo cual el PRI necesita al menos el 42.2 por ciento de los votos para diputados.

Sin embargo, incluso en este caso no se entiende por qué la intención de los priístas de avasallar y aplastar en las redes sociales. Las estimaciones más pesimistas ya le dan al PRI-Verde Ecologista de México un mínimo de 266 de 500 diputados y las más optimistas, un escenario que se antoja francamente difícil, le llegan a dar hasta 303 curules en la cámara de Diputados, cifra con la que el PRI y el Verde prácticamente podrían aprobar cualquier proyecto de ley, siempre y cuando no involucre la reforma de la Constitución, pues también tendrían el control de la cámara de Senadores.

Finalmente, la campaña de Andrés Manuel López Obrador acumuló en este primer mes de campañas muchos aciertos. El más importante es erradicar la percepción que se tenía del candidato como un radical. Incluso la encuesta del Grupo Reforma, que casi siempre castiga a los candidatos de la izquierda, fue notable una mejoría en los números de López Obrador quien, en la encuesta de Covarrubias y Asociados apareció ya en segundo lugar, sobre Josefina Vázquez Mota.

Sin embargo, también hay algunos problemas. Como con los otros candidatos, López Obrador tiene problemas con el manejo que sus allegados dan a las redes sociales. Si alguien desea encontrar razones para no creer en el argumento de la “república amorosa” de López Obrador basta seguir algunas cuentas de Twitter y Facebook de amloístas de hueso colorado para observar cómo descalifican e insultan a quien cuestione al tabasqueño.

Es imposible pensar que se puede ser candidato a la Presidencia de la República y que, en ese proceso, no se vayan a formular críticas. La clave, me parece, es cómo se responde a las críticas y la reacción de los más fieles a Andrés Manuel deja ver intolerancia.

Creo que los más fieles a López Obrador harían bien en reconocer algo que el sitio www.monitoreoelectoralmexico.com deja ver de manera clara. El sitio forma parte de un proyecto de académicos mexicanos que usan los datos de Twitter para ofrecer una imagen de cómo se viven las campañas en esa red social.

El dato más interesante que ofrece este sitio se encuentra en su página llamada “Si México fuera Twitter” y es que en Twitter Andrés Manuel López Obrador es el rey. Quienes dirigen este sitio han ideado un algoritmo que les permite medir la actividad real en Twitter, es decir, la actividad que resulta de descontar las cuentas de los BOTS de los cuatro candidatos y lo que arroja ese análisis es que López Obrador tiene un 40.24% de la actividad, Peña Nieto tiene el 36.08% de la actividad en esa red social y Vázquez Mota se queda con 23.68% de la actividad.

Estos números, obviamente, no se corresponden con los de la mayoría de las encuestas disponibles en México que colocan, todas ellas, a Peña en primer lugar y a Vázquez Mota y López Obrador peleando por el segundo y el tercer lugar. Los números que www.monitoreoelectoralmexico.com reporta acerca de la actividad en Twitter dejan ver qué tan efectiva ha sido la campaña de López Obrador para atraer a quienes por una u otra razón participamos en esa red social, pero también deja ver el riesgo que existe que esos seguidores no sepan diferenciar entre lo que ocurre en Twitter y lo que ocurre fuera de Twitter.

Es necesario recordar que el acceso a Internet en México, incluso por medio de los teléfonos llamados inteligentes, está fuertemente condicionado en función de ingreso. Otro aspecto que habla acerca de la intolerancia de algunos de los más fieles a AMLO se puede ver también en la manera en que fustigan las encuestas que no favorecen a su candidato a la presidencia y en el silencio respecto de las encuestas que dan como ganador, con una ventaja tan abrumadora como la de Peña Nieto, a Miguel Mancera.

Esto sin olvidar que las izquierdas eligieron a muchos de sus candidatos por medio de encuestas que ahora critican tanto. Algo que es también muy importante de este primer mes de campañas es que los tres candidatos le quedan a deber al país. No hay definiciones claras de cómo van a cumplir con algunas de las propuestas. Pensemos, por ejemplo, en el caso de la propuesta de crear un seguro de desempleo a escala nacional que Peña firmó en Ciudad Nezahuacóyotl este sábado 28 de abril. Esto es muy positivo y muy necesario, pero sólo sería viable si se nos dice qué harán para que las finanzas públicas sean capaces de absorber el costo del seguro.

Los tres candidatos más importantes han hecho propuestas muy útiles y muy necesarias, pero ninguno de ellos nos ha dicho cómo las financiará. Quien más se ha acercado a decirnos qué hará es Andrés Manuel López Obrador que tiene como una de sus propuestas la de reducir los salarios de los funcionarios de primer nivel del Poder Ejecutivo, aunque se antoja difícil que la reducción de los salarios pueda pagar, por ejemplo, la baja en los precios de la electricidad y las gasolinas que AMLO ha propuesto también. Bajar los salarios de los funcionarios públicos es positivo, necesario y posible, pero con esas economías no se podrán financiar todas las propuestas que todos los candidatos nos deben explicaciones sobre cómo financiarán sus propuestas.

 Enlace de origen: rodolfosoriano.blogspot.com

 

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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