En democracia, ni Ayotzinapas ni comisiones de derechos humanos

Marcha de Morelos al Zócalo de la Ciudad de México para exigir presentación con vida de los 43 normalistas. Foto: difunet
Marcha de Morelos al Zócalo de la Ciudad de México para exigir presentación con vida de los 43 normalistas. Foto: difunet

Patricia Barba Ávila

Un cuarto lleno de oscuridad con un solo pinche foco lo puedes iluminar y ese foco puede ser Ayotzinapa”. León Larregi, vocalista de ZOÉ

“…La apuesta por el respeto a los derechos humanos y a las instituciones…” Arturo Zaldívar Lelo de Larrea

Las dos expresiones arriba citadas exhiben la distancia de años luz existente entre un ciudadano como León Larregui, vocalista del grupo ZOÉ y Arturo Zaldívar, ministro de la Suprema Corte de Justicia –también llamada, con sobrada razón como la Suprema Cortesana de Injusticia— respecto del salvajismo desplegado contra los estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. Mientras que el cantante dejó de lado el aspecto meramente artístico del ámbito de la farándula para compartir ante más de 40,000 personas su indignación por el crimen perpetrado en Iguala el Sr. Zaldívar asumió el mismo rasgado de vestiduras hipócrita en tanto que ha sido la misma SCJN la que, de manera cómplice, ha coadyuvado a pavimentar un sendero de inenarrable impunidad, corrupción, abuso de poder y crueldad hacia el pueblo mexicano.  La lista de fallos que la Suprema ha emitido en contra de ciudadanos inocentes y a favor de auténticos criminales es tan larga como abyecta.

Huelga decir que el tartufismo del ministro Zaldívar es emulado por los voceros de la Casa Blanca (la de Obama) que declaran que la situación es “preocupante” y que debe investigarse a fondo. En otras palabras, el desollamiento al más puro estilo kaibilesco del estudiante Julio César Mondragón nos remite, ineludiblemente, a la terrorífica Escuela de las Américas –conocida actualmente con el eufemismo de “Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad”– creada en 1946 por el Depto. de Estado norteamericano para contrarrestar la influencia de movimientos de izquierda y cuyos manuales de tortura hacen palidecer al mismísimo Hitler.  De manera que las estultas declaraciones de Murillo Karam respecto de las confesiones que habrían arrancado a los detenidos miembros del cartel Guerreros Unidos no se sostienen y exhiben a la PGR como un apéndice borreguil del asaltante de Los Pinos, además de hacer evidente la intención de atribuir al mencionado cartel un crimen enmarcado en la misma política transnacional al servicio del Cartel Financiero Internacional*.

Y es en este entorno de abierta e ininterrumpida impunidad y simulación fomentadas desde Washington, que se lleva a cabo la elección del nuevo titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos para sustituir a Raúl Plascencia Villanueva cuya gestión fue tan vergonzante como lo han sido las de sus predecesores por una razón fundamental: porque este oneroso elefante blanco no fue creado en el sexenio de Salinas para garantizar el respeto por los derechos humanos sino todo lo contrario: para encubrir los crímenes perpetrados por un gobierno delictivo y para obstaculizar cualquier intento de hacer justicia. Porque para que un régimen de eminente saqueo y depredación como el neoliberal pueda imponerse a una población, es menester mantenerla agobiada, temerosa e impotente ante brutalidades infames como el crimen de Ayotzinapa, respecto del cual la CNDH se exhibe como una grotesca caricatura.

Por todo lo anterior, el nombramiento de su nuevo titular, Luis Raúl González Pérez no cambia la esencia real de la CNDH. En este punto, independientemente de las calificaciones o descalificaciones sobre su trayectoria, lo que es menester subrayar es que en un auténtico estado de derecho, tutelado por un gobierno genuinamente comprometido con su pueblo, ni siquiera sería necesaria la existencia de un organismo de derechos humanos, ya que la Carta Magna contiene las garantías individuales indispensables para asegurar el bienestar y progreso de absolutamente todos los ciudadanos del territorio nacional.  Es decir, en un país en el que se cumpliera a cabalidad lo estipulado por el Art. 39 de la Constitución, los mandantes –la población– tendrían el control tanto de sus empleados –los gobernantes– como de las políticas a implementar.

Huelga decir que en un estado con tales características, jamás hubiesen ocurrido hechos tan monstruosos como las masacres de 1968, de 1971, de Aguas Blancas, de Acteal, de Villas de Salvárcar, de Iguala, así como las brutales represiones de San Salvador Atenco, del 1° de diciembre de 2012, amén de las violaciones tumultuarias de las mujeres del FPDT y el asesinato y desaparaición de miles de mujeres en Chihuahua, Estado de México, etc, etc; las fosas comunes, los asesinatos de decenas de periodistas aunados a la aprobación de las contrarreformas educativa, laboral, fiscal, de telecomunicaciones y energética, empeorada por el fallo de la Suprema de Injusticia  con el que arrebatan a los ciudadanos su derecho a ser consultados en los temas petrolero y salarial.

En un país con una ciudadanía dueña de su propio destino, no existirían cúpulas inmorales que han hecho de la actividad pública un acto de prostitución absoluta, en la que sujetos altamente corrompidos como el panista Roberto Gil Zuarth –quien funge, aunque parezca una broma del peor gusto, como Presidente de la Comisión de Justicia y miembro de la Comisión Anticorrupción (¡!¡!) del Senado– se escandalizan de los delitos cometidos contra el pueblo mexicano, que ocurren justamente, con la complacencia de la cúpula blanquiazul y el resto de cúpulas de la partidocracia.

No nos sorprende el elevado nivel de hipocresía de la mal llamada clase política ni las declaraciones de Gil y otros de sus compinches para “encontrar la verdad, reparar el daño y garantizar que nunca más se repitan hechos como estos”. Vaya cara dura! Acaso se le olvidaron los abominables crímenes cometidos por Calderón Hinojosa, de quien fue su secretario Particular?  La siguiente declaración exhibe en toda su crudeza el alto grado de complicidad del flamante senador, característica de toda la burocracia que nos desgobierna:

“Se lo he dicho en privado, señor Presidente, pero no me puedo ir sin decírselo, también, en público: Yo quiero algún día ser como usted, señor Presidente”…por favor, no se aguanten las ganas de vomitar…

En el marco de quizá la peor crisis del régimen, se exhibe en toda su degradación la politiquería electorera para elegir a nuevos “servidores públicos” en el 2015 y por ello abundan los grotescos rasgados de vestiduras y la palabrería hueca de los servidores de pasado en copa nueva. Mientras atestiguamos cómo ante el clamor nacional e internacional para que se esclarezca el brutal crimen de Ayotzinapa, el alfil de Atlacomulco no sólo es exhibido junto con su consorte, por el inocultable escándalo de la “casa blanca” de la parejita del canal de las Estrellas, cuyo costo alcanza los 7 millones de dólares –más fastuosa que la de cualquier estrella hollywoodense– sino que el “estadista del año” (Kissinger dixit) viajó a China para amarrar el multimillonario mega-negocio del tren México-Querétaro que por poco se les cae.

Todo este cúmulo de abyecciones conforma un peligroso cóctel de indignación social que se sigue espesando y cuyo procesamiento por parte de la ciudadanía tendrá que ser sumamente inteligente, comprometido, firme para que se busque no sólo la renuncia –más que obligada– de Peña y todo su gabinete, sino, mucho más importante y fundamental, el cambio de paradigma político que pasa, necesariamente, por la erradicación del andamiaje mafioso al servicio de El Cártel que ha llevado al país al estado de crítica descomposición que padecemos.

La reflexión de León Larregui es imperdible:

“Escribí algo que hace falta decirlo, que hay que ser responsables. México está de luto. México está sangrando. Qué más tenemos que aguantar para decir basta. El país está secuestrado por una pandilla de neandertales, ladrones y asesinos.

¿En qué país quieres vivir tú?, en el que el simple hecho de exigir tu derecho a una vida digna y justa signifique que te van a desaparecer y a matar.

¿Qué chingada madres es eso? Soñemos con el México que queremos y hagámoslo realidad actuando sin miedo. Tú tienes el poder de transformar la realidad.

“En un cuarto lleno de luz no hay lugar para la oscuridad, pero en un cuarto lleno de oscuridad, con un solo pinche foco lo puedes iluminar y ese foco podría ser Ayotzinapa.

De alguna forma todos somos responsables de lo que pasó, reflexionen y platiquen, júntense; tenemos que unirnos, ser un mismo pueblo, ser una gran luz, no por nada somos la raza dorada del pueblo del sol. Luz y fuerza, hermanos…ustedes son el futuro de México, no dejen que las garras de la malicia de estos pendejos los agarren”.

Que este próximo 20 de Noviembre en que los estudiantes y padres de familia de Ayotzinapa han convocado a un paro nacional con el apoyo de organizaciones y ciudadanos en lo individual, signifique el inicio de una ruta hacia la reconstrucción nacional que no se interrumpa hasta lograr esta cara aspiración.

*Cartel Financiero Internacional: grupo altamente criminal integrado por 9 clanes multibillonarios ubicados en E.U., Inglaterra, Francia, Japón, Alemania, Italia e Israel, que controlan la Reserva Federal (FED). Ponen y quitan “presidentes” y “primeros ministros” a conveniencia y son los autores de la “ideología” conocida como neoliberalismo, gracias a la cual controlan las economías de naciones enteras, incluyendo la de E.U., falsamente considerado como “el país más poderoso del mundo”. Ante todos ellos, Slim, Buffett y Gates son unos clasemedieros entrados en la clase alta.

Comentarios:paty.barba50@gmail.com, femcai.org@gmail.com

Twitter: PatySeti2014

http://femcai.org

One thought on “En democracia, ni Ayotzinapas ni comisiones de derechos humanos

  1. Estoy muy de acuerdo con este artículo. Agregaría que la sociedad que está organizándose en esta emergencia, debe hacerlo sobre objetivos más puntuales que la simple protesta. Ya están agotadas las marchas a los Pinos y a Palacio ¿porque no a la Secretaría de la Defensa para protestar por el maltrato a los normalistas antes de su desaparición?

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