Enfermo de los riñones deportado a Tijuana

Francisco Cortez López, inmigrante mexicano sin autorización en Estados Unidos, fue deportado a Tijuana el martes pasado, horas después de ser detenido dentro de su casa de Pasadena, al norte del centro de Los Ángeles. Casado con una residente legal y tres hijos ciudadanos, Cortez López recibía un tratamiento de diálisis dos veces por la semana ya que sus riñones trabajan al 6 por ciento de capacidad.

El deportado de 43 años, quien trabajaba como plomero y electricista, dio aviso a las autoridades migratorias de que estaba enfermo y mostró los dos tubos intravenosos que traía puestos en su cuerpo, pero “no les importó su salud para nada”, denunció su esposa Teresa Chávez, de origen salvadoreño, quien cuenta con una residencia temporal. Los tres hijos de ambos fueron identificados como ciudadanos de Estados Unidos. Pero Cortez López, ya tenía pendiente una orden de deportación, y no pudo presentar ningún documento legal de residencia en el país.

“No sé cuánto más voy a durar sin diálisis”, dijo desde el refugio La Casa del Migrante, en Tijuana. En Estados Unidos, la diálisis estaba siendo cubierta por el servicio público, pero ahora sus condiciones de salud se están agravando.

Cortez López contó que los agentes de migración llegaron a su casa, tocaron la puerta y preguntaron por una persona desconocida. Su esposa y él informaron que no conocían a esa persona, fue entonces que los agentes entraron y pidieron que se identificaran todos los habitantes de la casa.
La deportación fue hecha en su domicilio porque el Departamento de Seguridad Interna, agencia matriz de inmigración, se ha abocado a revisar unos 300.000 casos, de acuerdo a la política anunciada para su implementación en junio de 2011, la cual otorga facultades a los agentes de migración para que se enfoquen en deportaciones de convictos con delitos graves.

Por su parte, Angélica Salas, directora de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles, solicitó se conceda una visa humanitaria como paciente de diálisis. Dijo que creía que esta deportación era “un error y que podía ser corregido”, por lo que solicitó a la policía del ICE pueda investigar el caso.

© 2011, La Prensa Asociada.

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