¿Espionaje cibernético o guerra por el petróleo?

Una de las empresas involucradas en el espionaje cibernético. Foto: Reuters
Una de las empresas involucradas en el espionaje cibernético. Foto: Reuters

Por Tomás Borges

“Las luchas de ayer, son los derechos de hoy”

Juan Carlos Monedero

Antecedentes

Cuando el diario brasileño O Globo publicó una nota donde refería que Estados Unidos espiaba a América Latina a través de los ordenadores de las principales marcas, vendidos y cedidos a los países afectados, las alertas en los servicios de inteligencia y en las cancillerías, lanzaron la voz de alarma.

De acuerdo a información filtrada por Edward Snowden, los Estados Unidos utilizan un programa llamado PRISM, que es utilizado por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés) para intervenir masivamente comunicaciones en Internet.

De acuerdo a lo publicado por O Globo, el espionaje no sólo se centró en asuntos militares, sino en espionaje comercial e industrial, y en el caso de México en la llamada lucha contra el narcotráfico y en la cuestión energética, bajo el argumento de preservar los intereses de la otrora nación más poderosa del mundo.

La información filtrada por Glenn Greenwald del diario británico The Guardian causó polémica en los canales diplomáticos latinoamericanos, y en México (sumido en la peor crisis de credibilidad gubernamental tras la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y ante fuertes indicios de vivir en un Estado fallido) causó revuelo por el contexto de incertidumbre y desconfianza.

Aunado a lo anterior, el periódico Excélsior publicó una entrevista de Dmitry Bestuzhev de la compañía Kaspersky Lab, donde refería que “el gobierno de Estados Unidos espiaba a México a través de computadoras personales de las principales marcas desde 1996”.

De acuerdo a Kaspersky, la operación inició hace 19 años y aseguró que ha descubierto el programa malicioso en computadoras con discos duros de las marcas Western Digital Corp., Seagate Technology Plc., Toshiba Corp., IBM, Micron Technology Inc. y Samsung Electronics Co. Ltd.

Pese al eco informativo que tuvo la noticia, Los Ángeles Press pudo constatar que el espionaje referido no es nuevo y no tiene 19 años, tal como manifiesta Kaspersky, sino que inició bajo la égida del PAN cuando el hoy “demócrata” Felipe Calderón Hinojosa tomó el poder.

Combatir el narcotráfico y reducir el flujo de armas, supuestos objetivos del Plan Mérida. Foto: red
Combatir el narcotráfico y reducir el flujo de armas, supuestos objetivos del Plan Mérida. Foto: red

Espionaje cibernético: ¿Cortina de humo  o seguimiento del Plan Mérida?

De acuerdo a información publicada en la página web de la Misión Diplomática de los Estados Unidos, el Plan Mérida inició en diciembre de 2008, cuando México y los Estados Unidos firmaron la primera Carta de Acuerdo sobre la Iniciativa Mérida.

El Plan Mérida inició con más de 2.3 mil millones de USD de fondos asignados por el Congreso de los Estados Unidos. Además, la Iniciativa Mérida ha entregado 1.2 mil millones en equipo y entrenamiento a la fecha, equipo que tiene los programas espías que se dona a las dependencias de gobierno encargadas de la seguridad de la nación.

De acuerdo a un ingeniero de la Policía Federal (cuyo nombre se omite por obvias razones), no sólo el equipo donado por la Embajada de EEUU está diseñado para remitir información del ordenador a la NSA, sino que las copiadoras instaladas en la dependencia, también hacen lo propio. ¡Sí! Las copiadoras, por lo que cada documento por ínfimo e intrascendente que sea, es visto por nuestros homólogos estadounidenses, según refiere la fuente.

Gracias a esos equipos donados “amistosamente” nuestros vecinos se enteran de los pormenores en materia de seguridad y narcotráfico.

Bajo el esquema diseñado en Pilares del Plan Mérida, la NSA busca principal y oficialmente afectar la capacidad operativa del crimen organizado, al grado de que además de la información que se toma por el espionaje cibernético, se toman escuchas en tiempo real de las corporaciones policiales mexicanas que operan en la frontera, información que es recopilada por El Paso Intelligence Center (EPIC), donde incluso hay funcionarios de la PGR que se encuentran comisionados al Consulado mexicano de esa ciudad colindante con Matamoros.

Entre los funcionarios que avalaron la llamada operación Rápido y Furioso, se encuentra el otrora famoso y hoy olvidado, Carlos Luque, hijo del general del mismo nombre, que nuestros diplomáticos con Meade a la cabeza, ya dejaron de lado.

Por eso puede considerarse que la nota publicada y replicada por los medios nacionales en México al respecto, es una cortina de humo para acallar las voces de la ciudadanía, que hartos de casos de desaparición forzada como lo de Ayotzinapa, buscan crear una alarma diplomática, para que el embajador Eduardo Medina Mora de Icaza, logre un asiento en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y desde ahí proteja los intereses de quienes lo han apadrinado en su meteórica carrera política, a quien por cierto se recuerda cuando fue embajador en el Reino Unido y utilizó una burla del programa de la BBC llamado Top Gear para acaparar los reflectores.

No hay que olvidar que el actual canciller Antonio Meade y Eduardo Medina Mora (antecesor de Marisela Morales Ibáñez, flamante cónsul honorario en Milán) son parte de este esquema de infiltración y cooptación diseñado por el gobierno de Washington.

Movilizaciones en defensa de Pemex. Foto: militante.org
Movilizaciones en defensa de Pemex. Foto: militante.org

La lucha por el oro negro, el quid de la cuestión

Que las computadoras y el equipo “donado” siga enviando información a la NSA, no es el problema, sino que los funcionarios mexicanos sigan siendo comparsa de una diplomacia amañada que sólo busca proteger los intereses de los grandes capitales que operan en México.

No hay que olvidar que la reforma energética (eje pilar de este sexenio fallido peñista) es un paso más para ceder la soberanía energética a la nación que consume el 20% de la energía que consume el planeta.

En una era donde el petróleo fácil llegó a su fin, donde el fracking está sustituyendo a la extracción y donde las más de 258 plataformas de PEMEX en el Golfo de México van para fierro viejo, el espionaje aunado al entreguismo de quienes deben de velar por la soberanía, nos ponen como espectadores y no como actores principales en esta guerra energética, donde China (el gigante dormido) empezó las gestiones para la construcción de un canal en Nicaragua, para romper el monopolio del de Panamá, sede del Comando Sur de nuestros vecinos distantes.

De acuerdo a informes periodísticos, la construcción de China (que apoyando a Venezuela y Nicaragua ha plantado sus suelas en la nariz del Tío Sam), buscará poner centros de espionaje en Centroamérica, donde los EEUU cuentan ya con 36 bases militares, donde se capacitan a altos mandos latinoamericanos en materia de subversión y tortura.

No en balde Obama desesperado por la falta de dinamismo de su economía y ante los constantes tropiezos de su mandato, han hecho que vea a Cuba como una tabla de salvación al tratar de romper el infame bloqueo, sólo con la finalidad de que la empresas rusas como ZARUBEZHNET y NK RIOSNEFT (que operan en conjunto con la cubana CUPET tras la condonación del 90% de la deuda ordenada por Putin), dejen de extraer petróleo ellos solos en el litoral cubano.

La guerra ya comenzó y los servicios de inteligencia, antes autónomos, son ahora un apéndice de los norteamericanos, quienes están reclutando a los mandos para que sean lacayos en la guerra que se avecina por el petróleo.

Como dijo Julio César; “La suerte está echada” y al parecer, ésta ya no nos favorece.

@borgestom

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