Genaro García Luna: el rostro de la corrupción

“Dónde hay poca justicia, es un peligro tener la razón”
Francisco de Quevedo

Tomás Borges

Tras la detención en Texas, del otrora súper secretario, Genaro García Luna, acusado por conspiración y corrupción, no cabía mi asombro de corroborar que la justicia y el karma existen, y más cuando al hoy imputado lo conocí en 1997, cuando era subdirector de Protección en el CISEN, bajo las órdenes del Almirante Wilfrido Robledo Madrid y quien, tras ser un ejemplo de honestidad y sacrificio, fue devorado por el monstruo de la corrupción, que, como Saturno, devora a sus hijos.

Cabe destacar que a García Luna le debo lo que fui y lo que soy, ya que, gracias a él, le tomé amor a la inteligencia policial, y fue él quien me transfirió a la nueva Policía Federal Preventiva (PFP), y paradójicamente, fue él quien me boicoteó y truncó mi carrera en la administración pública.

Lo recuerdo como un jefe con mucho futuro, que tartamudeaba y que le gustaba chancear con sus subordinados y también, conocí su lado sombrío, vengativo, y más cuando algo o alguien cuestionaba su actuar y autoridad, haciendo que la frase de Lord Acton, de que “el poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente”, con García Luna fuera una realidad.

Lo recuerdo en su casa en Jardines del Sur, por la glorieta de Vaqueritos, un hogar diferente al que unos años después tendría en Jardines en la Montaña, cuyas excentricidades incluían una discoteca privada, así como una vista al bosque de Tlalpan, todo con un costo superior a los 20 millones de pesos, la cual estaba custodiada por gente armada, quienes al salir el patrón, bloqueaban una de las principales arterias de la ciudad, para que el Secretario pudiera llegar a sus oficinas en Constituyentes, al poniente de la urbe, sin contratiempo alguno.

Recuerdo el año de 1999, cuando García Luna se escuchaba como candidato a presidir la Coordinación General de Inteligencia para la Prevención (CGIP) de la flamante PFP, que iba a ser el modelo insigne en materia de seguridad a nivel Latinoamérica, del mismo talante que Scotland Yard y el FBI.

Todo iba viento en popa, cuando García Luna fue nombrado Coordinador, y Wilfrido Robledo Comisionado, de un megaproyecto que, en teoría, marcaría un antes y un después en materia de seguridad, y más tras el bautismo de fuego, que fue la toma pacífica de la UNAM, tras más de un año de toma y huelga auspiciada por el Consejo General de Huelga (CGH).

Recuerdo como el desmantelamiento de la CGIP ocasionó la salida de Wilfrido Robledo y del hoy imputado, cuando el proyecto de la PFP fue desmantelado por la administración foxista, que so pretexto de que era un aparato de represión y espionaje priista, para que García Luna, lograra ser cobijado por Luis Cárdenas Palomino (quien fungió como su secretario particular en la PFP), quien lo presentó con el General Macedo de la Concha, a quien le vendieron un remedo de la coordinación de Inteligencia de la PFP, lo cual devengó en la AFI.

Tras terminar el sexenio de Fox y tras unas elecciones más que polarizadas, llegó al poder el panista Felipe Calderón Hinojosa, quien como premio por haber realizado el operativo de toma de protesta del cuestionado mandatario, nombró a García Luna como titular de la Secretaria de Seguridad Pública Federal.

Lógicamente, cuando fue nombrado secretario, la gente que trabajamos en algún momento para él, vimos con desilusión, como gente de la PGR/AFI ocupaban los mejores puestos y la honestidad de los que nos habíamos jactado los que laboramos en el CISEN, era más un estorbo, que una virtud.

Lo demás es historia. Se hablaba de que el difunto General Acosta Chaparro, había sido el enlace con gente del Cártel de Sinaloa y que la supuesta fuga del Chapo Guzmán fue con convenio con el gobierno de los panistas, quienes pese a criticar como oposición la corrupción del PRI-Gobierno, pronto cayeron bajo los encantos de la corrupción.

Con Felipe Calderón, se siguió protegiendo al capo sinaloense, haciendo que la terminal aérea del aeropuerto internacional de la ciudad de México, fuera uno de los principales puntos de ingreso de droga y la joya de la corona del sistema aeroportuario, el cual fue tomado prácticamente por todos los allegados de Genaro García Luna vinculados con el Cártel de Sinaloa, situaciones que han sido descritas en mis libros, así como en múltiples publicaciones.

En fin, lo que denuncié en mis libros, sobre los vínculos de la PF con el Cartel de Sinaloa, y de cómo el Chapo Guzmán era el Capo del panismo, hoy se confirma, debido a los hechos fehacientes y a la detención del Capo bajo una administración Priista que lo extraditó ex profeso, para que la cloaca y la caja de Pandora, se abriera allende a nuestras fronteras.

El que alguna vez fue considerado el súper secretario, quien fuera el amo y señor en materia de seguridad, quien llegó a cumplir todos sus caprichos, como el ser empresario y escritor (al escribir los libros ¿Por qué 1,661 corporaciones de policía no bastan? – Pasado, Presente y Futuro de la Policía en México y Seguridad con bienestar” Un nuevo modelo integral de seguridad), así como ser titular de una Secretaria que llegó a rivalizar en recursos y elementos con la SEDENA, y quien siguió operando para Margarita Zavala en los pasados comicios, y que cobijado por la comunidad judía, puso como tapadera para sus actividades de espionaje, la empresa GLAC Consulting, empresa dedicada a la consultoría en temas de seguridad, política y economía, con sede en Miami y México .

Pese a los señalamientos sobre sus vínculos con el narcotráfico, logró sortear las acusaciones, al manifestar que eran producto de delincuentes que buscaban manchar su obra, pero como el sol no se tapa con un dedo, la revista Forbes lo incluyó en la lista de los 10 hombres más corruptos de México en 2013, sin omitir los señalamientos de la periodista Anabel Hernández, a quien incluso lo acusó de amenazarla de muerte.

Dicen que sólo se hace leña del árbol caído, y pese a que no quiero hacer escarnio del infortunio de García Luna, si quiero poner énfasis, que el tiempo demostró lo que en su momento señalé fue cierto, aún cuando todos lo aplaudían.

En espera de que otros casos de impunidad y montaje, lleguen a su fin, como los detenidos por el FALSO CASO WALLACE y en espera de que las investigaciones lleguen a sus últimas consecuencias y se castiguen a todos los que bajo el amparo de la charola y de García Luna, lucraron con la seguridad y vidas de miles de mexicanos, sean castigados y que los verdaderos héroes azules, despedidos por exámenes de control de confianza amañados, sean resarcidos.

Con la detención de García Luna, compruebo una vez más que los Estados Unidos no tienen amigos, sino intereses y hoy, al que premiaron sus agencias, lo detienen y quien llevó a inocentes a la sombra, hoy dormirá, por el momento en una celda.

Sé que el Karma existe y aquí la prueba. ¡Enhorabuena México!

@borgestom

Tomas Borges

Escritor mexicano y analista en temas de Inteligencia. Es autor de Diario de un agente encubierto (Ed. Temas de hoy) y de El pequeño dictador que todos llevamos dentro.

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