Gobierno y narcotráfico en guerra contra el pueblo de Guerrero

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Un aspecto de los desastres naturales en Guerrero. Foto: Flor Miranda

*** Ciudadanos lidian a diario con desastres naturales, embates del crimen organizado y del propio gobierno *** En lo que va del año, el gobierno contabiliza: 37 secuestros y 803 homicidios; pero la realidad es otra

Por Flor Miranda

CHILPANCINGO, Guerrero.- Con el cielo entre nublado, lluvias, inundaciones, protestas, balaceras, muertes, secuestros, levantones, extorsiones, aumentos desorbitantes en precios de la canasta básica, en la gasolina y hasta en lo más útil para vivir. Así se despierta en Guerrero; un estado de México, en donde a la mayoría de la gente con mucho trabajo apenas sobreviven, eso, quienes no mueren atravesados por una bala.

Hambre, violencia y devastación

La pobreza ya no sólo azota fuertemente a los habitantes de la Montaña y Costa Chica, reconocidas a nivel mundial por la carencia en la que viven las familias. Tampoco asombra a nadie ver cómo los niños comen cualquier cosa dada por sus padres, no para nutrirlos, sino “para no escuchar el llanto y el rugir de su estómago hambriento”, coinciden entrevistados. Esas imágenes ya no son propias de la Montaña y Costa Chica, se ven en todos lados frecuentemente, tanto en las grandes urbes como el turístico puerto de Acapulco, Chilpancingo, que es la capital del Estado. Lo mismo pasa en Iguala, Zihuatanejo, Taxco y peor aún en las comunidades aledañas. Después de septiembre del 2013, las dolosas e indignantes imágenes de marginación y pobreza se multiplicaron en toda la entidad. Los desastres naturales por la falta de previsión gubernamental, así como la indolencia de los responsables de la gestión pública -del pasado y la actualidad-, han dejado literalmente en la ruina a cientos de miles de guerrerenses. Ocho meses después, ni siquiera existe un censo real de damnificados. De la reconstrucción de casas no hay qué decir.

La Pintada, comunidad de Atoyac y Chilpancingo, la capital, son los únicos dos lugares donde ya se han visto avances en torno a la entrega de casas para damnificados. Casas que son prefabricadas y evidentemente débiles en sus estructuras. Pero en estos dos lugares ni siquiera se está cubriendo el cien por ciento de los damnificados. En las regiones Montaña, Costa Chica y Tierra Caliente, los miles de damnificados no ven cerca el día en que puedan recuperar sus bienes. Mejor dicho, ven demasiado lejos el día en que puedan recuperar su vida. Las despensas enviadas desde diferentes puntos del país y del mundo para los damnificados, han sido encontradas en bodegas del gobierno y políticos, echándose a perder. Quizá porque se acerca un proceso electoral.

Para quienes viven en esa entidad suriana, el hambre y la violencia ya es de todos los días. Ahora las familias pobres son cada vez más pobres y las familias que tenían un sustento para vivir decorosamente viven cada día con más miseria. “No hay dinero que alcance con la extorsión que nos hace el gobierno de Enrique Peña Nieto y los gobiernos estatales y municipales”, dice un anciano, vestido de manera sencilla, con tez moreno y arrugas en su rostro que dibujan el pasar de los años. Don Agustín, un anciano que vive con una de sus hijas y sus tres nietos en una humilde vivienda, recrimina al gobierno dejar cada día a la gente más pobre: “por todo le tenemos que pagar al gobierno, si trabajamos, si ponemos un negocio, la gente está atada de manos, sólo trabaja para mantener a los gobernantes ricos, con buenas comidas, mientras que sus hijos, cada día están peor alimentados”.

Sin embargo, no es el único; doña Anastasia, que tiene un pequeño puesto de comida en la calle también se queja de lo mismo: “yo trabajo desde las cinco de la mañana, de lo que gano le tengo que pagar al municipio para que me deje vender, el resto lo invierto, y sólo la menor parte, se las llevo a mis hijos para que vayamos comiendo y vistiendo”. Amas de casa, taxistas, profesionistas, obreros, muchos de ellos, viven en completa miseria, esperando que por fin “el gobierno se llene, y los deje ganarse su dinero para su familia”. En las ciudades grandes, cada día se ve un mayor número de personas pidiendo “limosna”, niños y ancianos estirando la mano para recibir unas monedas. El número de limpiaparabrisas aumenta desproporcionadamente, también el de personas pidiendo trabajo en las calles, el de indigentes. Las personas que trabajan tienen que ir “estirando” el dinero, pues aseguran que con el aumento de los productos de la canasta básica y de la gasolina “ya no se puede”, como lo comentó don Miguel, un profesor de primaria en Chilpancingo.

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Policía comunitaria de Guerrero, acosada por el gobierno. Foto: Flor Miranda

“Si denunciamos el crimen, los mismos policías nos señalan como soplones”

La miseria no es lo único que envuelve a los guerrerenses, aunado a ella va el miedo, la inseguridad y desconfianza. El miedo y la inseguridad al gobierno, a su cuerpo policíaco, a los grupos de delincuencia organizada, cada vez es mayor. “Tenemos miedo de todo, de denunciar a los malos porque si denunciamos, los policías mismos nos señalan como soplones”, dice doña Ana, una humilde ama de casa. En Guerrero, el día que no se despiertan con balaceras y muertos, es noticia, porque eso ya es parte de la vida cotidiana. La gente sale de sus casas con miedo cuidándose de todos, hasta de los cuerpos de seguridad. Ahí no se respeta a nadie, no importa si hay niños, también a ellos los matan. Violencia Sólo por mencionar algunos casos: la tarde del 22 de mayo, unos sujetos armados asesinaron a una menor de siete años, y dejaron heridas a tres personas, a sólo unos metros de dos nutridos retenes; uno de la policía estatal y otro de la policía federal y el ejército.

De estos hechos no hay ningún detenido. La noche de ese mismo día, un joven, hijo de un periodista, fue balaceado en una conocida discoteca. Murió en el hospital. La mañana del 23 de mayo, cuatro hombres fueron hallados muertos en diferentes puntos de la ciudad, dos en la colonia Plan de Ayala, uno en la Obrera y otro más en la colonia Renovación. De estos hechos, tampoco hay detenidos. En los últimos días la PGJE ha exhumado 19 cadáveres encontrados en siete fosas clandestinas en Iguala, entre las colonias Monte Hored y Lomas del Zapatero. Otro mes fatídico, fue febrero, cuando al menos veinte personas, entre ellas mujeres y niños, fueron masacradas por un comando en el poblado de Linda Vista, del municipio de San Miguel Totolapan, Guerrero. Sujetos armados arribaron por la madrugada a la localidad perteneciente a la región de Tierra Caliente y dispararon contra las personas. En su momento lo informó Leopoldo Soberanis, presidente de la Alianza de Derechos Humanos de Guerrero, pero no hubo más acciones de investigación.

La prensa también ha sido hostigada y ha tenido bajas. Uno de los últimos casos es el del periodista asesinado en el puerto de Acapulco, Jorge Torres Palacios, levantado el pasado jueves 29 de mayo y encontrado muerto y con rastros de tortura el 2 de junio. La violencia en Guerrero que viven diariamente los habitantes es preocupante. Para quienes habitan en la entidad, sin embargo, la información que proporcionan los diferentes órganos de gobierno, hablan de cifras menores, a comparación con lo que pasa.

Represalias contra quienes no pagan la cuota de piso. Foto: Flor Miranda
Represalias contra quienes no pagan la cuota de piso. Foto: Flor Miranda

Las cifras del gobierno

Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, en lo que va del 2014 se han presentado 803 homicidios, teniendo un mayor número de casos en enero con 213. En febrero, 204; en marzo, 198; mientras que en abril 188. De estos homicidios, fueron calsificados como dolosos 565, otros 279 por arma de fuego, 35 por arma blanca, 241 por “otros causantes” que no especifica la autoridad. Mientras que en los homicidios culposos hubo 57 casos en enero,  72 en febrero, 54 en marzo y 65 en abril. Por arma de fuego 19, mientras que por arma blanca tres casos. Por “otras” razones, 226 casos.

De las cifras de secuestros, sólo se reportan 37 casos, ocho en enero, 10 en febrero, ocho en marzo, y 11 en abril. Por las amenazas se da un reporte de 454 casos; 101 en enero, 119 en febrero, 115 en marzo, y 119 en abril. Entre las cifras de denuncias presentadas ante agencias del Ministerio Público, también se dan a conocer las de robos con un total de 4 mil 644 denuncias; de éstas con violencia se presentan mil 369 y sin violencia 3 mil 275. De robo común 4 mil 396; con violencia mil 267 y sin violencia 3 mil 129. De robos en carretera, se reportan 220, con violencia 101 y sin violencia 119.

Del total de lesiones son mil 468, dolosas mil 159; con arma blanca 117 mientras que con arma de fuego 52; de las lesiones culposas son 309 con arma blanca 1 y con arma de fuego 1, el resto son por “otras causas” que no se especifican. Guerrero es… En síntesis, Guerrero es un estado pobre, de gente humilde y trabajadora, a la que a diario afectan los desastres naturales (tormentas y sismos), la violencia provocada por grupos del narcotráfico, y la corrupción e indolencia del gobierno estatal, actualmente encabezado por Ángel Aguirre Rivero y federal, por Enrique Peña Nieto.

En Guerrero ya es recurrente la noticia de “los pueblos fantasmas”, o de que se levantó otro grupo de autodefensa, o que asesinaron o encarcelaron a un luchador social. Noticias que trascienden a nivel internacional, como una entidad mexicana hundida en la sangre.

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