“He estado más cerca de la muerte, que de la justicia”: Díaz Navarro

El fundador del colectivo “Siempre vivos” habló en la Universidad de Leiden sobre la búsqueda de desaparecidos en Guerrero, los grupos delictivos que operan en ese estado y los cinco años que ha pasado pidiendo justicia.

Por Dianeth Pérez Arreola

HOLANDA.- José Díaz Navarro fundó el colectivo a raíz de la desaparición de sus dos hermanos, Hugo y Alex, su primo Vicente Apreza García y los arquitectos Jesús Romero Mujica y Mario Montiel Ferrer. Todos secuestrados el 26 de noviembre de 2014, por miembros del grupo delictivo “Los Ardillos” en el estado de Guerrero.

Este grupo inició con Celso Ortega Rosas, apodado “La Ardilla”, expolicía rural dedicado a la siembra de amapola y asesinado en 2011. Sus hijos Celso, Jorge Iván y Antonio tomaron el control del grupo, que desde hace años está enfrentado con “Los Rojos” por el control y tráfico de la amapola en la zona.

Bernardo Ortega Jiménez, uno de los siete hijos del patriarca es un político del PRD que ha sido presidente municipal de Quechultenango y dos veces diputado local en el congreso de Guerrero. Fue presidente del consejo estatal del PRD durante el gobierno de Ángel Aguirre Rivero. Eso explica por qué en Guerrero la violencia y la impunidad van de la mano.

“La justicia se nos ha negado. Vivimos en un estado de impunidad total”, dijo Díaz Navarro. “La ley que impera en Guerrero es la ley del más fuerte. Los mensajes se mandan a través de cuerpos”.

El activista recordó que a los días que desparecieron sus hermanos, su primo y los dos arquitectos, tuvo que tratar de identificarlos entre un grupo de once cuerpos semi incinerados y abandonados en una carretera. Unos días después fue cuando encontraron los cinco cuerpos. Los hombres habían sido torturados, mutilados, decapitados, quemados y abandonados en una camioneta.

La gente que tiene familiares desaparecidos vive una angustia permanente al no saber qué pasó con sus seres queridos, si están vivos o muertos, señaló; pero yo, que los encontré y supe qué les pasó casi podría asegurar que no hay ninguna diferencia ni alivio en saberlo. El hecho de saber que fueron torturados y asesinados es algo que nunca me dejará vivir en paz.

Esta tragedia nos cambió la vida a toda la familia, subrayó Díaz Navarro, quien vive exiliado de Guerrero, protegido por veinte agentes federales de seguridad por el número de amenazas que ha recibido en estos cinco años.

“Una orden de aprehensión es un cheque al portador”, precisó. Cuando se emite una, la autoridad va a pactar un acuerdo económico con el criminal, y nunca se ejecuta dicha orden. Yo se quién secuestró a mis familiares, quién los asesinó, dónde y cuándo, y le he facilitado esta información a las autoridades, pero no pasa nada.

Somos investigadores, buscadores, denunciantes, intermediarios entre víctimas y gobierno, enfrentamos el miedo, las amenazas y las extorsiones. Este gobierno no nos recibe, la iglesia católica está con los criminales porque les hacen muchos regalos. Encima hay un estigma muy fuerte con la gente que tiene familiares desaparecidos: la autoridad te dice no denuncies o te van a matar o en algo malo andaría que por eso lo levantaron, contó el activista.

“Yo esperaba que hubiera un cambio (después de las elecciones), era un gobierno de esperanzas, un gobierno que prometía mucho, pero las puertas se nos han cerrado. Yo he tratado de hablar con Alejandro Encinas; una vez pude hacerlo en Tamaulipas, se comprometió a ir a Chilapa, después lo busqué, jamás me contestó y su gente que dijo que su agenda estaba muy saturada. En términos de justicia estamos en cero a nivel municipal estatal y federal”.

Sobre posibles apoyos por parte del gobierno de Países Bajos se dijo decepcionado. Tuvo un encuentro con autoridades del Ministerio de Asuntos Exteriores: “en términos reales no tenemos nada, he hecho las peticiones y me han escuchado, pero no. Los acuerdos comerciales siempre tienen prioridad”, manifestó.

José Díaz Navarro estará en Países Bajos hasta finales de diciembre bajo el programa de apoyo a activistas en riesgo, Shelter City y Justice and Peace.

Dianeth Perez Arreola

Periodista independiente. Colaboradora de Los Ángeles Press. Radica en Holanda.
Dianeth Perez Arreola

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