La despedida del Norte de Ciudad Juárez

Dianeth Pérez Arreola

La portada con ¡ADIÓS! en grandes letras del periódico Norte de Ciudad Juárez ha dado la vuelta al mundo. Tras el asesinato de su colaboradora Miroslava Breach, el director ha dicho que no existen las garantías ni la seguridad para ejercer el periodismo crítico.

Medios de todo el mundo han informado sobre el cierre del diario, y es que las razones son extraordinarias. Breach fue la tercera periodista asesinada en el mes de marzo. La número 30 del sexenio de Enrique Peña Nieto, y la 103 del recuento que va del año 2000 a la fecha.

Un programa de noticias en la radio holandesa me entrevistó al respecto. En una democracia europea, el asesinato de un periodista sería un escándalo y se podría esperar que la justicia llevara a los responsables a la cárcel. Pero en México el 99 por ciento de agresiones, amenazas, intimidaciones y asesinatos de periodistas quedan sin castigo. Simplemente no se pueden imaginar tanta impunidad.

¿Pero por qué sigue sucediendo? Me preguntaron. Porque hace mucho tiempo, narcos y políticos eran dos grupos distintos. Hace tiempo que ya no hay diferencia, son uno solo. Los carteles elijen candidatos, jueces, alcaldes. En un país donde manda el narco, la justicia no existe. Esta es la verdad que intentan callar matando periodistas.

El miedo a la violencia del narco ha ido callando voces. Los medios se limitan a reproducir los comunicados de prensa de las fuentes oficiales cuando de narcos se trata, y muy pocos hacen periodismo de investigación sobre el tema. Aquí el Semanario Zeta es una referencia no solo nacional, sino mundial.

El último periodista holandés muerto en el cumplimiento de su labor, fue Jeroen Oerlemans, abatido a tiros en Libia en octubre del año pasado. Según algunos reportes, la peligrosidad de ejercer el periodismo en México solo la superan países en conflicto como Siria, Irak y Afganistán. Pero en Europa no todo está bien. En Rusia han asesinado a cerca de 120 periodistas de 1990 a la fecha  y Turquía tiene el mayor número de periodistas encarcelados. Las dictaduras disfrazadas de democracias son las más peligrosas.

El cierre de Norte está en The Guardian, Al Jazeera, El País y NBC News, entre otros, posiblemente causando más interés que la muerte de Miroslava Breach. Después de todo, es muy común que maten periodistas en México, pero no que anuncien el cierre de un diario por falta de seguridad para ejercer su labor.

Este anuncio debe entenderse como un llamado de atención primero al gobierno de Chihuahua y luego al gobierno federal. El “adiós” de Norte ha puesto los ojos del mundo en la precaria situación de los periodistas en México, la incapacidad del gobierno para protegerlos y la impunidad de la que gozan quienes los asesinan. No es de extrañarse que la respuesta de los gobiernos estatal y federal sean anuncios de la creación de comisiones, leyes, y demás discursos convertidos en burocracia que darán los mismos resultados que las comisiones y leyes ya existentes: ninguno.

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