La Honorabilidad de Vicente Serrano y la del Capitán Malagón

Enrique Domínguez Gutiérrez

Vicente Serrano se ha erigido como un referente para un buen sector de la población que vive “harta” de las noticias tradicionales. Hay realidades interesantes en los temas abordados, ha tenido la tenacidad para crecer sus canales “Sin censura Media” y “Sin Censura TV” con más de millón y medio de suscriptores en el primero y 635 mil en el segundo. La información por lo general se transmite a través de su programa “Sin Censura TV” y realiza pequeñas cápsulas en “Sin Censura Media” con una duración no mayor a 15 minutos que se gesta a partir de su llamado a David con una peculiar frase: “Grábeme Don David”.

En honor a la verdad, resulta digno señalar que en lo particular hay puntos de coincidencia y participación de colaboradores que enriquecen y hacen ameno el programa. El lenguaje coloquial empleado es magnético como una manera pronta de obtener seguidores y admiradores, la identificación es el efecto logrado para quienes tienen la intención de vociferar desahogos de difícil articulación, sobre todo para quien no es ducho en la cuestión política. 

Hay elementos que proveen una consecuencia esencial para lograr hasta cierto punto un éxito por cuestiones cuantitativas, aunque ello no implique lo cualitativo. Ciertamente, hay logros señalados con antelación, sin embargo, hay puntos oscuros donde esa idea errónea de crecimiento solo es un espejismo fundamentado en una frívola visión de fama sin alma, aprovecharse de ella para el golpeteo es una perversidad.

El poder del micrófono representa un arma de doble filo, basta un pronunciamiento viperino hacia alguien, para que la consecuencia sea devastadora para la víctima, muchos seguidores a ultranza suelen ser más violentos que la razón misma, actos irreflexivos y ataques despiadados suelen ser la panacea para alguien carente de reflexión, por ello, la responsabilidad debe de ser parte importante en ese rigor periodístico y hacer las conexiones “necesarias” antes de emitir juicios y ataques despiadados a colegas que simpatizan por la causa pero no en los modos.

“Ya estamos listos para hablar como los chayoteros no se atreven, no les interesa o no les conviene porque no van a morder la mano que les da de tragar”, “no deje que le den más de lo mismo”, “Le duela a quien le duela, le pese a quien le pese” “No tengo amigos en la política” y “no tengo pelos en la lengua”, son frases “pegadoras”, incluso “populistas”, como dirían los de la hoy oposición.

La crítica siempre es algo halagador cuando se trata de asimilar y como área de oportunidad; a diferencia de las críticas sin argumento ni sustento que quedan en difamaciones y calumnias.

Pero hay situaciones que son difíciles de entender con Serrano, que no se pueden concebir como parte de una trayectoria de quien se pretende vender como “honorable” cuando hay errores garrafales que ponen en entredicho esa virtud, las bases para sustentar sus dichos son inexistentes en la mayoría de las veces. En ocasiones tienen el criterio y la luz naturalmente razonable genera en el lector informado la jerarquización de prioridades, y tener un sentido crítico a cualquier periodista, escritor o político.

Serrano y el capitán Malagón

Una declaración del Capitán de Infantería Vladimir Ilich Malagón Rendón, sobreviviente de tortura y encarcelamiento injusto, puso entredicho la verborrea de su “honorabilidad” al citar a Gunter Castillo (colaborador de Serrano) solicitando -a nombre de él- 10 mil pesos para “sobornar custodios y un lugar para la entrevista”. Como el capitán no contaba con ese dinero en prisión, la información del capitán sobre Javier Lozano Alarcón, como lavador de dinero de Cártel de Sinaloa, no salió por el micrófono de Serrano, hasta después de que Guadalupe Lizárraga lo hiciera público. Como consecuencia ante la denuncia, los ataques a Lizárraga fueron feroces a tal grado que hacían señalamientos, juicios, insultos, calumnias y alusiones sexuales hacia la periodista, guardando absoluto silencio frente al capitán, a quien hasta el momento ha ignorado. Pero no es el único caso. A raíz de ello, salieron otros denunciantes más, incluyendo varias cuentas de la Cooperativa del Cruz Azul, quien alega haberle dado a Serrano sobornos para sembrar información en la conferencia matutina del presidente López Obrador y entregas semanales de recursos para promover entrevistas a abogados, entre otras situaciones sin transparencia que están denunciando en las redes. Otros relatos y experiencias de personas que en su momento fueron cercanas a Vicente Serrano, lo señalaron como un individuo con gran apego al poderoso caballero Don dinero y una débil ética periodística. Así fue el comentario del periodista Rubén Luengas, quien  afirmó a tercera personas que Serrano pretendía cobrarle comisión por su participación en su canal de YouTube., por lo que jamás se volvió a presentar Luengas en ese espacio.

La honorabilidad, entre otras virtudes, dejan de ser plausibles cuando el “yo” las describe; un elemento grácil y honesto es la calificación que se obtiene por terceros, eso, incluso da legitimidad y llega a constituirse como un postulado. Serrano se autodefine como honesto, pero es denunciado por un sobreviviente de tortura durante el gobierno de Calderón, miembro del ejército que sirvió a la patria incondicionalmente, y –por hacer su trabajo con honestidad–, se encuentra en prisión, denigrado, calumniado, con denuncias formales de la corrupción de exsecretarios y miembros de SEDENA desde 2010. Su palabra la avala un protocolo de Estambul, obtenido por científicos forenses y psiquiatras que valoraron la honestidad de su palabra y el resultado fue positivo, además de puño y letra firma su testimonio bajo protesta de decir verdad. Contrastando ambos casos, el de Serrano y el del capitán Malagón, no es difícil saber el nivel de honorabilidad que tiene cada uno y quién dice la verdad.

Al mero estilo de Joseph Goebbels y sus campañas mediáticas para el convencimiento, Vicente Serrano se autodefine como honesto, incorruptible y fabuloso, entre muchas otras virtudes; es evidente su egocentrismo para anteponer su yo ante cualquier mísera circunstancia, logrando a través de una repetición inquisitiva llegar a la mente de quien le mantiene una admiración sin reproche, y en consecuencia actúa de manera autómata sin la posibilidad de la duda o el cuestionamiento.

Éntrale sin miedo

Serrano se despidió de La Octava con este discurso: “Para cerrar esta transmisión quiero decirle que este es el último programa que conduce este servidor en la octava, por solidaridad y porque no vamos nunca a recibir línea de nadie y porque siempre estamos comprometidos con la verdad y porque nunca permitiré que se me impongan los temas que debo de abordar ni el tono con el que tenga que analizar las cosas, hasta aquí ha llegado “éntrale sin miedo”, por su apoyo, por su confianza, gracias y de mi parte solamente me queda decirle que siempre, no importa el dinero, no importan las cosas, lo más importante es su apoyo, siempre, siempre estoy aquí para hablar como los chayoteros no se atreven, no les interesa, no les conviene porque no van a morder la mano que les da de tragar, por mis compañeros por aquellos que han dado su vida por hablar con la verdad no nos van a callar, con mucho respeto para quienes nos han apoyado en este espacio; gracias. Nos vemos en donde siempre, en las redes sociales, en “sin censura”, con mucho cariño gracias por aguantarnos estos meses, gracias por la oportunidad a la familia Aguirre, a la familia de la octava y a la familia de radiocentro, pero, por convicción: hasta aquí la dejamos… como amigos; vale más, vale más que aquí la dejemos y espero que acepten la renuncia a través de este medio, porque no hay nada más importante que la dignidad y porque no hay nada más importante que hablar con la verdad porque me puedo jactar que: los joaquinitos, los lópez dóriga  los ciros gomez leyva, nos la persignan, porque no pueden tener la dignidad y el valor para hablar como yo hablo, hoy, a través de este espacio que agradezco se me ha conferido hasta el día de hoy con el nudo en la garganta y a pesar de las amenazas de muerte, les digo gracias por aguantarme, gracias por apoyarme, pero sobre la dignidad de este servidor y la de mi equipo nada. Buenas noches”. Ésta fue la frase póstuma de Vicente Serrano en su último programa a finales de enero del año en curso del programa, pero omite aspectos muy importantes:

  • La firma de un contrato laboral donde él acepta la línea editorial.
  • Otro contrato mercantil donde da la oportunidad a la Familia Aguirre de adquirir su canal por 3 millones USD. (poco más de 2 USD por suscriptor).

Podrá haber otros motivos adicionales, pero claramente Serrano faltó a su palabra firmada.

Chichikov y Vicente Serrano

Pável Ivánovich Chíchikov, quien se ostentaba como un terrateniente que a su paso por la Rusia Zarista comerciaba con los esclavos muertos, sí, se dedicaba a comprar aquellos esclavos ya fallecidos, aprovechándose de vacíos y huecos burocráticos en los sistemas de censos y contabilizarlos como parte de sus pertenencias, era su forma de enriquecerse, de obtener poder, favores y prebendas del poder Ruso.

A diferencia de Chichikov, Vicente no intentaba comerciar con almas muertas, su intención era vender almas vivas, pero el fin, similar, poniendo a la venta a sus fieles seguidores y el enriquecimiento tácito de sus oscuras intenciones siendo un digno personaje de una novela de Gogol.

“Mi honorabilidad no está a la venta” -pero también Felipe Calderón decía tener las manos limpias, mientras el ejército era torturado y ejecutado para acallar su corrupción- , como dice Serrano “nótese mi sarcasmo“.

Enrique Domínguez Gutiérrez
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3 thoughts on “La Honorabilidad de Vicente Serrano y la del Capitán Malagón

  1. Hasta que alguien describe a este individuo como lo que es, un egocentrista que se siente un referente del periodismo honesto y minimisa las trayectorias de gente como Ramos, Brozo entre otros. Te felicito por tan buen reportaje y si no fuera mucho la molestia si pudieras hacer un analizis de los auto llamados “youtubers de izquierda”. Saludos

  2. En desacuerdo total esto es amarillismo, cuando hablas de contratos exhibe los con peritaje de autenticidad de firmas, de lo contrario es periodismo vulgar, lo que antes se denominaba ser intrigante y calumniado, otros le llamarían en las redes ardor.

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