La lucha por el poder en Sinaloa

Bienvenidos-1-700x500

Miguel Alonso Rivera Bojórquez *

Los duelos de fuerza dentro y fuera de los partidos, los conflictos sociales y las necesidades mil veces postergadas, son elementos en el marco de la efervescencia que desata el ritual de la sucesión y la lucha por el poder en Sinaloa.

Surgen afirmaciones de oídas, especulaciones, apuestas, supuestos y rumores. En el teatro de la política hay muchos que quieren saber su sitio y su papel, indecisos, inciertos y temerosos, mientras todo gira en su alrededor: no se trata de un ritual ordinario de sucesión sino de una posible guerra por el poder.

La guerra, por definición, es una lucha o disputa continuada entre personas, que puede dar lugar a actos violentos, y en el termómetro político de Sinaloa el mercurio marca el punto de ebullición que solamente la serenidad y madurez de los actores políticos pueden evitar.

Sin embargo, el análisis que hace mucha gente es para no equivocarse: atrás han quedado los colores, la convicción e identidad política. Prevalecen los intereses. Se busca simplemente al sucesor.

Todos hablan más de las posibilidades que de las capacidades de los aspirantes para construir consensos entre personalidades y grupos clave de la política.

Lo importante ahora es saber quién es el bueno, el elegido, no el romanticismo de la defensa de los principios e ideales para servir al pueblo.

El periodo que se vive -y que algunos sufren con justa razón- actualmente está marcado por la incertidumbre alrededor de la identidad del candidato priista a la gubernatura de Sinaloa pues ése, resultado universal de múltiples análisis, será quien seguramente asumirá el poder ejecutivo en Sinaloa.

Sería, en una palabra, el favorito. O por lo menos así lo creen firmemente quienes han depositado sus esperanzas en estos razonamientos.

Lo anterior a pesar del inédito escenario que prevalece entre los partidos políticos que participarán en esta contienda electoral, la nueva realidad que plantea la participación primigenia en Sinaloa de los candidatos independientes y del creciente capital político del partido local más importante a nivel nacional: el Partido Sinaloense.

Por lo pronto, en el ánimo, sobre todo de los oportunistas, permanece el imperioso apremio de conocer el nombre del ungido por el PRI, sin sombra de duda, para acercarse a los que integran su red de lealtades y que seguramente ocuparán las más altas posiciones.

Ese nombre es indispensable para edificar acercamientos con los hombres del sistema, esos que el sucesor de manera particular encontrará útiles para su proyecto de gobierno.

En esta decisión se juega su futuro un sector considerable de la clase política. Un futuro de prosperidad o, inclusive, de cárcel o algo peor dados los evidentes enfrentamientos entre figuras y círculos políticos.

El nerviosismo es evidente. Depende de las culpas y pecados, de los anhelos o intereses. El aditivo de la venganza y la ambición, el miedo, el deseo de gloria y dinero aceitan la maquinaria del proceso de sucesión.

Con el cambio de gobierno vendrán reacomodos en cascada dentro del aparato administrativo por la lógica y esperada renovación, aunque algunos trabajan para no irse. Su plan es quedarse.

Entre la continuidad y el cambio se mueve el ritual de la sucesión por la gubernatura de Sinaloa.

Depende, por supuesto, del próximo gobernador o gobernadora. Depende en este momento de los hilos del poder económico y político. Imposible dejar de mencionar el factor de la corrupción, las mafias y el narcotráfico. Y después, mucho después, finalmente, el voto del pueblo de Sinaloa.

En síntesis, el nerviosismo está absolutamente justificado: el sucesor producirá ganadores y perdedores concretos. La estridencia anticipada nunca ha sido una buena estrategia política.

Hay que ofrecer una pista a quienes requieren conocer esa identidad: el elegido será quien busque la candidatura del PRI de manera institucional, con madurez y serenidad, con pragmatismo, y que utilice con inteligencia los tiempos sumando alianzas. El elegido es, además, una persona que ha deseado toda su vida ser el titular del poder ejecutivo y ha trabajado para cristalizar ese sueño.

El primer aspirante independiente

Cumpliendo con la legislación vigente, Francisco Cuauhtémoc Frías Castro renunció al PRI el 14 de agosto para poder aspirar a ser candidato independiente para gobernador de Sinaloa.

El plazo contemplado en la norma electoral para todos los interesados en participar como candidatos independientes, es estar libres de militancia, afiliación o cargos de dirigencia partidista sesenta días antes de la emisión de la convocatoria a elecciones, es decir, el 15 de agosto.

El contexto electoral de la sucesión

Mientras esta historia se termina de escribir hay que conocer los tiempos electorales:

El 2 de septiembre, el INE designará al Presidente y seis consejeros del Organismo Público Local Electoral (OPLE) en Sinaloa, que sustituirá al Consejo Estatal Electoral (CEE), mismo que conducirá la organización y vigilancia del proceso electoral local, donde se elegirán gobernador, diputados locales y se renovarán los 18 ayuntamientos, cuya jornada electoral se llevará a cabo el primer domingo de junio de 2016, el día cinco.

Por disposición legal, el Congreso del Estado deberá expedir la convocatoria para dar inicio al proceso electoral 2015-2016, dentro de la primera quincena de octubre de 2015.

Durante la segunda quincena de octubre se instala el órgano electoral para el inicio de la preparación y vigilancia del proceso.

De esta manera, la instalación de los consejos distritales y municipales se llevará a cabo durante la segunda quincena de noviembre.

En diciembre se fijarán los topes de precampañas y campañas. Se contempla una duración de cuarenta días para las precampañas.

Del 17 al 26 de marzo de 2016 se llevarán a cabo los registros de los candidatos a gobernador ante el órgano electoral.

Del 12 al 21 de marzo de 2016 serán los registros de los candidatos a diputados locales por mayoría relativa y de representación proporcional.

También del 12 al 21 de marzo de 2016 se registrarán los candidatos a presidentes municipales, síndicos procuradores y regidores por mayoría relativa y de representación proporcional.

La campaña para gobernador dará inicio 63 días antes de la jornada electoral y las campañas para diputados y alcaldes deberán dar inicio 48 días antes de la jornada electoral.

La jornada electoral se celebrará el primer domingo de junio de 2016, el 5 de junio.

La Sexagésima Segunda Legislatura entrará en funciones el primero de octubre de 2016, con una duración de dos años, finalizando el 30 de septiembre de 2018.

Los alcaldes electos asumirán el cargo el primero de enero de 2017, siendo el periodo de su administración de un año 10 meses, mismo que concluirá el 31 de octubre de 2018.

El primero de enero de 2017 rendirá protesta el nuevo gobernador de Sinaloa, cuyo periodo tendrá una duración de 4 años y 10 meses, concluyendo el 31 de octubre de 2021.

¿Quién será el próximo gobernador o gobernadora de Sinaloa?

*E-mail: correo@miguelalonsorivera.com

https://www.facebook.com/miguelalonsorb

One thought on “La lucha por el poder en Sinaloa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *