La segunda fuga del Chapo Guzmán, una historia prevista

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Fotografía de la entrada del túnel por el que escapó el Chapo Guzmán de acuerdo a la versión oficial. Foto: AP/Marco Ugarte

Por Tomás Borges

Cuando Joaquín Guzmán Loera fue capturado por las autoridades mexicanas en febrero del 2014, la administración de Enrique Peña Nieto, acusada de ser un vil instrumento de la oligarquía dirigida por las televisoras, se anotó un acierto que su predecesor, el panista Felipe Calderón no pudo anotar pese a su supuesta ofensiva frontal contra el narcotráfico.

A diferencia de su predecesor, Peña rompió el mito de que El Chapo había pactado con los priistas como lo habían hecho los panistas, llegando incluso a señalar a este líder criminal, como el Capo del Panismo, debido en parte que se fugó del penal de máxima seguridad en los albores de la llamada alternancia, al huir del Penal de Puente Grande en enero del 2001.

La captura fue la joya de la corona para una administración cuestionada que buscaba a como diera lugar “Mover a México”, llegando incluso a iniciar una larga campaña mediática para catapultar las iniciativas del también llamado “Pacto Por México”.

La administración peñista buscaba sacar al país del marasmo del panismo, cuya alternancia sumió a México en una crisis de institucionalidad, derivada del desgasto de la figura presidencial iniciada por Vicente Fox y por Felipe Calderón, quienes quisieron construir su legitimidad (cuestionada) en base a una lucha frontal contra el crimen organizado, creando para ello una mega secretaría liderada por el súper policía Genaro García Luna. Hau que recordar que fue Luna quien gastó millones de dólares en crear una imagen de modernidad de los aparatos de seguridad con las consecuencias por todos conocidos, de fracaso y corrupción.

Cuando se capturó al Chapo Guzmán, se habló del éxito de la estrategia peñista, cuyo secretario de Gobernación, Osorio Chong, legitimó esa estrategia al mostrar éxito tras éxito a través de su gabinete de Seguridad, con la captura de capos no tan notorios como el Chapo pero que en el sexenio blanquiazul se les consideró “escurridizos”.

Fin de fiesta… cruda realidad

La fiesta orgiástica de los medios tuvo su primer revés cuando desaparecieron 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa en septiembre del 2014, mostrando que el narco (realidad innegable) seguía rigiendo los destinos de miles de mexicanos bajo su égida, mostrando cómo la impunidad solapada por los tres niveles de gobierno podía desaparecer de la faz de la tierra a 43 personas que hasta la fecha no se ha sabido nada de ellos y que su desaparición forzada llegó a causar -además del cansancio y cese del procurador Murillo Karam, quien cayó junto con su verdad histórica y su célebre frase “Ya me Cansé”- el hartazgo ciudadano, haciendo que los 43 de Ayotzinapa, fueran no sólo una bandera de derechos humanos, sino un detonante similar a la primavera árabe.

Tras los escándalos de la llamada “Casa Blanca” que provocaron una lucha mediática entre la defenestrada periodista Carmen Aristeguí y la Presidencia, mostrando el alto grado de corrupción e impunidad que impera en la actual administración, el clavo mortuorio lo acaba de poner el Chapo Guzmán, quien tras su captura mostró una docilidad ante sus captores, al grado de que se llegó a cuestionar su identidad y su captura bajo el nombre clave de “Operación Gárgola”, llevada a cabo por la Marina Armada de México sin disparar un solo tiro de una manera quirúrgica.

La fuga del Chapo, realizada a las 20:52 horas del sábado 11 de julio, vuelve a mostrar la punta del iceberg del grado de corrupción que permea en las instituciones, haciendo que la “Máxima Seguridad” en México sea un eufemismo.

Además, la segunda fuga del Chapo (quien se fugó de una lavandería en el 2001, en una tina en Culiacán horas antes de su captura en Mazatlán) se suscitó en el área de regaderas, muestran el grado  de ineficiencia del actual gabinete de seguridad en turno.

Reingeniería… nuevo nombre viejas practicas

Pese a que el Gobierno Federal sigue pidiendo a los ciudadanos de a pié a que se “aprieten el cinturón” ante el panorama económico incierto y volátil, ellos siguen viviendo sin carencia alguna, teniendo un aparato burocrático en materia de seguridad, caro e ineficaz.

Prueba de ello es que siguen en sus cargos personas tan ineficaces como Vidal Diazleal, ex encargado del Operativo Conjunto en Chihuahua con Calderón, ex titular de la Policía Federal Ministerial (antes AFI), quien ahora asesora a Tomás Zerón de Lucio en las oficinas centrales de la PGR ubicadas en el 211 de la cosmopolita Paseo de la Reforma.

Respecto a Tomás Zerón, se puede decir que su Agencia de Investigación Criminal (anunciada con bombo y platillo como la panacea), sólo existe en el papel, porque en la realidad trabajan los mismos AFIS  y gente del CENAPI, el elefante blanco de la Procuraduría hoy Fiscalía, siendo el área de secuestros, el área insignia, la cual cuenta con sólo 70 elementos, quienes buscan no erradicar el flagelo del secuestro, sino superar a la Coordinación homologa de la PF (encabezada por Gustavo Luna Govea, vinculado a García Luna), que cuenta con más de 700 elementos sin que hasta el momento hayan podido erradicar dicho mal, pese a los incontables recursos que se le otorgan año con año a esots burócratas que lucran con el dolor humano.

También tenemos viviendo del erario a la flamante cónsul Marisela Morales Ibañez, ex procuradora y principal artífice de la debacle en seguridad y de los aparatos de justicia, aparatos que en junio del año pasado otorgaron la libertad a Rogelio González Pizaña “El Kelín”, brazo derecho de Osiel Cárdenas Guillén, quien tras su liberación ya opera en Tamaulipas bajo el mote del Z2.

¿Qué decir de la Gendarmería, encabezada por Manelich Castilla Cravioto, cuestionado por su ineficacia como Delegado Regional de la PF en San Luis Potosí y que en un arranque mediático, encabezó la búsqueda de los 43 normalistas desaparecidos “puerta por puerta” con los resultados por todos conocidos?

La fuga

Si en el 2001 decían que El Chapo entraba y salía como “Pedro por su casa” y que realizaba sus visitas íntimas en las oficinas del Director del Penal (bajo su nómina), ahora la fuga se hizo con la complicidad de empleados internos y externos, quienes ayudaron a adquirir el terreno aledaño donde terminaba el túnel que se construyó a lo largo de kilómetro y medio del área de regaderas hacia la libertad.

La fuga, fue planificada y como ex integrante del Grupo Colegiado de Supervisión de CEFERESOS instaurado tras la fuga del Chapo en el 2001 puedo constatar que para huir, se necesita ayuda interna y externa (huelga a decir que muchos cañonazos de miles de millones de dólares), ya que los internos federales se encuentran en completa observación las 24 horas del día a través del Centro de Control y Monitoreo.

Dicho centro, se ubica cerca de las oficinas del Director del Penal, y está integrado por elementos (monitoristas) de la PF y gente del CISEN, quienes reportan cada pase de lista y cualquier eventualidad (ingresos, egresos, eventos y traslados) de los centros federales.

Los pases de lista se dan a las 07:00, 14:00 y 23:00 horas, lo que infiere que a las 23:00 horas ya sabían de la fuga del capo. Además el penal se cierra literalmente a las 02:00 horas, impidiendo el ingreso y salida de los custodios.

La construcción del Penal, ideado por en forma de diamantes interconectados para evitar la orientación del interno, donde las puertas se abren y se cierran eléctricamente a través de custodios puestos exprofeso en los accesos. No se abre una puerta, sino se cierra la que la precedió.

Es estúpido creer que a pesar de contar con personal avalado y certificado por el Centro Nacional de Control de Confianza y de haber ingresado por convocatoria abierta y escoger sólo a los mejores, persistan las mismas prácticas, ya que los custodios (ahora llamados Fuerzas Federales Penitenciarias) se encargan dela seguridad interna del Penal, mientras que la externa (periferia y garita de entrada y aduana de personas) es realizada por elementos de las Fuerzas Federales de la PF.

Además de contar con aparatos de punta, como bloqueadores de señales de celular y centros de escucha de inteligencia táctica pasiva para intercepción y monitoreo de comunicaciones de llamadas de voz (PTT) Presionar para hablar (Nextel), SMS (mensajes de texto) y multimedia, no hayan podido detectar llamadas, mismas que  son monitoreadas en el área de locutorios. También cuentan con sensores de monitoreo geofísicos que detectan cualquier golpe debajo de la tierra, con la finalidad obvia de evitar excavaciones como la realizada por gente del Chapo.

A manera de corolario

La fuga del Chapo se ideó en el área de locutorios, donde dio instrucciones a su cuerpo de abogados, emulando lo realizado por Osiel, quien gobernaba desde ese mísero penal y ordenaba las muertes de los rivales, como sucedió con el Pollo Guzmán (hermano del Chapo) asesinado en el área de locutorios en diciembre del 2004, donde curiosamente no funcionaban las cámaras de seguridad.

Como inicio, en lugar de ver y dictaminar medidas y costos del túnel, deberían de investigarse los cardex de visita, ver las cuentas de los abogados, quienes fueron el enlace entre el capo y sus libertadores.

Sin duda, el grado de corrupción del Capo alcanzó la oficina de la Presidencia de México, ya que aprovechó la visita del presidente y del secretario de Gobernación a Francia para cometer la fuga, agarrando a un gabinete en un marasmo, lo que infiere que alguien le dijo el momento adecuado para cometer la fuga, además de abrir la cloaca, que humilló a una nación entera en materia de Seguridad.

No cabe duda que esto trajo a la luz la corrupción en en sistema judicial, lo cual nos cuesta a nosotros los mexicanos miles de millones de pesos diarios (entre viáticos, bonos de riesgo y sueldos exorbitantes tan sólo en la procuración de Justicia (120 mil pesos mensuales un coordinador y sólo en la Federal hay más de 20), así como un aparato burocrático encargado de salvaguardar la integridad de todos los mexicanos.

Hay una simulación en materia de Seguridad pública y en la procuración de Justicia, hay un cáncer en el gabinete, el cual está gangrenado hasta la médula, mostrando a medios afines (Televisa, Azteca y Canal 40, entre los más visibles) con sus supuestos logros e iniciativas, como mandar a elementos de la Gendarmería y PF a desfilar en las calles de París o servir de séquito al actual comisionado Galindo Ceballos (quien dejó una inseguridad rampante en su natal San Luis Potosí donde fue Secretario de Seguridad) para recibir una condecoración en España en octubre del 2014.

El Chapo no tiene la culpa… el Chapo es el resultado de un sistema corrupto donde todo se puede hacer con inteligencia y dinero, en un gobierno que carece de ella y que peca de soberbio y fatuo.

Es necesario que haya una investigación seria y multidisciplinaria e internacional para dar con los responsables en todos los niveles, porque mientras escribo esto, fueron detenidos los custodios y empleados administrativos de un penal, donde de nueva cuenta, el Chapo se sintió en casa.

Viene la prueba de fuego para un gabinete rebasado. Parece ser que el Chapo hará ajustes de cuentas y de nuevo el mapa delincuencial se reconfigurará.

Lo que no hicieron 43, lo hará una sola persona…su nombre El Chapo.

Twitter del autor: @borgestom

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