La traición de los periodistas

Guadalupe Lizárraga

Los periodistas de México están cada vez más dispuestos a traicionar todo aquello que su formación intelectual y los códigos éticos de la profesión representan. Lejos de mantener una función social en la que la información es un derecho y no una mercancía, les ha resultado muy fácil contaminar las mentes de sus audiencias.

En general, la traición al pueblo mexicano se ha convertido en una práctica distintiva de la clase política y de los intelectuales que los secundan por acomodarse en el círculo del poder. Aún así, se mantenía cierta esperanza y credibilidad en el periodismo crítico, aunque muchos de estos profesionales que hoy lo ejercen fueran impulsados desde las campañas salinistas con la etiqueta de “objetivos” y desde entonces no han dejado de encarecerse en el mercado de las influencias.

El escritor checo Karel Capek publicó un artículo periodístico en 1934 sobre el papel de los intelectuales en el contexto del ascenso al poder de los nazis en Alemania. Que en el contexto del PRI actual, en México, cobra mucho sentido.

“Allí donde la violencia es ejercida contra la humanidad civilizada nos encontramos con intelectuales que están ampliamente implicados en ello, e incluso hacen ostentación de argumentos ideológicos para justificarla. Ya no se trata de una crisis o de una enfermedad de la clase intelectual, sino de su tácita y general complicidad con el caos moral y político de la Europa actual […] Ningún valor civilizado puede ser obsoleto hasta que se abandona […] La decadencia de la clase intelectual es el camino hacia la barbarie de todo.” (The Spirit of Praga, 1990).

El periodismo en México se ha convertido en la reproducción sistemática de boletines gubernamentales y en entrevistas a políticos hechas a modo para imprimir en la audiencia la percepción de “señor indispensable” para la vida pública. Pero también, es un arma sicológica que vuelve invisibles a las verdaderas víctimas, y a los victimarios los convierte seres humanizados, al grado de suscitar solidaridad con éstos e indiferencia con aquellas.

Podemos identificar por grupos a los portadores de estas armas en México. Hay un grupo de periodistas que ha estado embelesado en legitimar, por ejemplo, el fraude electoral, y con la demagogia del PRI han justificado todo cuanto ha sucedido en el país respecto a violaciones de derechos humanos: terror, asesinatos, persecución política y encarcelamiento de inocentes sólo engrosan las tímidas denuncias de los familiares de las víctimas.

En estos últimos años, la violencia no ha dejado de ser la respuesta del poder contra toda esta energía en movimiento por intentar al menos una endeble democracia en la vida pública. Desde las desapariciones forzadas, presos políticos en Chiapas, atentados contra Agustín Estrada (expareja homosexual de Enrique Peña Nieto), violaciones en Atenco, masacres en Guerrero y el Noreste, feminicidios y los asesinatos despiadados de los periodistas en Veracruz, Tamaulipas y Nuevo León (territorio Zeta), entre otras miles de atrocidades, forma parte del silencio de los periodistas mediáticos.

Estos periodistas favorecen de forma directa el narcopoder para consumar la imposición de Enrique Peña Nieto, y son los que moldean las mentes dóciles de la audiencia masiva, por televisión. Los nombres y sus caricaturas grotescas circulan en las redes sociales, con una lista, mejor conocida como “Los prostitutos del poder”.

Pero hay otro grupo de periodistas que si bien no expresaron su apoyo al narcopoder, han tolerado sin ninguna objeción la violación sistemática de derechos humanos y abusos en contra del pueblo mexicano. Pueden identificarse por niveles, en cada entidad, en cada ciudad, en cada medio de comunicación. Su silencio es completamente funcional a la corrupción y al abuso de los políticos. Y un tercer grupo más exclusivo por su nivel de influencia, que es identificado con la etiqueta de objetividad e impulsa la agenda de la vida mediática mexicana.

Es comprensible que los periodistas honestos no critiquen de forma explícita el terror del estado, porque en ello va su vida y la de sus familias. Sin embargo, no todos estos periodistas quedan relegados a un segundo plano, marginados, en su silencio. Sino que se suman a la elite del régimen con cargos y condecoraciones, en algunos casos, o ayudan a la enajenación de las audiencias respecto a la tragedia que vive México. Y esto es lo más difícil de comprender cuando vemos estas imágenes absurdas de quienes identificamos con un periodismo “objetivo”.

El asesinato del hijo de Moreira es un buen ejemplo que cómo se trató en los medios y de cómo el nombre de un criminal en voz de un periodista con reconocimiento, puede cambiar la percepción en un giro de 180 grados. Este reportaje fue recomendado por Jenaro Villamil, de su casa editorial Proceso.

@jenarovillamil  “Reportaje muy recomendable de @ArturoRodríguez sobre la tragedia de Moreira y la desgracia de Coahuila http://fb.me/1jYwqUXcz

 

Se puede entender que su promoción responde a un intento de solidaridad con su colega. Lo que no se puede entender es porqué favorecer un velo mediático ante una situación de corrupción y crimen.

Sacerdote consuela a Humberto Moreira. Foto: EFE

El autor dice “Como gobernador –en referencia a Moreira– solía confrontarse con Felipe Calderón: varias veces le recriminó la militarización exacerbada del país. Desde Coahuila ayudó a varios de sus compañeros de partido a ser gobernadores, entre ellos a su hermano Rubén, quien lo sucedió.”

La forma de plantear el conflicto, por parte del reportero, favorece a quien ha cometido crímenes peores. Cualquier crítico de la militarización, no lo hace reivindicador de los derechos humanos ni lo exime de sus propias violaciones. Moreira era crítico de la militarización, pero por su desplazamiento como jefe tribal que controla el tráfico de influencias en la región.

Los militares protegen a un cártel y Moreira a otro. La militarización comandada desde la PGR, abre la competencia en el tráfico y esto genera enfrentamientos. Así me lo hizo saber una fuente confidencial, que antes de recurrir a Los Ángeles Press para revelar parte de esta información, recorrió varios medios en México. Ningún medio digital ni impreso quiso investigar más allá de la versión oficial. Se trata del pago que hacen periódicamente los Zetas a militares como Avigaí Vargas Tirado, director del centro de espionaje de la PGR, por dar información. Ésta es la “confrontación” de Moreira con Calderón, su desplazamiento a fuerza de balas en la que le tocó al hijo.

El reportero de Proceso, Arturo Rodríguez, escribe que Moreira es “crítico de la militarización”, y que “se convirtió en víctima de la violencia que azota al país y en estos días sobre todo al norte de Coahuila. En sus palabras, padece “en carne propia” el saldo de la “guerra absurda” declarada por Calderón al inicio de su mandato”.

Se insiste, Moreira no es víctima de la violencia y sus críticas no responden a los mismos motivos que de los defensores de derechos humanos.

El periodista no lo puede ubicar en el mismo plano de las niñas secuestradas de Juárez para su depredación sexual y venta de órganos, por ejemplo, sin perder rigor analítico. O de los miles de “daños colaterales” de los que cínicamente se deslindó Felipe Calderón. Moreira no está en desgracia, como lo califica el reportero, compite claramente en el mundo del narcotráfico y su deuda al estado de Coahuila sólo representa uno de tantos crímenes que se pueden cometer en México en completa impunidad, si se pertenece a la clase política.

Llevar a Moreira a juicio es imposible, y meterlo a la cárcel por dos o tres decenios, inimaginable. Y de igual manera resulta para cualquier político del narcopoder. La forma en que sólo pueden aplacarlos, cuando su avaricia está desbordada es afectando a sus propios intereses: “su carne propia”. El ejército y la PGR aparentan estar al mando de Calderón, pero hoy más que nada necesitan demostrar que aún son los pilares del control del tráfico, aun cuando sea con ayuda de los rivales de Moreira y compañía, porque se juegan los mandos burocráticos en este par de meses con sueldos onerosos.

Si el periodista pierde vista el contexto político de esta ejecución, nos presenta, en efecto, una víctima más. Y termina contaminado la mente de sus lectores, motivándolos a inclinarse hacia un criminal. Mientras que las verdaderas víctimas siguen en el anonimato y la injusticia.

Otro ejemplo complicado de entender es la entrevista de Carmen Aristegui a Aleph Jiménez, quien fue reportado por desaparición forzada. Aristegui termina acorralando a un hombre de 32 años que le explica, aún amedrentado, el contexto de la privación de su libertad o el porqué se vio obligado a esconderse. Como quiera que sea, hubo un móvil. La periodista hace abstracción de ello y caricaturiza una grave violación de derechos humanos contra este hombre e ignora el resto.

Aristegui no se preocupa por la represión en Ensenada que dio motivo a las denuncias públicas de Jiménez. Tampoco se preocupa por el ejercicio cabal de la libertad de expresión del activista. No pregunta cómo el senador Blázquez Salinas, usurpador de la izquierda, colaborador de Jorge Hank Rhon, aparece en la escena como su “protector”. Ni tampoco Aristegui creó en su agenda un espacio para entrevistar al presidente municipal de Ensenada, Enrique Pelayo Torres, responsable de la represión el 15 de septiembre, con 19 detenidos, dos heridos y la situación no clara de Jiménez.

Tampoco se preocupó Aristegui, en su presunto papel de periodista, por qué los homicidios en torno a los científicos del CICESE, o porqué los dos feminicidios que fueron perpetrados a principios de septiembre no han sido investigados, pese a las alertas que ha mandado Tijuana. Por qué la ejecución del consuegro del presidente municipal que cultivaba marihuana en su domicilio. Mucho menos el acoso de paramilitares encapuchados a las comunidades indígenas, que denunciaba #YoSoy132 Ensenada. Todos estos hechos, que en total fueron nueve homicidios en una semana, no pueden extraerse del contexto y sólo “regañar” públicamente a un hombre que buscaba salvar su vida, después de que su delito fue denunciar violaciones de derechos humanos.

#Yosoy132 Ensenada Foto: red

Son hechos que en voz de periodistas reconocidos por sus medios o por sus trayectorias, fácilmente son manipulables y mal entendidos en términos de valores y principios por las audiencias. Imágenes absurdas que trivializan la violación de derechos y libertades en México, y muestran cómo una víctima puede terminar desintegrada ante los ojos de la opinión pública o un victimario atraer la solidaridad del pueblo por una baja en su familia.

En el caso de Aleph Jiménez, incluso, Aristegui incita al coraje de sus radioescuchas contra la víctima, al mencionarle directamente sin fuentes ni referencias precisas que “dicen que hiciste el ridículo” ante la movilización de redes sociales y medios para alertar sobre el riesgo que corría. Una asociación lingüística muy grave, en voz de Aristegui, porque lleva a desarticular completamente el drama que vivió la víctima y, por ende, la solidaridad popular.

Se requiere mucha fuerza moral, pues, para resistir al narcorégimen. Sin embargo, no se justifica ninguna de estas acciones que hacen invisibles a las víctimas. Hacerlo, es traicionarlas a ellas y al pueblo de México.

Y en este contexto, desde luego que es posible ser vocero del PRI o de cualquier otro partido cómplice de sus violaciones, después de los feminicidios en Ciudad Juárez donde por veinte años no ha habido un solo culpable. Es posible cerrar los ojos, después de las masacres y fosas comunes en cada entidad donde entra el ejército y se enfrenta con los controles locales peleando por lo mismo.

Es posible seguir volteando al lado opuesto donde degüellan, mutilan y torturan a los colegas por hacer su trabajo cabalmente. Sí, es posible sacudirse el pudor y legitimar la versión oficial con cada crimen perpetrado contra el pueblo sin poder, y desde luego es posible difundir rutinariamente la versión oficial de que el narcotráfico es un ente aparte de los gobiernos locales y de la misma presidencia.

Pero lo que no es posible, es seguir siendo periodista, con los mismos principios y códigos éticos, que requiere la profesión.

 

20 thoughts on “La traición de los periodistas

  1. Claro que no es lo mismo humberto moreira con un poder económico obtenido al igual que arturo motiel y de salinas de gortari(y de otros politicos ) a traves de complicidades y de alianzas muy seguramente con grupos ligados al narco y el articulo de proceso manipulado para dar una falsa impresión de las “bondades” de este corrupto. Impresionante el despliegue de las autoridades locales, estatales y federales y ahora si de labor de inteligencia para dar con los presuntos culpables, mientras decenas de miles(o cientos de miles)de Mexicanos afectados por la narcoviolencia y de todos los estratos sociales sin esas influencias, esperando una respuesta y justicia que no se dará y mucho menos una investigación de esa índole. Lo de Carmen Aristegui…..imperdonable su falta de asesoría para tratar el caso de Aleph.(Ojalá y eso sea..en lugar de estar “perdiendo el piso).

  2. Es una ácida crítica al periodismo mexicano. Entiendo que Lizárraga es mexicana, y que es periodista. Me llama la atención la audacia con la que escribe, y más aún, con la que ella y sus colaboradores hablan en su programa de radio, el cual no aguanté seguir escuchando dada la ligereza con la que se tomaban asuntos muy pesados. Como periodista mexicana es critica a periodistas mexicanos, pero con la pequeña diferencia que ella lo hace desde el extranjero. Eso no es ninguna descalificación, pero sí puntualizo con ello que no está sujeta a los ataques de las autoridades que ella tanto critica y acusa con mucha convicción, ni a los sicarios ni grupos criminales que amenazan a los periodistas que sí ejercen su oficio en México, y que deben irse con muchísimo cuidado, pues las agresiones pueden caer desde cualquier dirección. Sobre el caso Aleph, lanza unas ideas muy buenas sobre el curso que debería seguir la investigación periodística. Me encantaría que las retomara y ella misma entrevistara a Aleph, al alcalde de Ensenada e hiciera una investigación sobre los de los científicos del CICESE. Me gustaría que Los Angeles Press tomara una postura más activa en el periodismo de investigación. Me gusta la pasión de Lizárraga y la sigo con interés, y considero que el hecho de escribir desde fuera de México no le exige la templanza y sigilo que requiere hacerlo desde dentro. Sería bueno que ella tomara nota de eso para complementar su artículo

    1. Saul Escobedo,
      Hago las observaciones al periodismo mexicano con la autoridad moral que me da mi trabajo. Aquí mismo puedes encontrar parte de ello, especialmente con los temas que no son de interés para los medios traidcionales. El caso de Aleph yo ya lo puse sobre la mesa, y gracias a ello, fue parte de la agenda de medios mexicanos. Ya no tengo más que aportar. Los homicidios de Ensenada hay mucha historia, y estoy ocupada con feminicidios en Ciudad Juárez. No tengo porqué asumir más carga de trabajo por un comentario falto de sensibilidad e impertinente.
      No entiendo tu comentario para exigir más a quienes estamos haciendo las cosas con un honesto interés público.
      Yo no cobro por hacer este periodismo, los recursos los pongo de trabajar ocho horas diarias en otra empresa, y esto les consta a todas las personas que colaboran alrededor de Los Ángeles Press. Y estoy en EEUU porque ya ejercí el periodismo por muchos años en México hasta que fui expulsada, y no por estar en el país vecino dejo de recibir amenazas e intimidaciones, de esto también hay registro en el FBI, y sin hacerme la víctima.
      Tu exigencia deberías de dirigirla a quienes tienen recursos para hacer que el periodismo recupere su orientación moral sobre las verdaderas víctimas, en vez de ayudar a criminalizarlas. Ése es mi punto. No veo porqué tu molestia, sobre todo cuando ese periodismo se está convirtiendo en un problema público porque afecta a todos y cada uno de los ciudadanos mexicanos, dentro y fuera del país.
      Esa pequeña diferencia que tú marcas, entre los periodistas en México y los que estamos fuera, deberías celebrarla, porque es lo que nos permite sacar la información de México. Como mi caso, hay N cantidad de periodistas expulsados y asilados en otros países, y que han cambiado de profesión porque no quieren saber nada del estado que no garantiza sus vidas, después de haber sido amenazados o torturados. Yo sigo de pie. Lydia Cacho y Anabel Hernández, siguen de pie, por mencionar a ellas como las más conocidas, y que tienen muy claro su papel como periodistas en el terreno de los derechos humanos y de las víctimas. ¿Por qué ellas no callan si todo es tan peligroso en México?
      Entiendo que “no aguantes mi programa de radio”, pero lo que no deberías pasar de largo, es que la W RAdio 690 es propiedad de Televisa en alianza comercial con Grupo PRISA (diario español El País) y en EEUU no pueden darse el lujo de censurar si venden su espacio, es decir, se supeditan a las reglas de EEUU, las mismas empresas que en Mx las violan.
      Yo también te externo mi deseo, usando tus mismas palabras, “me encantaría que” hubiera lectores menos enajenados por los medios tradicionales y más críticos con la información que consumen diariamente en México, para que no pierdan de vista quiénes son las verdaderas víctimas.
      La impunidad de los narcogobiernos se deben en parte a la corrupción de los medios y al silencio de los periodistas, pero sobre todo a los gobernados que justifican todo “por miedo”.

      GL

      1. “Hago las observaciones al periodismo mexicano con la autoridad moral que me da mi trabajo.
        Aquí mismo puedes encontrar parte de ello, especialmente con los temas que no son de interés para los medios traidcionales.”

        De acuerdo. Sólo me sorprende que tu concepto de “medios tradicionales” abarque tanto y pongas a lectores de noticias de las cadenas de TV en el mismo saco que a Aristegui, por favor.

        “El caso de Aleph yo ya lo puse sobre la mesa, y gracias a ello, fue parte de la agenda de medios mexicanos.”

        No estoy de acuerdo. El caso Aleph se puso en la mesa desde la trinchera natural del #YoSoy132, o sea, Twitter y Facebook.

        “Ya no tengo más que aportar. Los homicidios de Ensenada hay mucha historia, y estoy ocupada con feminicidios en Ciudad Juárez. No tengo porqué asumir más carga de trabajo por un comentario falto de sensibilidad e impertinente.”

        Los mismos calificativos los usaría para tu publicación.

        “No entiendo tu comentario para exigir más a quienes estamos haciendo las cosas con un honesto interés público.
        Yo no cobro por hacer este periodismo, los recursos los pongo de trabajar ocho horas diarias en otra empresa, y esto les consta a todas las personas que colaboran alrededor de Los Ángeles Press.”

        Estoy de acuerdo. Pero ¿qué te hace pensar que todos los periodistas en México tienen recursos ilimitados?, ¿porqué les exiges a tus colegas periodistas lo que tú no eres capaz de hacer por las razones que fueran?

        “Y estoy en EEUU porque ya ejercí el periodismo por muchos años en México hasta que fui expulsada, y no por estar en el país vecino dejo de recibir amenazas e intimidaciones, de esto también hay registro en el FBI, y sin hacerme la víctima.”

        Lamento esa situación, no lo sabía. Pero entonces me sorprenden aun más tus acusaciones a los periodistas que sí permanecen en México.

        “Tu exigencia deberías de dirigirla a quienes tienen recursos para hacer que el periodismo recupere su orientación moral sobre las verdaderas víctimas, en vez de ayudar a criminalizarlas.”

        ¿Quién sí tiene recursos, López Dóriga, Alatorre? ¿Les voy a exigir a ellos? No veo TV desde hace 6 años. Mis fuentes de información se concentran en el internet y son diarios como La Jornada, revista Proceso, Reforma y blogs como el de Jenaro Villamil, Aristegui y el tuyo, Guadalupe, al cual atiendo con interés. Y en el caso de Aristegui, por favor, ¡si alguien ha atendido a víctimas de las diversas desgracias que ha vivido México es Aristegui! Ejemplo de entre muchos: las víctimas del Padre Maciel, caso que le costó su programa Círculo Rojo en Televisa. No me digas que ella está “ayudando a criminalizarlas”.

        “Ése es mi punto. No veo porqué tu molestia, sobre todo cuando ese periodismo se está convirtiendo en un problema público porque afecta a todos y cada uno de los ciudadanos mexicanos, dentro y fuera del país.”

        Nuevamente, mi molestia es que metas a todos los periodistas mexicanos en el mismo saco. No es justo y está fuera de toda proporción.

        “Esa pequeña diferencia que tú marcas, entre los periodistas en México y los que estamos fuera, deberías celebrarla, porque es lo que nos permite sacar la información de México.”

        Me parece muy bien. Yo también estoy fuera de México y hablo con pleno conocimiento de causa. Aquí no siento el miedo de que un comando entre a mi casa y me desaparezca ni a mí ni a mi familia. La diferencia no es “pequeña”. Es abismal. Es de vida o muerte.

        “Como mi caso, hay N cantidad de periodistas expulsados y asilados en otros países, y que han cambiado de profesión porque no quieren saber nada del estado que no garantiza sus vidas, después de haber sido amenazados o torturados. Yo sigo de pie.”

        Y lo celebro.

        “Lydia Cacho y Anabel Hernández, siguen de pie, por mencionar a ellas como las más conocidas, y que tienen muy claro su papel como periodistas en el terreno de los derechos humanos y de las víctimas. ¿Por qué ellas no callan si todo es tan peligroso en México?”

        Precisamente Lydia Cacho y Anabel Hernández han tenido el mayor escaparate en medios en el espacio de Aristegui.

        Entiendo que “no aguantes mi programa de radio”, pero lo que no deberías pasar de largo, es que la W RAdio 690 es propiedad de Televisa en alianza comercial con Grupo PRISA (diario español El País) y en EEUU no pueden darse el lujo de censurar si venden su espacio, es decir, se supeditan a las reglas de EEUU, las mismas empresas que en Mx las violan.”

        De acuerdo. Desde que se salió Aristegui no escucho la W.

        “Yo también te externo mi deseo, usando tus mismas palabras, “me encantaría que” hubiera lectores menos enajenados por los medios tradicionales y más críticos con la información que consumen diariamente en México, para que no pierdan de vista quiénes son las verdaderas víctimas.”

        Si te refieres a mí como “lector enajenado”, pues te diré que no me siento así, pero consideraré tu comentario. Ahora, si tú te consideras una periodista “no tradicional” sólo porque tienes un blog, pero a la menor provocación sacas a relucir una carrera forjada en los medios “tradicionales”, quizás debamos replantear los términos. Hay lectores y hay periodistas, ahorrémonos los adjetivos.

        “La impunidad de los narcogobiernos se deben en parte a la corrupción de los medios y al silencio de los periodistas, pero sobre todo a los gobernados que justifican todo “por miedo”.

        GL”

        Guadalupe, yo no sería capaz de condenar a las redacciones de los periódicos en Tamaulipas que han hecho pública su decisión de no sacar nota roja ni tocar el tema del crimen organizado porque no existen las mínimas condiciones de seguridad para ejercer un periodismo crítico. Son decisiones muy duras. Incluso algunos periodistas continúan su labor de forma anónima desde las redes sociales, con consecuencias a veces nefastas para ellos. No, Guadalupe, no es lo mismo aquí que allá. Y precisamente por eso estás aquí y no allá. Queremos periodistas éticos y comprometidos, pero activos y vivos. Y en México eso significa ponderar muchas cosas.

        Te mando un abrazo.

        1. ESTIMADA GUADALUPE, MUY DE ACUERDO CON LA REPLICA HACIA SAUL. ES MUY TIPICO EN MEXICO LA DEFENSA A ULTRANZA HACIA QUIENES DE UNA FORMA U OTRA SE HAN HECHO DE PRESTIGIO PERIODISTICO. EN LO PERSONAL ESCUCHO CON FRECUENCIA EL PROGRAMA DE CARMEN ARISTEGUI, SIN EMBARGO MI NATURAL DESCONFIANZA ME LLEVA A NO FANATIZARME Y ANALIZAR CON CUIDADO MUCHA DE LA INFORMACION QUE SE DICE, SOBRE TODO INTENTANDO VER EL FONDO REAL DE LAS SITUACIONES. DE ARISTEGUI, ME MOSQUEARON EN ESTE PERIODO DE ELECCION PASADO VARIAS COSAS:

          1a.- SI EN VERDAD ESTABA TAN EN CONTRA DE PEÑA NIETO, PORQUE NO ACTUALIZO Y SACO A FLOTE EL CASO DEL PROFESOR AGUSTIN ESTRADA, QUE EN VERDAD ERA UN DARDO SUMAMENTE ENVENENADO QUE DIFICILMENTE LO HUBIERA SALVADO EPN.

          2a.- SU MOLESTIA SALIDA DE CONTEXTO PORQUE LA IZQUIERDA UTILIZO SU VOZ EN UN SPOT, A MUCHOS NOS PARECIO CHOCANTE SOBRE TODO DE ALGUIEN QUE EN VERDAD NOS HA HECHO CREER QUE ESTA EN CONTRA DEL REGIMEN.

          Y POR ULTIMO COINCIDO CON USTED, EN QUE SIENDO ELLA UNA PROFESIONAL CON AMPLIA EXPERIENCIA EN LA COMUNICACION, HAYA RIDICULIZADO A ALEPH A SABIENDAS DE LAS COSAS QUE SUCEDEN EN MEXICO.

          AMIGA GUADALUPE, EN VERDAD CREO QUE MEXICO ES UNA GRAN CARPA DE CIRCO EN LA QUE TODOS LOS ACTORES SIGUEN UN ROL PRECONCEBIDO. EL MISMO AMLO QUE EN MOMENTOS SE AGRANDO Y PARECIA LA GRAN FIGURA, AHORA LO VEO COMO UN TITERE MAS; TENIENDO TODO PARA EL LLAMADO A LA RESISTENCIA CIVIL, QUE LO HUBIERA ENCUMBRADO HASTA LIMITES INSOSPECHADOS POR LA GRAN INDIGNACION NACIONAL, SE FUE POR LA TANGENTE A LA FORMACION DE UN PARTIDO FAMILIAR, SITUACION QUE LE RESTA MUCHISIMA CREDIBILIDAD Y QUE AL MISMO TIEMPO LE PROPORCIONA UN GRAN TANQUE DE OXIGENO AL PRESIDENTE. DE AHI LA SOSPECHA DE SER UN DISTRACTOR MAS, MIENTRAS SE SIGUE AVANZANDO CON PASO FIRME EN LA DEPREDACION DEL PAIS.

          HE VISTO QUE CUANDO SE DESPERDICIAN LAS GRANDES OPORTUNIDADES, LO QUE SIGUE ES UNA INMENSA SENSACION DE VACIO QUE DEJA AL PUEBLO MAS PASMADO E INDEFENSO QUE ANTES.

  3. ¡ Excelente nota de Guadalupe Lizárraga donde explica detalladamente lo que está ocurriendo en Coahuila,y como ella menciona,el periodismo en México más que informar desinforma debido a los intereses mediáticos.Yo que leo Proceso,noticias de Sin embargo.com,Los angeles press,etc,algunas veces al comentar con las demás personas veo que están totalmente desinformadas de lo que está ocurriendo en el país,tanto que me hacen dudar de lo que he leído,al creer ¿será que mi percepción de los sucesos estará equivocada ? pero al leer la nota de la periodista Lizárraga valida mi forma de pensar ya que estoy totalmente de acuerdo con lo que ella escribe,por lo que le expreso mi reconocimiento a su labor ya que en México los periodistas se venden o son asesinados por cuestionar y decir la verdad.

  4. Guadalupe, de verdad te felicito por tu aportación al periodismo, me agrada cómo aboradas los temas y a mi, en lo personal que trato de leer a los periodistas libres y honestos, me haces ver más allá de lo que no es normal. Las opiniones en contra, lamentablemente siempre existirán, porque siempre será más fácil eso, que poner el ejemplo propio. Prometo seguir leyéndote.

  5. Un factor a considerar y muy tristemente real es la
    Extrema ignorancia y analfabetismo de la mayoría
    De los mexicanos, los otros mexicanos, los olvida-
    Dos lis recordados y acarreados solo x su voto y
    Olvidados de nuevo y la ignorancia de los q están
    En la lucha x la sobrevivencia ante la explotación
    De impuestos q se llevan casi un 70% del ingreso
    Esa ignorancia q nos obliga a estar embrutecidos
    Con programas TV-idiotizantes que extreman la
    Apatía de informarse y que el que se anima a
    Salir de esta masiva masa comUn se topa con que
    Poco o casi nada puede hacer porque hasta la
    Palabra ” solidaridad” esta corrompida y nadie apoya
    Y otorga la fuerza de la unión y si eso se logra casos
    Excepcionales ej. #132 no son escuchados y si amena
    Zados y violentados.

  6. Excelente texto Guadalupe, te entendemos perfectamente lo que quieres decir y estoy totalmente de acuerdo contigo, tenemos televisoras y comunicadores malolientes y putrefactos,,,
    Sigue adelante Guadalupe, estamos pendientes de tus siguientes notas,,
    Saludos

  7. Qute te pasa Lizarraga? estaba leyendo tu articuo sobre “la traicion de los periodistas”, y de repente todo lo leido y escrito de parte tuya, zas, se fue para abajo. Quiero decirte que esas muestars de valentia que das, es como estar detras de las trincheras, porque deseas sobresalir cada vez que criticas a la Aristegui ? que te hizo, te da envidia, acaso tu eres perfecta y solo tu tienes la ultima palabra ? todo mundo tiene derecho a equivocarse, asi como no caerle bien a todos. Asi que no es cuestion mas que de enfoques, cuidate de no traicionar tu etica profesional como informadora y no dejes en la mente de algunos desorientados, los comentarios contra Carmen Aristegui. No se si seguire leyendote.

  8. QUE LES PASA LA SAÚL Y A HÉCTOR ES MACHISMO, ES IGNORANCIA O ES ENVIDIA. QUÉ LÁSTIMA, TANTA PALABRERÍA VACÍA Y ADEMÁS DESORDENADA.
    BUENO YO TE ESCRIBO GUADALUPE PARA DECIRTE QUE ME GUSTA TU TRABAJO LA FORMA QUE HAS ENCONTRADO PARA INFORMAR DE LO QUE EN MÉXICO NO SE PUEDE HABLAR. ES CREATIVA ES VALIENTE ES DIFERENTE Y TE HE VISTO CRECER Y AHORA NOS INFORMAS DE LO QUE SUCEDE EN VARIAS REGIONES DEL PLANETA.
    TE FELICITO, GRACIAS POR TU LABOR Y ADELANTE.
    Y MIRA OÍDOS SORDOS A PALABRAS NECIAS….Un abrazo.

  9. Guadalupe me gusta tu periodismo, pero me parece q sobrereaccionaste al comentario d Saúl q solo es una crïtica bién expresada y sin ofensas, a algunas d tus opiniones, sin embargo, lo llenas d adjetivos y lo pones en su lugar rapidito, y él, tratando d seguir tu línea, te contesta igual, no veo xq tu enojo creo q es una crítica sana y te aclara q le interesa tu forma d escribir. Considero imposible estar al 100% d acuerdo c todos tus lectores y viceversa, y no creo q sí x un lado estamos de acuerdo contigo, salvo en algunos puntos, no dejaremos d seguirte, ( pues no eres una periodista sin ética), Creo q no hay q ser tan vicerales ni de un lado ni del otro, pues creo q eres d los pocos periodistas
    Q están d ntro lado, lo mismo p los otros comentarios q acusan a Saúl d envidioso y machista, qué nos pasa? Antes d subirse al “ring” hay q dejar enfriar la cabeza. Saludos cordiales !!

    1. Gracias por el comentario en el que me incluyes Rumier. No acostumbro entrar en cadenas de comentarios en los blogs. En éste hice una excepción por tratarse de un comentario de Guadalupe Lizárraga, una periodista a quien tengo poco de haber descubierto, precisamente mediante un amigo muy crítico a su trabajo, y ante quien he defendido el valioso trabajo de GL. Nunca he dudado en compartir y recomendar los contenidos publicados en Los Angeles Press. De hecho en éste artículo que comentamos, coincido con la mayor parte de lo que se expone, excepto en lo referente a Carmen Aristegui, a quien acusa de “traidora”, como el encabezado de su publicación lo indica. Sigo el trabajo de Aristegui desde sus tiempos en IMEVISION. Estoy al tanto de su carrera, sus logros periodísticos y los obstáculos que ha tenido que sortear. Podrá cometer errores y, como Guadalupe plantea, es deber de un lector crítico tomar nota de ellos. En mi balance personal, el lugar de Aristegui es el de una periodista que ocupa el mismo lugar de importancia que sus colegas (hombres, la mayoría) en otros medios, con la diferencia de que su línea editorial recorre caminos distintos y a veces opuestos a los impuestos por las grandes televisoras y medios en general. Su abordaje es agudo e inteligente, cuidadosa por mostrar las distintas versiones de la información. Y por último, emisión matutina me parece sumamente entretenida y respetuosa con el auditorio, y es con la que decido acompañarme para comenzar el día. Inaceptable desde mi punto de vista que Guadalupe incluya a Aristegui en su “perol de traidores”, sosteniendo su argumento en una anécdota por demás discutible (seguí con atención el caso Aleph). Esa es la esencia de mi comentario. Me sorprendieron las respuestas tanto de Guadalupe como de otr@s lector@s de acusarme entre otras cosas de fanático y machista. Me ha dado para pensar la evolución de esta discusión. Por último, comparto la foto de portada del sitio de Facebook de Sanjuana Martínez, periodista a quien conozco, quien es mi paisana y contra la que Guadalupe contrasta la solvencia moral de Aristegui: http://www.facebook.com/pages/Sanjuana-Martinez/146986108664963?fref=ts.

      Gracias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *