Líder indígena Kumiai, presa en Tijuana por influencias de empresario

Aurora Meza Calles, líder Kumiai presa en el penal La Mesa de Tijuana
Aurora Meza Calles, líder Kumiai presa en el penal La Mesa de Tijuana Foto: cortesía

Por José Pedro Martínez

TIJUANA, México.-Aurora Meza Calles, indígena Kumiai de 53 años, tendrá que permanecer, al menos, otros diez días más recluida en la cárcel La Mesa de Tijuana, a la espera de que se celebre la audiencia para su liberación que estaba prevista para este jueves 26 de febrero. Acusada de abigeato por el empresario ganadero Rubén Martínez Pérez, ha sido víctima de un dudoso enjuiciamiento, después de ser detenida y encarcelada mediante engaños desde hace dos meses. Debido a la inoperancia de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), incapaz de proporcionar a tiempo un traductor para el proceso, su estancia entre rejas se está alargando a la espera de resolución. Defensora de la comunidad nativa en Baja California y colaboradora del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y la Universidad de San Diego, se enfrenta a una pena de hasta ocho años de prisión por haber vendido supuestamente dos caballos que no eran de su propiedad.

Los Kumiai son una comunidad indígena de unos 120 miembros pertenecientes a la familia etno-lingüística amerindia de los yumanos. Hace unos 400 años abandonaron su forma de vida nómada y se asentaron en el sur de Estados Unidos y el norte de México, donde han ido perdiendo progresivamente su territorio debido a las invasiones de ejidatarios y empresas vinícolas y ganaderas. Éstas, con el apoyo de la Fiscalía Agraria y el amparo de una inexistente legislación que reconozca y proteja los derechos de los pueblos nativos, han dividido, ocupado y contaminado poco a poco las aproximadamente 11 mil hectáreas en las que se extendía su presencia (desde Escondido en California, a Ensenada, México), hasta reducir su dominio a unas pocas rancherías agrestes aisladas entre sí.

Aurora Meza es líder de esta comunidad asentada en Juntas de Nejí (Tecate, Baja California), y se encarga de mantener y enseñar la lengua, la historia y las tradiciones ancestrales a las últimas generaciones de su pueblo. Junto a su familia, ha denunciado la usurpación del territorio Kumiai y la contaminación del agua por la invasión del ganado desde hace más de 30 años, por lo que sospecha que su encarcelamiento responde a una estrategia para continuar con el despojo de más tierras.

La zona donde hoy sobrevive el legado Kumiai, rica en pastos y fuentes de agua, ha sido conservada por la propia iniciativa de los indígenas. En sus praderas cabalgan manadas de caballos salvajes en total libertad, y muchos de ellos son capturados impunemente por los mismos ganaderos que también invaden el lugar con sus rebaños, para posteriormente marcarlos con fierro incandescente y así asegurarse su propiedad. Este es el origen de los problemas de Aurora y su familia: los equinos regresan por instinto al lugar del que proceden, el territorio Kumiai, dejando a su paso numerosos desperfectos de los que nadie se hace responsable y haciendo fácil a los empresarios la interposición de una denuncia por abigeato (robo de ganado), contra los nativos.

Protesta frente al penal La Mesa, el pasado 17 de enero
Protesta frente al penal La Mesa, el pasado 17 de enero Foto: cortesía

En el verano de 2013, Aurora dio cuenta de numerosos daños en el rancho familiar, una vez más causados por animales de los que nadie tenía referencias. “Desde hacía años llevaba denunciando que el ganado que era introducido clandestinamente a pastar rompía tuberías, contaminaba el agua potable y se comía el pasto, pero nunca se dio solución”, cuenta la abogada de la líder indígena, Marisol Prado. Aurora encontró unos caballos, los amarró y buscó al dueño durante unos días, y como no logró dar con ningún responsable, decidió venderlos para sufragar las pérdidas ocasionadas.

Minutos después de la venta, funcionarios de Fomento Agropecuario se presentaron para informar que se estaba cometiendo una ilegalidad, ya que los animales eran propiedad de Rubén Martínez Pérez, “al que conocían porque los mismos hijos de Aurora le salvaron la vida después de haber sufrido la mordedura de una víbora en el campo”, puntualiza la letrada. El dinero fue regresado en ese mismo momento en presencia de las autoridades y el problema, pensó Aurora, se había terminado. Según la versión de algunos testigos, el mismo día de los acontecimientos, el empresario ganadero apareció en la ranchería acompañado de sus vaqueros y para capturar una veintena más de caballos.

El pasado mes de diciembre, Aurora recibió la invitación para presentarse ante el Ministerio Público para dar declaración sobre los hechos de 2013. Hasta el momento, desconocía que Martínez Pérez presentó una denuncia meses atrás, y los ministeriales aprovecharon para girar la orden de aprehensión correspondiente cuando la líder indígena, enferma de hipertensión y diabetes, y con dificultades para entender el vocabulario legal, acudió a las instalaciones de judicatura en Tecate. Inmediatamente fue encerrada en una insalubre celda durante tres días y posteriormente trasladada a la prisión de Tijuana, donde espera desde entonces la obtención de libertad.

Marisol Prado afirma que los pueblos indígenas en México están totalmente desprotegidos. “Aquí no existen Reservas como en Estados Unidos. Los Kumiai no poseen documentación catastral que delimite su territorio, por ello han sido despojados de sus tierras constantemente”. La letrada cree que hay una persecución a la familia de Aurora, conocida en Tecate por su ferviente defensa de los Kumiai, por parte de algunos empresarios de la zona. Tampoco confía en las instituciones mexicanas, “Juan Malagamba Zentella, delegado del CDI en Baja California, me dijo que no podían hacer mucho porque estaban ocupados con sus problemas internos”. El futuro de los Kumiai pasa por la liberación de Aurora Meza y de la acción de la Corte Iberoamericana de Derechos Humanos, de la que esperan obtener un marco legal que les proteja en el futuro.penal

Guadalupe Lizárraga

Periodista independiente. Fundadora de Los Ángeles Press, servicio digital de noticias en español en Estados Unidos sobre derechos humanos, género, política y democracia. Autora de las investigaciones en formato de libro Desaparecidas de la morgue (Editorial Casa Fuerte, 2017) y El falso caso Wallace (Casa Fuerte, 2018) ambos distribuidos por Amazon.com

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