Los disparos del ejército mexicano contra Ostula

Uno de los impactos que hizo el ejército a la población de Ostula. Foto; agencias
Uno de los impactos que hizo el ejército a la población de Ostula. Foto; agencias

Por Emmanuel Ameth

El ejército mexicano abrió fuego en contra de civiles en la comunidad de Ostula, municipio de Aquila, Michoacán, y lo ridículo de sus argumentos para justificar tales acciones debe tomarse como una confesión, dada la imposibilidad de su ocurrencia. Aunque fuera posible –al menos en un 0.00472%– que disparos al aire alcanzaran a estos pobladores, no lo es que estas balas hayan sido letales si el ángulo de disparo se acercaba a ser vertical.

Su mentira, rompe con leyes de la Física y a continuación se explicará el por qué.

Los hechos

El pasado 19 de julio, un convoy militar que se transportaba en alrededor de 30 vehículos lanzó gas lacrimógeno hacia un bloqueo gestado en el puente de la comunidad de Ixtapilla, municipio de Aquila en Michoacán para posteriormente abrir fuego.

Como resultado de los disparos, fueron reportados cuatro heridos, entre ellos una niña de sólo 6 años y un adulto mayor de 63, además de la muerte de un menor que contaba con apenas 12 años. La tragedia se suscitó a escasos 100 metros del lugar del bloqueo.

El mando especial de Seguridad para Michoacán, Felipe Gurrola aseguró:

“se atacaron contra sí y a su vez a las autoridades”(¡¿?!), “el personal militar al verse agredido y sorprendido sí realizó disparos, pero al aire nada más para disuadir al momento de la agresión a personal que estaba agrediéndolo con palos, inclusive con disparos reales hacia ellos (…) Sí se hicieron algunos disparos, no podría precisar cuántos, pero fue con la intención de disuadir y de ninguna manera para atacar a alguna persona”.

Lo que nos dice la Física sobre los disparos verticales

Una bala calibre 0.22 con peso de 3 gramos tiene una velocidad de salida de 330 m/s y es capaz de alcanzar alrededor de 5,550 metros de altura si es disparada de forma vertical, punto donde tendrá una posición de reposo para posteriormente ser atraída hacia la tierra por el campo gravitatorio.

Si bien la energía potencial alcanzada podría llevarnos a creer que acelerará hasta caer con la misma velocidad con la que fue disparada, lo cierto es que la resistencia del aire provoca que rápidamente alcance una velocidad terminal, es decir, que deje de acelerar y caiga apenas a 23 m/s dado el coeficiente de rozamiento; por otro lado, dado que las balas tienen un diseño aerodinámico, bien podemos calcular su velocidad terminal en 33 m/s.

Para que una bala sea letal, necesita llevar una velocidad de 66 m/s, es decir, del doble de la velocidad terminal si esta fue lanzada de manera vertical.

Una bala lanzada ‘al aire’ puede ser potencialmente letal si es disparada en ángulos menores a los 78.5 grados y definitivamente letal a menos de 52.9 grados.

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La improbabilidad de la hipótesis castrense

La zona donde se suscitó el conflicto en la localidad de Ixtapilla tiene una superficie aproximada de 31.8 has. Teniendo en cuenta sus menos de 200 habitantes (Inegi, CPyV 2010) además de los 300 manifestantes que se trasladaron hacia dicha zona, incluso teniendo a todos recostados en un espacio al aire libre, supone una probabilidad laplaciana del 2.36% de ser impactados por una bala perdida ¡para todos los habitantes en su conjunto.

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Las personas impactadas por las balas de las fuerzas castrenses estaban a una distancia de 100 metros de la zona de conflicto; ello implicaría que en medio de la trifulca, sus disparos fueran lanzados al aire en ángulos casi verticales, con una ligera desviación inferior a medio grado, algo difícil de conseguir a no ser que en ese momento les diera tiempo de contar con equipos de precisión avanzados para realizar tal proeza.

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Además, como se demostró en el apartado de los disparos verticales, la Física nos dice que de haber sido lanzados los proyectiles con un ángulo de inclinación entre 89 y 90 grados –para que las balas no se alejaran más de 100 metros-, estos caerían a una velocidad muy cercana a la terminal, esto es, que serían incapaces de ser letales.

Así, para que una bala disparada al aire -por encima de los 45 grados- sea capaz de matar a alguien, la distancia debe encontrarse entre los 10.7 y los 11.1 kilómetros, pues antes de dicha distancia la velocidad terminal la haría peligrosa –no letal– y después, simplemente ésta no llegaría.

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Por supuesto, en temas de balística se consideran más factores que en los de lanzamiento de proyectiles, sin embargo, luego de probar la imposibilidad de que ‘por error’ el ejército lesionara y matara civiles lanzando balas al aire, podemos asegurar que apuntaron a los mismos e incluso, con balas menos potentes –cartuchos de competición-, bastó ajustar el blanco 2.28 cm por encima del entrecejo de un menor para que le impactasen dicha zona de manera letal.

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Espero que mexicanos especializados en temas de balística presten atención a este tema pero sobre todo, en memoria de los civiles atacados cobardemente por el ejército mexicano, que los militares que cometieron este acto sean procesados conforme a derecho.

Porque no son pocas las masacres que han perpetrado las fuerzas castrenses en contra del pueblo de México, contradiciendo su juramento y su código de honor. No necesitamos instituciones como ésas, no necesitamos ningún militar, no como ellos, los que tenemos.

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