Margarita y Mancera: “más respeto pa´l pasaje”

Miguel Angel Mancera y Margarita Zavala aspirantes a la presidencia de México. Foto: composiciónde economiahoy.mx
Miguel Angel Mancera y Margarita Zavala aspirantes a la presidencia de México. Foto: composiciónde economiahoy.mx

Amador Rodríguez Lozano

Mi querido amigo Jaime Martínez Veloz, cada que algún político o personaje de la vida política o social del país expresa alguna tontería, que es a todas luces irrespetuosa, siempre exclama, lo que la gente en el Distrito Federal, capital del estado mexicano, le grita al conductor de los camiones de pasajeros del servicio público, cuando se les pasa la mano con algunas acciones y ofenden a los pasajeros, ” más respeto pa´l pasaje”. Así me parecen las declaraciones recientes de quienes dicen quieren ser candidatos a la presidencia, absolutamente irrespetuosas para los ciudadanos. Ahora, cualquiera con cargo o sin él, cree que puede ser Presidente de México. Así de devaluada está la Presidencia de México.

En los últimos días, Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón, así como el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Mancera, expresaron su deseo de competir para la Presidencia de México. Qué bueno que así sea, que se expresen abiertamente las intenciones políticas, sobre todo cuando se trata de la presidencia de nuestro país. Es en este orden de ideas que yo también expreso abiertamente mis ideas al respecto.

Desde mi perspectiva, ninguno de los dos tiene el talento, la capacidad, la reciedumbre ni la experiencia para guiar a nuestro país a una nueva época de desarrollo, reconstrucción e igualdad social. Estamos sufriendo los efectos de haber aceptado a un presidente que venía de ser gobernador de un estado importante, pero sin conocimientos, sin experiencia y sin visión política para gobernar ni para sacar adelante un país tan complejo y depredado como el nuestro. Como dijo la esposa del gobernador de Puebla, si al presidente Peña lo eligieron por ser guapo, ya no podemos seguir experimentando. Ya basta de comprar imágenes fabricadas por las televisoras.

A Margarita Zavala la conozco desde que era novia de Felipe. Su padre, Diego Zavala fue diputado federal conmigo en la LV Legislatura, en la cual Felipe también fue diputado. Son de una familia educada, de tradición panista conservadora, formados en la crítica y la oposición. Margarita es menos radical que Felipe, más tolerante, más plural podría decirse. En 1994, nos tocó trabajar juntos. Ella, Jesús Zambrano y yo, fuimos la comisión que nombramos los partidos políticos para depurar al personal del entonces Instituto Federal Electoral, de funcionarios que no cumplieran los requisitos de imparcialidad. Fue una grata experiencia, porque hubo diálogo, mesura e inteligencia. Como esposa del presidente realizó un papel muy propio, sobre todo porque tenía como antecedente inmediato la figura controvertida de Martha de Fox. Buscó impulsar el acceso de las mujeres de sus grupos a la política y en su paso por la presidencia del DIF si no fue gris, tampoco fue brillante. Es una mujer admirable, sí, pero de eso a que pueda ser la presidente que el país necesita en 2018, hay una enorme distancia. No tiene experiencia de gobierno. No ha estado al frente de ninguna secretaría de Estado, tampoco ha gobernado ni un municipio. No creo que, como estúpidamente señalaba un medio informativo, el hecho de no haber usado maquillaje como esposa del presidente le valga ser considerada como potencial candidata a Presidente de México. Bien señala el analista Silva Herzog Márquez de ella: “no pudo políticamente ser diputada federal, no se anima a buscar la presidencia de su partido por temor a perder, pero quiere ser Presidente de México”. Ustedes juzguen.

Mancera está peor. El hecho de que gobierne el Distrito Federal y de que el PRD no tenga otro candidato a la vista, hace que muchos a su alrededor lo aceleren para buscar la candidatura en el 2018. Pero veamos realidades, es un hombre con suerte, eso sí. Con poco tiempo de ser Procurador del Distrito Federal, tuvo algunos aciertos y, ante la falta de eficiencia del Procurador General del Presidente Calderón, lo hicieron destacar. Marcelo Ebrard, entonces su protector y Jefe de Gobierno, no construyó candidatura de otro político defeño, de ahí que fuera Mancera el elegido, no por ser el mejor, sino porque no había otro. Ganó la elección –se podría decir– fácilmente, porque la izquierda del DF, aún no se había fracturado y los “chuchos” no tenían poder para ganar la elección por sí solos. A Mancera lo conocí cuando ambos fuimos procuradores, yo de Chiapas y él del D. No puedo decir que lo conozco bien desde el punto de vista personal, pero su obra política está a la vista. No ha podido hacer un gran gobierno en la Ciudad de México, los problemas de esta gran urbe, no son los del país. Los del DF son los de cualquier municipio mexicano, pero elevado a un millón de potencia. Mancera desconoce el país y sus problemática. No sabe de relaciones internacionales ni de geopolítica. La economía no es su punto fuerte.

En el DF se ha permitido la implantación de una política casi gansteril para mantener el poder, aunque de nada le ha servido en esta elección, pues Andrés Manuel López Obrador y su nuevo partido político MORENA, les ganó la Asamblea Legislativa y varias de las más importantes delegaciones de gobierno, un especie de presidencias municipales, otras las ganaron el PAN y el PRI. Lo que le ha obstaculizado mucho el ejercicio de gobierno y lo obliga a negociar constantemente. En consecuencia, no podrá lucir mucho la última parte de su gobierno. En otras palabras, en mi opinión, Mancera está muy verde para ser Presidente de México. Para mí, quien coordine los esfuerzos de los mexicanos para el 2018-2024, debe ser un hombre o mujer con experiencia de gobierno, con una gran visión de futuro, con carácter y reciedumbre. Con honestidad a toda prueba, con una enorme sensibilidad social para apoyar a los más vulnerables y reconocer los problemas de desigualdad con los que vivimos. Debe ser tolerante y democrático, líder de una generación de políticos que quiera servir al país y no servirse de él, no hacer negocios y enriquecer a sus amigos y familia.

Requerimos con urgencia avanzar en todas las áreas de la vida del país. Necesitamos cambiar las políticas neoliberales que tanto daño han causado a las familias mexicanas desde hace tres generaciones. Es necesario un nuevo tiempo político para una auténtica República y ninguno de los dos, ni Margarita ni Mancera, tienen la talla para asumir este reto.

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