Mexicanos condenados a cinco años de prisión por narcotráfico en Holanda

Ganaban 1,500 pesos y les ofrecieron 3 mil euros mensuales. 

Por Dianeth Pérez Arreola

Los hermanos Iván Diego y Víctor Villareal Jiménez, originarios de Durango y el sinaloense Candelario Valenzuela León, fueron condenados a cinco años de prisión tras haber sido sorprendidos en un control de rutina, fabricando drogas sintéticas a bordo de un barco en el puerto de Moerdijk, al suroeste de Países Bajos.

En mayo de 2019 la policía encontró 70 kilos de cristal con un valor de tres millones de euros y un sofisticado laboratorio dentro del barco de 80 metros de eslora, propiedad del holandés Cor Bink, de 66 años, quien obtuvo una condena de cuatro años.

Los mexicanos, que tenían 23, 26 años y 37 años en el momento de su detención, así como el dueño del barco se negaron a declarar por temor a represalias por parte del grupo criminal que los contrató.

Durante la primera audiencia del caso el pasado martes 11 de febrero, se supo que los mexicanos recibían instrucciones sobre cómo elaborar las drogas por mensajes de Whatsapp desde un número de Sonora. En sus teléfonos fueron encontrados contactos marcados como “Angel”, “Patrona” y “Chalio”.

Los acusados llegaron a Holanda en vuelo directo Ciudad de México-Ámsterdam en octubre de 2018 y estuvieron en un domicilio en la ciudad de La Haya. Iván Diego dijo que empezaron a elaborar drogas en marzo de 2019, aunque las autoridades sospechan que la producción inició mucho antes: el barco se encontraba desde finales de noviembre en el pequeño puerto de Moerdijk, al suroeste del país por “mantenimiento”.

Además la policía encontró en los celulares de los acusados diversas fotos y videos de precursores químicos y utensilios del laboratorio, que tenían que enviar a sus empleadores como prueba de su trabajo. El 22 de diciembre de 2018 fue hecha la primera foto del laboratorio montado en el barco. En enero hicieron fotos de la producción de cristal.

Iván Diego contó ante el tribunal que él y su hermano Víctor trabajaban en una distribuidora de verduras en Durango, donde ganaban 1,500 pesos al mes y aceptaron la oferta de ganar 3 mil euros mensuales en Holanda, a donde se dirigieron sin saber en qué consistía el trabajo y sin haber recibido la paga prometida.

Aunque en Países Bajos el éxtasis no es muy popular, se cree que eligieron Holanda por su infraestructura y para servir como centro de producción y distribución; los servicios de inteligencia americanos creen que las drogas sintéticas producidas aquí se envían a Europa del Este, Alemania y Australia.

Otro factor que hace atractivo a Países Bajos es la duración de las penas de cárcel impuestas por narcotráfico comparado con México. El Código Penal Federal contempla penas de 10 a 25 años a quien “produzca, transporte, trafique, comercie, suministre aun gratuitamente o prescriba alguno de los narcóticos señalados en el artículo anterior, sin la autorización correspondiente a que se refiere la Ley General de Salud”. En Holanda solo tendrán que cumplir la mitad de lo que es la pena mínima en México.

En la segunda y última audiencia del caso llevada a cabo este jueves 13 febrero se dictó sentencia y los hermanos Iván Diego y Víctor se dijeron arrepentidos de sus acciones.

 

Dianeth Perez Arreola

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