MORENA en su laberinto: 1. De Salinas de Gortari a Peña Nieto

Rigoberto Vargas

Parte I

Para quienes alguna vez u hoy, simpatizamos con los movimientos progresistas de la década de los 80; haber vivido una transición democrática, “de terciopelo”, es un fenómeno inimaginable para nuestra generación de apaleados y derrotados por el sistema vertical, autoritario, clientelista, corrupto y corporativo de nuestro país.

Nosotros, la generación que hoy tiene 50 y 60 años,  vivimos la época de los carros completos, elecciones que jamás pensamos dejarían de ser un mero trámite. Pero la sociedad fue madurando y llegamos a un punto estelar en esa evolución, el antecedente es cuando aquéllos  jóvenes de entonces, se hicieron de la calle en el 68, en el 71, en el 88, y nunca más dejaron de pensar críticamente en el sistema político.

Después de los 90, vinieron las redes sociales y comenzamos a achicar el área de la cosa pública. Nos empezamos a comunicar masivamente, tras la asonada del PRI contra el FDN en el 88, y podíamos sentir la sangre caliente de una ciudadanía harta de la mala leche del sistema corrupto, corruptor y soberbio, cuyos ejes fueron el menosprecio a una sociedad considerada menor de edad, como para aceptar que actuara en la toma de decisiones, y menos aún, que alguien de nuestros pares, aspirara a mandar desde el poder institucional.

Cuando nació el PRD nos entusiasmamos. Muchos nos presumimos simpatizantes, pero sus dirigentes eran hijos de caciques venidos a menos, liderazgos desde la izquierda más acomodaticia y ahogaron y cegaron el impulso de construir una alternativa a la tradición priista. Llegaron los Chuchos, Rosario Robles era soberbia y engreída desde la época de la fundación del PRD. Jamás recibía a alguien sino eran sus amigos, y si alguna vez tuvo algún principio democrático, lo perdió en el proceso en que el partido se burocratizó y, con ella, muchos de esos liderazgos aspiracionales. Querían competir con el sistema, pero para mimetizarse con ellos, para ir a los comederos que frecuentaba la casta ladrona y sus seguidores, desde un discurso de la izquierda que se fue desdibujando.

La tradición democrática en nuestro país es tan inédita como reciente. No por falta de deseo, sino por el uso del poder para seguir sometiendo a la masa informe, distanciada entre sí por el aceite que lubricó por 89 años al anciano régimen: ignorancia, pobreza, abulia, desesperanza, dejadez, fanatismo y fatalismo. Es la voluntad de dos, decían muchos, otros, juraban por sus ancestros que jamás se le ganaría al PRI; que no teníamos remedio.

Tras el fracaso de 2000 con el ascenso de Fox, la hecatombe de Calderón y la vacuidad de Peña, la situación empeoró. Algunos han calificado a Zedillo de buen presidente, y otros analistas consideran a Salinas un genio de la política. Sin embargo, ninguno de los antecitados pasaría un examen de confianza elemental y administración de la gestión pública. Hicieron del erario un patrimonio que usaron como propio, fomentaron la complicidad y connivencia con las élites empresariales, de la delincuencia organizada, o ellos la organizaron y hoy, se confunden los funcionarios de entonces con magnates del tamaño de los Larrea, Bailleres, Slim; es así como Gil Díaz, Aspe Armella y otras finísimas personas, se codean entre los Consejos de administración de Volaris, Bancos, Televisa y otras joyas de la corona neoliberal salinizedifoxcalpeñistas.

Jamás en los 300 años de la colonia se extrajo tanto oro como lo hizo Vicente Fox y Felipe Calderón en los doce años del mandato panista. Como tampoco jamás se tuvo tan elevados ingresos para el país, como en la época de los sobre-precios del petróleo del 2000 al 2012. En el caso de la minería, de 2000 a 2010, se extrajeron 380 toneladas de oro, mismas que enriquecieron las arcas de mineras particulares, nacionales y preponderantemente extranjeras, pagando impuestos de cuatro pesos al año por hectárea. ¿Dónde hay de estos negocios para cualquier minera en el mundo? Como dato comparativo les recuerdo que en 300 años, la producción total de la Nueva España en oro fue de 182 toneladas, según datos de FUNDAR.

Pero ni siquiera Salinas se atrevió a tocar conceptos torales de nuestra Constitución, como lo hizo Calderón y Peña. Educación, Salud, Laboral, Energía, Tenencia de la tierra, desmantelamiento del ejido y en general, del proyecto primigenio del Constituyente del 17, que centraba en el Art. 25 y el interés general, por encima de los aviesos intereses económicos; desmantelado primero por Salinas y los subsiguientes gobiernos apátridas.

¡Con Calderón se tuvieron ingresos y reservas internacionales para pagar la deuda externa dos veces! Así lo dijo muy orondo el ex espurio, en el informe de gobierno de 2010 y meses subsiguientes: (consulte La Jornada del 21 de enero de 2011)

Imagina, amable lectora, gentil lector:

¿Cómo estaría el país si se hubiera liquidado, no dos, tan solo que hubiera sido el importe de una Deuda Externa?

En fin, la historia está ahí, latiendo para que nos sirva de modelo, sobre todo, para tener una idea de lo que es evidente que jamás funcionó. El modelo neoliberal fracasó rotunda, categórica y contundentemente.

Falta que revisemos la teoría de la máxima ganancia del modelo neoliberal para tener mayores certezas, pero las cifras sirven para saber con certezas plenas e inobjetables: el mundo occidental tiene tasas de crecimiento que van de -0.01 a 2%, mientras que las sociedades mal llamadas socialistas registran tasas de 4 a 6%. Curioso caso de un modelo consumista y especulativo que se presume perfecto y no da resultados, mientras el que se basa en una economía mixta, dobla el porcentaje de crecimiento del PIB.

Aunque sabemos que la honestidad de Fox y Calderón son a prueba de óxido.

* * *

Ésta es la primera entrega de una serie de visitaciones a la historia reciente de nuestro país, a la evolución de la organización política de MORENA.

Nos leemos.

 

Rigoberto Vargas

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