MORENA en su laberinto: 2. Los peligros persistentes

Rigoberto Vargas

En la entrega anterior, fui de la tempestuosa etapa salinista al frívolo peñismo del sexenio anterior. Omití la etapa de Ernesto Zedillo y sus dos pecados mayores: #FOBAPROA hoy IPAB y la entrega de los derechos de vía de los Ferrocarriles Nacionales, así pasamos a Vicente Fox y sus limitaciones cognitivas y de gestión pública. El relevo entre dudas de legitimidad ominosas de Felipe Calderón, y su incapacidad de administrar flujos inconmensurables de recursos, ingresos nunca vistos en la historia de nuestro país, luego del ajuste al alza de los precios internacionales del petróleo. Calderón y sus declaraciones desafortunadas que mostraron su impericia para administrar 116 mil millones de dólares en reservas internacionales de las arcas hacendarias del país, su desfachatez para reducir a “daños colaterales” la muerte de cientos de miles de personas a manos del ejército y los cárteles solapados por el mismo gobierno a lo que se llamó “guerra contra el narco”, una guerra que en nada atemperó el fenómeno de muerte y violencia.

La peligrosa ignorancia de Calderón para entender como presidente, a la economía No. 15 del mundo; de tal forma que, paralelo a los ingresos adicionales, endeudó al país en cifras récord, formas y estilos heredados por Enrique Peña Nieto, personaje jineteado por Luis Videgaray, al grado de ser el ideólogo del desastre que hoy vivimos.

Rezan los estudiosos que Carlos Salinas rompió con Peña, pues se obcecó en desmantelar los preceptos básicos del Constituyente de 1917 y el “Estado de Bienestar”, piedra angular de la herencia revolucionaria del partidazo.

Entre todo este vertiginoso caos económico, político, cultural y de seguridad, #MORENA nace como corriente y tiene sus más lejanos antecedentes el 2 de octubre de 2011, cuando fue dada a conocer como una corriente política al interior del PRD, fracción que habría de ser bandera en las elecciones de 2012, apoyando la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, su fundador e impulsor más conspicuo.

#MORENA, acrónimo de “Movimiento de Regeneración Nacional”, dado que la tesis del hoy presidente se centra en la desmesurada corrupción entre la clase política, empresarial y los gobernantes del país.

Como en una secuencia devastadora de nuestra patria, imagina amable lector, que el saqueo de riquezas y vidas no cambia en nada en el periodo oscuro del neoliberalismo, con la época del colonialismo bestial que vive México. Son ya 500 años de alucinante despojo de riquezas y sometimiento de una población que, en 1604 se redujo a un millón y medio de habitantes, luego de haber vivido un esplendor de ciudades Estado de más de 300,000 personas y una población en el centro del país que se cree fue de 25 a 35 millones de habitantes. De ese tamaño el “holocausto” que sufrió nuestra población originaria; cuando los europeos festejaban la luz del Ingenioso Hidalgo, en el actual México se veía languidecer el orgullo de una civilización sometida a fuerza de masacres y esclavitud. (En la obra de Vivian Forrester, en su libro “El Horror Económico”, se hace la analogía con una etapa de esclavismo moderno, y yo agregaría, en muchos casos hasta voluntario.

Bien, luego de este viaje al pasado, regresemos al tema.

MORENA es un partido oficializado el 1 de agosto de 2014. En octubre de 2017, contaba entre sus afiliados a más de 320,000 simpatizantes, que el 1ro de julio de 2018, habría de llevar a López Obrador a la Presidencia de México.

No se puede negar el parentesco con el PRD. Muchos de sus actuales cuadros, se la jugaron en la 1ra etapa del partido, otros, coyunturalistas, para decirlo con suavidad, se incorporan apresurados cuando ven que las encuestas dibujaban un cambio profundo en las preferencias, en menoscabo de los partidos del pasado; y los más cínicos, se suben al barco cuando éste ya había ganado contra viento y marea, las elecciones presidenciales y la mayoría de los congresos del país, incluyendo ambas cámaras federales.

Al “Tsunami Electoral” se suman panistas, priistas y prófugos de la decencia política. Y están ahí, agazapados, con ese filón oportunista que desarrollaron en las peores etapas del pasado. Son los “sí, señor”, los oportunistas disciplinados y obedientes funcionarios, los que no dan la cara real, sino sonrisas y comedimiento zalamero. El verdadero peligro para México está ahí, agazapado, operando desde las filas de MORENA. Son los soñadores de la caída del éxito presidencial, los que filtran información que la prensa más conservadora espera con fricción para convertirla en bombas de jabón, que ellos imaginan, en su odio cerval, de nitroglicerina. No han prosperado porque la sociedad ha debido madurar a marchas forzadas para discernir el grano de la paja mediática. Aquí cabe mencionar la influencia de las “benditas redes sociales”, un pilar fundamental en el proceso de transformación y recambio de paradigmas que vive nuestra nación; con espacios como el que hoy alberga esta poco hilvanada disquisición.

En la era perdida de la izquierda, alguna vez desarrollé una tesis: El perredismo es un arribismo. Parafraseando a Jean Paul Sartre. Hoy tenemos esos figurines en filas morenistas que hacen daño al partido en el gobierno y esperan emerger con el poder en 2021.

Dadas las circunstancias, corresponde a la militancia real y a los leales simpatizantes, activarse en esta etapa de “crisis de crecimiento” y ya con el poder, como la fuerza transformadora de nuestra patria; porque “un hombre sin ideales, es un muerto que camina”, parafraseando a José Ingenieros en su obra, el Hombre Mediocre.

De esto y más, hablaremos en la próxima entrega, si usted, amable lector, querida lectora, me lo permite.

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PRIMERA PARTE: MORENA en su laberinto. 

Rigoberto Vargas

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