PGR: de hermanos y trascabos

Arely Gómez  en la PGR. Foto: Archivo/Notimex
Arely Gómez en la PGR. Foto: Archivo/Notimex

Ramsés Ancira

Diario de un reportero

En los dos extremos de la Procuraduría General de la República hay hermanos estigmatizados por sus hermanos. En la punta oficial Areli Gómez tiene que cargar con el hecho de que su hermano, Leopoldo Gómez, es vicepresidente de noticieros de la empresa productora de contenidos en español más grande del planeta. Del otro, Flavio Gómez, quien vivía en Yucatán, preso sin más argumento que ser hermano de Servando Gómez, alias La Tuta.

A lo mejor hay que aclarar que ni Leopoldo es hermano de “La Tuta”, Ni Areli de Flavio, es sólo coincidencia que el apellido Gómez esté en estos extremos de la historia judicial.

En la película de ficción Colosio, del director Carlos Bolado se alude a Raúl Salinas de Gortari como co responsable del magnicidio del candidato presidencial del PRI. En la vida real Televisa difundió una conversación entre Raúl Salinas de Gortari y su hermana Adriana, en la que el primero se queja de que lo culpan por el uso del dinero del que dispuso su hermano  Carlos, ex presidente.

Sin duda, Televisa ha influido a formar opinión sobre los grandes temas de justicia en el país. Uno de los casos paradigmáticos es el de Florence Cassez, a quien le fabricaron la historia de sanguinaria vividora que consideraba a la policía mexicana una organización tercermundista, a tal grado que no tenía empacho en torturar a menores amenazándolos con desmembrarlos. El problema fue tratar de mostrar esto y hacerlo como una telenovela e incluirla en la barra de noticias le valió su libertad en la vida real.

La conversación entre Raúl Salinas y su hermana no fue presentada únicamente como tal por Televisa, sino acompañada de un viejo truco periodístico. Truco, sí, pero bastante legítimo, hacer una encuesta para saber si al ex presidente le creía la gente, por supuesto el 81 por ciento de los participantes contestó que no http://youtu.be/IM9fuIuxn1A

“Es una cobardía y una traición de Carlos como hermano”, decía en esa conversación Raúl Salinas. Su transmisión en Televisa en el sexenio de Ernesto Zedillo puede ser una muestra del peligro que entraña que las noticias se difundan o no de acuerdo a las necesidades de relaciones públicas de la televisora con el gobierno en turno. Mismo riesgo si ahora con Arely ciertas imágenes se difunden sólo en Televisa. ¿Por qué no tienen el sello de la PGR las imágenes captadas con un celular dentro del vehículo oficial?

La noche del 2 de marzo de 2015, en el mismo noticiero de Joaquín López Dóriga donde se publicó hace años la conversación entre los hermanos Raúl y Adriana; se hizo pública otra entre los hermanos Servando y Lucio. El primero le dice al segundo que ni siquiera quería saber dónde estaba para no comprometerlo, que él no tendría que estar ahí.

Lo que en efecto nos hace preguntarnos: si nunca antes la Procuraduría General de la República había mencionado a Lucio como responsable de nada ¿en base a qué se concedió la orden de su aprehensión en Yucatán? Ahí en la península no se sabe que se cultive ni goma de opio, ni marihuana que serían la base del negocio de La Familia.

Encarcelar a uno por aprehender a otro, recuerda las políticas de un país jurídicamente bárbaro, llamado Israel donde por la sola sospecha de que un palestino sea delincuente se mandan trascabos  a demoler las casas de sus primos. Si se da el caso de que una judía se oponga a tal acto de barbarie, como ocurrió hace unos años con una encantadora jovencita llamada Rachel Corrie, eso no obsta para que conste que igual se le aplaste con todo y casa de los primos del presunto delincuente.

Y hablando de trascabos el reportero Humberto Padget ha dado cuenta en un estupendo reportaje, que seguramente será candidato a los próximos premios nacionales de periodismo, sobre el salvajismo de “familias” y “caballeros templarios” Si el lector es sensible mejor sáltese el siguiente párrafo.

Cuenta Padget que una familia se dedicaba a cortar limón en Michoacán, pero tuvo la desgracia de que el lugar en el que trabajaban fue adquirido de una u otra forma por un grupo criminal contrario a los templarios. A patadas llegaron estos hasta la cabaña donde moraban, los sacaron a todos, uno de los niños, todavía de brazos, no valía el precio de una bala, lo tomaron de las piernas y estrellaron su cabeza contra un árbol. La madre se abalanzó sobre el asesino y también la mataron. La enterraron abrazada a su hijo. Para ello usaron un “brazo de chango”, maquinaria oficial del gobierno municipal de Apatzingán que se usaba para aplanar brechas.

El uso de trascabos y maquinaria oficial para hacer entierros clandestinos en México es más frecuente que extraordinario. Así lo dice por ejemplo el protagonista del documental El Alcalde (http://www.imdb.com/title/tt2248996/) y lo demuestra el hecho de que las víctimas de los Zetas en una de las masacres de San Fernando Tamaulipas hayan sido enterradas con todo y camiones de la línea Ómnibus de México.

Si hay maquinaria oficial, hay participación de funcionarios públicos en los entierros clandestinos. De esto y muchas cosas nos podría informar ampliamente Servando Gonzáles “La Tuta”. El problema es que aquí, a los criminales se les da el mismo trato que a los políticos de oposición en el Archipiélago Gulag que describía Solyenitzin. Se les aísla no sólo por su peligrosidad, sino para que no digan lo que saben.

Arely Gómez llega a la Procuraduría General de la República cuando la “verdad histórica” de su predecesor ya es insostenible ante las nuevas investigaciones que realizará la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso Ayotzinapa. Si la nueva Procuradora logra que se aísle el cuerpo de los delincuentes, pero no la información que puedan dar sobre las complicidades de los políticos con el crimen organizado, hasta yo quisiera que fuera mi hermana.

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