Policía continúa ataques contra manifestantes en diferentes ciudades de Estados Unidos

LOS ANGELES, California.- En la ciudad de Oakland, en el estado de California, se estima que más de 15 mil personas asistieron a una marcha masiva de jóvenes contra la brutalidad policial, mientras la policía intentaba dispersarlos con gases lacrimógenos y balas de gomas. El activista Akil Riley, dirigiéndose a la multitud de estudiantes, educadores y padres de familia fuera de la escuela secundaria Oakland Technical High School, sostuvo que era inaceptable ya el uso de la fuerza policial ordenada por el presidente Trump.

Mientras en la ciudad de Nueva York, las protestas continuaron hasta altas horas de la noche del lunes, desafiando la orden de toque de queda a partir de las 23.00 horas. Es la primera medida de este tipo impuesta en la ciudad desde el año 1943. Más temprano, el mismo lunes, los manifestantes realizaron un acto simbólico en Times Square en el que simularon estar muertos.

Akil Riley expresó: “[Este país] se alimenta de la gente pobre en esta sociedad capitalista. La gente tiene que estar oprimida para que Estados Unidos funcione. Así que no crean esa mierda de que la policía está luchando contra el delito. Les han lavado el cerebro. Ellos son simplemente un brazo de la opresión. ¿Por qué este sistema de gobierno trabajaría para combatir el delito? No, trabajan para ganar dinero. Si Estados Unidos realmente estuviera en contra del delito, daría a las personas acceso a atención médica, vivienda y educación”.

Poco antes del toque de queda a las 20.00 horas en Oakland, policías comenzaron a disparar gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y balas de goma a los manifestantes frente a la sede del Departamento de Policía de Oakland. Poco después, los agentes pudieron controlar a los manifestantes y arrestaron a varios grupos de personas, muchas de ellas por violar el toque de queda.

Mientras tanto, expertos en salud pública y funcionarios del Gobierno advierten que las protestas podrían provocar nuevas oleadas de contagios por COVID-19. El coronavirus ya ha matado a personas afroestadounidenses en un número desproporcionadamente alto.

Fuente: DemocracyNow.org

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