De los ejecutados en Iguala, seis no eran normalistas de Ayotzinapa

El primer ejecutado por la Policía municipal yace en el suelo. Foto: Flor Miranda
El primer ejecutado por la Policía municipal yace en el suelo. Foto: Flor Miranda

***Cacería de normalistas deja 9 muertos en Iguala; 6 nada tenían que ver con Ayotzinapa

*** Maestros de la CETEG, líderes del SUTCOBACH y reporteros son sorprendidos al ser atacados de forma directa

*** Sin cuantificar el número de heridos y desaparecidos

Por Flor Miranda

IGUALA, Guerrero.- Diversos ataques cometidos por policías del municipio y civiles armados dejaron como saldo al menos nueve personas muertas en la ciudad de Iguala de la Independencia, mientras que existe un número indeterminado de heridos, detenidos y desaparecidos. Todo esto enmarcado en agresiones contra estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa y el informe de la primera dama, María de los Ángeles Pineda de Abarca.

Las personas que murieron, de acuerdo a versiones de testigos y familiares, son oficialmente tres normalistas de primer año de la escuela Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, así como tres jugadores de futbol del equipo “Los Avispones” que habían acudido a esa ciudad a realizar un partido contra el equipo igualteco en la tercera división profesional.

Además perdieron la vida el chofer del autobús que trasladaba a los jugadores del equipo capitalino, un taxista y una de sus pasajeras que se vieron involucrados en el fuego cruzado. Se habla que entre las víctimas mortales está un cómico personaje y bastante conocido en Chilpancingo apodado como “el pañañas”, quien iba como parte de la porra oficial del equipo.

La camioneta donde iban algunos estudiantes rafagueada por los policías y sicarios. Foto: Flor Miranda
La camioneta donde iban los jugadores del equipo Los Avispones rafagueada por los policías y sicarios. Foto: Flor Miranda

Terror en Iguala…

El camino que conduce de la capital del Estado a la ciudad del oro se mostró deslucido entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre. Sobre la tamarindera había lluvia y los relámpagos hacían ver macabro el momento.

En todos los accesos a la ciudad fueron reforzados los retenes de la policía municipal. En la entrada sur había 5 patrullas oficiales y unos 15 elementos vigilando y revisando persona por persona de forma minuciosa, al igual que a cada vehículo que cruzaba por ahí.

Ya dentro de la ciudad las avenidas y las calles se notaban desérticas. En el periférico pasaba lo mismo, solo había unos cuantos taxis transitando. Ahí se pudo notar también la presencia de militares, policías del estado y del municipio, así como ministeriales.

El miedo de los ciudadanos se podía palpar con tanta soledad en la calle. Así se sentía y miraba la ciudad siendo aproximadamente la una de la madrugada de este 27 de septiembre del 2014.

Antes, la tarde-noche del día anterior se reunió la clase política más reconocida de este municipio. Funcionarios y aspirantes a cargos públicos se dieron cita en la plaza cívica de Las Tres Garantías para ser testigos del informe de María de los Ángeles Pineda de Abarca, primera dama del municipio, presidenta del DIF y una de las aspirantes más fuertes a la alcaldía.

Minutos después de haber concluido el informe se registró un fuerte enfrentamiento entre grupos armados en pleno centro de la ciudad que se prolongó al menos dos horas y se dispersó por diferentes puntos de la ciudad llegando incluso a los alrededores de la planta regional de Petróleos Mexicanos (PEMEX).

De acuerdo a testigos de los hechos, el informe terminó apenas unos minutos antes de las 8:00 de la noche y enseguida subió un grupo musical para amenizar el ambiente, por lo que mucha de la gente que asistió al acto político, permaneció en la plaza cívica de las Tres Garantías

Sin embargo, hora y media después se empezaron a escuchar detonaciones de arma de fuego sobre las principales avenidas de la ciudad que son Bandera Nacional y Vicente Guerrero. Los ciudadanos reportaron que las detonaciones se hicieron desde vehículos en movimiento a dos cuadras del Ayuntamiento y de la plaza donde tocaba un grupo música contratado por la esposa del alcalde.

En ese momento todos los asistentes al evento oficial empezaron a correr llenos de pánico buscando refugiarse o salir del zócalo. Los vehículos circulaban por donde podían e incluso se metían en sentidos contrarios. Los comerciantes que permanecían con negocios abiertos bajaron sus cortinas y los ambulantes también huyeron.

En tanto, la persecución entre grupos armados se inició corriéndose hacia las calles Álvarez, Juárez y el periférico norte llegando hasta la colonia PPG, a un costado de la planta regional de PEMEX.

Los reportes ciudadanos de balaceras se empezaron a correr desde diversos puntos y colonias periféricas de la ciudad. Casi a las once de la noche fue atacada la base de bomberos y, poco antes se reportó un enfrentamiento cerca de la zona de tolerancia o “los chocolines”.

Estos hechos según reportes de testigos, fueron protagonizados por grupos de civiles armados.

Mientras todo esto pasaba, la Marina, el Ejército Mexicano, la Policía Federal, Estatal y Municipal armaron impresionantes operativos bloqueando todos los accesos a la ciudad y sitiando totalmente el centro. Los ciudadanos reportaron por redes sociales que la ciudad parecía fantasma mientras que en el centro no había gente.

Hasta altas horas de la madrugada los ciudadanos continuaron reportando detonaciones de armas de grueso calibre en diversos puntos de la ciudad, pero las autoridades de los tres niveles de gobierno se mantuvieron totalmente herméticas y no ofrecieron una postura oficial hasta la mañana siguiente.

Otro aspecto de la agresión a estudiantes. Foto: Flor Miranda
Otro aspecto de la agresión a estudiantes. Foto: Flor Miranda

Cacería de normalistas…

Durante toda la noche hubo confusión entre los pobladores de Iguala puesto que muchas versiones involucraban a normalistas de la escuela Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en los violentos hechos que se estaban registrando.

Los reportes indicaban que después del informe de la presidenta del DIF, un grupo de al menos 60 normalistas se movilizaron en la entrada sur de Iguala dirigiéndose a la terminal de autobuses de donde intentaron llevarse tres unidades, sin embargo, la policía del Estado y municipal frustraron el acto realizando detonaciones de arma de fuego.

La mayoría de los estudiantes lograron huir pero al menos 20 de ellos fueron detenidos y trasladados a la cárcel municipal donde presuntamente fueron torturados e investigados por los enfrentamientos armados que se habían registrado en diversos puntos de la ciudad. Ahí según versiones de sus compañeros normalistas, se les intentaron sembrar armas de fuego y hasta una granada.

En la agresión registrada cerca de las 21:00 horas, varios estudiantes resultaron heridos y otros permanecieron desaparecidos. En este primer atentado contra los estudiantes de Ayotzinapa resultó muerto un joven por un disparo de arma de fuego en la cabeza.

Los normalistas se replegaron y, montados en tres autobuses de la empresa Futura que ya traían consigo, se concentraron en el cruce de la calle Álvarez con el periférico norte. Hasta ahí llegaron a auxiliarlos maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) y, algunos reporteros locales de la fuente arribaron para recabar datos.

Cerca de las 10:30 de la noche se desarrollaba una entrevista en ese sitio cuando inesperadamente un grupo de civiles armados se colocó estratégicamente del lado contrario de la vía carretera (periférico) y, apuntando sus armas directamente contra los estudiantes y quienes se encontraban con ellos, empezaron a rafaguear.

El ataque duró varios minutos según los testigos y, reporteros, maestros y normalistas por igual corrieron a refugiarse a donde estuvieran a salvo de las balas pero dos estudiantes de Ayotzinapa de primer grado, fueron alcanzados.

Los dos cayeron inertes sobre la calle a un costado del periférico y, bocabajo se desangraron hasta dejar de respirar. Los cadáveres fueron resguardados por el Ejército Mexicano hasta cerca de las cuatro de la mañana cuando fueron recogidos y llevados a la morgue.

Pero de este atentado resultaron varias personas lesionadas por arma de fuego, entre ellas otro normalista que resultó con el labio destrozado; el dirigente del SUTCOBACH Alfredo Ramírez y una maestra de la CETEG que recibió el proyectil en su espalda.

De aquellos estudiantes que corrieron para salvar su vida, se supo que al menos 30 no aparecían hasta la mañana de este 27 de septiembre, por lo que fueron declarados como “desaparecidos”.

Más tarde, los sobrevivientes acudieron a declarar al Ministerio Público y hasta ahí llegaron al menos 20 jóvenes de los que habían escapado de la balacera, pero varios de ellos presentaban lesiones en el cuerpo.

Hasta ese momento los líderes de Ayotzinapa desconocían cuántos de sus compañeros estaban desaparecidos o heridos, pero aseguraban que había 20 detenidos en la barandilla municipal y, tres de los estudiantes de primer año habían perdido la vida.

Uno de los caídos abatidos por la policía municipal y sicarios Avispones. Foto: Flor MIranda
Uno de los caídos abatidos por la policía municipal y sicarios. Foto: Flor MIranda

Avispones…

Siendo aproximadamente las 11:00 de la noche, un autobús de la empresa Castro-Films fue atacado por civiles armados en la carretera Iguala Chilpancingo a la altura del crucero al poblado de Santa Teresa.

En la unidad viajaba el equipo de futbol oficial de Chilpancingo que juega en tercera división profesional. Había acudido a un encuentro donde enfrentó a su similar de Iguala.

Al retornar el camino en el punto ya mencionado, los deportistas que eran acompañados por entrenadores y porristas, fueron atacados con armas de grueso calibre provocando que el conductor perdiera el control de la unidad y saliera de la cinta asfáltica estrellándose contra algunos árboles.

En este hecho quedó en involucrado un taxi tipo Tsuru de Iguala que llevaba a una pasajera que resultó privada de la vida, al igual que el conductor.

En el momento ningún futbolista perdió la vida, pero debido a la gravedad de sus lesiones, tres dejaron de respirar de camino al hospital igual que el chofer del autobús quien recibió un impacto de bala en la cabeza.

En total por este hecho resultaron seis muertos que se sumaron a los tres normalistas de Ayotzinapa.

De acuerdo a las autoridades estatales en Salud, fueron contabilizados 25 lesionados y una persona más murió en el hospital general de Iguala la mañana de este sábado 27, sin que se diera a conocer su identidad.

Sobre este ataque existen dos versiones que las autoridades correspondientes no han querido aclarar. Una indica que el autobús de deportistas fue confundido con una unidad de los normalistas y, como parte de la cacería que se llevaba a cabo en contra de Ayotzinapa. Otro rumor es que en ese vehículo viajaban también algunos normalistas y maestros de la CETEG que fueron seguidos por los victimarios.

La normal rural de Ayotzinapa y la CETEG responsabilizaron al gobierno del Estado y al municipal de haber provocado esta noche sangrienta a través de la persecución y ejecución extrajudicial de otros tres normalistas cuyos nombres no eran revelados hasta la mañana de este sábado.

Afirmaron que se trató de un ataque directo, primero cometido por policías municipales y luego por presuntos sicarios.

Ante estas situaciones, el FUNPEG que aglutina a las nueve normales públicas del Estado y la CETEG que encabeza al Movimiento Popular Guerrerense (MPG), empezaron a llamar a sus bases como un asunto “urgente” para concentrarse e iniciar las movilizaciones correspondientes en repudio al crimen del que fueron víctimas tres estudiantes, tres futbolistas profesionales y, al menos otras tres personas más.

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