Políticas migratorias de EEUU en riesgo con el PRI

Emmanuel Ameth*

El próximo 1 de julio, los mexicanos elegirán Presidente y Congresistas para que entren en funciones a partir de enero próximo. Derivado del número de relaciones que van más allá de la vecindad, tanto los Estados Unidos como México sostienen una política bilateral estratégica donde es natural que exista una particular atención hacia los acontecimientos sociales observables de cada nación, mismas que ahora, han generado preocupación en la unión americana dados los recientes escándalos que involucran directamente a funcionarios del Partido Revolucionario Institucional (PRI) con narcotráfico y lavado de dinero.

Y es que el escenario político mexicano actual daría el triunfo al candidato puntero Enrique Peña Nieto y con ello, nuevamente el arribo del PRI, el cual ya estuvo al frente del poder federal durante 7 décadas, hasta la alternancia dada en el año 2000.

Lo anterior se debe en parte al descontento generalizado hacia el actual mandatario Felipe Calderón Hinojosa dada la impopularidad de ejercer una política de combate al narcotráfico que ha causado al menos 70 mil muertes, convirtiendo a México en la posición 24 de las naciones más violentas del mundo según el Índice de Paz Global 2012 y alcanzando estos homicidios tasas críticas comparables con las del salinismo en ese país, es decir, un retroceso de 25 años en la materia.

Sin embargo, aunque diversos personajes de la política norteamericana han manifestado su preocupación al respecto, la manipulación de la información en los medios informativos tal cual denuncia el movimiento juvenil mexicano 132 así como la incredulidad de los votantes ante tales acusaciones en época de campañas electorales no han sido suficientes para que esta sea compartida en territorio azteca.

Ejemplo de lo anterior son las declaraciones del congresista americano por el estado de Wisconsin y presidente del Subcomité Judicial sobre Crimen, Terrorismo y Seguridad Interior Jim Sensembrener, en el sentido de que habría una negligencia por parte de los políticos del bloque del PRI en el combate al narcotráfico, pretendiendo reducir la violencia en el país mediante la disminución del actual ataque frontal al crimen organizado. Incluso calificó que en tal escenario, las relaciones entre ambas naciones podrían llegar a un ahogamiento.

Bajo ese tenor y en el precepto de no poder intervenir en una nación soberana, los Estados Unidos deben reforzar sus canales diplomáticos con la nación mexicana para que, sea cual sea el candidato ganador de la justa electoral, exista un compromiso real de combate al narcotráfico, negocio que si bien es incentivado por los al menos 10 mil millones de dólares que dejan en ganancia en México, tampoco puede disuadirse si no existe un compromiso real que en contraparte, promueva la reducción de su consumo en la nación americana.

Así, mientras en México -al menos en las encuestas- se observa casi imbatible al candidato de las televisoras como bien reveló el inglés The Guardian, en los Estados Unidos resurge una legítima preocupación de sus intereses dados los nexos de funcionarios pertenecientes al PRI con el narcotráfico -investigados por la DEA-, lo que podría generar un endurecimiento de las políticas migratorias americanas, sobre todo en la frontera; una injusticia que ha sido durante mucho tiempo el principal tema de discusión del lado de la agenda en la política internacional mexicana.

 

*Periodista mexicano y miembro de asociaciones empresariales

 

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