Reforma laboral en México reduce empleo formal y elimina beneficios

Una d elas protestas multitudinarias en la Ciudad de México contra la reforma laboral en 2012. Foto: red
Una d elas protestas multitudinarias en la Ciudad de México contra la reforma laboral en 2012. Foto: red

Por Emmanuel Ameth

Tras haberse implementado la reforma laboral en México hace ya dos años, no sólo el trabajador ha perdido los beneficios que de alguna manera equilibraban la desigualdad natural que existe entre ellos y los dueños de los medios de producción, sino que los propios empresarios han comenzado a sentir los efectos de otra de las malas decisiones avalada en su momento por la mayor parte de los congresistas.

En efecto, bastaron sólo 24 meses para poder apreciar que el ritmo del crecimiento del empleo que se tenía antes de la reforma laboral se ha desacelerado a la vez que las plazas laborales del tipo formal, de por sí pocas, han perdido también calidad tanto en ingreso como en duración contractual, una condición que contrae el consumo derivado de que reduce la intención de adquirir bienes a mediano y largo plazos por parte de la clase trabajadora.

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La promesa de los 400 mil empleos adicionales

Hasta antes de la implementación de la reforma laboral las cifras totales de empleos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mostraron incrementos anuales del 4.65%, 3.87%, 5.26%, 4.04% y del 4.6% para los años 2006, 2007, 2010, 2011 y 2012, respectivamente. El promedio de crecimiento para dichos ejercicios alcanzó un promedio del 4.49%, el cual es hasta 1.36 veces superior al promedio de los años 2013 y 2014 -hasta octubre- el cual es de tan sólo 3.28%.

Incluso, agregando las caídas de las plazas formales en 2008 y 2009, del -0.27% y del -1.29%, el crecimiento proyectado para 2013 y 2014 era superior al que finalmente se tuvo luego de la implementación de la reforma laboral, pues supondría que en lugar de los 17 millones 208 mil empleos actuales, existieran al menos 128 mil más.  Si a este ritmo de crecimiento que ya se tenía agregamos la promesa de las 400 mil plazas anuales adicionales como supuesto efecto de esta reforma, en México deberían haber 18 millones 136 mil plazas, una cifra para la que llevamos más de un año de retraso.

Como puede notar en el gráfico anterior, la línea de en medio representa el crecimiento que se llevaba de manera inercial mientras que la inferior representa el crecimiento del empleo a partir d de la reforma; la línea superior refleja el hipotético crecimiento de los 400 mil empleos adicionales que se prometieron con la Reforma Laboral.

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El 81% de las entidades empeoró la calidad de sus plazas formales

Si bien es cierto que un contrato temporal no necesariamente es un indicativo sobre la prontitud del término de la relación laboral, éste provoca en los trabajadores mayor cautela en el consumo toda vez que ante la falta de certeza de su estabilidad inmediata y tiende a reducir las obligaciones que van más allá del corto plazo.

Solamente seis entidades del país no han incrementado la proporción de trabajadores eventuales a partir de la reforma laboral y de éstas, Nayarit, Tabasco, Oaxaca y Aguascalientes no observaron en 2013 o en el presente año, una proporción de trabajadores eventuales que no haya rebasado el 20% del total.

Hidalgo, Quintana Roo, Tlaxcala, Guerrero y Campeche son las entidades que mayor proporción de trabajadores eventuales ante el IMSS observan en el país; salvo el caso del último mencionado, las demás reportaron además un decremento en la proporción de sus trabajadores permanentes en el periodo referido.

De Acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, el cuarto trimestre de 2012 el 44.5% de los mexicanos ocupados percibían ingresos inferiores a los dos salarios mínimos; para el tercer trimestre, la proporción creció a 45.2%, suficiente para que en términos absolutos para cifra pasara a 22 millones 470 mil mexicanos, es decir, 635 mil trabajadores más con ingresos inferiores a los 900 pesos semanales.

De hecho, antes de la reforma laboral el ingreso promedio del mexicano era de $1,325 pesos (USD 101 aprox) semanales en tanto que el último indicador reflejó $1,314 pesos. Haciendo uso de la calculadora de inflación para el periodo analizado, el poder adquisitivo del ingreso se depreció a un equivalente de $1,228 pesos semanales de noviembre de 2012.

El salario medio de cotización en el IMSS al menos tuvo un incremento que superó en ‘5 pesos’ la inflación del periodo evaluado al estar hasta el corte de octubre en 280 pesos diarios. Como se dijo en un principio, la reforma laboral no solamente ha afectado a los trabajadores sino que ha hecho lo propio con gran parte del sector patronal que la impulsó; y todavía le falta lo peor.

One thought on “Reforma laboral en México reduce empleo formal y elimina beneficios

  1. Las condiciones de los trabajadores mexicanos son adversas como nunca. El salario mínimo en nuestro país es el más bajo de los países afiliados a la OCDE y, para agravarlo, los horarios de los que trabajan en México, son los más prolongados de cuantos es posible revisar dentro de ese mismo organismo. La concentración de la riqueza provoca una de las más desiguales situaciones del mundo. Un pequeño porcentaje de potentados (cuyas fortunas más bien tienen orígenes dudosos) se apropian de un porcentaje escandalosamente alto de la riqueza que producimos todos los mexicanos (las cifras dicen que el 1 por ciento de la población se apropia de casi el 40 por ciento de la riqueza). Los empresarios han logrado que los políticos aprueben leyes gracias a las que se desentienden de toda obligación con sus trabajadores. Quien no cuenta más que con su fuerza de trabajo no tiene seguridad de ninguna especie, además de que su salario está castigado como pocas veces en nuestra historia. Los empresarios están autorizados legalmente a despedir a sus empleados casi a su antojo, las batallas legales entre patrones y trabajadores son inexistentes en la práctica y, cuando ocurren, siempre son grandes triunfos para los capitalistas. El poder legislativo aprobó una ley llamada de Afores para que los que trabajan ahorren para su pensión de retiro, con lo cual liberan de tal compromiso al empresario. Pero resulta que el dinero de los trabajadores retenido por los bancos extranjeros, es expuesto a los azares del juego de la bolsa de valores en beneficio de los bancos y en detrimento de los trabajadores. Las llamadas Afores, así, son un gran robo a los trabajadores mexicanos, un crimen del gobierno al poner en manos extranjeras el futuro de más vulnerabilidad de la mayoría de los mexicanos. Hoy los empresarios se apropian del tiempo, de la vida de los mexicanos a cambio de raquíticos salarios que no permiten vivir ya no digamos de manera desahogada, sino que ni siquiera es posible cubrir la canasta básica. Finalmente agreguemos la corrupción generalizada del gobierno, empezando por el titular del ejecutivo quien ha sido certeramente señalado como un extorsionador, pues se ha convertido en propietario de mansiones millonarias sin haber justificado tan inmensas ganancias. Y en general, los políticos se han convertido en una clase parásita e improductiva para los mexicanos, pero completamente al servicio de los privilegiados. El sistema se sostiene con base en dos grandes pilares: la corrupción generalizada, incluso de colusión de los gobernantes con el crimen organizado y la represión violenta del descontento social. La inconsciencia de los poderosos no les permite ver la gravedad de la circunstancia, la muy cercana posibilidad de un estallido social que sería incontrolable.

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