Respuesta a #NosRobaron, la nueva telenovela de Isabel Miranda Torres

Juan Carlos Pérez Ruíz

A todas las víctimas directas e indirectas de Isabel Miranda en el falso caso Wallace, en el caso Nestora Salgado, en el caso Martí y en el caso Cassez Vallarta, que han sufrido en carne propia la psicopatía de una criminal disfrazada de víctima.

Pese a la complicidad de la mayoría de los medios de comunicación tradicionales -que no han dicho ni una palabra sobre la investigación judicial, que la Fiscalía General de la República confirmó a Los Ángeles Press, y hoy pesa sobre Isabel Miranda Torres- y el temor (¿o colusión?) de la mayoría de las figuras públicas de México que siguen en silencio absoluto al respecto, los últimos días han sido amargos para María Isabel Miranda Torres (o Isabel Miranda de Wallace, Isabel Torres Romero, Isabel Miranda Nieto, o cómo quiera que se llame realmente en cualquiera de sus múltiples identidades legales). 

La pseudoactivista  presidenta de la organización fantasma -porque, de acuerdo a los registros oficiales, ni siquiera cuenta con registro, ni permisos para operar- Alto al secuestro, parece precipitarse con su montaña de pruebas fabricadas, declaraciones falsas, documentos falsificados y contradicciones insostenibles. Más pronto de lo que aparenta, la impunidad que goza esta maestra del engaño, las amenazas y el tráfico de influencias, podría desbarrancarse vertiginosamente por la pendiente de la justicia mexicana; la misma que hace casi tres lustros utilizó para criminalizar y pisar bajo las botas de la mentira y la fuerza bruta, a todo aquel que se interpusiera entre su montaje y sus sueños de poder político, fama y dinero del erario. 

El mismo sistema penal que le permitió abusar de y destruir no sólo a los detenidos por el falso caso Wallace y sus familias sino también a todos los activistas, abogados y periodistas que la pusieran en evidencia, hoy es un sistema penal que comienza con el pie derecho un proceso de renovación gracias a la renuncia del ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora y se fortalece con la suspensión del magistrado Jorge Arturo Camero Ocampo, quien parece estar involucrado en una red de corrupción y enriquecimiento inexplicable destinada a sabotear el proyecto presidencial del aeropuerto de Santa Lucía. 

La subterránea pero absoluta dictadura de Isabel Miranda de Wallace -que nunca ha tenido un cargo público, pero ejerce más tiranía, control y terror que si tuviera- solo acabará si el nuevo gobierno se mantiene firme en la transformación del poder judicial, y se niega a prestarse a los turbios acuerdos criminales y extorsiones varias de esta contumaz, sádica, sanguinaria depredadora; nauseabunda, cínica e infame vividora de una falsa tragedia, que con su farsa se burla de las verdaderas víctimas de este país. 

Tres hechos se convierten en las primeras grietas del próximo -y deseado por millones de mexicanos a juzgar por las redes sociales, hay que agregar- derrumbe total del falso caso Wallace: 

1) La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se negó a atraer el amparo que interpuso César Freyre Morales, detenido por el falso caso Wallace y que fue sentenciado a 131 años de cárcel. Freyre, quien ha sido torturado física y psicológicamente hasta lo indecible y cuya madre y hermana estuvieron presas con el fin de presionarlo para declararse culpable, se encuentra impugnando una sentencia de 131 años de cárcel. Al intentar atraer el amparo, Isabel Miranda pretendía conocer el amparo y revertirlo. Pero al haberle negado a Isabel Miranda la posibilidad de atraerlo que Isabel Miranda de Wallace solicitó, esa senda le ha sido negada, al menos esta vez. Esto es histórico, considerando que prácticamente nunca se le había negado ningún recurso legal a la señora, por absurdo que éste fuera. 

2) El juzgado 16, el cual llevaba el falso caso Wallace y el mismo que la señora ya había corrompido durante años a golpe de sobornos, cerró sus puertas. 

3) La Fiscalía General de la República confirmó a Los Ángeles Press que ya existe una carpeta de investigación en contra de Isabel Miranda de Wallace, por el delito de tortura y la probable fabricación de pruebas y culpables, así como por otros delitos a otros funcionarios públicos que participaron en el caso.

Hasta el momento, si es que la Fiscalía General de la República y el resto de las instancias correspondientes se continúan y profundizan en sus avances, la telaraña en que Isabel Miranda enredó y atrapó las vidas de sus víctimas está a punto de ser limpiada por completo. Braulio Robles Zúñiga, ex ministerio público que participó en las torturas que la dueña de los anuncios espectaculares Showcase Publicidad infligió sobre sus víctimas, ha empezado a declarar en la Fiscalía como testigo. 

No es casualidad que tras haber lanzado aquel ridículo #RetoWallace (al que muy convenientemente le fijo el plazo de un mes y no un período más extenso), ahora la “mafioempresaria” -como es secreto a voces que la llaman algunos empresarios de publicidad exterior, que han padecido la corrupción de su empresa Showcase Publicidad– pretenda conmover a la opinión pública con una carta y video con motivo de los cincuenta años del nacimiento de su hijo Hugo Alberto este 12 de octubre. 

Con una carta y video titulados “Nos Robaron” a los que los medios tradicionales y digitales –Cultura Colectiva y Milenio principalmentealiados a la presidenta de Alto al secuestro dieron difusión el pasado fin de semana, la señora Wallace lee su carta que no es más que una letanía de todo lo que “le han robado”. Victimizándose a conveniencia como es costumbre y con música sentimental de fondo -pa’ que amarre el chantaje sentimental, podríamos creer los malpensados-, el video muestra fotografías de Hugo Alberto cuando niño, adolescente y adulto joven mientras Isabel Miranda enumera una lista de todo lo que “le robaron” . Y en un desesperado intento por conseguir la empatía del auditorio, que en su gran mayoría ya no creen en nada que ella diga, la dueña de Showcase Publicidad recita: “Nos robaron la paz no únicamente a nuestra familia: A todos los mexicanos”, como si el resto de los mexicanos se dedicaran a torturar y fabricar pruebas, con la complicidad de autoridades. 

Sin embargo, la verdadera intención del video brota con su cierre, que linda entre la amenaza y advertencia; prístino reflejo del temor de la señora a ser próximamente encarcelada por todos sus delitos y falsedades, y a que sus víctimas por fin puedan volver a vivir en libertad. “Nos robaron la seguridad en todo el país. Esperamos que no nos roben la justicia”, dice Miranda de Wallace al final de su video-telenovela -al mismo nivel que La rosa de Guadalupe o un talk show de Laura Bozzo-, y mientras cierra su video pone una foto composición con Andrés Manuel López Obrador y el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. 

Quizás el hacer referencia al ministro de la Suprema Corte tenga que ver con sus declaraciones esta semana pasada sobre las presiones que el ministro recibió por parte del gobierno de Felipe Calderón, en el caso de la incendiada guardería ABC -en el que estaba involucrada Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, prima de la esposa de Calderón, Margarita Zavala- y en el caso Florence Cassez, en el que el hoy ex panista pretendía continuar con la farsa de su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. 

Es bien sabido, aunque el ministro no la mencione con nombre y apellido, que una de las operadoras de las presiones para obedecer a Calderón y mantener en prisión a la ciudadana francesa Florence Cassez, fue Isabel Miranda de Wallace, quien se presentó en varias ocasiones en la Suprema Corte para presionar a los ministros y llegó hasta acusarlos de corruptos cuando la liberaron. El que el ministro Arturo Zaldívar se atreva a hacer estas declaraciones es síntoma no sólo del comienzo de la renovación del poder judicial, sino que muy probablemente le ha perdido el miedo a Felipe Calderón y a su sicaria, Isabel Miranda de Wallace. 

De forma miserable, Isabel Miranda de Wallace pretende también chantajear al presidente López Obrador, pese a que él incluso ha evitado en todo lo posible dar una opinión personal sobre el caso. 

Desde este espacio, el que esto escribe le contesta a la señora que no es a ella a la que robaron nada, puesto que no existen pruebas científicas de que su versión realmente ocurrió. La gota de sangre, la única prueba que sostenía el caso, ha caído por completo, tirando ya el caso, con la presentación del padre biológico en el Senado de la república en conferencia de prensa, coordinada por la senadora Nestora Salgado y la periodista Guadalupe Lizárraga, y confirmado por los resultados de las pruebas de ADN obtenidos por la Fiscalía General de la República. Por el contrario, sobran pruebas de la fabricación del caso y de los múltiples métodos que ha utilizado para intimidar y agredir a los detenidos, a sus familias y a todo aquel que se ha atrevido a tocar este tema. 

Todos los personajes corruptos de los gobiernos genocidas que la apoyaron y la encumbraron -Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto- junto con criminales de cuello blanco como la misma Isabel Miranda de Wallace, son quienes nos robaron a todos los mexicanos la paz, la tranquilidad, la seguridad y cientos de miles de vidas de mexicanos asesinados, desaparecidos o que han matado en vida manteniéndolos en prisión por delitos que jamás cometieron y que incluso, tal vez nunca existieron. 

Personajes como los comunicadores Sergio Sarmiento, Guadalupe Juárez, Ciro Gómez Leyva; el reportero de nota roja y experto en violar la presunción de inocencia de todo aquel que se le cruce en el camino, Carlos Jiménez, y politicastros de baja calaña moral y negro historial como el ex funcionario y gran amigo de Felipe Calderón, Javier Lozano, aún intentan defender a Isabel Miranda de Wallace. Pero afortunadamente, los mexicanos en redes sociales ya no creen en ellos y la justicia empieza a trabajar a favor de la verdad. Señal inequívoca de que esta telenovela siniestra llamada El falso caso Wallace -que nada le pide a Cuna de lobos– está a punto de llegar a su fin. Y como sabemos en toda verdadera telenovela, la verdad sale a la luz, el bien triunfa y los villanos reciben un castigo. 

Si Isabel Miranda de Wallace no se ha atrevido a salir a desmentir que está siendo investigada por la Fiscalía General de la República ni siquiera con su amigo el conductor Nino Canún, es porque sabe que la investigación está en curso y que debe cuidarse de sus declaraciones. 

Ojalá, por fin, el gobierno de la Cuarta Transformación decida poner un alto y una sanción a Isabel Miranda de Wallace y a todos sus cómplices en las instituciones judiciales, jurídicas y gubernamentales; algunos de los cuales hoy se han colado en el nuevo gobierno, como la señora Sanjuana Martínez, quien desde Notimex continúa favoreciendo a la presidenta de Alto al secuestro. 

La Cuarta Transformación no será tal, sino se impide que este tipo de casos sigan robando la paz, la dignidad y la justicia a la que aspiramos en este país. El Estado de Derecho está secuestrado por personas como Isabel Miranda de Wallace y debemos volver a ponerlo en libertad.

 

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