Sandy: Los estragos que vienen

Las personas buscan en casas y negocios destruidos durante el huracán de arena en la sección de Rockaway del barrio de Queens en Nueva York Foto: Spencer Platt , AFP

Francisco Ramírez*

Muchos de los estragos que ha dejado el Huracán Sandy no han sido dimensionados todavía por los medios. La despiadada tormenta golpeó –como siempre– a los más pobres de Nueva York y de New Jersey, aunque circulan pocas imágenes de nuestras comunidades.

Yo soy una persona que toma las cosas serenamente, pues conozco al gobierno y cómo los medios de comunicación alarman y mienten para sacar ventaja económica. Y me doy cuenta que en el otro lado de la asoleada costa oeste, las campañas electorales siguen a todo color como las familias que buscan un refugio o qué comer, aquí y no se atreven a pedir ayuda porque no tienen papeles, no están informados de los centros de atención o se sienten demasiado confundidos con la pérdida de algún familiar o de sus casas, que aún deben y ya han desaparecido.

Esa mañana en que se desató la tormenta, al salir a la calle, me encontré con una vecina que recién llegaba de Cuba. Se veía apurada, inquieta, y hasta espantada. Al preguntarle si estaba bien, me dijo que allá en Cuba “el huracán había dejado varias decenas de muertos”, y me reiteró “cientos, y eso no sale en los medios”, y se fue apurada advirtiéndome que por la tarde o noche la tormenta arreciaría en Nueva York. Ya después me enteré que eran alrededor de 133 muertos, y ya iban al menos 44 de ellos en Nueva York.

Mi vecina cubana antes de marcharse me insistió: el “ojo del huracán se va juntar en Manhattan”. Hasta ese entonces creí la magnitud del fenómeno, más por boca de mi vecina que por al prevención de los medios. Así que me preparé con lo que aquella dama me sugirió: velas, comida y agua. Y me dispuse a esperar la gran tormenta.

En el metro de Nueva Jersey Foto: AP/Port Authority of New York and New Jersey

La espera fue lenta y tediosa, como todas las esperas. Ya entrada la tarde, se veían los primero rasgos del huracán con vientos rápidos y unas gotas grandes de agua. Esto ocurría en Brooklyn, desde donde su servidor se encuentra en resistencia, lucha y reporta para el mundo. La noche pasó con noticias de todos lugares y desde los camaradas radicados en los cinco condados de Nueva York y en New Jersey.

Los medios de comunicación exageraban hasta ese momento, y en México se pensaba que era el fin de Nueva York, justo como la película “The Day after” lo sugería. Me fui a dormir como a las dos y media de la madrugada y aún contaba con energía eléctrica, Internet, y si salía a la calle algunas tiendas estaban abiertas. Pero al día siguiente todo se paralizó. No se sabía bien a ciencia cierta cuáles eran los daños que había dejado el huracán, que para medio día ya perdía fuerza y se iba alejando. En las noticias se miraban fotos del desastre con árboles caídos e inundaciones por doquier. Así algunos barrios y el metro fueron inundados parando en su totalidad la actividad neoyorkina.

Las partes más afectadas fueron New Jersey y parte del bajo Manhattan. Aún no hay energía eléctrica en esta zona ni se puede trabajar, y se estima que tovadía pasarán varios días más en esas condiciones. Sinceramente, no lo parecía. Pero la tormenta Sandy dejó a muchos de nuestros paisanos y otras nacionalidades sin casa, sin trabajo, y lo han perdido todo. Bueno, casi todo, que aún les queda la vida, y que otros no corrieron con tal suerte, murieron aplastados por los árboles o por su propia casa.

Atlantic City, NJ Foto: Getty Images

El día de hoy nos despertamos sin gasolina y nadie sabía nada. Nadie en los medios dio la noticia, tampoco hubo un aviso de gobierno para advertir a la ciudad para que no se movilizara. Quienes nos trasladamos a nuestros trabajos tubimos que quedarnos todo el día, hasta la noche, para conseguir quién nos regresara cerca de nuestras viviendas. Las escenas con las que me encontraba en la calle, me hicieron recordar más bien a la película de “Mad Max”, en donde los individuos se peleaban por la gasolina. El preciado líquido, se volvió más preciado a nivel individual, y ya no sólo un pleito entre países. Quedó claro el día de hoy. Mucha gente desesperada se disputaba el lugar en alguna gasolinera que era fuertemente resguardada por la policía. Así, equipados con cualquier recipiente, buscaban en todas las gasolineras para ver en cuál podían adquirir el tesoro.

Parecía increíble que desde temprano ni en Queens, Brooklyn, o el Bronx no existiera combustible. Tal parece ser que la orden fue dada en general y a todas las gasolineras para que no vendiera gasolina a nadie, hasta muy entrada la noche de hoy viernes 2 de noviembre. No se sabe tampoco cuando se podrá restablecer la vida en New york ni en New Jersey. Son muchas zonas las que siguen sin luz ni gasolina. Sólo cuentan con un celular que los que tienen suerte cargan de vez en vez en su carro al echarlo a andar. Pero tampoco tienen comida y muchos se han quedado sin casa.

Pánico por la falta de gasolina en NY Foto: Francisco Ramírez

Esta claro una vez más el trabajo lo tenemos que hacer nosotros, los de abajo, los más jodidos y los más afectados. Hay familias que perdieron todo, incluyendo la vida de algún familiar, y esta Navidad simplemente no la celebrarán. El llamado y cómo siempre desde estas trincheras es para solidarizarnos. Para pedirles que se deje el ego a un lado, la envidia, y la dejadez, el valemadrismo de los mexicanos y ayudar con lo poco que tengamos.

Aquí, en Nueva York, tampoco se puede esperar nada del gobierno. Lejos de mandarnos víveres o destinar albergues para ayudar al desprotegido, lo único que manda son policías para vigilar las gasolineras y militares con tanques para vigilar a la población. La tarea es de nosotros, ayudarnos mutuamente ahora en momentos difíciles, mano a mano, hombro con hombro.

Es en esta parte en donde se requiere de tu ayuda cualquiera que ésta sea menos moral. Porque cuando se viven tiempos difíciles el apoyo moral no sirve de nada. Si quieres ayudar, puedes hacerlo físicamente, donando ropa, repartiendo comida, cocinando o ayudando en el transporte (si tienes aunto con gasolina). El centro de recolección de ropa y alimentos y para ayudar físicamente es en 5406 4th Ave Sunset Park Brooklyn. Ahí en la Iglesia San Jacobi, en donde ya el movimiento Occupy y la Unión se estan organizando y tienen la batuta en la solidaridad comunitaria para la distribución de alimentos en las áreas afectadas.

Para más información puedes marcar a los teléfonos

347 982 1677 o al 347 666 -1296

Méxicanos Teléfonos para emergencias llamar/ Mexicans Call Emergency Telephone

917 459 2143 y 917 628 3053

Va desde la redacción en Brooklyn

Detektor’Zine 2 Nov 1012

 

2 thoughts on “Sandy: Los estragos que vienen

  1. No puedo imaginar que el PAIS mas poderoso del mundo tenga marginada a la población y además la tenga amenazada a través del ejército y controlándola vía la dotación de gasolaina.El dicho de “NO T0ODO LO QUE BRILLA ES ORO”, caé bien a este país. Y parece que se les viene otro huracán. Y sí, lo mejor es estar unidos.

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