Sigue siendo el Estado

Víctor Rogelio Caballero Sierra

La obsesión delirante del titular del Ejecutivo, el día de hoy en Tlapa, Guerrero, lo llevo a decir que “En el caso de Arnulfo (refiriéndose al activista Arnulfo Cerón, víctima de asesinato) y de los 43 estudiantes, y muchos otros casos, no se puede hablar de crímenes de Estado, porque ahora el representante del Estado mexicano, comandante supremo en jefe de las Fuerzas Armadas, el que les habla, el presidente de la República, no va a permitir ninguna injusticia, no va a permitir un acto autoritario”

Y decimos obsesión delirante, porque este sujeto, dejando a un lado sus responsabilidades constitucionales y legales, lanza la misma verborrea cuando trata de explicar “sus” razones para abstraer al régimen actual de lo ocurrido en el régimen anterior, al cual responsabiliza de todo lo malo que pasa en el país. Sin embargo, siempre olvida que fue él precisamente, quien extendió un manto de impunidad al criminal Enrique Peña Nieto y que además –por lo que se ve- ese manto también lo está extendiendo a las fuerzas armadas que han cometido no sólo excesos, sino violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Pero ¿Por qué el sedicente presidente de México hace tal aseveración? Es sencillo suponerlo, porque si bien el caso de la desaparición forzada por parte de elementos del Estado mexicano, de nuestros 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, se verificó durante el régimen anterior, la desaparición y posterior hallazgo sin vida del compañero Arnulfo Cerón, abogado defensor de derechos humanos e integrante del Frente Popular de la Montaña, se verificó en el tiempo que corresponde al presente sexenio y la responsabilidad política, legal y constitucional del mismo, ya recaen sobre el propio titular del Ejecutivo, como recaen los 12 asesinatos de integrantes del CNI-CIG en lo que va de este año 2019, incluido el del compañero Samir Flores, activista del pueblo de Amilcingo, que sostiene una lucha contra el proyecto de muerte, llamado Proyecto Integral Morelos, que goza de la bendición del presidente.

Sin embargo, y respecto al caso de la desaparición forzada por parte de elementos del Estado mexicano de nuestros 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, la cual seguimos considerando como un Crimen de Estado, de igual forma no podemos aceptar la abstracción que pretende hacer el presidente en su delirio, ya que hasta la fecha, estrictamente a nuestra forma de ver, tampoco hay un resultado tangible en las investigaciones y más aún, en algún indicio que nos diga en donde están nuestros 43 compañeros, ya que lo único que hemos escuchado son discursos y lo único que hemos visto son oportunistas fotografías del presidente con el digno movimiento de Madres y Padres de nuestros 43, pero nada de Verdad, ni de Justicia.

Adicionalmente, nos preocupan este tipo de declaraciones, además del despropósito, porque a nuestro juicio, con las mismas el titular del Ejecutivo también busca:

1.- Deslegitimar al Movimiento de Madres y Padres de los 43 y a las organizaciones colectivos y personas solidarias que lo acompañamos, ya que además de considerar más allá de una consigna (Fue el Estado), también creemos, por lo menos nuestros espacios, que el Estado mexicano sigue siendo el responsable directo de la desaparición forzada de nuestros 43, en donde cabe destacar que nuestro sistema jurídico está basado en el Derecho Positivo –lo que significa que el Estado está regulado por leyes y no por costumbres- y este Derecho Positivo indica que el Estado constituye un poder coactivo y normativo de la conducta humana, conformado por Territorio (en su significación geográfica), Pueblo (como unidad personal, en modo alguno territorial) y Poder (en su acepción vinculada pura y simplemente al Estado).

Así entonces, la responsabilidad del Estado en los crímenes que ha cometido, no se eximen por los cambios de régimen o de gobierno, ya que los elementos se mantienen sin cambios, máxime si consideramos que el actual titular del ejecutivo, llegó al poder, con las mismas reglas constitucionales y legales que lo hicieron los anteriores. El presidente actual, no tomó el gobierno por las armas, mediante una revolución (aunque no les guste esta afirmación a sus feligreses), ni en la transición del poder público se verificó la interrupción del orden constitucional (artículo 136 CPEUM).

2.- Mantener la impunidad para los elementos del Ejército que participaron en la desaparición forzada de nuestros 43, porque a pesar de que se asume “Comandante Supremo en Jefe de las Fuerzas Armadas”, hasta la fecha nada se sabe de la integración de alguna línea de investigación seria, efectiva y real, tendiente a esclarecer la participación de elementos del Ejército en la terrible noche de Iguala, del 26 de septiembre de 2014, en la que fueron asesinadas seis personas y 43 estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, fueron desaparecidos forzadamente por el Estado mexicano, en la que los medios masivos y tradicionales de comunicación, el clero, los intelectuales reaccionarios pero, sobre todo, el gobierno, han insistido una y otra vez en que estos crímenes fueron cometidos exclusivamente por fuerzas policiacas municipales.

El poder coactivo del Estado y que regula la conducta humana, se ejerce de manera conjunta de acuerdo a lo establecido en la Constitución y en forma absoluta para todo el territorio nacional y sobre toda organización social. Así, podemos afirmar y concluir que toda la represión, toda la violencia y corrupción del gobierno es, desde luego, responsabilidad del Estado. Lo falaz de las afirmaciones del día de hoy por parte del titular del Ejecutivo también se ha confirmado con las investigaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), donde se detallan las acciones y omisiones del Ejército y de la Policía Federal Preventiva (PFP) en estos hechos, lo cual infiere una participación directa de todas las fuerzas armadas al servicio del Estado.

Creo que todas y todos aquellos seguidores y simpatizantes del régimen actual, con la declaración de hoy del titular del Ejecutivo, deberían avergonzarse de haber estado posteando en redes sociales durante la campaña presidencial de 2018 y el propio 1° de julio, “que se debía votar por él” para lograr verdad y justicia en el caso Ayotzinapa, pues con aquella vemos, a nuestro juicio, esa posibilidad cada vez más lejana.

En fin.

¡NI PERDÓN, NI OLVIDO!

¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!

Víctor Rogelio Caballero Sierra

Licenciado en Derecho, Director del Colectivo Aequus.-Promoción y Defensa de Derechos Humanos.
Víctor Rogelio Caballero Sierra

Latest posts by Víctor Rogelio Caballero Sierra (see all)

One thought on “Sigue siendo el Estado

  1. ¿Por qué llamar al presidente de México “el sedicente presidente”?
    Desde ese párrafo (si no es que antes), todo lo que escribes es igual de falto a la verdad, o mínimamente, tergiversado.
    Para tu información: Nunca antes un candidato a presidente hubo ganado con tantos votos como amlo. Más del 50% de los sufragios fueron para él.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *