Tres ataques de la Policía de Iguala y ninguna advertencia a víctimas

Joven asesinado por los policías municipales en Iguala, el 27 de septiembre. Foto: Flor MIranda
Joven asesinado por los policías municipales en Iguala, el 27 de septiembre. Foto: Flor MIranda

Por Teódulo Pineda Bahena

IGUALA, Guerrero.- Noche sangrienta y de terror pasaron los habitantes de Iguala, ubicada al norte del estado mexicano de Guerrero, localizada a unos 192 kilómetros de la capital del país, debido a tres ataques diferentes en la que perdieron la vida por lo menos nueve personas el pasado 27 de septiembre a manos de la Policía municipal y un comando armado.

El primer ataque por elementos de la policía municipal de Iguala se dio tras perseguir por unos minutos a tres autobuses que fueron tomados en préstamo por estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Sin advertencia alguna, los municipales dispararon con rifles de alto poder, calibres .223 de los conocidos como AR-15, a lso autobuses, causando la muerte de dos de los estudiantes e hiriendo a unos 25 más.

Según declaraciones de estudiantes sobrevivientes, en exclusiva para Los Ángeles Press, sus compañeros estuvieron en esta ciudad para solicitar una cooperación económica a fin de preparar su participación en una gran marcha que se llevará a cabo el 2 de octubre próximo en la ciudad de México. Para ello se trasladaron en una unidad de la línea Estrella de Oro y dos de Costa Alegre, y cuando ya se disponían volver a Ayotzinapa fueron alcanzados por elementos de la policía municipal, y otro grupo armado vestidos de civil que también les dispararon. “No hubo ningún aviso, no les dijeron que se detuvieran ni nada, solo les dispararon”, dijeron.

En estos hechos se registraron como a las 21:30 horas y el primer estudiante ejectuado por los municipales fue Daniel Solís Gallardo de Zihuatanejo.

Estudiantes de la Normal de Iguala y un dirigente sindical del Colegio de Bachilleres convocaron a una rueda informativa en un punto localizado por el periférico norte de esta ciudad. Estando en plena reunión, desde fuera de las instalaciones a donde se daba la información del primer ataque, fueron “rafagueados” nuevamente por armas automáticas de grueso calibre, perdiendo la vida en el lugar otro estudiante  de nombre Yosinavi Guerrero, de Tixtla y herido de gravedad el dirigente sindical del Colegio de Bachilleres Alfredo Ramírez.

La sociedad igualteca se sumió en pánico, varios líderes estudiantiles locales fueron asegurados en sus hogares y ante cualquier cuestionamiento sobre de ellos o de estudiantes de cualquier institución de nivel medio superior, se guardaba silencio.

Pero aún faltaba: poco más tarde se supo a través de las redes sociales que otro autobús que transportaba a los integrantes del equipo de fútbol de Tercera división “Los Avispones ”de Chilpancigo (quienes habían sostenido un encuentro con el equipo local), también fueron emboscados por el grupo armado que disparó después de los municipales, entre los puntos denominados Rancho del Cura y Santa Teresa, y dos de los ocupantes de la unidad, más una mujer que viajaba en taxi, próximo al autobús perdieron la vida.

 Se aseguró que fueron un grupo de policías y personas vestidas de civil los que abrieron fuego en contra de la unidad sin ninguna señal o llamada de advertencia. Dispararon por espacio de algunos minutos y huyeron.

Aquí perdieron la vida un adolescente de 15 años, parte de los acompañantes del equipo de nombre David Josué García Evangelista y el chofer de la unidad (identificada como una unidad de la empresa Castor-Tours) Víctor Lugo Ortiz. De la señora que viajaba en el automóvil de alquiler no se ha dado la identificación.

Un breve recorrido por las calles de Iguala este 27 de septiembre, dio la impresión de la reacción de los habitantes ante estos hechos. Pocos vehículos, pocas personas transitando en el centro de la ciudad antes de las 10:00 de la noche. Incertidumbre y sobre todo, ningún joven por temor a ser confundidos por estudiantes.

Pero tampoco circulaban patrullas ni vehículos oficiales. Por disposiciones del gobernador de la entidad Ángel Aguerre Rivero, se ordenó que elementos del ejército y corporaciones estatales acuartelaran a los más de 200 elementos de la Policía Municipal hasta el esclarecimiento de estos hechos. Al parecer en el proceso de investigación, el cual se dice que ya se inició, se espera la declaración tanto de los policías acuartelados como de unos 100 normalistas quienes aseguran que tras de estos hechos, se desconoce el paradero de 25 compañeros.

Incluso, por la mañana del 27 de septiembre en las proximidades del lugar en que fueron baleados los que dieron la conferencia de presa, se encontró el cuerpo de unas personas como de 18 años cuya identificación no se había dado, ya que quienes lo asesinaron le arrancaron la piel de la cara y los ojos. Los estudiantes temen que se trate de uno de sus compañeros desaparecidos.

Finalmente, el Segundo Informe de actividades de gobierno del presidente municipal de Iguala José Luis Abarca Velázquez fue suspendido, y el de su esposa, María de los Ángeles Pineda de Abarca, presidente del organismo conocido como DIF también ya que se tenía temor a que fueran boicoteados por opositores a esta pareja que durante su gestión han sido denunciados por vínculos con el narcotráfico.

Independientemente de los que comentan representantes de Organizaciones No Gubernamentales, que consideran que lo ocurrido en esta ciudad son acciones de represión del Gobierno Federal en contra de grupos estudiantiles que critican severamente las reformas hechas en este sexenio; entre los ciudadanos comunes y corrientes, amas de casa y jóvenes obreros o empleados, se afirma que la seguridad que pregona el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, es falsa. Que en Guerrero la tranquilidad que se refleja es porque los medios informativos callan, o los obligan a no divulgar todos los hechos violentos y de inseguridad que viven.

Iguala es una zona de lucha entre tres grupos por lo menos y que son identificados como La Familia Michoacana, Guerreros Unidos del Sur y “Los Rojos”. Uno de ellos plantea que todas las actividades de extorsión, secuestro, venta de protección y actos similares deben de erradicarse por completo para permitir que la economía de la región se fortalezca y la gente pueda vivir sin zozobra, en paz; que lo único que debe de mantenerse es la venta de enervantes y los negocios tradicionales de servicios sexuales, bares y cantinas. Otro grupo mantiene su posición por lo contrario y en tanto, uno más, apuesta todo su poder y su dinero en mantener a personas clave de la sociedad en puestos políticos importantes a fin de que puedan operar bajo la protección del poder público sin problemas.

Y concluyen en que los acontecimientos de esa noche sangrienta y de terror, fueron para desacreditar los argumentos de los políticos que están trabajando por su futura elección.

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