Una mente sociópata en México: La señora Wallace

Enrique Domínguez Gutiérrez

La sociopatía es un trastorno de la personalidad, conocido como desorden de la personalidad antisocial. El sociópata se caracteriza por carecer de empatía hacia los demás, fuerte egocentrismo, desapego a las normas sociales, así como una tendencia a simular sentimientos. Es inestable emocionalmente y muy impulsivo, lo cual en ocasiones puede derivar en agresiones o situaciones de violencia. Al mismo tiempo, suele ser encantador, pero poco confiable. Carece de sentimientos de culpa, vergüenza o arrepentimiento. (Significados.com)

Absurdo pensar que una persona, como Isabel Miranda Torres, quien durante años se ha manejado con tal desorden de personalidad antisocial, no sólo haya sido condecorada, si no también reconocida en los medios tradicionales como una defensora a ultranza de los derechos humanos, generando con ello una imagen de “Madre Teresa”, como la heroína de las víctimas de secuestro. Donde lo ridículo raya en la ingenuidad de aquellos que todavía confían en ella y el putrefacto sistema judicial.

Resulta inverosímil, incongruente y una apoteosis de lo que se denomina un insulto a la inteligencia. Escuchar a aquellos periodistas como Ciro Gómez Leyva, Jorge Fernández Menéndez y Sergio Sarmiento, defender aún a esta abominable mujer conocida como “La Wallace”. Sólo habría que hacerse un par de preguntas: ¿Son ignorantes de lo que realmente ocurre? O, a sabiendas de que están ahogados en un mar de estiércol, ¿son cómplices de esta fabricación de culpables?

Resulta sospechosa esa posible alianza con los medios para seguir apoyando a la organización que preside Isabel Miranda Torres, “La Wallace”, llamada “Alto al Secuestro”. Es difícil de entender que existan organizaciones y dependencias de gobierno que todavía le den acogida para hablar de los derechos y del castigo a culpables, erigiéndose como férrea representante de las víctimas, donde basta un sólo señalamiento para satanizar a alguien sin tener ninguna prueba científica y contundente, como lo hizo en el caso de Brenda Quevedo, Jacobo Tagle, Albert y Tony Castillo, César Freyre, Jael Uscanga y Juana Hilda González Lomelí.

Para una mente sociópata, quebrantar las leyes, mentir y comportarse de forma impulsiva suele ser una constante, además, jamás tendrán la empatía para entender al doliente. Su visión es un egoísmo total, alentando y acumulando el odio en perjuicio de quien se atreve a contradecirla. El uso de un corrupto estado de justicia como adalid cómplice de tropelías y de las más míseras vilezas.

Utilizar la supuesta muerte de su hijo habla más de esa decadencia moral de una sociedad donde ella lleva la delantera. Buscar la aceptación por un falso “fin noble” solo acaba por hundirla y sepultarla en ese chiquero enlodado de heces.

Obtener poder, encumbrarse y hacer negocio es el fin cuyo medio es su propio hijo, sus objetivos: Utilizar su empresa para chantajear a los gobernadores y establecer métricas para determinar los índices de secuestro, golpetear a aquellos que no se someten a sus presiones y emplear su organización Alto al Secuestro como tela aparente para sacar raja política y económica.

¿Es posible vivir una vida en paz con una larga lista de agravios a personas inocentes? La respuesta es “¡SÍ!” Solamente hay que echarle un ojo a Isabel Miranda Torres, “La Wallace”.

¿Qué sentiría usted, si por azares del destino apareciese en una fotografía y fuese incriminado en un secuestro, sólo por la ocurrencia de alguien, y verse de pronto golpeada o golpeado, violada o violado, con métodos de tortura, lastimándole sus genitales, padeciendo descargas eléctricas, macerándole tejidos, deteniendo a su familia y obligándole a confesar bajo tortura y permanecer encerrada o encerrado por años? No sólo le desgraciarán la vida a usted, también lo harían con sus hijos y su familia.

Es muy importante para la sociedad saber y evitar que este tipo de crímenes en lo futuro no se vuelvan a presentar. Es evidente que nadie está a salvo de esto, precisamente porque no tenemos en quien confiar, la policía y el sistema de justicia no otorga una sensación de seguridad, menos de certeza.

Pensar que somos vulnerables a un simple señalamiento de un ser sin escrúpulos, maldito y salvaje, nos hace temer por nuestra propia integridad. La inseguridad es latente y no es ficticia, estamos expuestos a ellos y a los criminales de la calle. Pero, a diferencia de estos últimos, los primeros siempre tendrán el modo de seguir avanzando de manera impune, con luces y reflectores aparentando una piel buena y bondadosa cubriendo al mismísimo satanás.

 

Enrique Domínguez Gutiérrez
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2 thoughts on “Una mente sociópata en México: La señora Wallace

  1. no quiero molestar pero si hay tanta prueba de que el hijo de wallace está vivo por qué nadie las publica? los bauchers , algún video de él en un centro comercial o afuera de su casa

  2. Me parece que los comentarios aquì vertidos, carecen de todo sustento y de Lògica. Si la persona que publica esto tiene alguna o muchas pruebas de sus dichos debe presentarlas al M.P. o ante las autoridades corespondientes, pero no se vale agredir a nadie sòlo por estar de mal humor.

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