Unidad para la transformación… de la granja

Enrique Peña Nieto en la reunión del PRI. Foto: pueblapri.mx
Enrique Peña Nieto en la reunión del PRI. Foto: pueblapri.mx

Ricardo V. Santes Álvarez

¡Camaradas! Espero que no imaginen que nosotros, los cerdos, hacemos esto en un espíritu de egoísmo y privilegios. En realidad, muchos de nosotros no gustamos de leche y manzanas. A mí mismo me disgustan. Nuestro único objetivo en tomar de estas cosas es preservar nuestra salud. La leche y las manzanas (esto ha sido demostrado por la ciencia, camaradas,) contienen sustancias absolutamente necesarias para el bienestar de un cerdo. Nosotros los cerdos somos los del trabajo mental. La gestión y organización total de la granja dependen de nosotros. Día y noche estamos vigilantes de su bienestar. Es por su bien que bebemos leche y comemos manzanas. ¿Saben lo que pasaría si los cerdos fracasamos en nuestro deber? ¡Jones volvería! Sí, ¡Jones volvería! Seguramente, camaradas, […] no hay nadie entre ustedes que quiera ver a Jones regresar.

Squealer a los demás animales, en Rebelión en la granja, George Orwell, 1945.

Amigas y amigos, espero que no imaginen que nosotros, sus gobernantes, obramos con espíritu de egoísmo y privilegios. En realidad, muchos no gustamos apropiarnos de las riquezas del país, pero nos sacrificamos por amor a México. A mí mismo me disgusta ser tan privilegiado. Al hacer propio lo que es de todos, nuestro único objetivo es preservar la salud personal. Los recursos de México (esto ha sido demostrado por los expertos del extranjero, amigas y amigos) representan justo lo necesario para el bienestar de ellos y la salud de nosotros. Sus gobernantes, somos los encargados de conducir al país. La gestión y organización total del mismo dependen de nosotros. Día y noche estamos vigilantes de su estar-bien-jodidos. Es por ello que nos enriquecemos y permitimos que los maravillosos socios del exterior aprovechen las grandes oportunidades de invertir en nuestro suelo. ¿Saben lo que pasaría si los cerdos, digo, sus gobernantes, fracasamos en nuestro deber? ¡El populismo se apoderaría de México! ¡Sí, el populismo se apoderaría de México! Seguramente, amigas y amigos, no hay nadie entre ustedes que quiera ver a un populista gobernándoles.

(Interpretación libre, o más bien libertina y blasfema, de la célebre arenga de Squealer a los demás animales. En Rebelión en la granja, de George Orwell, 1945).

El sábado 25 de julio, en el territorio nacional y allende las fronteras donde vive un mexicano, hubo preocupación y nervio previos a la final de la Copa Oro de fútbol entre las selecciones de Jamaica y México. El domingo 26, presenciamos el juego, donde finalmente el tricolor (el Tri) se coronó con marcador de 3-1: ¡Sí se pudo, sí se pudo! El lunes 27, amanecimos con la nota sobre el denigrante espectáculo protagonizado por un obeso pandillero, el ex-director técnico del equipo, en el aeropuerto de Filadelfia, quien, cual ordinario es, agredió al comunicador Christian Martinoli. ¡Ufff! Resulta que, con todas esas emociones, muchos pasamos de largo la noticia del magno evento patrio que en ese entonces realizó el otro Tri, el PRI, en el Distrito Federal. A eso voy.

Aquel mismo sábado, en la reunión denominada “Unidad para la Transformación”, realizada para reconocer los resultados obtenidos por el partidazo y sus aliados en el proceso electoral del domingo 7 de junio, el presidente Enrique Peña Nieto fue vitoreado. Cuentan las crónicas que, como en sus mejores tiempos de campaña, el Jefe de Estado transmitió energía desbordante, se tomó fotos con quien lo solicitó, y sonrió al escuchar coros de apoyo, como “Vamos, Peña”, y “Veracruz con Peña” (sí, ESE Veracruz). Inclusive, confió que el acto, “me recuerda aquellos que me tocó vivir en campaña”, e hizo particular énfasis a su experiencia reciente, en Veracruz, “en ese calor intenso” (sí, EN ESE Veracruz).

Acompañado de sus archi-reconocidos cercanos del gabinete, que “militan en nuestro instituto político”, el primer priísta advirtió que el partido debe seguir siendo motor de cambio, pero siempre con responsabilidad y estabilidad:

Desde su origen, el PRI ha promovido el cambio con estabilidad [Gracias a él], México pasó de su condición histórica de país de caudillos a ser una nación de instituciones. [El partido] fue clave para pacificar al país […] Democracia y justicia social, han sido la motivación y razón de ser del PRI.

Faltando muy poco para asegurar que respiramos gracias a la bondad del PRI, Peña Nieto dijo que, en el Siglo XXI, la decisión es continuar siendo la principal fuerza de transformación y desarrollo nacional, que ya inició. Entre otras píldoras, mencionó que, en este año, se acabaron los “gasolinazos”; también que, según el “órgano autónomo” llamado INEGI, “la violencia se ha ido reduciendo; poco a poco, se ha ido recuperando la tranquilidad de las familias en diversas regiones”. Asimismo, que “Cada día son más las empresas […] que están invirtiendo”. Como cereza del pastel, afirmó que las “reformas transformadoras” han sido la palanca para acelerar el desarrollo nacional. Ya vemos las consecuencias de tan importantes iniciativas. Ahora, no hay gasolinazos; se llaman, creo, “ajustes”. Y si la violencia se redujo en algunas partes, tal vez sea porque ya no hay a quien violentar ahí. En fin, para eso son los eufemismos y las estadísticas: se acomodan en cualquier lado.

Según Peña Nieto, el horizonte es promisorio. En el sentido de George Orwell, en la granja debe haber tranquilidad; que nadie se acelere (menos, pensando en el 2018). Nada de alborotos, que para el partido-gobierno, o gobierno-partido, los actuales son tiempos de trabajar. “Si algo distingue al PRI”, dijo Peña, “es su responsabilidad y seriedad para ofrecer soluciones viables a los problemas nacionales”. No obstante, elevó una advertencia: “[N]o debemos confiarnos. Hoy, la sombra del populismo y la demagogia amenaza a las sociedades democráticas del mundo. […] Diversos países que se consideraban democracias consolidadas […] hoy han dejado de serlo a causa de liderazgos irresponsables […] México tiene que estar consciente de estos riesgos”.

El mensaje es claro: (1) el partido-gobierno no es populista; (2) la opción viable es el rumbo trazado; (3) la opción inviable es cualquier otra propuesta, sobre todo aquella proveniente de la izquierda; por lo anterior, (4) el enemigo a atajar es aquel intransigente a quien una encuesta del diario Reforma da como ganador si hoy fueran las elecciones presidenciales. Mmmmh, ¿por qué será que los principales promotores de ese “populista” son sus devotos detractores?

Si no hacemos caso al “líder”, lo más seguro es que las cosas se pongan feas. ¿MÁS? ¿Aparecerá Jones? A ver, a ver, ¿es que en realidad el presidente considera que las cosas van bien en el país? Sobre todo, ¿piensa que los mexicanos aún actuamos como los habitantes de la orwelliana Granja Manor, que todo creen al líder Napoleón por ignorancia, convicción, o sumisión?

Hace más de 21 años, el 6 de marzo de 1994, el malogrado candidato oficial a la presidencia, Luis Donaldo Colosio Murrieta, expresó un significativo discurso, que rompió con todo el protocolo. Entre otras cosas, dijo:

Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada… de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales. Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan.

Enrique Peña Nieto aseveró que democracia y justicia social, han sido la motivación y razón de ser del PRI. Puede ser, aunque del dicho al hecho sigue habiendo amplio trecho. Tanto, como que el discurso de Luis Donaldo no rememora el pasado, sino que echa en cara a la grey priísta el presente.

El mandatario cerró su discurso aseverando que, “Gobernar es un privilegio de vida que implica asumir la gran responsabilidad de aportar a la construcción de una mejor sociedad”. En esto me declaro totalmente de acuerdo, aunque desde acá le informo que muchos seguimos esperando que actúe en consecuencia. Su tiempo se acaba.

 

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@RicSantes

 

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