¿Y si un día me desapareciera el gobierno como a ti?

Normlistas de Ayotzinapa, desparecidos por el gobierno de Guerero. Foto: composición redes
Normlistas de Ayotzinapa, desparecidos por el gobierno de Guerero. Foto: composición redes

Carta a un estudiante desaparecido de Ayotzinapa

Óscar Augusto*

Tal vez nunca nos conozcamos en persona, pero yo ya te he visto; te vi en el cartel junto a tus 42 compañeros desaparecidos hace unos días después de que policías te dispararan en Iguala; te vi en el llanto de tu madre y la indignación de tus amigos que exigen justicia; te vi en la esperanza que tiene tu padre de que regreses con vida…

Te vi, y por un momento, me vi a mi mismo… ¿Qué pasaría si un día me desaparecieran como a ti? ¿Quiénes pensarían en mí? ¿De quién sería la incansable búsqueda? Mi madre, mis compañeros, mis amigos y mi padre seguramente actuarían como los tuyos.

Es inevitable preguntarme esto. Cada día que pasa se tipifica más el “delito” de ser joven o estudiante en México. ¿Cuántos desaparecidos más necesita este país para decir ¡ya basta!? ¿A las cuántas muertes vamos a entender? ¿Cuánto dolor nos cabe antes de estallar?

¿Qué nos queda si vivimos en un país donde las autoridades desaparecen estudiantes?

Nunca he estado en Ayotzinapa, pero por tantas cosas que he leído sobre ese lugar, pareciera como si ya lo conociera. Personajes como Lucio Cabañas y Genaro Vázquez se formaron en sus aulas, desde ese momento la Normal de Ayotzinapa ha sido cuna de estudiantes críticos e informados que trabajan por cambiar la realidad del país y a pesar de que el gobierno ha querido cerrarla y se ha visto asediada por grupos armados e incluso por reformas educativas que quieren desmantelarla, han seguido al pie en la lucha por la educación.

¿Por eso te desaparecieron? ¿…por ser una piedra en el zapato de una educación que nos quiere ciegos y sordos ante las necesidades de este país?

Te cuento que hace pocos días conmemoramos el dos de octubre de 1968. Salimos a marchar sin miedo, recordando a los estudiantes caídos de ese entonces, deseando que esa tragedia no se volviera a repetir jamás. Pareciera que la historia nos está jugando una mala broma, pero no es así, la realidad es que vivimos de nuevo esos tiempos donde el gobierno actúa impunemente y desaparece y asesina jóvenes sin dejar rastro, sin un castigo de por medio.

Las fechas pasan y el calendario sigue intacto, recordamos un dos de octubre, recodamos Acteal, Aguas Blancas y más masacres donde el gobierno junto a las fuerzas del orden han generado dolor, rabia e impotencia… hoy, al parecer, agregaremos una nueva fecha a ese calendario de memoria y resistencia al olvido: Ayotzinapa.

En comandos y con la fuerza de los fusiles nos arrancan los unos de los otros.

Cuando leí la noticia de que habían encontrado fosas clandestinas cerca de Iguala, sentí como si me hubieran arrebatado algo: al inicio pensé que se trataba de la libertad; luego supuse que había sido la esperanza. Finalmente me di cuenta que nos arrebataron más que eso, nos haces falta, nos faltan 43… como persona eres más que la idea vaga de la libertad o la esperanza.

Me arrebatan la dignidad para poder reclamarte vivo. Nos llenan de impotencia y nos duele personalmente. Me faltas tú y necesito, desde la honda rabia que me cabe, encontrarte con vida y gritar tu nombre, que mis manos te abracen y que abrazándonos sepamos que hay algo más en este valle de sombras que la desesperación y la desaparición.

Duele tanto, tantísimo, como duelen tantas cosas en México. Hoy nos duele Ayotzinapa… se siente la tristeza, la impotencia, la indignación, el dolor y un clamor que exige justicia por ti y tus compañeros.

Pero una justicia grande, no la justicia chica que encarcela sólo a quien jala el gatillo, sino una justicia grande donde el daño es resarcido, donde los jóvenes vuelven vivos y los culpables -hasta los más poderosos- son señalados.

¡Vivo te llevaron, vivo te queremos!

Desde la distancia te abrazo, hermano, que este abrazo no sea el último y que este abrazo donde sea que estés te recuerde que alguien te busca, que a mí y a todos nos haces falta.

Atentamente: _________________, estudiante de algún rincón de este país.

@oscar_jmora

 *Proyecto Diez

One thought on “¿Y si un día me desapareciera el gobierno como a ti?

  1. Secretario de Gobernación en Guerrero: Jesús Martínez Garnelo

    A la opinión pública

    Presente:

    Lo conocí en Acapulco cuando era magistrado del TSJ. Yo apelaba la sentencia de un juez por “homicidio imprudencial” de familiar víctima de “urbaneros de la muerte”. Fue muy amable conmigo, hasta me regaló un libro, pero no me ayudó en absoluto, y ratificó la sentencia. Platicó largo rato conmigo, que llevaba editados varios libros de jurisprudencia con la editorial Porrúa. En efecto, el pequeño librito que promocionó con un servidor lleva su nombre. Es obvio que conoce los principios de la Justicia al derecho y al revés. Un hombre que ha servido durante mucho tiempo al poder judicial y afirman a los más diversos intereses.

    Le expliqué que yo también escribía y que había publicado un librito. Me abstuve comentarle que tenía de él los peores antecedentes a través de la prensa. Años antes, siendo también magistrado, fue acusado de liberar a un famoso secuestrador confeso: Pedro Barragán. Un delincuente condenado por un juez a veinte años de prisión, y sin embargo él lo exoneró sin mayores trámites. La prensa habló mucho de ello y la opinión pública presionó al poder legislativo para que fuera destituido de su cargo. La cámara de diputados cumplió con su cometido destituyéndolo como magistrado.

    Pero Martínez Garnelo tiene doctorados en derecho y no quedó conforme con la resolución de la cámara y apeló ante la SCJN. Seguramente, ahí puso en juego toda su astucia y sabiduría, se trataba de su prestigio y trabajo. Yo no sé qué intereses se movieron en la Suprema Corte de Justicia de la Nación pero Martínes Garnelo fue exonerado de todos los señalamientos que le imputaban. No solo regresó a su puesto de magistrado sino que lo recompensaron con una millonada por sueldos retroactivos. Ya no supe más que fue del secuestrador liberado.

    Obviamente, esto fue en el pasado. Ahora quiero hablar del presente. Al llegar Ángel Aguirre Rivero a la gubernatura de Guerrero lo nombra a él como presidente del TSJ. Un poco después, o no dio bola con el puesto, o fue tan eficiente que lo nombra de nuevo secretario de gobernación. Es el segundo en importancia para ser exactos dentro del poder ejecutivo. Todo lo que acontece en el estado a él se lo notifican, incluyendo secuestros y crímenes masivos.

    Lo que quiero dejar claro es que a raíz de la administración de Ángel Aguirre se han multiplicado los secuestros y masacres en Guerrero. En Chilpancingo, han acusado reiteradamente al presidente municipal, Mario Moreno Arcos, de ser cómplice y protector de la delincuencia organizada. Los comerciantes siguen pagando “cuotas” y los secuestros son a todas horas. Lo mismo se afirma del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, de estar coludido con el hampa, también su esposa y cuñados. Creo que lo sucedido recientemente a estudiantes de Ayotzinapa lo corrobora y con creces. Y sin embargo, nada ha sucedido en la actual administración, más aún todo va de mal en peor. Martínez Garnelo, se niega a poner en juego toda su sabiduría y destreza para frenar la ola creciente de extorsiones y sacrificios.

    Tanto Aguirre, como Martínez Garnelo, han sido servidores públicos durante muchos años y conocen perfectamente los negros antecedentes del hampa. No obstante, han sido incapaces de frenarlo en la entidad que gobiernan. Ángel Aguirre, es un admirador de Garnelo por tener varios libros publicados. Garnelo, un hombre ilustrado que conoce al dedillo los tres preceptos del derecho: “Vivir honestamente”, “No dañar a nadie”, “Dar a cada quien lo suyo”. Desgraciadamente, solo los aplica en su vida personal, y no en la seguridad ciudadana por quien debe velar.

    Hace poco afirmó ante los medios: “Tengan paciencia los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos”. ¿La tendría él si le hubieran secuestrado a sus hijos? También dice: “no hay necesidad que organismos internacionales presionen al gobierno de Guerrero para agilizar las investigaciones”. ¡Claro que el mundo y todos los organismos deben presionar para que hagan lo que les corresponde y nunca han hecho!

    Si la PGR, realmente quiere frenar la impunidad y el derrumbamiento del estado de derechos en Guerrero, debe empezar por investigar a los servidores públicos de todos los niveles. Incluyendo, al poder ejecutivo, legislativo, y judicial ¿Por qué nunca agarran a los criminales? ¿Por qué permitieron que las corporaciones policíacas hayan sido infiltradas por el hampa? Y lo más importante: ¿Por qué la ciudadanía se niega a hacer denuncias en los juzgados? ¿No se supone que para eso están?

    Ya nadie confía en los jueces y magistrados porque más tardan en apresar a un delincuente que estos en salir libres “por falta de pruebas”. Así las cosas confiamos en un pronto retorno de la paz y seguridad en nuestro hermoso estado de Guerrero. No hay peor lucha que la que no se hace.

    Adjunto enlace:http://letrasarteyoriginalidad.blogspot.mx/2014/10/coplas-un-mexico-

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