Yo sé quién eres, PRD

Carlos Navarrete brinda conferencia de prensa durante la elección interna a la presidencia del PRD: Foto: El Porvenir
Carlos Navarrete brinda conferencia de prensa durante la elección interna a la presidencia del PRD: Foto: El Porvenir

Por Alberto Buitre

Cada vez que escucho hablar del PRD (Partido de la Revolución Democrática), por una u otra razón, recuerdo la voz esperanzada de mi profesor de ética en el bachillerato quien nos decía con tono bajo: “Ahora sí va a ganar Cárdenas”. Eran las elecciones del 2000.

Fue fundador de ese partido político, en aquella tarde del 5 de mayo de 1989 cuando Cuauhtémoc Cárdenas llamaba desde el Zócalo de la Ciudad de México a la fundación de la organización política que emanaba del Frente Democrático Nacional, el amplio movimiento popular que ganó las elecciones presidenciales de 1988 pero les fue arrebatado con soberana traición por parte del PRI y Carlos Salinas de Gortari, mentor del actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

¿Qué sentirá mi maestro al ver en lo que se convirtió hoy su amado perredismo? Antes una alternativa real de gobierno de oposición al priísmo, hoy una bisagra burlona, junto al PAN, de ese partido político que le mató más de 300 militantes en los primeros años de su surgimiento.

Yo en algún momento me acerqué al PRD.

En Hidalgo, en la etapa posterior a las elecciones presidenciales del 2006 con Andrés Manuel López Obrador como ungido, dio nacimiento al Colectivo de Izquierda Hidalguense (CIH). Una organización amplia de gente de izquierda que se planteaba el cambio democrático para el Estado, correlacionado con fuerzas nacionales, principalmente las encausadas por Alejandro Encinas Rodríguez, ex militante del antiguo Partido Comunista Mexicano y cercano al fallecido dirigente ferrocarrilero, Demetrio Vallejo.

Lo conocí, hable con él, lo entrevisté, fui parte de reuniones políticas con él, y puedo decir a la fecha que es el único perredista respetable dentro de esa jauría de perros en celo. Otra cosa son sus errores tácticos y teóricos. Pero ese es asunto del señor.

Apoyé su campaña a la presidencia nacional del PRD en 2009. Le creía cuando decía que ese instituto podía rescatarse para volver a las bases marxistas que le dieron origen, y concordaba con la mayoría de su programa de un partido político de cuadros y anti neoliberal.

Pero Alejandro perdió las elecciones frente a Jesús Ortega, líder de la corriente Nueva Izquierda (Los Chuchos, verbigracia, el chuchismo), a través de un fraude electoral cometido mediante alteración del padrón electoral perredista, compra de votos e intervención directa de gobernantes del PRI para favorecer la elección de dicho personaje.

Fue una enorme decepción.

Sin embargo, Encinas decidió quedarse en ese partido, al igual que la mayoría de mis ex compañeros del CIH. Yo no. Desde entonces no formamos parte del mismo camino. Luego me enteré que varios de ellos mudaron al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del propio López Obrador. Curiosamente ahí encontraron las mismas trampas y mañas que en el PRD. Así son las cosas en política burguesa. Todo es transfuguismo; nada cambia en realidad. No obstante son grandes activistas, los respeto. Un saludo a ellos.

A Jesús Ortega lo sacaron de su puesto por hacer del PRD un desmadre. Pusieron a Jesús Zambrano, entre otras cosas, autor del Pacto por México que alió a ese partido al PAN, al PRI y a la burguesía capitalista mexicana para aprobar las reformas privatizadoras, incluida la de los energéticos y la liquidación de los derechos laborales.

En fin.

Hoy el PRD vuelve de una elección interna donde se ungió a otro integrante del chuchismo, Carlos Navarrete. Venido junto con Ortega del antiguo Partido Socialista de los Trabajadores (PST), partido político fundado por el tristemente célebre ex presidente Luis Echeverría –autor de la matanza de estudiantes de 1971, para contraponerse al antiguo PCM-. Esa es su factura.

La tarea de Navarrete será sencilla. Seguir poniendo al PRD a las órdenes de Enrique Peña Nieto. El próximo año que son elecciones al Congreso federal, el perredismo sacará candidatos a modo del PRI, tanto para perder como para que quienes sean elegidos, sigan haciendo su trabajo de bisagra.

Se diría que el PRD es como el PSOE español, el Partido Laborista inglés, o el PASOK griego. Nacieron con la esperanza en sus manos, se la tragaron, y hoy no son más que un resabio de su propio vómito.

*Periodista y escritor. Autor del blog Oficio Rojo

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