
Ignacio García Jueves, 04 de Mayo del 2023
Con los presidentes mexicanos, hijos, esposas y hermanos trascienden por actos de corrupción
Por Ignacio García
Esta semana, los hijos mayores del presidente de México Andrés Manuel López Obrador, Andrés y José Ramón López Beltrán, fueron el centro de los reflectores de la opinión pública, luego de que se reveló que el primero ha beneficiado a sus amigos a través de contratos de adjudicación directa de diferentes proyectos del gobierno federal, mientras que el segundo que habita una casa de la asistente de la directora del diario La Jornada, medio que ha sido beneficiado con millones de pesos en la actual administración.
Estos escándalos que nuevamente incomodan al presidente no son nuevos en un gobernante del país, ya que durante años los diferentes jefes de Estado que se han sentado en la silla del Águila han padecido de algún pariente incómodo que ha sido exhibido por sus excesos o actos de corrupción acompañados de la impunidad que les permite el amparo del poder.
Durante el Porfiriato, el yerno del presidente, Ignacio de la Torre y Mier, formó parte de una fiesta homosexual, en la cual la policía de la Ciudad de México hizo una redada en la que detuvieron a 41 personas. Pero el pariente del presidente no fue procesado, debido a las influencias del mandatario federal en 1901.
Aunque el presidente trató de ocultar ese momento, de inmediato la opinión pública se enteró y se convirtió en uno de los escándalos más importantes de su gobierno, lo que se convirtió en una loza que a más de cien años de esos hechos sigue siendo una anécdota histórica.
Pero en los gobiernos posrevolucionarios, los presidentes también tuvieron que lidiar con diferentes familiares incómodos como en su momento fue Maximino Ávila Camacho, hermano de Manuel Ávila Camacho, último presidente militar que tuvo México, y quien se caracterizó por sus constantes excesos que le causaron diferentes dolores de cabeza al mandatario federal.
Frecuentemente el presidente tenía que proteger y ocultar los escándalos de su hermano, quien además añoraba con ocupar la silla presidencial, pero afortunadamente para el país y para el propio Ávila Camacho, el hermano incómodo falleció antes de la renovación del poder y se la cedió al no menos detestable Miguel Alemán, famoso por su excesiva corrupción.
El llamado “cachorro de la Revolución” también tuvo familiares incómodos como su primo, Fernando Casas Alemán, quien despilfarró los recursos del erario de forma grosera en el Alemanismo, y quien presumió su cercanía familiar con el presidente para mandar a bautizar colonias, calles, carreteras y puentes con su nombre.
El nepotismo se institucionalizó en el gobierno de Luis Echeverría con Rodolfo Echeverría, quien ocupó la dirección del Banco Nacional Cinematográfico, pero fue en el gobierno de José López Portillo que el nepotismo alcanzó su mayor nivel con su hermana, Margarita, quien encabezó la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía y desde esa posición se encargó de hacer y deshacer para beneficiarse personalmente, así como su hijo, de quien expresó “el orgullo de mi nepotismo”.
En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, su hermano, Raúl, también fue uno de los personajes más incómodos del presidente, quien tras su sexenio fue detenido por su enriquecimiento ilícito, lo que dejó una huella más que dolorosa para quien prometió que México finalmente sería un país de primer mundo.
Posteriormente, en el gobierno de Vicente Fox, sus hijastros Bribiesca también fueron incómodos para el presidente, pues se beneficiaron con diferentes contratos directos del gobierno federal para su línea de autobuses, mientras que en el sexenio de Enrique Peña Nieto, su esposa, Angélica Rivera “La Gaviota”, también excedió el manejo de los recursos públicos y fue exhibida por la prensa como una frívola sin conciencia social sobre su cargo como presidenta del Sistema de Desarrollo Integral para la Familia (DIF).
Así, algunos familiares se aprovechan de la protección que les brinda su vínculo de sangre con el presidente en turno que enardecen a la sociedad como ha sucedido recientemente con López Obrador y sus hijos mayores, quienes han sido señalados de ser “mantenidos” que han aprovechado el cargo de su padre para enriquecerse y a sus más allegados.
Nota aparte: Si bien los demás ex presidentes no se eximen de sus cargos, sus familiares no fueron tan visibles en la opinión pública, por lo cual pudieron incurrir en prácticas similares, pero sin ser evidenciadas en el espacio de lo público.