Sheinbaum: entre la espada y la pared

Jorge Octavio Ochoa

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Sheinbaum enfrenta una presión creciente por el conflicto en salud, las fracturas de Morena y las exigencias de Estados Unidos.

Por Jorge Octavio Ochoa

Un coctel explosivo, acuciado por la crisis del viejo INSABI, llamado ahora eufemísticamente IMSS-Bienestar, tiene hoy en jaque al menos a 10 entidades de la República, en un fenómeno que viene de la administración pasada, pero que amenaza con estallar en las manos del actual gobierno.

Bajos salarios, deficiente suministro de medicinas, carencia de equipo y material, abusos y malos tratos a médicos, enfermeras, residentes, administrativos y trabajadores del Instituto es lo que se conjuga ahora. Pero el conflicto es más profundo y viene de las órdenes de Andrés Manuel López Obrador.

El deterioro empezó desde que se redujo el presupuesto de los 13 institutos de salud de tercer nivel. El régimen tenía la idea de desaparecerlos para centralizar todo el dinero en el gobierno federal, en el fracasado INSABI. Institutos, hospitales, médicos, equipos especializados. Todo controlado desde el centro del país.

Las especialidades como Cancerología, Cardiología, Pediatría, Oftalmología y Enfermedades Respiratorias serían puestas en una misma bolsa presupuestal. Los trabajadores han sido integrados a los Servicios de Salud IMSS-Bienestar, lo que ha implicado que, en algunos casos, les dejen de pagar desde hace medio año.

El año pasado, el presupuesto de Salud se recortó en más de 122 mil millones de pesos. El IMSS no pudo surtir alrededor de 70 mil recetas. El actual IMSS-Bienestar heredó el problema. El 35% de las recetas no son surtidas al paciente. Enfermos de cáncer, diabetes y epilépticos han tenido que suspender sus tratamientos.

Ese es, a grandes rasgos, el panorama de lo que Rocío Nahle ha llamado “show mediático”. Puso en duda que una de las manifestantes fuera madre de un niño con cáncer. Hoy se encuentra demandada ante la CNDH por tal afirmación. Pero la zacatecana gobernadora de Veracruz insiste en que no hay crisis de abasto de medicamentos oncológicos.

El desdén provocó que, la noche del jueves 8 de septiembre pasado, de manera simultánea, trabajadores sindicalizados del IMSS de la Zona Oriente del Estado de México realizaran protestas y bloqueos en distintas vialidades como Avenida Central, Vía Morelos, carretera federal México-Pachuca y Periférico Norte.

Las protestas por saturación de pacientes, desabasto de medicamentos y equipo, negligencia y desprecio por los trabajadores se convirtieron ahora en otra demanda: la destitución de Rafael Olivos, secretario general del Sindicato Nacional del IMSS.

El diálogo entre trabajadores y Secretaría de Gobernación terminó sin acuerdos. En respuesta, ellos bloquearon vialidades en las unidades médicas de La Raza y Tláhuac. Así escalaron las movilizaciones a nivel nacional y abarcan principalmente Veracruz, Durango, Chihuahua, Michoacán, Jalisco, Querétaro, Nuevo León y la Ciudad de México.

Esto ocurre justo en el momento en que el gobierno de Claudia Sheinbaum busca implementar un Servicio Universal de Salud a población abierta, lo que, según médicos especialistas, incrementará brutalmente las cargas de trabajo. La irritación social crece y toca sensiblemente a lo que antes llamaban “el 4º Poder”.

La presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra, literalmente, entre la espada y la pared. En medio de las presiones de Estados Unidos y los chantajes internos de los que se decían “leales” al movimiento, pero que hoy solo mantienen esa lealtad con quien consideran su único líder político: Andrés Manuel López Obrador.

Acuciada por las majaderías y actitud pendenciera de Donald Trump, la mandataria ha tenido que endurecer su postura en los dos frentes para eliminar todo dejo de debilidad. En estas horas, no puede lanzar un llamado a la “unidad nacional” porque la polarización está a tope. Los partidos de oposición se han radicalizado y ni los petistas se ven muy entusiasmados para defenderla.

Por eso, los recientes golpes de su gobierno contra el crimen organizado adquieren una dimensión especial, que la colocan en una situación de alto riesgo, dado el tipo de intereses que empieza a tocar, como fue el caso de la reciente captura de Iván Cazarín Molina, apodado “El Tanque”, uno de los más importantes y peligrosos operadores del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Este sujeto no solo era líder regional del CJNG en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla. Tenía contacto con los hermanos Luis Alberto y Jorge Olán Aparicio, metidos con ellos en el negocio del huachicol fiscal, que, a su vez, tenían línea directa con Andy, el hijo mayor del expresidente. A este tipo se le relaciona con el ataque a un helicóptero del Ejército en 2015.

Estados Unidos lo tiene fichado como parte del círculo cercano de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, y de una red comandada por Roberto Blanco Cantú, conocido como “El Señor de los Buques”, empresario actualmente prófugo, relacionado con el buque Challenge Procyon. Es un entramado que llega hasta los altos círculos de la Marina.

Por tanto, la mandataria se encuentra en una especie de pinza: Trump presiona y exige entrega de políticos; la oposición machaca sobre la violencia e inseguridad; su partido se desmadeja y desprestigia más y más por sus extendidos nexos con el crimen organizado. Por eso, el encontronazo con el gobernador Mauricio Kuri y el embajador Ronald Johnson se vuelve sumamente delicado.

Una Academia Internacional de Capacitación Policial en Querétaro, con la intervención del gobierno de los Estados Unidos, sonaba explosiva por todos los frentes que se abren. Pero la presidenta tuvo que dejar rápidamente esta confrontación cuando recibió el mensaje del gobierno de Trump: “iremos por todos, aunque sean gobernadores”.

Muchos de Morena empiezan a ser un lastre. Rubén Rocha Moya y Adán Augusto López son unos de ellos. Pero tampoco ayudan los que impulsan rebeliones personales, como Tatiana Cloutier, ni el despotismo y la soberbia de personajes como Rocío Nahle, quien ha calentado aún más el conflicto del IMSS y cuyo marido, José Luis Peña, aparece ya vinculado con el llamado “Tanque”.

El “humanismo”, la “austeridad republicana” y la “autoridad moral” pierden sentido ante las burlas, las agresiones y las amenazas contra los trabajadores que han optado por las marchas y las protestas callejeras ante la falta de empatía de las autoridades. Médicos, enfermeras, camilleros y administrativos han sido reprimidos por la policía. Ahora se le suman gremios como la CNTE, ISSSTE y Metro.

Sheinbaum no ha entrado ni a la primera mitad de su sexenio. Los problemas son de alta explosividad. Líderes morenistas se sienten desairados. Hay quienes invocan la consulta para revocación de mandato. Todo un caldo de cultivo para lo que parece lejano: un Maximato. Pero Morena no tiene a la mano ningún líder con ese potencial para ponerse al frente.

En este contexto, poco ayuda que sus diputados federales se “autoaprueben” una “compensación fiscal por aguinaldo” o “prestación I.S.R. de aguinaldo”, con el fin de evadir el impuesto que deben pagar a fin de año. Esto lo incluyeron dentro del Presupuesto de Egresos 2026 y resulta ofensivo para millones de mexicanos que sí lo pagarán.

En cada mañanera, empujan a Sheinbaum a decir si existe o no investigación alguna contra los hijos de López Obrador cuando, en los hechos, todas las averiguaciones apuntan a ellos. Esta, la de “El Tanque”, más que ninguna. Pero ya vemos a qué extremo puede llegar el crimen organizado para obtener sus fines. No por nada, el ahora famoso “Tanque” se libró tres veces anteriores de la justicia.

Para colmo, como si obedeciera los dictados de Palenque, la presidenta ha promulgado reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor para blindar a los miembros de Morena de los ataques mediáticos, en una grave embestida no solo contra la libertad de expresión, sino contra la libertad física de comunicadores, caricaturistas, politólogos y líderes sociales que se atrevan a burlarse del régimen.

Pero su olla no está rebasada todavía. No ha puesto la debida atención a las expresiones de fanatismo de los fieles a López Obrador. Se atreven a amenazar, a través de esas mismas redes sociales que quieren acallar, a sacerdotes críticos del régimen 4T, como lo hizo un tal Pepe Lápiz, que ofreció 40 mil pesos por agredir al obispo Juan Espinoza Jiménez. ¡Cuidado!, porque después no sabrán cómo controlar al tigre.