Xalapa en diálogo sobre derecho, paz y violencia digital

Livia Díaz

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En Xalapa, especialistas analizaron cómo la justicia, la paz y la tecnología plantean nuevos retos para la protección de la dignidad humana.

Por Livia Díaz

Xalapa, Veracruz.- En la penumbra cálida y hospitalaria de la librería La Rueca de Gandhi, en el corazón cultural de Xalapa, Veracruz, la tarde de este encuentro no se registró como una simple presentación de novedades editoriales bajo el sello de LexAnaya, sino como la urgente captura de un momento histórico en el que el pensamiento jurídico busca reconciliarse con la condición humana.

Quienes acudieron a esta cita colectiva el pasado mes de octubre comprendieron de inmediato que la reunión, convocada y coordinada por la maestra Alejandra Acevedo Castro, trascendía el ritual académico convencional para encarar una interrogante decisiva de nuestro tiempo: si la aplicación ciega de la norma legal y la irrupción intempestiva de las tecnologías digitales están despojando a la sociedad de su capacidad para comprender el sufrimiento ajeno, la dignidad y la justicia restaurativa.

El doctor Carlos Antonio Vázquez Gándara, jurista, pedagogo y reconocido Embajador de la Paz por la Comisión Nacional por la Paz, encarna esa obstinación pedagógica de quien no se conforma con acumular méritos o dictar cátedra desde un estrado distante, sino que siente el deber visceral de preguntarle a su comunidad si ha logrado entender verdaderamente el cambio de época que atravesamos.

Nacido en el tradicional barrio de Los Sauces y formado originalmente en la ingeniería civil antes de abrazar la ciencia del Derecho y la docencia universitaria a lo largo de treinta y siete años de magisterio en la Universidad de Xalapa y en diversos foros del país, este pensador veracruzano ha impulsado ante la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión una histórica propuesta para elevar el derecho humano a la paz a rango constitucional, contrastando profundamente con cierta indiferencia institucional en su propia ciudad natal, que suele omitir la trascendencia de su legado formativo.

Al tomar la palabra para presentar la obra titulada La Teoría de la Mentira, María de los Ángeles Molina Sandoval no sólo desentrañó el rigor filosófico del texto, sino que tejió una memoria entrañable sobre cómo el destino cruzó sus caminos en un congreso académico en el año 2014, donde el diálogo intelectual entre profesor y alumna maduró en una complicidad que culminaría en matrimonio.

En su emotiva intervención, la ponente ilustró la sutil diferencia entre la falsedad maliciosa y la verdad contextual mediante una elocuente metáfora gastronómica sobre las divergencias culinarias entre un pambazo xalapeño y uno de la Ciudad de México, demostrando cómo la percepción geográfica y cultural de la realidad no constituye un engaño deliberado, sino una vivencia situada que exige sensibilidad humana antes que condena jurídica.

A través del desarrollo de ocho acepciones fundamentales expuestas en el libro del doctor Vázquez Gándara, la narrativa del evento demostró que decir la verdad sin empatía o en circunstancias de extrema vulnerabilidad puede convertirse en un acto de profunda injusticia y quebranto para la persona.

La tesis central expuesta ante el auditorio sostiene que la justicia formal debe ceder paso a la equidad restaurativa cuando se trata de salvaguardar a la infancia, a las personas de la tercera edad y a los sectores históricamente marginados, priorizando el principio supremo de la dignidad por encima del rigorismo inquisitivo que pretende castigar sin comprender las heridas sociales subyacentes.

La jornada adquirió una dimensión de profunda continuidad familiar e intelectual cuando el doctor Alejandro Edgar González Flores asumió la representación del magistrado doctor Carlos Antonio Vázquez Azuara para exponer la obra complementaria titulada Violencia Digital Avanzada 5.0.

En esta sólida exposición se advirtió con firmeza cómo la quinta revolución industrial, la inteligencia artificial y la robótica han transformado los medios de comunicación en instrumentos de agresión cibernética, vulnerando la intimidad de las familias y exigiendo una respuesta legislativa urgente capaz de tipificar las nuevas formas de acoso tecnológico que afectan de manera directa el interés superior de la niñez.

El análisis técnico presentado en el recinto detalló la arquitectura del llamado Modelo Azuara, una metodología vanguardista constituida por tres ejes fundamentales que evalúan a la víctima, al victimario y al entorno digital, desplegados en once enfoques operativos y ciento cincuenta y cuatro tipologías de violencia virtual.

Entre las amenazas más apremiantes expuestas durante el foro se destacó la clonación de voz mediante inteligencia artificial y la fabricación de evidencias digitales falsas en litigios de custodia familiar, fenómenos inéditos que exigen a los juzgadores una alfabetización tecnológica indispensable para no emitir fallos judiciales fundados en engaños cibernéticos.

Al concluir esta velada memorable en La Rueca de Gandhi, entre el intercambio de ideas, las firmas de ejemplares y el compromiso explícito de la editorial LexAnaya por difundir este pensamiento humanista, quedó flotando en el ambiente la certeza de que registrar estos encuentros no es un mero ejercicio de crónica social, sino un testimonio imprescindible de nuestra época.

La lección perdurable que deja la insistencia del doctor Carlos Antonio Vázquez Gándara radica en que el conocimiento no pertenece a las academias cerradas, sino a la conciencia colectiva, recordando a las futuras generaciones que la verdad sólo es justa cuando se pone al servicio de la paz y de la comprensión profunda entre los seres humanos.