
Vicente Aguilar plantea que Morena debe reforzar su unidad interna, mantener cercanía con la ciudadanía y comunicar mejor la gestión estatal.
Por Livia Díaz
XALAPA, Ver.— La reciente incorporación de Vicente Aguilar Aguilar a las filas de Morena, tras 21 años de militancia en el Partido del Trabajo (PT) Mexicano, ha estado acompañada de un discurso público meticulosamente ensayado en sus ruedas de prensa. Sin embargo, en un reciente encuentro periodístico, el operador político abandonó por primera vez su guion habitual de descalificaciones hacia la nueva dirigencia petista para adentrarse en terrenos ideológicos y económicos que no había tocado ante los medios locales, revelando las verdaderas encrucijadas que enfrenta la izquierda de cara al proceso electoral de noviembre.
Mientras que en semanas previas Aguilar utilizó su conocida frase sobre «cacarear el huevo» para criticar a quienes se quedaron con el control del PT, en este diálogo recicló la expresión para exigirle al gobierno estatal mayor difusión de su obra carretera. La verdadera novedad de la entrevista radica en su frontal rechazo a la percepción ciudadana sobre el encarecimiento de la vida en la capital veracruzana y su pragmática defensa del aparato estatal frente a las posturas que sugieren mantenerse al margen del poder.
Es un gran gusto encontrarme con usted. En esta suerte de elecciones que tendremos este año y el que sigue, ha habido pasos importantes. Sin duda, el que más estruendo causó en Xalapa y el resto del estado de Veracruz fue que usted sale del PT y entra en Morena. ¿Por qué hizo eso y qué piensa conseguir con eso?
Había pocas condiciones para seguir trabajando. Llegaron algunos personajes que no eran del movimiento, que vienen de otros partidos, y no le veía condiciones para poder seguir trabajando el tema de partido y el tema de jóvenes y mujeres. Yo siempre he sido un conductor de proyecto de jóvenes y de mujeres. Entonces, no había condiciones y mejor me hice a un lado. Me voy agradecido con la dirigencia nacional y estatal, que encabeza el profesor Alberto Anaya Gutiérrez a nivel nacional y, a nivel estatal, el compañero comisionado Ramón Díaz. Soy un hombre agradecido. Me voy tranquilo, me siguen algunos líderes, pero también llego a un partido de la Cuarta Transformación. Morena es un gran partido, en gran desarrollo, con mujeres y hombres valiosos, y llego aquí a sumar. Yo llego a Morena a sumar. Voy a ser uno más y lo que me diga la dirigencia estatal, ahí estaré. Tengo una buena relación con Esteban Ramírez Zepeta, el dirigente de Morena, y veo que hay condiciones para seguir desarrollando las funciones que yo hacía en el Partido del Trabajo.
A nivel mediático, hace un momento pusieron que ya Morena está buscando a sus «corcholatas». Yo veo que los medios ya no tienen una reverencia por la cuestión política, que es la parte medular del estado. ¿Usted qué opina de eso?
Yo veo a un partido de Morena fuerte. Es obvio que hay muchos aspirantes. A nivel de distrito van a salir muchos aspirantes y todos tienen derechos, a nivel federal, a nivel estatal. Pero, bueno, debe ser el trabajo lo que fundamente, la lealtad al movimiento, y eso va a ser clave para seguir adelante en este partido en muchos distritos.
Es el «Sub Marcos», que uno debe de estar siempre a los lados, no para arriba, no para abajo. ¿Usted qué opina de eso?
Bueno, hay que estar siempre cerca del poder para efectos de desarrollar y tratar de transformar. O sea, buscar una diputación federal, una diputación local, una alcaldía, es para buscar el poder. ¿Andrés Manuel López Obrador qué hizo? Subió el salario. Necesitamos de ese tipo de gobernantes.
Un cambio que fue duro y que fue radical, pero, sin duda, es que hasta ahorita se viven sus consecuencias.
¿Cuáles consecuencias?
Pues, por ejemplo, ahorita está imparable la inflación. Al par del salario, toda la gente de Xalapa, por ejemplo, estamos con el «¡Viva México!» todos los días, tratando de que nos alcance.
Pero la inflación es mínima. No hay desborde de inflación. Los empresarios siguen trabajando, los grandes empresarios y los medianos empresarios. El problema está en los rubros. Entonces, son momentos de unidad del movimiento de Morena y sus aliados, caminar con todas las diferencias posibles y poder transitar hacia un estado de cosas diferentes. Es importante que Morena y el gobierno emanado de Morena sigan cercanos a la gente. Aquí tenemos a una gobernadora muy trabajadora, se la pasa recorriendo. Tenemos a compañeros diputados que andan trabajando en sus distritos, funcionarios que, la mayoría, están haciendo sus tareas; algunos pueden estar fallando, pero la compañera gobernadora ha sido muy clara en sus temas: quien sirva se queda y el que no sirva, se va.
En noviembre ya deben de estar nombrados los coordinadores, porque en noviembre arranca ya en el estado de Veracruz lo que es ya el proceso electoral local. Usted es una de las piezas importantes para elegible. ¿Qué es lo que tiene que hacer usted al interior de Morena para alcanzar esto de ser coordinador?
Mucho trabajo. Hay que trabajar mucho los distritos. Hay que estar cercano a la raza, cercano al pueblo, que escuchen. Los aspirantes tienen que escuchar al pueblo, qué es lo que requiere nuestro estado, estar trabajando día con día la unidad, el empate tan necesario entre los compañeros históricos y fundadores de Morena con los que han llegado o hemos llegado después. Tenemos que aprender a caminar con las diferencias. Si damos la unidad y damos trabajo, nos va a ir bien en esta elección del año que viene.
A usted yo lo distingo como una persona que tiene muy clara la política, cómo debe de hacerse las cosas. En este escenario que tenemos a futuro, ¿ve usted algo que haya que abordar, que haya que seguir en la misma línea, pero también innovar?
Creo que, a nivel gobierno, necesitan cacarear el huevo. Es importante informar. Yo le puedo decir, mire, a nivel de carreteras: en todo el estado están haciendo carreteras. Si voy pasando Vega de Alatorre, si voy pasando Álamo, si voy pasando Cerro Azul, por donde esté, acá en el sur, están haciendo obras. Entonces, hay que informar qué están haciendo. Que viene un cambio profundo en el sector salud, sí, ya lo dijo nuestra compañera gobernadora Rocío Nahle, va a meter las manos con fuerza en el sector salud; que seguridad, ahí la lleva, ha habido asuntos graves focalizados, pero ahí va, estamos mejor que antes en ese tema; educación, la nueva secretaria está escuchando a los sindicatos, está dialogando, está caminando. Ese tipo de funcionarios es lo que hace falta en el gobierno.
Hace unos días, cuando dio conferencia de prensa, Gonzalo Guízar dijo que sueña con esa república amorosa que se planteó desde un principio. ¿Usted qué sueña?
No leí esa nota. Estamos en ese proceso, estamos en lucha, o sea, no es fácil transformar 80, 90 años en 6 meses. Estamos en esa lucha, traemos una excelente presidenta de la República, la compañera Claudia Sheinbaum Pardo es una mujer que emana del movimiento también, viene de la lucha estudiantil, una buena académica y ahora es una buena presidenta. Y tan es así que tiene una alta intención del voto la compañera.
Entonces va para largo. De repente no se ve una oposición muy fuerte, ¿verdad?
La respuesta final del entrevistado destapa una de las paradojas más complejas del escenario veracruzano. En la praxis de los partidos políticos, suele resultar infinitamente más sencillo unificar a las huestes combatiendo a un adversario externo —la contra— que contener las fracturas internas por el reparto de candidaturas o la llegada de perfiles advenedizos. Al diagnosticar la inexistencia de un bloque opositor articulado en la entidad, Aguilar Aguilar exterioriza de forma inconsciente la verdadera preocupación que pesa sobre su propia realidad y la de su nuevo partido: sin un enemigo al cual enfrentar en las urnas, la principal amenaza se traslada a la silenciosa carnicería interna entre la militancia histórica y los cuadros recién llegados.
Vicente Aguilar Aguilar responde: No hay, no hay oposición. El país y Veracruz necesitan una oposición que empuje, ¿verdad? Que eso nos permita a nosotros organizarnos más y seguir creciendo más. Pero no, no vemos una oposición que esté haciendo su tarea.
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