
Andrés Gil Sábado, 07 de Noviembre del 2026
Stephen Miller asumirá la jefatura de Gabinete el 9 de noviembre con una agenda más dura en migración y mayor influencia sobre las decisiones de Trump.
Por Andrés Gil
Primeras consecuencias. El presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado este viernes el cese de su jefa de Gabinete, Susie Wiles. Y, en el mismo post de Truth Social, el ascenso del ultra Stephen Miller, en un mensaje de refuerzo del ala más dura de la Casa Blanca.
“Me complace anunciar que Stephen Miller, actual subjefe de Gabinete de la Administración Trump y uno de mis asesores de mayor confianza, asumirá el cargo de jefe de Gabinete a partir del lunes 9 de noviembre de 2026”, ha anunciado el presidente de EEUU en sus redes sociales. “Susie Wiles, que ha realizado un trabajo excepcional, pasará a formar parte de la Operación Política de Trump. Quiero darle las gracias por su labor como jefa de Gabinete: ¡ha hecho un trabajo magnífico!”.
Susie Wiles ha respondido en X: “Hoy es mi último día como jefa de Gabinete de la Casa Blanca. Servir al presidente Trump en la Casa Blanca ha sido el mayor honor de mi vida. Me siento muy orgullosa de haber formado parte de lo que hemos logrado juntos, desde proteger nuestra frontera y reducir los impuestos hasta fortalecer nuestra economía y poner a EEUU primero. Por encima de todo, estoy agradecida a las personas extraordinarias con las que he tenido el privilegio de trabajar. Aunque mi función pueda cambiar, mi compromiso con el presidente y con la misión nunca lo hará”.
Los jefes de Gabinete de la Casa Blanca son las personas de mayor confianza de los presidentes. A menudo llevan años trabajando con ellos, han compartido éxitos y fracasos y son las personas que estarían dispuestas a darlo todo por su líder. Y todo es todo. A cambio, tienen un acceso único y un nivel de información extraordinario. De alguna manera, los jefes de Gabinete son la voz del presidente en la Tierra, aunque la mayoría de los mortales ni siquiera sepan cómo suena esa voz.
Wiles, de 68 años, es la primera mujer jefa de Gabinete de un presidente de Estados Unidos. “Es la mujer más poderosa del mundo. Con cinco llamadas podría destruir cinco países”, llegó a decir Trump sobre Wiles en un mitin.
Según Politico, se describe a sí misma como una persona “moderada”, si bien trabajaba para uno de los líderes políticos más extremos y extremistas del mundo. Las fuentes consultadas por Politico definen a Wiles como una estratega astuta, una gestora capaz, una persona que detecta y cultiva el talento emergente, que establece y mantiene relaciones con los periodistas, y una hábil y sutil creadora de narrativas que ayudan a configurar las corrientes políticas que pueden marcar la diferencia entre la victoria y la derrota.
Trump, según decía Wiles en una polémica conversación con Vanity Fair que hizo mucho ruido hace un año, “tiene una personalidad de alcohólico, aunque no bebe; es alguien que se cree capaz de cualquier cosa”. Y ser una persona escuchada por alguien que se cree capaz de cualquier cosa no está al alcance de cualquiera.
Wiles dirigió campañas fundamentales en 2010, 2016, 2018 y 2020 —Rick Scott, Trump, DeSantis, Trump de nuevo—, lo que la ha situado como la estratega republicana más exitosa y respetada. Según Joe Gruters, expresidente del Partido Republicano de Florida citado por Politico, era “la asesora política más valiosa del país”.
En su puesto de jefa de Gabinete, dirige, gestiona y supervisa todo el desarrollo de políticas, las operaciones diarias y las actividades del personal del presidente. En su discurso de victoria, Trump la describió como una “dama de hielo”.
“Trump tiene una personalidad de alcohólico”
En diciembre de 2025, cuando se acercaba el final del primer año de Trump de nuevo como presidente, Wiles saltó a los titulares cuando la revista Vanity Fair publicó una serie de entrevistas con ella y otros altos cargos de la Administración Trump, realizadas por el autor Chris Whipple, experto en jefes de Gabinete de la Casa Blanca.
Las entrevistas a Wiles destacaron por su franqueza, algo inusual en una jefa de Gabinete de la Casa Blanca en activo. Afirmó que Trump tiene una “personalidad de alcohólico”, aunque el presidente no bebe, y señaló que la entonces fiscal general Pam Bondi había “metido la pata” en su gestión de los archivos de Jeffrey Epstein, al tiempo que comentó que el vicepresidente JD Vance ha sido un “defensor de las teorías de la conspiración desde hace aproximadamente una década”.