Historias que importan: la tarea de reprocesar el abuso sexual

Matthias Katsch

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El primer paso para resolver el abuso es decir la verdad personal; esa verdad se debe reconocer para reprocesar los hechos.

El abuso se asemeja a un estanque envenenado. Algunos lo pisan y deben tomar un pequeño sorbo; padecen los impedimentos para toda la vida.

Por Matthias Katsch

Gracias por haberme invitado y darme la oportunidad de compartir algunas experiencias del proceso que hemos vivido en Alemania en los últimos 15 años. Para comenzar, quiero aclarar la perspectiva desde la cual hablo hoy:

Soy miembro de la Comisión Federal Independiente para el Reprocesamiento (Aufarbeitung) del abuso sexual infantil en Alemania, creada en 2016 (texto en alemán). Dirijo «La mesa cuadrada» (Eckiger Tisch texto en alemán), una asociación de víctimas.

Esta organización busca representar, brindar apoyo y acompañamiento a quienes han sufrido violencia sexual en la infancia en la Iglesia Católica. Como miembro de la junta y fundador, represento también a la asociación Ending Clergy Abuse (ECA, contenido en inglés), que trabaja para erradicar el abuso en la Iglesia Católica a escala global.

Pero, sobre todo, cuando era alumno, entre los 13 y 14 años dos sacerdotes jesuitas abusaron de mi en Berlín, en el prestigioso Colegio Canisius de la Compañía de Jesús, los jesuitas.

Ahora hablo principalmente como una víctima que ha empezado a reclamar la aclaración de los crímenes cometidos por sacerdotes contra niños y jóvenes, y el encubrimiento por parte de la jerarquía católica en Alemania.

Crear la Comisión Federal Independiente para el Reprocesamiento (Aufarbeitung) del abuso sexual infantil en Alemania formó parte de un esfuerzo que inició en 2010, año del llamado «escándalo de abusos», por las víctimas sobrevivientes de abusos, junto con el Comisario Independiente designado por el gobierno federal y con el apoyo del Parlamento federal alemán.

Es posible comparar el abuso sexual infantil con una fuente de veneno o un estanque envenenado. Algunos pisan estas aguas sucias y deben tomar un pequeño sorbo. Sin embargo, quedan marcados por esta experiencia y padecen los impedimentos para toda la vida.

Hay otros que debieron salir de aguas envenenadas y beber copas llenas de veneno. Tienen que hacer un esfuerzo enorme para avanzar y sobrevivir.

Tres claves

Quiero presentarles hoy tres aspectos de nuestro trabajo en Alemania que creo que son esenciales y pueden servir para orientar la discusión:

  • El primer aspecto a destacar es la visibilidad, que considero fundamental.
  • Segundo, quiero hablar del reconocimiento: reconocer, quiere decir, asumir responsabilidad por lo ocurrido y reconocer también el esfuerzo que han hecho y hacen constantemente las victimas que confrontan las consecuencias del abuso en su vida.
  • Quisiera referirme, en tercer lugar, a un proceso recurrente de educar, investigar y buscar las razones y causas de la violencia sexual contra niños y adolescentes en nuestras sociedades. Este proceso sigue una espiral de repetición que nos permite descubrir nuevos aspectos y promover la iluminación de esta oscura realidad subyacente.

¿Por qué nuestro trabajo sigue estos tres aspectos? Para ofrecer justicia a las víctimas y, sobre todo, para terminar el abuso. Porque el abuso aún ocurre. No investigamos algo ajeno, pasado. Sigue vigente. Aún tenemos victimas hoy.

Así que debemos aprender de la investigación del pasado para crear protocolos, aprender lecciones para proteger hoy mejor a los niños. Así podremos, ojalá, drenar las fuentes tóxicas.

Visibilidad

Es necesario empezar con la visibilidad:

La visibilidad de los sobrevivientes es esencial para todo proceso de aclaración e investigación. Todo comienza con las voces de las y los sobrevivientes

Los casos de abuso sexual infantil no aparecen de la nada. Llega el momento, cuando las victimas hablan y la sociedad comienza a escuchar y responder. Detrás de eso hay cambios más profundos en las sociedades que vienen desde hace muchas décadas. Pero no podemos entrar en eso aquí.

Las victimas comienzan a hablar, pero necesitan alguien que escuche.

Pero ¿Quién los escucha?

En muchos casos, al principio, son los medios los que escuchan y amplifican el mensaje. ¡Realmente hay que dar gracias a los medios por esto! Pero ¿qué pasa con el público en general, con el Estado y con la sociedad?

Escuchar y responder significa también que todas las personas aprendemos un lenguaje nuevo, una forma de conversar sobre estos crímenes que siempre han estado presentes, pero de los que nunca se ha hablado. No había idioma, ni palabras, ni conocimientos.

Sí, hay muchos prejuicios. El más grave: que las victimas tienen alguna responsabilidad propia en lo que les han hecho.

Insisto: la visibilidad es el primer paso. Es fundamental. Solo si rompemos el silencio podremos sanar, exigir responsabilidades y construir nuevas formas de convivencia donde el respeto y la dignidad sean inviolables.

Reconocimiento

Segundo aspecto, hablamos del reconocimiento.

Una comisión de la verdad como la que existe en Alemania debe partir del reconocimiento de los hechos, de lo ocurrido y buscar las razones y las causas. El por qué ha habido tanto abuso en una institución, y por qué hay tanta violencia en la sociedad en contra de niñas y niños, de jóvenes, de personas vulnerables.

La experiencia colectiva de quienes han sufrido abusos no debe quedar confinada al ámbito privado ni a cifras estadísticas. Detrás de cada testimonio hay una vida, una historia, una familia impactada.

Matthias Katsch (extrema derecha) con dos sobrevivientes alemanes durante una manifestación en 2022. La pancarta que sostienen dice: "¡Los sobrevivientes de abuso son de las personas más fuertes en la sociedad!". Redes sociales de Matthias Katsch.

Por eso, hemos creado una instancia independiente que investigue, escuche y documente no sólo lo sucedido, sino también las respuestas, o la falta de respuestas, de las instituciones implicadas.

Este proceso permite comprender la magnitud y el carácter sistemático del abuso y promover acciones reales de reparación, prevención y justicia.

Hay otros conceptos como los que existen en el mundo anglosajón con sus comisiones reales de investigación, como en el caso de Australia (contenido en inglés), concentradas en los aspectos jurídicos, escuchan testigos por ejemplo, tienen derecho a investigar como lo pueden hacer fiscales y jueces.

Eso no ocurre en Alemania.

Las victimas nos narran su historia; qué les pasó y cómo lograron seguir adelante. Nosotros reconocemos eso. Y, en los testimonios de los sobrevivientes, buscamos las lecciones de lo que podemos aprender del pasado.

Un tema clave, más allá de los aspectos sistémicos, es ¿por qué estos crímenes casi nunca se conocieron, por qué se mantuvieron en la oscuridad y el silencio?

Nos enfrentamos a una realidad en la que las instituciones, con frecuencia, han optado por el silencio, la negación o la protección de sus propios intereses antes que por el bienestar de las víctimas. Romper ese círculo, hacerlo visible y exigir verdad y justicia, es una labor colectiva y urgente.

Pero, qué pasa con los demás, los que están alrededor, los que en inglés se llaman bystanders, los testigos silenciosos ¿Como se logró convencer a la gente, que estos crímenes no ocurrieron? Al final, creo que fue así porque la sociedad no lo quería saber.

Para romper este silencio y esta actitud de no querer saber, hay que transmitir a las víctimas que ahora realmente queremos saberlo. ¡Que les vamos a creer! Estamos dispuestos a asumir la responsabilidad de ayudarles y de hacer todo lo posible para que esto no se siga repitiendo hoy ni mañana.

Como comisión nos dedicamos a todas las víctimas de violencia sexual en la infancia. Los escuchamos en una audiencia confidencial, personal. Los escuchamos y les creemos. Reconocemos lo que han logrado en su vida para sobrevivir. Agradecemos su voluntad de compartir esta experiencia dura con el fin de proteger a futuras generaciones.

¡La incansable investigación del abuso sexual de menores! Escultura usada por ECA durante manifestaciones en Roma en 2023. Redes sociales de Matthias Katsch.

Pero, nos enfrentamos a una realidad en la que las instituciones, con frecuencia, han optado por el silencio, la negación o la protección de sus propios intereses antes que el bienestar de las víctimas. Romper ese círculo, hacerlo visible y exigir verdad y justicia es una labor colectiva y urgente.

Para eso, seguimos reuniendo información, y analizamos y procesamos tanto los testimonios que nos entregan las víctimas como los datos provenientes de investigaciones y archivos de las instituciones.

La creación de una comisión hace diez años fue esencial. Este proceso, estamos convencidos, permitirá, por un lado, comprender la magnitud y el carácter sistémico de los abusos y, por otro, promover acciones reales de reparación, prevención y justicia.

Reconocimiento significa en última instancia asumir responsabilidad. ¿Quién les da la ayuda necesaria?

Quien está dispuesto a asumir la responsabilidad de pagar una indemnización, porque una reparación no es posible para una vida que ha sido vulnerada y ha marcado la biografía de una persona. La investigación y la aclaración sin un plan para la compensación es cínico para las víctimas.

Reprocesar

Finalmente, el tercer aspecto:

Creo en un círculo de reprocesamiento. Yo lo llamo la espiral del reprocesamiento o Aufarbeitung en alemán.

Cada vez que volvemos a analizar un problema o un caso, vamos a encontrar otros aspectos, nueva información o datos y será posible analizar y procesar todo de nuevo, desde otro punto de vista, a base de otros conocimientos.

A veces se oyen voces que dicen: ya está bien, ya lo sabemos, ¿por qué no podemos dejar de hablar de ello?

Nuestra respuesta es esta: que el proceso de Aufarbeitung no terminará hasta que termine la violencia contra los más débiles y vulnerables. Esta violencia es un crimen de lesa humanidad y una violación constante de los derechos humanos de las generaciones futuras.

Y cada víctima tiene el derecho de que se le escuche, de que se reconozca tanto su sufrimiento como su empeño por seguir adelante y se le ofrezca ayuda.

Este proceso no termina en algún punto, a menos que termine la violencia sexual en contra de niñas y niños, de personas jóvenes y de personas vulnerables.

Matthias Katsch y una sobreviviente argentina de abuso sexual durante la protesta por el fallo que exonera a Raúl Sidders en Argentina, julio 2025. Redes sociales de Matthias Katsch.

La experiencia colectiva de quienes han sufrido abusos no puede quedar confinada al ámbito privado ni reducirse a cifras estadísticas. Detrás de cada testimonio hay una vida, una historia y una familia afectada. Nuestra tarea es desenterrar esos testimonios. Sólo así podremos poner fin a esta historia de violencia y abuso.

¿Qué es el reprocesamiento?

Como ocurre con otros temas en Alemania, el término Aufarbeitung «reprocesamiento» parece asociarse con el esfuerzo, con el trabajo. Incluso sin investigación lingüística ni de historia conceptual, sorprende la dificultad para traducir «Aufarbeitung» (reprocesamiento) a otras lenguas: «análisis, revisión, investigación, reevaluación, evaluación, renovación, reconciliación, reprocesamiento»: todas estas son traducciones posibles para el término «Aufarbeitung» (reprocesamiento). Algunos traductores de incluso han usado «superar» o «elaborar».

Todos estos significados resuenan en el término cuando hablamos de reprocesar el pasado: analizar, revisar, investigar, reapropiarse, evaluar, incluso reconciliar. La razón por la que en alemán hemos creado una palabra específica, un término técnico específico, para este tipo de trabajo en particular se explica al observar nuestro pasado reciente. Teníamos una necesidad particular de dicho término.

Aquí, se utilizará para el futuro enfoque social del fenómeno generalizado de la violencia sexual contra niños, niñas y jóvenes en familias e instituciones en Alemania.

Cinco tesis como guía para el programa de la audiencia de reprocesamiento:

El reprocesamiento, en el modelo propuesto, se desarrolla en cinco pasos, como se puede ver en la gráfica que aparece después de este párrafo:

  1. Decir y escuchar la verdad,
  2. Recopilar, evaluar y publicar conocimiento,
  3. Asumir la responsabilidad,
  4. Expresar reconocimiento, y
  5. Recordar y conmemorar.

El punto de partida es el horror de los numerosos actos. Cuando se les observa en conjunto, forman parte de una injusticia histórica cometida contra las niñas y los niños a quienes, como sociedad, no protegimos del abuso y que posteriormente fueron abandonados a su suerte para soportar las consecuencias:

La espiral del reprocesamiento, imagen tomada de uno de los textos de Katsch.

El reprocesamiento o reprocesado ocurre en varias etapas o niveles: primero en el ámbito individual, luego a nivel institucional. La familia es una institución especial, pero también una institución. Y, por supuesto, a nivel social.

En un sentido, el individuo debe atender a su propia historia para drenar la reserva tóxica del abuso mediante el conocimiento y la comprensión y poder superarla mejor. Las instituciones también deben confrontar esta realidad, ya sea como familia, escuela, monasterio o asociación.

Y, por último, la sociedad debe confrontar su tradición de hacerse de la vista gorda, así como su cultura del silencio, que ha victimizado a tantas personas durante tanto tiempo. El proceso de aceptar el pasado tiene una dimensión cultural, pues crea una nueva cultura de trato con los niños y de atención al sufrimiento de las víctimas. Por lo tanto, no es una tarea fácil; de hecho, es ardua.

En una audiencia sobre abuso sexual en Alemania en 2020, el letrero en alemán despliega el mensaje que sirve de título a este texto: "Historias que importan." Redes sociales de Matthias Katsch.

Sin embargo, aceptar el pasado no es un proceso continuo, ni una línea recta hacia el futuro. Por lo tanto, no sabemos de antemano cuánto durará. Aceptar el pasado no ocurre linealmente. Ocurre en un movimiento concéntrico y circular, como sucede en el discurso. Es un movimiento centrado en los actos, los acontecimientos horrorosos que son el punto de partida y, una y otra vez, el punto de referencia.

Este horror es real. Para el individuo, para las instituciones, para la sociedad. Por eso, la reacción más natural y común es la negación y el silencio. Para algunas víctimas, la represión es esencial para su propia supervivencia. Pero las instituciones y la sociedad también se protegen de ese horror.

Se establece un tabú que parece tanto más poderoso cuanto más perdura el silencio. Y, sin embargo, a menudo una sola palabra basta para derrumbar este edificio defensivo.

Por lo tanto, el primer paso en la ruta de reprocesar el pasado es decir la verdad personal. El horror de lo sucedido y el deseo de superarlo se convierten en el motor que impulsa y mantiene este movimiento discursivo.

Pasamos repetidamente por etapas y a menudo advertimos que ya habíamos pospuesto y abordado ciertos problemas hace tres o cinco años, o incluso más. Al mismo tiempo, a medida que abordamos el tema, surgen nuevos aspectos.

Esto ocurrió también en 2010, cuando las víctimas de violencia sexual comenzaron a alzar la voz, y algo empezó a suceder. De repente, las instituciones educativas privadas y, sobre todo, la Iglesia Católica, quedaron evidenciadas como escenarios de violencia sexual, y los niños y hombres pasaron a ser vistos como víctimas.

Esta tormenta liberadora no llegó sin previo aviso. El proceso de aceptar el pasado tiene una historia de décadas que no puedo describir aquí. Pero debemos el avance de 2010 a la labor pionera de los movimientos femeninos de los 1970.

Convendría examinar por separado las razones por las que, a pesar de todos los intentos previos, no ha sido posible abordar el tema con la misma amplitud que desde entonces.

Paso 1: Decir la verdad y escuchar

Comenzamos con el primer paso: cada persona debe decir su verdad, y alguien debe escuchar. Esto es muy simple, pero lamentablemente, en la práctica, suele ser extremadamente difícil para ambas partes. Las víctimas tardan mucho en hablar. Y no siempre hay alguien interesado o dispuesto a escuchar. En sentido opuesto, está la tendencia a callar, a encubrir, a disimular, o a mantener el tabú.

Por lo tanto, es un movimiento circular, pero en el que no damos vueltas. Hay progreso. Y lo vemos cuando imaginamos este proceso espacialmente, como una espiral ascendente, como se ve en la imagen a continuación:

La espiral de reprocesamiento. Imagen tomada de uno de los textos de Katsch.

Incluso en este ciclo de abordar un tema complejo, se observan avances: conocemos la investigación y los esfuerzos de los últimos años y décadas, pero estamos estableciendo nuevas conexiones y podemos plantear preguntas diferentes, nuevas y más profundas. Así es como progresamos.

Paso 2: Recopilar, evaluar y publicar el conocimiento

El segundo paso de nuestro modelo de reprocesamiento, nuestro marco conceptual para abordar el tema implica recopilar, sistematizar, evaluar y publicar conocimiento. Se trata de un trabajo tanto científico como de investigación. En muchos sentidos, todavía estamos en el comienzo; el campo oscuro es amplio.

Sin embargo, hay pioneros y experiencias que podemos aprovechar. Durante veinte años, Irlanda ha debatido sobre la violencia sexual en escuelas y centros de cuidado infantil en ese país. Un hito en este trabajo fue el informe de investigación del magistrado del Tribunal Superior Sean Ryan, elaborado durante diez años y cuya más reciente actualización se hizo en 2023 y disponible en inglés aquí.

Paso 3: Asumir la responsabilidad

En este punto, como muy tarde, el debate llega a la cuestión de quién asume realmente la responsabilidad de lo sucedido. Este es también un término interesante, para el cual el inglés tiene dos palabras: «responsibility» (responsabilidad), que significa quién es responsable, a quién le importa, y «accountability» (rendición de cuentas), que significa quién rinde cuentas de los hechos, quién está dispuesto a aceptar la culpa y a asumir las consecuencias. ¿Y cómo se debería aceptar la responsabilidad? Ofertas de ayuda, sin duda, pero ¿qué hay de la compensación?

Paso 4: Expresar reconocimiento

Estrechamente relacionado con el tema de la responsabilidad se encuentra el cuarto paso en nuestro marco conceptual: cómo se puede y debe expresar el reconocimiento a las víctimas y a las personas afectadas por la violencia sexual.

Paso 5: Recordar

Finalmente, el discurso conduce a un quinto paso, a saber, la cuestión de cómo es posible el recuerdo y la conmemoración compartidos de los actos y el sufrimiento.

En el corazón de Dublín, capital de Irlanda, se alza un impresionante monumento conmemorativo a las jóvenes y mujeres que pasaron por los hogares conocidos como las llamadas “Lavanderías de la Magdalena”: en el parque más hermoso del centro de la ciudad, hay un banco donde se reserva un lugar para siempre para las personas exhaustas, quienes fueron torturadas, explotadas y frecuentemente maltratadas en los hogares irlandeses.

Monumento a las víctimas de las Lavanderías Magdalena. El mensaje en la banca llama a recordar "a las mujeres y los hijos que nacieron de algunas de ellas" y a reflexionar "acerca de sus vidas". Dublin, Irlanda. Foto de Osama Shukir Muhammed Amin @ https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=71719394.

En Alemania también tendremos que reflexionar sobre el tema de la memoria y la conmemoración. Pero esta memoria debe ir precedida de descubrimiento y esclarecimiento, recopilación de información, categorización, clasificación y procesamiento científico, social y político. Esto no siempre estará exento de controversia. Lo cual no es malo, siempre que coincidamos en el objetivo: una reevaluación integral y sistemática en beneficio de los afectados.

El reprocesamiento requiere del discurso público

Finalmente, el reprocesamiento no se lleva a cabo en privado. Eso sería imposible; requiere necesariamente del discurso público. Por lo tanto, la audiencia del Comisario Independiente tuvo lugar en un espacio abierto y luminoso: la Academia de las Artes de Berlín, en la Pariser Platz.

En la tragedia griega, la catarsis ocurre en el escenario y en el podio: en la Academia de las Artes de Berlín, varios interlocutores ocuparon sus asientos uno tras otro. La elección de esta ubicación para la audiencia, prácticamente en la sala de estar de la República, Pariser Platz, junto a la Puerta de Brandeburgo, nuestro monumento nacional, dejó totalmente claro que el reprocesamiento, la superación del abuso sexual no es un asunto marginal, sino una cuestión central. Al mismo tiempo, se buscada dejar en claro que el reconocimiento, un aspecto del reprocesamiento, el comprender qué ocurrió, corresponde a las víctimas.

Finalmente, la proximidad al Reichstag o sede del Parlamento alemán buscaba destacar que, en última instancia, los políticos deben aprobar las leyes necesarias para iniciar el reprocesamiento: ¡Necesitamos una comisión independiente que investigue el asunto de forma sistemática y exhaustiva!

El trabajo de esta futura comisión independiente debería centrarse en ofrecer audiencias pública a las personas afectadas y otros expertos. Al finalizar la actividad, los más de 250 participantes de esta intensa jornada hicieron una declaración pública. Dejaron la sala de conferencias para reunirse en la Pariser Platz, frente a la Puerta de Brandeburgo, en torno al símbolo de la campaña de concientización “Sin lugar para el abuso”: una gran “X” blanca.

Katrin Göring-Eckardt y Matthias Katsch, 2022. Göring-Eckardt era la vicepresidente del Bundestag alemán (Parlamento). Katsch porta la X blanca de la campaña "Sin lugar para el abuso". Redes sociales de Eckiger Tisch.

Sacar el problema del abuso de las sombras a la luz...

El mensaje fue claro: Ya no debe haber ningún espacio, ningún rincón oscuro, ningún mundo paralelo aislado en nuestra sociedad donde los niños se conviertan en víctimas.

Y esto nos lleva al punto de partida, concretamente a la respuesta a la pregunta de por qué deberíamos ocuparnos en emprender esta tarea de reprocesamiento.

Al confrontar la experiencia del nacionalsocialismo, hacia finales de los cincuenta y principios de los sesenta, Theodor W. Adorno, filósofo y sociólogo alemán, acuñó la idea de Aufarbeitung, de reprocesamiento.

Al hacerlo, él aprovechaba su conocimiento del lenguaje psicoanalítico con el que se había familiarizado durante su exilio en California. Buscaba reprocesar hechos, realidades interpretadas como historias, el pasado, para entenderlo mejor.

Hay una famosa frase de Adorno, de un texto que escribió entre 1959 y 1963, titulado en algunas traducciones como “Qué significa elaborar el pasado”:

El pasado habría sido elaborado una vez que se hubieran eliminado sus causas. Pero como las causas persisten, el hechizo del pasado todavía no se ha quebrado.

El texto completo está disponible en español en Scribd aquí.

Max Horkheimer y Theodor W. Adorno (derecha), en el Instituto de Sociología Max Weber, Heidelberg, abril 1964. Foto de Jeremy J. Shapiro. Wikimedia.

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La primera parte del texto la presentó Matthias Katsch en Buenos Aires, el 11 de julio de 2025, al participar en actividades con grupos de sobrevivientes en Argentina. La segunda parte se tomó, a propuesta de él mismo, de su mensaje en una audiencia realizada el 30 de abril de 2013, en Berlín. Esa segunda mitad inicia aquí en la parte titulada “¿Qué es reprocesamiento?”. El texto original en alemán de ese mensaje está disponible aquí.

La sugerencia para citar ese texto es: Katsch, Matthias (2013) „Denkfigur Aufarbeitung“ – Vorgehensmodell für die gesellschaftliche Auseinandersetzung mit dem sexuellen Missbrauch in Deutschland. Dialog Kindesmissbrauch.

Un texto más reciente donde desarrolla estas ideas junto con Ulrike Barth es:

Barth, Ulrike y Katsch, Matthias (2024) „Aufarbeitung muss konkret werden. Anmerkungen aus der Beobahtendenperspektive zur Herbsttagung der Deutschen Gesellschaft für Erziehungswissenschaft (DGfE)“ en Erziehungswissenschaft 35 (2024) 68, S. 35-43. Disponible en alemán aquí.

Además de su trabajo con Eckiger Tisch, Matthias Katsch fue diputado en el Parlamento federal alemán.

Traducción y edición de Rodolfo Soriano-Núñez.