Alrededor de León XIV, una especie de baile papal

Rodolfo Soriano-Núñez

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Al comenzar León XIV su papado, San Pedro fue testigo de una suerte de baile pontificio de grupos que competían por influencia y acceso.

Desde patrocinadores financieros con agendas políticas hasta defensores de la inclusión femenina y sobrevivientes de abuso sexual, León XIV enfrenta un panorama complejo.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Ayer, Roma exhibió toda su grandeza como antigua capital imperial y corazón de la Iglesia Católica. La mayoría de los símbolos del antiguo papado estaban a la vista. Para disgusto de la extrema derecha católica, la antigua Triple Tiara, símbolo del papado imperial no regresó.

En cambio, hubo indicios bastante modestos de los muchos caminos que Robert Francis Prevost Martínez, como solía identificarse en Perú, recorrió antes de que los cardenales de su iglesia lo eligieran papa y convertirse en León XIV: Chicago, los agustinos, Perú.

Desde que el mundo supo que era el nuevo obispo de Roma, elegido por el cónclave más numeroso de la historia, se ha producido una especie de baile pontificio a su alrededor. No es como con la presidencia de Estados Unidos, donde para celebrar la investidura del nuevo presidente, se celebran numerosos bailes en Washington, D.C.

Se acerca, en alguna medida a los “besamanos” que se viven en Ciudad de México, Buenos Aires o Lima, cuando hay nuevos inquilinos en Palacio Nacional, la Casa Rosada o en la Casa de Pizarro.

En Roma, y ​​en todo el mundo, el baile papal es una exhibición más discreta. Cardenales, obispos y superiores de órdenes religiosas intentan comprender las expectativas de su nuevo líder. Líderes de movimientos laicos, expertos y los exégetas del papa anterior también participan en la lucha por descifrar el nuevo pontificado.

Esta fase inicial es de optimismo, un período de intensa especulación y maniobras, y el preludio de una lucha más competitiva por la influencia en la Iglesia Católica, que conduce a una especie de frenético juego de sillas musicales, donde grupos e individuos poderosos compiten por el poder y la influencia.

El mensaje de León XIV (disponible aquí) enfatizó la idea de la unidad como un tema recurrente, con siete referencias en sus poco menos de dos páginas.

También subrayó la necesidad de alcanzar la armonía y denunció que...

...todavía vemos demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a los diferentes, por un paradigma económico que explota los recursos de la Tierra y margina a los más pobres.

En ese sentido, es evidente que comparte con el fallecido pontífice argentino una comprensión de su iglesia y sus desafíos.

En una especie de cortejo curial, el baile culminó hoy en la plaza de San Pedro. León XIV recibió el llamado Anillo del Pescador y, como en cualquier otra misa, pronunció su homilía. La predicación del papa siguió la dinámica de las llamadas Congregaciones Generales, las reuniones de todos los cardenales durante la semana previa al cónclave.

En esas congregaciones, los cardenales intercambiaron ideas sobre las prioridades de su iglesia en algo similar a un debate parlamentario, aunque no hay votaciones; las congregaciones, además, reflejan la cobertura mediática.

Indicios de esos debates surgieron hoy cuando el nuevo papa repasó sus prioridades, especialmente al enfatizar la necesidad de una unidad que surja del diálogo y no de la simple imposición de autoridad.

Lejos de simplemente reafirmar la supuesta eternidad de una forma de entender las enseñanzas de su iglesia, una de las favoritas de la extrema derecha para reafirmar su influencia, León XIV se decantó por una idea frecuentemente compartida por el papa Francisco.

No se trata de hacer proselitismo ni de la mera reafirmación de la tradición. Existe una necesidad real de convencer con el ejemplo. En el octavo párrafo de su mensaje, León XIV explica la tarea de Pedro como la de «dar la vida por el rebaño», en el sentido de un…

  • …amor abnegado, porque la Iglesia de Roma preside en la caridad y su verdadera autoridad es la caridad de Cristo. Nunca se trata de capturar a otros mediante la opresión, la propaganda religiosa o los medios de poder, sino siempre y únicamente de amar como Jesús.

Si hasta ayer, el vals curial mostraba los repetidos intentos de la extrema derecha católica estadounidense y mundial de reivindicar la elección de Prevost como consecuencia de la capacidad de sus defensores en el Vaticano: los cardenales Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, y/o Raymond Leo Burke, para construir una coalición sólida, horas después de la misa inaugural de León XIV, esa idea se debilitaba cada vez más.

León XIV y un grupo de frailes agustinos en San Pedro, 15 de mayo de 2025. Redes sociales de la Orden de San Agustín.

Una especie de procesión

Eso no significa, por supuesto, que los intentos de apropiarse del pontificado de León XIV hayan terminado. De nuevo, en los días previos a la misa de este domingo, hubo intentos de reivindicarlo y hacerlo suyo. Arrogantes o humildes, todos aspiran a encontrar un nuevo lugar en la procesión que sigue al nuevo papa en sus primeros intentos de definir su propio papel.

Un ejemplo de estos, a veces desesperados intentos de controlar al nuevo pontífice provinieron de Fernando Ocáriz, moderador del llamado Opus Dei, una organización religiosa española con un gusto por los secretos, similar a una orden, con acusaciones de abuso en Argentina y otros países.

El miércoles 14 de mayo, León XIV concedió una breve audiencia al líder de dicha “orden”. Un par de horas después de la reunión, la vasta operación en redes sociales del Opus Dei publicó mensajes en Facebook y X que presentaban a Ocáriz como el “prelado” obediente que reconocía la autoridad del nuevo papa.

Presentar a Ocáriz como un “prelado” implica hacer evidente la lucha por el poder en Roma, como lo demuestra la reacción de la oficina de prensa de la Santa Sede. Lejos de seguir el estilo del Opus Dei para hablar de su líder, aclararon las cosas al identificar a Ocáriz como moderador en español (disponible aquí), moderatore en italiano (disponible aquí) y como moderator en inglés (disponible aquí), y como una imagen compuesta con las declaraciones en los tres idiomas, después de este párrafo.

Captura de pantalla del boletín de la Santa Sede en inglés, español e italiano. Se puede acceder a una imagen más grande con el click derecho de su dispositivo.

Las diferencias en la manera en que el Opus Dei y la Oficina de Prensa de la Santa Sede reconocieron a Ocáriz van más allá de una simple elección estilística. Ponen de relieve posibles enfrentamientos y luchas de poder. También demuestran la disposición de la extrema derecha católica a desafiar la reforma de Francisco.

Francisco trasladó al Opus Dei del Dicasterio de los Obispos a la jurisdicción del Dicasterio del Clero mediante un Motu Proprio, un instrumento similar a un decreto, en julio de 2022.

Al colocarla bajo la autoridad de dicho dicasterio, Francisco ya hacía una concesión. Todas las demás órdenes están bajo la jurisdicción del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Esa es una posición en el "Gabinete" del Vaticano, actualmente dirigida por una monja, la hermana Simona Brambilla.

No es la primera vez que León XIV tiene que lidiar con las prácticas engañosas del Opus Dei. Cuando el papa Francisco nombró a Prevost obispo de Chiclayo, el Opus Dei perdió su influencia sobre esa diócesis peruana, cuyo segundo obispo, Ignacio María de Orbegozo y Goicochea, peruano-español y miembro de pleno derecho del Opus Dei, gobernó Chiclayo durante 30 años (1968-98), dejando a Jesús Moliné Labarte, nacido en España, cercano a la orden pero no miembro de pleno derecho, como su sucesor hasta el nombramiento de Prevost en 2014.

Los asistentes

Antes de la misa inaugural del papa León XIV hubo en toda la internet señales sobre la intensa competencia por construir una narrativa dominante sobre el nuevo pontificado.

Más aún después de que The New York Times informara sobre las andanzas de Louis, hermano del papa y residente del estado republicano de Florida, quien mostró su cercanía al universo MAGA a través de su cuenta de Facebook antes de la elección de su hermano como papa. El hermano pontificio Louis estuvo en Roma para saludar a su hermano pero, al menos por ahora, aprovechó la oportunidad guardar silencio.

Antes de la misa de ayer, las páginas de Wikipedia en español e inglés dedicadas al papa Prevost tuvieron que usar filtros antiabuso. Dichos filtros son una política de ese sitio web colaborativo que se utiliza para evitar el secuestro de biografías y otros artículos disponibles allí.

Otros esfuerzos por hacerse notar a costas del papa se hicieron evidentes en la misa inaugural de ayer. Entre otros, se pudo ver a Dina Boluarte, la débil presidente peruana, con un miserable índice de aprobación del tres por ciento (véase el gráfico a continuación). Perú, el país adoptivo del papa han presenciado un desfile aparentemente interminable de ocho presidentes en los últimos once años.

Para probar que estuvo en Roma, Boluarte decidió compartir únicamente fotos suyas con el León XIV y el rey de España, Felipe VI.

El monarca español estuvo en Roma, acompañado de su esposa Letizia, así como la reina Máxima de los Países Bajos (Holanda) y el primer ministro de su país, Dick Schoof.

También estuvo presente el primer ministro canadiense, Mark Carney, un católico practicante, quien fue uno de los primeros líderes en saludar la elección de Prevost el 8 de mayo, como lo demuestra el comunicado disponible aquí (disponible en inglés y francés).

Carney, como muchos otros líderes, aprovechó el viaje a Roma para respaldar, una vez más, a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, quien también estuvo presente.

El primer ministro francés, François Bayrou, aprovechó la oportunidad de salir de viaje, al menos por unas horas, después de eludir las preguntas planteadas por un comité de la Asamblea Nacional de Francia que investiga los abusos, sexuales y de otro tipo en el colegio católico de Bétharram, donde su esposa enseñaba catecismo.

También fue posible ver al vicepresidente estadounidense J. D. Vance y a Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado de Donald Trump. Tanto el papa Francisco como el entonces cardenal Prevost criticaron a Vance, quien afirma haberse convertido al catolicismo, cuando intentó manipular la teología católica para favorecer la política migratoria de Trump.

La condena de Francisco

La condena de Francisco tomó la forma de una severa carta dirigida a la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, publicada poco más de dos meses antes de su muerte, que recuerda a una encíclica publicada por el papa Pío XI en la década de 1930 que condenaba las políticas de Adolf Hitler, como relata el texto enlazado a continuación.

Por aquellos días, el 3 de febrero, la cuenta personal de Prevost en lo que antes era Twitter publicó una simple condena a la postura de Vance.

Captura de pantalla del mensaje en la cuenta de Prevost (ahora cerrada) en que comparte un artículo crítico de Vance.

Prevost cerró recientemente esa cuenta de redes sociales, pero hay fotos del mensaje original que simplemente decía “Vance se equivoca” mientras compartía un artículo de Kat Armas, disponible aquí, aunque sólo en inglés.

El problema está lejos de resolverse, como lo destaca una reciente decisión del obispo J. Mark Spalding de Nashville, Tennessee. La decisión del obispo Spalding, disponible aquí, tanto en inglés como en español, responde al miedo y la incertidumbre generados por una aplicación más estricta de las leyes migratorias. Eximió a los trabajadores católicos indocumentados de su diócesis de la obligación de asistir a misa semanal.

La declaración más reciente de León XIV sobre la migración, la primera de su papado no fue una condena tan clara de las políticas de Trump, ya que el papa es ante todo diplomático, pero sí describió su propia experiencia como la de un migrante. Al dirigirse al Cuerpo Diplomático acreditado en el Vaticano el viernes 16 de mayo, dijo:

  • Mi propia historia es la de un ciudadano, descendiente de inmigrantes, que a su vez ha emigrado. Cada uno de nosotros, en el curso de la vida, se puede encontrar sano o enfermo, ocupado o desocupado, en su patria o en tierra extranjera. Su dignidad, sin embargo, es siempre la misma, la de una creatura querida y amada por Dios.

Quienquiera que esperara que León XIV respaldara las políticas o actitudes de Trump hacia los migrantes y otros grupos marginados en su primera gran actividad pública, seguramente se sintió decepcionado, ya que, si bien el papa se apegó a las formalidades del día, con una misa celebrada mayoritariamente en latín, según el misal de Pablo VI, su homilía hizo suyas las posturas de su predecesor sobre el tema.

El así llamado, en italiano, Libretto, de la misa de inauguración del papa León XIV.

Lejos de respaldar la mentalidad sectaria tan común hoy en día en las facciones conservadoras más radicales de la Iglesia Católica, las lecturas elegidas por el papa para su misa (ver el PDF en el cuadro antes de este párrafo) y su propia predicación reconocen la necesidad de una unidad que surja del diálogo y la aceptación de lo que las personas tienen en común, en lugar de la exaltación sectaria de cualquier singularidad que los líderes populistas decidieran enfatizar.

En cualquier caso, el hecho de que líderes con posturas casi irreconciliables sobre temas como la migración, como el papa León XIV y Vance, se identifiquen como católicos, pone de relieve el entorno propicio para la inestabilidad y el caos potencial que configura a la Iglesia Católica actual, y los desafíos que León XIV enfrentará al para alcanzar los objetivos que declaró al final de su homilía:

  • Este es el espíritu misionero que debe animarnos, sin encerrarnos en nuestro pequeño grupo ni sentirnos superiores al mundo; estamos llamados a ofrecer el amor de Dios a todos, para que se logre esa unidad que no anule las diferencias, sino que enriquezca la historia personal de cada persona y la cultura social y religiosa de cada pueblo.

Clérigos desleales también

Y por si las diferencias entre políticos no fueran suficientes, está el problema de las diferencias entre figuras destacadas de la Iglesia católica. Un ejemplo se produjo el lunes 12 de mayo, cuando George Gänswein, exsecretario de Benedicto XVI, rechazó la oportunidad de guardar silencio.

Gänswein consideró oportuno unirse a la danza del nuevo pontificado en Roma, criticando duramente al recientemente fallecido pontífice argentino durante una entrevista con el periódico italiano Corriere della Sera.

Según él, «se abre una nueva etapa. Siento un alivio generalizado». Al decirlo, Gänswein ataca a una persona recientemente muerta, incapaz de defenderse. Se burla de la disposición de Francisco a hacer comentarios improvisados ​​cuando lo consideraba oportuno.

El nuncio ante los Países Bálticos llega incluso a hablar del fin de lo que él llama «una temporada de arbitrariedad», hablando de la oportunidad de confiar en un papa capaz de «garantizar la estabilidad y apoyarse en las estructuras existentes, sin desestabilizarlas ni alterarlas».

León XIV recorre la plaza de San Pedro a bordo del papamóvil. Foto de las redes sociales de Dick Schoof, primer ministro de Países Bajos (Holanda).

LifeSiteNews, un medio que frecuentemente criticaba a Francisco con afirmaciones sin fundamento ofreció una versión en inglés de la entrevista de Gänswein con el Corriere, salpicada de una referencias al cardenal Robert Sarah calificando la elección de León XIV de causa de «gran alegría».

Añadieron una descripción del cardenal Dolan como el valido de la corte vaticana. Esas versiones presentan a Dolan como lo haría un texto de historia de España con Manuel Godoy o uno de Portugal con el Marqués de Pombal. En esa lógica, Dolan habría sido el influyente cardenal capaz de conseguir apoyo para Prevost dentro del cónclave, aunque descartan su propia versión al aceptar que “dicha información no puede confirmarse debido a las estrictas normas de secreto que rigen el proceso del cónclave”.

El fundador de dicho sitio web, John-Henry Westen, llegó incluso a afirmar que la prueba de fuego para el futuro del pontificado de León XIV será si restituye o no al obispo Joseph Strickland, obispo emérito de Tyler, Texas, quien fue objeto de una entrega de esta serie, disponible después de este párrafo.

Es prácticamente imposible que León XIV dé marcha atrás en esa decisión si se tiene en cuenta que ya era prefecto del Dicasterio para los Obispos cuando el papa Francisco obligó a Strickland a dimitir el 11 de noviembre de 2023, siete meses después del nombramiento de Prevost como prefecto en ese dicasterio.

Y, lejos de desestimar a su predecesor, la breve homilía de León XIV dedicó cerca de 100 de sus poco más de mil 200 palabras, según mi traducción, ya que al momento de redactar estas líneas no existía una versión oficial, a recordar a su predecesor argentino, además de León XIII, los únicos papas modernos de los que habló explícitamente.

En los días previos a la ceremonia de ayer, el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller también se sumó al baile para influir en el nuevo papa, según informa la NBC estadounidense en este texto en inglés.

Allí, el prefecto emérito del Dicasterio para la Doctrina de la Fe se mostró tan complacido con la elección de Prevost como León XIV, utilizando la cuestión del rito de la misa anterior a la década de 1970 como su principal preocupación para celebrar la elección de Prevost, aunque no hubo ninguna pista de un retorno a la situación previa a los setenta.

¿Con dinero baila el perro?

Pero no todos los participantes en el vals pontificio se interesan por cuestiones etéreas de latín y seda. Algunos son bastante directos al declarar qué están dispuestos a ayudar a Roma a superar sus problemas si el nuevo pontífice está dispuesto a seguir sus reglas.

Incluso antes del cónclave, tanto The Wall Street Journal (disponible aquí con acceso de pago) como Financial Times publicaron artículos sobre los problemas financieros de la Iglesia.

Si bien ambos periódicos reconocen que el problema radica en la opacidad financiera de la Iglesia Católica, Financial Times profundizó en el papel de Angelo Becciu en dichos problemas. El artículo de FT está disponible como video después de este párrafo o en su canal de YouTube.

Audio sólo en inglés. Subtítulos en español disponibles desde el panel de control de YouTube.

Becciu es otro ejemplo de clérigo desleal que, en cuanto el cadáver del papa Francisco se enfrió, corrió a Roma para reclamar sus “derechos” como cardenal. El decano del Colegio, el cardenal Giovanni Battista Re, logró que Becciu se regresara a su casa, pero no hay indicios de que el antiguo sustituto de la Secretaría de Estado esté dispuesto a reconocer las faltas que llevaron a Bergoglio a castigarlo.

Dejando de lado a Becciu, el intercambio que busca la extrema derecha católica es claro: dinero a cambio de que la Iglesia Católica mantenga una firme condena de las comunidades LGTBQ+, a la vez que ignora la desigualdad, la migración y, sobre todo, un rechazo estricto al aborto.

Un artículo publicado por National Catholic Reporter el 5 de mayo detalló cómo los multimillonarios católicos estadounidenses estaban dispuestos a ofrecer su dinero “siempre y cuando consigamos al papa adecuado”.

El hecho de que incluso políticos populistas de izquierda hayan seguido una estrategia similar, como el dictador nicaragüense Daniel Ortega, debería ser una clara señal de lo peligroso que es caer en la idea de que para bendecir a un político o a un mecenas adinerado basta con que promueva políticas de aborto cero.

El artículo enlazado después de este párrafo explica cómo Ortega obtuvo el respaldo del cardenal Miguel Obando Bravo para volver al poder y construir lo que ahora los exiliados nicaragüenses y otros latinoamericanos en Miami y otras ciudades de Estados Unidos denuncian activamente como una dictadura.

Lamentablemente, es difícil encontrar personas en esas comunidades de latinos exiliados dispuestas a reconocer cómo la Iglesia Católica fue un apoyo clave e ingenuo para dar forma a la dictadura que ahora ataca a esa iglesia en Nicaragua.

Iglesia y mujeres

Lamentablemente, la Iglesia Católica es víctima de su propia y confusa comprensión de por qué las mujeres solicitan abortos cuando lo hacen. Es casi imposible encontrar, como uno de los muchos ejemplos posibles, un obispo mexicano dispuesto a admitir que encarcelar a Dafne McPherson, una mujer que sufrió un aborto natural espontáneo mientras trabajaba como cajera en un centro comercial en San Juan del Río, una pequeña ciudad en el estado de Querétaro fue un error.

Ella deseaba tener un bebé y trabajaba en una tienda departamental mexicana, por lo que no ejercía ninguna actividad excesiva sobre su cuerpo. Mientras trabajaba como cajera, no como estibadora, se sintió mal. Al llegar al baño, se produjo un aborto.

No es que hubiera consumido mifepristona o algún otro “veneno”, como llaman a ese medicamento los movimientos antiaborto o provida mexicanos y latinoamericanos. Simplemente ocurrió, como suceden otros abortos espontáneos. Sin embargo, McPherson pasó por la dura experiencia de que el ministerio público local le acusara de haber “perpetrado” un aborto, es decir, un homicidio.

Aunque, tras una movilización en México, logró salir de la cárcel, y aunque el aborto ya no sea un delito punible en el país, muchos en la extrema derecha mexicana esperan con ansias la aprobación del nuevo papa estadounidense-peruano para reavivar su cruzada, sobre todo al ver cómo evoluciona el tema en Estados Unidos, con el aumento de las restricciones para las mujeres embarazadas en riesgo de aborto espontáneo.

Ese es el tipo de impacto real de la postura de la Iglesia Católica sobre el aborto que a menudo se minimiza en el discurso incendiario que hace una defensa más bien ciega de la vida, que afecta negativamente la relación de la Iglesia con las mujeres, principales transmisoras de la fe en sus familias.

Es ahí, en la capacidad de la Iglesia Católica para mantener su relación con las mujeres, donde León XIV ya enfrenta las presiones más significativas para su papado. Dicha presión resalta la vulnerabilidad de su iglesia ante intereses poderosos y el riesgo de que su misión se vea comprometida.

La política de la fe

Y luego está Steve Bannon, quien, muy lejos de presentar al nuevo papa como un posible aliado del movimiento Make America Great Again en Estados Unidos optó por desacreditar de plano la elección de Prevost como papa.

Bannon siguió en el ello el manual de operaciones de MAGA al describir la elección de Prevost como un "fraude" por el que culpa nada menos que al papa Francisco.

En una entrevista con el Financial Times, Bannon dejó ver qué tan lejos está dispuesto a llegar el movimiento MAGA para tomar el control total del gobierno de Estados Unidos y de la Iglesia Católica.

Audio disponible sólo en inglés. Es posible obtener subtítulos por medio del panel de control de YouTube.

Al principio de la entrevista, Bannon llega a afirmar que el cónclave estuvo “más manipulado que las elecciones de 2020”, cuando según Trump fue víctima de un fraude.

En ese sentido, cabe preguntarse hasta qué punto estará dispuesto el MAGA católico a llevar esta nueva "queja" sobre el resultado del cónclave. ¿Seremos testigos de un intento de tomar el control del Palacio Apostólico y del Vaticano en general por parte de la misma multitud que defecó en escaños del Congreso de Estados Unidos en enero de 2021?

Así pues, no se exagera cuando se habla de la posibilidad de que el baile pontificio alcance un nivel de furia destructiva, similar a un concierto de rock en la década de 1970. Basta con ver las acusaciones lanzadas por Gänswein contra el papa Francisco para comprender el daño que ha causado en la unidad católica.

Todos estos grupos diversos suman intereses contrapuestos. Esto a menudo crea una situación caótica, como un juego de sillas musicales sin reglas, que a veces incluso recuerda a la lucha libre profesional.

El papa, en teoría, es un monarca absoluto, que concentra los poderes legislativo y judicial. Sin embargo, León XIV, como cualquier papa, necesita acuerdo y obediencia. Los clérigos desleales y los grupos con sus propias agendas dificultan esto, aumentando la probabilidad de conflicto.

Entendiendo el Evangelio

Sería infantil suponer que las únicas facciones que compiten por influenciar al papa Prevost son la derecha radical y los clérigos desleales como Gänswein. Hay otros grupos entre los que destacan las mujeres que han estado pidiendo una comprensión más profunda de los roles de los laicos y clérigos en la Iglesia Católica, y relaciones más equitativas y respetuosas entre varones y mujeres.

Las exigencias para que ocurran ordenaciones de mujeres y para que ocurra una mayor inclusión en el liderazgo de la Iglesia Católica plantean un desafío importante. Si bien no hay movilizaciones masivas, a la Iglesia le resulta cada vez más difícil justificar su trato a los laicos y a las mujeres como miembros de segunda y tercera clase de una misma fe.

Y sí, es evidente que los polos más activos que exigen una reforma significativa no se encuentran en Bogotá, Guadalajara ni Quito. El mejor ejemplo es la KFD, la Asociación de Mujeres Católicas Alemanas. Al día siguiente de la elección de Prevost, emitieron un breve llamado a la acción, disponible en alemán aquí.

A diferencia de otros asistentes al baile de inicio de pontificado, la presidente de la KFD, Mechthild Heil, enmarca su declaración como una expectativa: «Esperamos que el papa León XIV sea un pontífice enérgico y reformista, cercano a las realidades de la vida de los fieles».

Al igual que otros grupos de mujeres católicas, la KFD utilizó la perspectiva del papa sobre «paz y diálogo» en el mensaje que pronunció después de su elección para instar al nuevo obispo de Roma a «continuar el Sínodo Mundial iniciado por el papa Francisco».

León XIV y la presidente de Perú, Dina Boluarte. Redes sociales de la presidencia de Perú.

Recientemente, León XIV consideró oportuno reconocer la necesidad de continuar dicho proceso, por lo que, al menos en ese aspecto, la KFD no puede considerarse decepcionada.

Sin embargo, en el siguiente párrafo de la declaración es donde inevitablemente surgirán problemas, ya que las mujeres de KFD exigen una «igualdad sustancial de las mujeres» en su Iglesia y la «admisión de mujeres a todos los cargos, incluido el sacerdocio».

Advierten contra la «política simbólica», enfatizando en cambio la necesidad de una «voluntad genuina de cambio» y cómo, para ellos, sólo esa voluntad de cambio permitirá a Prevost convertirse en «una figura destacada de una iglesia creíble y con equidad de género».

Reflejando las tendencias actuales, KFD, al igual que muchas organizaciones laicas, exige una investigación y sanción efectivas, reales, de los casos de abuso, el reconocimiento de la diversidad de estilos de vida, la liberalización del celibato, la transparencia y la participación laica.

Se encuentran llamados similares en Estados Unidos. Phyllis Zagano, teóloga e historiadora que promueve activamente la restauración del diaconado femenino, publicó un texto en el National Catholic Reporter donde enfatiza que todo lo que el recién elegido papa León XIV ha dicho públicamente sobre la ordenación femenina es que está “en estudio”, lo que sugiere que no se opone a los cambios en la ley eclesiástica sobre ese tema.

Ellie Hidalgo, laica católica de la arquidiócesis de Miami y líder de Discerning Deacons, una organización de base que promueve la restauración del diaconado femenino, destacó en un artículo de opinión en The Miami Herald cómo, para su organización, “crear condiciones para la paz y reconocer el liderazgo de las mujeres están inextricablemente vinculados”.

Siguiendo un argumento similar al de KFD, le recuerda al papa que lograr su objetivo de promover la paz, como afirmó en su primer mensaje tras su elección, solo es posible si la Iglesia supera la marginación de sus propias mujeres, a la vez que enfatiza la necesidad de seguir la «vía sinodal», como lo hizo el papa Francisco en los últimos años de su pontificado.

El jueves 15 de mayo por la noche, la edición digital de The New York Times publicó un artículo (detrás de un muro de pago aquí) que aborda el papel marginal de Prevost, cuando era estudiante, en una protesta sobre el debate sobre el sacerdocio femenino.

No tuvo un papel destacado en esa actividad, por lo que es difícil considerarlo una pista sobre su papado, aunque es posible asumir que es consciente del problema y que podrá extraer lecciones de su papel como testigo directo de ese tipo de movilizaciones durante el pontificado de Juan Pablo II.

Desestimar a los grupos alemanes o estadounidenses que piden una comprensión renovada del papel de las mujeres en la Iglesia Católica contradice la idea misma de una Iglesia Católica sinodal, ya que un elemento clave del modelo sinodal es la disposición a, al menos, abrir los temas a un diálogo constructivo.

Al mismo tiempo, es evidente que León XIV, como el papa Francisco en su última reunión con líderes globales, está profundamente preocupado por el papel de la Inteligencia Artificial, y con razón.

Sin embargo, como se destaca en el artículo publicado en su momento en esta serie, enlazado arriba, tiene poco o ningún sentido que la Iglesia Católica critique el papel de la Inteligencia Artificial, como hizo León XIV en su primera reunión con periodistas en el Vaticano, cuando su iglesia no logra encontrar una manera humana de poner fin a la crisis de abusos sexuales del clero.

Y los sobrevivientes también

Países como Estados Unidos, que al menos hasta el año pasado contaban con sistemas de justicia eficientes, han logrado contener la crisis de abuso sexual, pero no hay garantía de que la situación cambie allí ni en el puñado de países donde el problema sigue sin resolverse.

Para el resto del mundo, la realidad se asemeja más a la de Perú y otros países latinoamericanos donde no se vislumbra una solución real. Quizás sea allí donde la experiencia de Prevost podría marcar la diferencia en el pontificado de León XIV. El texto de la semana pasada sobre esta serie, cuyo enlace se encuentra después de este párrafo, abordó este tema.

El abuso sexual por parte del clero es un problema clave. Es una herida profunda que ha dañado significativamente la autoridad moral de la Iglesia Católica. También añade urgencia a las luchas de poder en curso.

Es urgente que el papa León XIV envíe un mensaje claro. Una de sus primeras reuniones como pontífice fue con el titular de la Tutela Minorum, el cardenal Sean O'Malley.

El momento en el que ocurrió dicha reunión ya es, por sí mismo, un mensaje significativo sobre la centralidad del tema, pero no es suficiente. La Iglesia Católica necesita fortalecer su propia capacidad para obligar a las diócesis a cumplir con los requisitos básicos que fijó el papa Franciso, de otro modo no habrá mejoras sustantivas.

Como demuestra el texto enlazado después de este párrafo, esa fue una debilidad en la reforma del papa Francisco, ya que los episcopados nacionales, como la Conferencia del Episcopado Mexicano, se mostraron reacias a cumplir con los tímidos objetivos de Bergoglio, y sin embargo, no hubo consecuencias para ellos.

Las especulaciones iniciales en torno a la investidura del papa León XIV revelan las profundas corrientes que configuran la Iglesia. Aún no está claro si se adherirá a la tradición o adoptará reformas, pero si la homilía de hoy es una pista, hará todo lo posible por encontrar un punto medio, priorizando el diálogo y la inclusión, en lugar del ejercicio ciego de la autoridad y la apelación a una idea distorsionada de la tradición.

Las esperanzas y las inquietudes de diversas facciones, como se puso de manifiesto ayer en Roma, subrayan la urgente necesidad de un mayor diálogo para determinar el camino a seguir, pero sin el intento implícito de extorsionar a la jerarquía de la Iglesia a cambio de apoyo financiero o político.

La competencia por la influencia es real; sería ingenuo subestimar el interés de muchos por imponer sus intereses en el papado. El propio Trump jugó a respaldar a su clérigo católico favorito, el cardenal Dolan, para el cargo de papa, Más tarde incluso incluso “jugó” con la grotesca, irrespetuosa y abusiva idea de convertirse él en papa.

Apostar fuerte por temas que acentúan las divisiones como el aborto ha tenido éxito en algunos países, pero la reacción ya se percibe en la creciente polarización dentro de la Iglesia y en los efectos de la disonancia cognitiva de una organización que dice tener una moral sexual rígida, mientras tolera e incluso encubre el abuso sexual cuando lo cometen sus propios clérigos.

Pero más allá de las divisiones reales impulsadas por divisiones ideológicas, existe el anhelo de una Iglesia más justa y equitativa. El tira y afloja entre la tradición y la reforma, y ​​las profundas heridas dentro de la Iglesia Católica, exigen un liderazgo capaz de fortaleza, discernimiento y la capacidad de comunicarse eficazmente de maneras más complejas que un video de Instagram o una publicación de Facebook.

Hoy lunes 19, el papa León XIV recibirá en audiencia al vicepresidente de Estados Unidos J.D. Vance en lo que se espera sea una reunión de cortesía, sin que haya la expectativa de algún anuncio espectacular dadas las posiciones del gobierno al que sirve Vance y la Santa Sede en materia de migración. En algún sentido será similar a la que, después de la misa, tuvo el propio León XIV con la presidente de Perú, Dina Boluarte, en la sacristía de San Pedro.

El papa León XIV saluda al rey de España, Felipe VI y su esposa Letizia. Foto de las redes sociales de la Casa Real de España.