
Analizan un modelo de salud para fomentar mayor empatía con las personas que enfrentan adicción al fentanilo.
El fentanilo es una de las drogas de fácil acceso en la frotnera y de las más mortíferas.
Por Diego Gastélum
Tijuana, Baja California – En una jornada académica realizada en el Colegio de la Frontera Norte (El Colef), expertos en salud pública abogaron por un cambio significativo en la forma de abordar el consumo de fentanilo y otras sustancias ilícitas. El evento, que se llevó a cabo en un auditorio con vistas despejadas del océano Pacífico, se centró en la desestigmatización de los consumidores de drogas, especialmente del fentanilo, "como un paso fundamental para reducir las muertes por sobredosis".
Durante las exposiciones, se destacó la importancia de adoptar un enfoque de reducción de daños en lugar de persistir en modelos basados en la criminalización y el estigma. Este nuevo enfoque promueve tratar el consumo de fentanilo como un problema de salud pública, enfatizando la necesidad de políticas y estrategias que se centren en el bienestar y la rehabilitación de los individuos afectados.
El Dr. José María Ramos García, Investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública de El Colef, destacó el enorme riesgo de salud pública que supone este enervante para México y Estados Unidos, sobre todo en las regiones fronterizas. Subrayó, a su vez, la imperante necesidad de una política binacional orientada hacia la cooperación en cuanto a recursos y estrategias, movimientos en conjunto que consideren el hecho de que si bien es una sustancia que proviene de Asia, es cruzada a través de nuestro país y consumida mayormente en los Estados Unidos, motivo por el cual el cambio cultural y sociológico, esto es desalentar su consumo en las poblaciones usuarias, es igual de importante que la vía gubernamental y securitaria si se quiere terminar con el problema de raíz.
El enfoque planteado por El Colef va dirigido a la reducción de daños y también propone una colaboración más estrecha entre los profesionales de la salud, las autoridades y la comunidad para implementar medidas que minimicen los riesgos asociados con el consumo de fentanilo. Este modelo busca no solo mejorar el acceso a servicios de salud y apoyo, sino también fomentar una mayor empatía y comprensión hacia las personas que enfrentan problemas de adicción.
La jornada en el COLEF subrayó la urgencia de reevaluar las prácticas actuales y adoptar enfoques más inclusivos y humanitarios para enfrentar la crisis del fentanilo, con el objetivo de reducir las muertes y mejorar la calidad de vida de los consumidores.