
Juan Ricardo Montoya Benítez Lunes, 02 de Diciembre del 2024
En medio de rumores de ataques de grupos armados en Cuautepec, en la repetición de los comicios para renovar la alcaldía acudieron solo a votar 18 mil electores, lo que equivale al 39%, 8 mil 200 menos de los que sufragaron el 2 de junio.
La pasada elección de Cuatepec fue anulada por el robo de más del 40% de los paquetes electorales por grupos armados.
Por Juan Ricardo Montoya
Teniendo como aliado al miedo de un posible ataque de los mismos grupos armados que robaron y quemaron los paquetes electorales en la elección pasada, que fue anulada, lo que propició solo la participación del 39% del electorado, el exdiputado del Grupo Universidad de Gerardo Sosa y candidato de Morena y Nueva Alianza, Jorge Hernández Araus, ganó el domingo las elecciones extraordinarias para la alcaldía del municipio huachicolero de Cuautepec, celebradas el domingo 1 de diciembre.
El miedo de ser levantados o baleados por individuos armados desanimó a los ciudadanos a salir a sufragar, lo que resultó en una muy baja votación.
En su corte final, con el 100 por ciento de las actas computadas, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) informó que solo acudieron a las urnas 18 mil 69 electores de los 45 mil 825 votantes contemplados en la lista nominal, equivalente a solo el 39 por ciento.
El 2 de junio, la participación fue de 26 mil 378 electores, es decir, 8 mil 200 más que los registrados en la jornada electoral del 1 de diciembre. Aunque fue un proceso electoral sin incidentes, sobre todo por la presencia en los centros de votación del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal (de acuerdo con el Instituto Nacional Electoral, la municipal fue excluida por la desconfianza de la ciudadanía, ante la sospecha de que esa corporación está coludida con huachicoleros), desde una semana antes, por redes sociales, ya circulaban amenazas de supuestos ataques a las casillas electorales y "levantones" a quienes se atrevieran a ir a votar, a tal grado que el mismo Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH) reconoció que muchos de los funcionarios de casilla insaculados decidieron no participar.
Así, bajo una estela de rumores y temores, el candidato de Morena, Jorge Hernández Araus, el mismo que en su momento fue señalado de incurrir en nepotismo al incluir a su esposa cuando fungió como presidente del Congreso de Hidalgo en 2022, será, según el PREP, el nuevo alcalde del ya de por sí peligroso municipio de Cuautepec de Hinojosa.
Hernández Araus llegó a los comicios aún cuando ha sido señalado por la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH) de no justificar 4 millones de pesos del presupuesto cuando fungió como presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Hidalgo.
Pese a esos señalamientos, el también controversial ex perredista y exintegrante del desaparecido Partido Encuentro Social (PES), Marco Antonio Rico Mercado, impuso como candidato a Jorge Hernández Araus.
No obstante, el asunto de la falta de justificación de los recursos del Congreso de Hidalgo aún sigue pendiente de resolver, por lo que existe la posibilidad de que el virtual alcalde electo ni siquiera llegue a asumir el cargo de presidente municipal, ya que se podrían girar órdenes de aprehensión en su contra.
La baja votación propiciada por el miedo en un municipio que por mucho tiempo estuvo en el primer lugar nacional de robo de combustible de ductos de Petróleos Mexicanos benefició a Jorge Hernández, quien obtuvo 7 mil 570 votos, igual al 41.89 por ciento de la votación. El segundo lugar fue para Benito Sánchez Pérez, del Verde Ecologista de México (PVEM), con 4 mil 809; y el tercero para Rubén Cenobio Veloz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con 3 mil 254 votos.
Como dato final, el municipio de Cuautepec de Hinojosa, ubicado a unos 50 kilómetros al este de Pachuca, en los límites de Hidalgo y Puebla, mantuvo por varios años el nada honroso primer lugar de robo de combustible a través de mangueras o tomas clandestinas conectadas a ductos subterráneos de Petróleos Mexicanos.
Eso provocó la proliferación de peligrosas bandas delictivas en la región, las cuales, con el dinero del "huachicol" o robo de combustible, compraron armamento de alto poder y convirtieron a jóvenes desempleados en sicarios. También financiaron otros ilícitos como la venta de drogas, la trata de mujeres, el secuestro y las extorsiones.